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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-07-2012

Seamos sirios

David Torres
Publico.es


Me dice mi amigo Nidhal Kubba que los medios de prensa occidentales tenemos mucha culpa de lo que est sucediendo en Siria. Me dice que apenas cuentan nada sobre la ola de sangre que asola el pas, el rgimen genocida que tortura a los opositores hasta la muerte y masacra por centenares a mujeres y a nios. Me dice que hay ciudades en la frontera sealadas por el dedo angelical de Asad donde no ha quedado un solo edificio sano.

Intento responderle que, por desgracia, Asad tiene buena prensa, tanto a derecha como a izquierda. Entre la derecha ms rancia, Asad est bien visto porque hasta ayer mismo, como quien dice, era uno de nuestros hijos de puta, un aliado a medias, un muro de contencin para el islamismo radical al estilo del Sha o de Sadam Hussein hasta que le dio por hacer el tonto en Kuwait. La alternativa a Asad sera otra repblica islmica, una extensin de Irn, es decir, otra ptrida sarna de clrigos medievales que consideran a las mujeres mulas de carga y cuelgan a los homosexuales de las gras. Desde esa perspectiva, Asad es un mal menor, una bestia menos daina para los intereses occidentales.

Al otro lado, entre la izquierda ms folklrica, Asad aparece como un paladn de los pobres, uno de los pocos bastiones que an resisten las fuerzas del malvado imperio yanqui, cuando en realidad su gobierno no es ms que una picadora de carne humana, una carnicera demencial y asquerosa donde los derechos humanos vienen escritos en papel higinico. Para estos revolucionarios de daguerrotipo, Asad resulta una reedicin del Che con chaqueta y corbata, y las noticias de sus multitudinarias matanzas burdas manipulaciones.

Los extremeos se tocan: la derecha neonazi y la izquierda estalinista vuelven a darse la mano, como en el pacto de no agresin entre Molotov y von Ribbentrop en agosto de 1939, antes de que la invasin de la URSS convirtiera a Stalin de la noche a la maana en nuestro querido hijo de puta. Por aquel entonces, en medio, estaba Polonia, tambin Finlandia, y hoy, de momento, est Siria, el pobre y apaleado pueblo sirio a merced de un strapa nefasto, arrogante y asesino. Cuando todava nos avergonzamos de que Franco se extinguiera en la cama de puro asco, cuando nos preguntamos cmo aquel legionario enano y sdico pudo durar cuatro dcadas pisoteando un pueblo entero, slo hay que echar un vistazo a la historia del mundo, al resto del tablero: en la partida de ajedrez de la guerra fra, Franco slo era un pen ms, una pequea pieza en el plan maestro de los grandes poderes.

Asad caer, ms temprano o ms tarde, no me cabe duda, despedazado por una horda enfurecida, al estilo de Gadaffi, o desactivado por una justicia a paso de tortuga, al estilo de Videla. De lo que tampoco me cabe la menor duda es que, mientras tanto, miles de sirios inocentes seguirn siendo pasto del horror, sacrificados a mayor gloria de esa horrenda ramera de Babilonia llamada poltica.

Fuente original: http://blogs.publico.es/davidtorres/2012/07/13/seamos-sirios/



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