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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-05-2005

Prlogo a "Ernesto Che Guevara, hombre y sociedad. El pensamiento econmico del Che" de Carlos Tablada
Las relaciones entre el pensamiento econmico y la totalidad del proyecto y el pensamiento revolucionarios

Fernando Martnez Heredia
Rebelin


En medio del proceso de rectificacin de errores y profundizacin de la lucha por el socialismo en Cuba aparece, en buena hora, este libro sobre el pensamiento econmico del Che. La herencia de los grandes revolucionarios, a diferencia de los grandes burgueses, puede dividirse cada vez entre ms personas y pueblos, crece incluso en silencio, se multiplica en las experiencias de las luchas de los pueblos; adems, no puede ser dilapidada. Y la herencia del Che tiene todas esas caractersticas. Por eso la divulgacin y los estudios sobre su pensamiento resultan tan necesarios y tan importantes en la actualidad.

Cado de manera tan expresiva de su grandeza, tan palpable, en medio de una etapa en que las rebeldas radicales golpeaban los escombros coloniales, las fortalezas neocoloniales y las formas tradicionales de dominacin al interior de las sociedades capitalistas desarrolladas, el Che tuvo un duelo resonante. A diferencia de otros revolucionarios ilustres, a sus enemigos les fue muy difcil denostarlo de inmediato, mientras multitudes lo lloraban con rabia y decisin. Pocos aos despus, todas las formas de contrarrevolucin mundial pasaron a sepultar a este hombre tan peligroso en el olvido imprescindible para salvaguardar sus intereses, utilizando toda la gama de medios que dominan (no hay que subestimar, por ejemplo, el poder que tienen los modernos medios de comunicacin para multiplicar y orientar, adems de sus informaciones, la confusin y el olvido).

El Che se ha mantenido vivo de otro modo. Los vencedores de Vietnam, los combatientes del Cono Sur, el Frente Sandinista, las guerrillas del Salvador y Guatemala, lo han levantado en las banderas de los triunfos o lo han dejado de rescoldo para renovar hogueras. Y su pueblo cubano ha sido capaz de continuar su senda y sus ideales, de convertir sus guerrillas en grandes destacamentos internacionalistas, levantar centenares de escuelas de estudio y trabajo por todo el pas, luchar por la economa y creer en el comunismo, encomendar su utopa y sus nios al Che cada maana, siempre guiado por el que fue su gua desde los das del Granma, por Fidel.

No ha habido entre nosotros, sin embargo, estudios serios del pensamiento del Che, ausencia que est inscrita en un cuadro de gran insuficiencia del desarrollo de los estudios sociales que deberemos todava explicarnos a la luz del propio proceso de rectificacin. Carlos Tablada resulta entonces providencial con su estudio del pensamiento econmico del Che, ahora que Fidel plantea una y otra vez la necesidad ineludible de repensar toda nuestra actividad econmica y el conjunto de nuestras concepciones, de tener nuestra interpretacin de las ideas revolucionarias.

Engaosamente providencial: durante dieciocho aos (la mitad de su vida) Tablada ha dedicado algunas etapas e innumerables ratos libres en estudios del Che. En su bibliografa puede advertirse el manejo de centenares de escritos, intervenciones, entrevistas del Che una gran parte de ellos espera su edicin que ha sometido a escrupuloso anlisis. Tablada estudi a fondo el pensamiento de Fidel, el proceso de la economa y de la Revolucin cubanas en sus diversos campos, los criterios ms de una vez polmicos de protagonistas, actores y estudiosos. Marx, Engels y Lenin, las experiencias y las posiciones de los pases socialistas, son elementos de la mayor importancia en su reflexin acerca del pensamiento del Che, y tambin en ellos lo mira o lo contrasta, sobre todo con ayuda de ese monumento mayor del pensamiento acerca de la transicin al socialismo y al comunismo que es el leninismo.

No intentar aqu valorar en detalle lo que este libro aporta, ni la pasin y la prolijidad con que a la vez trata de divulgar el pensamiento econmico del Che. Solo tratar por mi parte de referirme brevemente a una cuestin que es clave, tanto para Tablada como para los revolucionarios marxistas-leninistas, la de las relaciones entre el pensamiento econmico y la totalidad del proyecto y el pensamiento revolucionarios.

Que economa y poltica son campos especficos de la realidad y del conocimiento social, que se distinguen y se relacionan entre s, y que su interaccin es indispensable para entenderlas a ambas, son logros que debemos al pensamiento europeo que, con extraordinaria riqueza, acompa al largo, difcil y colosal proceso social que culmin en el triunfo del capitalismo. Las clases sociales que la economa define y las luchas entre ellas, las motivaciones del individuo ante la economa, fueron temas tambin desarrollados ya antes de Marx. Cmo se distribuye la riqueza?, inquiere la economa clsica; por qu la sociedad es tan injusta?, preguntan los pensadores radicales. Las respuestas van formando un campo terico muy relacionado con las revoluciones burguesas, su institucionalizacin y las primeras explosiones revolucionarias proletarias.

Perfeccionar o destruir es la disyuntiva planteada desde temprano ante las contradicciones del capitalismo: libertad y miseria, produccin masiva y lucro, mercado generalizado e individualismo, democracia y represin, progreso y egosmo. En las condiciones europeas del siglo xix, Marx produjo sin embargo un pensamiento social revolucionario que trascendi decisivamente a su circunstancia. Junto al conocimiento del modo de produccin capitalista, Marx aport las bases para comprender la produccin condicionada del pensamiento social en el capitalismo, y la capacidad de este para integrar las disyuntivas sociales dentro del campo de la reproduccin de su dominacin.

La revolucin proletaria, y no la crtica, ser la transformadora, plante una y otra vez desde sus veinticinco aos hasta su muerte. Esta subversin con la prctica revolucionaria deber ser preparada, organizada y profundizada con la ayuda de la teora. La crtica de la economa poltica, como llam de un modo a otro a la mayora de sus textos ms tericos, no puede circunscribirse al terreno de la economa poltica. El destino de la teora marxista ser ampliar y profundizar paulatinamente su objeto, primero para lograr conocer lo esencial de la condicin dominada y la reproduccin de la dominacin; despus, y a partir de la conquista del poder poltico, para dirigir un proceso cada vez ms consciente de transicin socialista que vaya constituyendo una nueva cultura diferente y opuesta a la del capitalismo, que llene progresivamente de un nuevo sentido a la existencia individual y a las relaciones sociales.

El esbozo realizado por Marx de la transicin del capitalismo al comunismo parte del centro mismo de su concepcin acerca de que es efectivamente lo esencial del capitalismo. Medio siglo despus de la publicacin del primer tomo de El capital (1867) y de la escritura de la Crtica del Programa de Gotha (1875, ocultada por sus destinatarios), se puso a la orden del da la cuestin de la transicin socialista, gracias a la Revolucin de Octubre, la sobrevivencia de Rusia Sovitica y la formacin de la URSS.

Un maravilloso debate se produjo entonces. Cmo debe ser la transicin?, cmo es posible la transicin?, se preguntaron Lenin y los Bolcheviques. Cmo asir el eslabn fundamental en este nuevo escenario, qu grado de tensin, qu combinacin ha de existir entre lo que debe ser y lo posible, qu va y qu mtodos son los correctos en cada etapa o situacin discernible. Las increbles vicisitudes de los primeros aos del poder sovitico fueron la causa y el marco de aquel debate imprescindible en el que las ideas de Marx y Engels recibieron un desarrollo que los pensadores de la Segunda Internacional no pudieron soar. Sus logros enormes y su detencin abrupta no pueden ser tratados aqu; el resultado fue, por una parte, una experiencia invaluable para los movimientos revolucionarios que iran surgiendo en el mundo, y por otra, la cristalizacin de generalizaciones acerca de la transicin socialista de pretendida autoridad y aplicabilidad universales.

Cuarenta aos despus, en Cuba de 1959-1965 la Revolucin de liberacin nacional y socialista puso bruscamente sobre el tapete el problema de la transicin socialista en medio del Occidente burgus y en la regin ms preada de contradicciones de todo el mundo capitalista, la Amrica Latina. Todo el marco al que nos hemos referido, ms la compleja formacin social resultante del desarrollo del capitalismo colonial y neocolonial en Cuba, su relacin con EE.UU., y las tremendas luchas revolucionarias libradas por su pueblo, confluyeron a la hora en que el huracn de liberacin, expropiaciones, conquista de la dignidad nacional e individual, cambios sociales superiores a lo imaginado, en la isla en pie de guerra ante el enemigo ms fuerte de la historia, debi convertirse en poder ordenado y dirigido a lograr la transicin socialista desde un ideal comunista, y por lo tanto internacionalista y de liberacin total.

Es ese el teatro de la actividad y el pensamiento del Che como constructor del socialismo, y el mbito de lo que se expone en este libro. Que el Che sea tan antidogmtico y creador no debe llevarnos a olvidar su apego al pensamiento originario del marxismo-leninismo: ambas caractersticas pueden darse e influirse mutuamente con resultados valiossimos. Che retoma verdades centrales de Marx: el capitalismo es la poca histrica determinada que establece, con cambios generalizados, la automatizacin social y el dinero como el nexo real entre las gentes y la expresin social de cada uno; el que posee domina las actividades de los otros; las fuerzas productivas sociales son del capital y su crecimiento slo acrecienta el poder que domina el trabajo; el proceso de produccin no slo crea el producto sino tambin la necesidad y los hbitos de consumo; etc. La produccin es el reino de la reproduccin del capitalismo: el poder de la clase revolucionaria que se levant contra el conjunto de la vida vigente tiene que planear y ejecutar la liquidacin progresiva de las relaciones mercantiles generalizadas, sustituyendo el nexo del dinero por la riqueza de la extensin de la cooperacin y para ello debe ser un poder social sobre la produccin, la distribucin, el consumo, la poltica, la educacin, la reproduccin de la vida social y las ideas.

Che estudia hasta el ltimo papel escrito por Lenin despus de la toma del poder, los avatares y las polmicas del nuevo poder sovitico, primer gran laboratorio en que tuvo que crearse una nueva economa en que aparecieron nuevos contenidos para la relacin economa-poltica y se alter el papel de las economas respecto al conjunto de la formacin social. En trabajos que a su vez deben tornarse polmicos (un ejemplo magistral es La planificacin socialista, su significado, de 1964) Che pone un pensamiento acerca de la economa en la transicin socialista que es irreductible al campo que los especialistas tecnocratizados consideran que debe reducirse la economa. No solo es extraeconmica la fuente del mando ejercido sobre la economa. Si la Revolucin es capaz de desatar cada vez ms y mejor el potencial inmenso de fuerza y entusiasmo del pueblo en marcha por la accin revolucionaria misma, ese potencial resulta decisivo para forzar la marcha de los acontecimientos [...] dentro de lo que objetivamente es posible, en busca del desarrollo socialista, organizado y consciente.

No se trata de un delirio bien intencionado que olvida las inmensas insuficiencias y poderosos enemigos de todo tipo que tiene ante si el proyecto revolucionario. La nueva sociedad en formacin tiene que competir muy duramente con el pasado [...] por el carcter mismo de este periodo de transicin con persistencia de las relaciones mercantiles. La mercanca es la clula econmica de la sociedad capitalista [...]. subdesarrollo, ley del valor, dependencia de la economa internacional, individualismo, falta de educacin completa para el trabajo social, necesidad de coercin, malos mtodos de direccin, inters material individual, relaciones vanguardias-masas y necesidad de establecer una conexin ms estructurada, etc. Podran listarse largamente los escollos y las fallas que el Che va sealndole al proceso, con la honestidad y el rigor autocrtico que contribuyeron tanto a su inmenso prestigio personal e influencia educativa.

La lucidez extrema, la apreciacin de todo lo que est en juego, y de donde estn los factores positivos con que se cuenta, es precisamente lo que fundamenta la audacia de su posicin. Se trata de la estrategia revolucionaria correcta, diseada y dirigida por Fidel, que ha permitido el triunfo y la consolidacin de la Revolucin cubana mediante sucesivos avances, cada uno de ellos imposible o implanteable aparentemente.

Che aclara una y otra vez lo que quiere decirse con la expresin conciencia. No es la anttesis de economa, es la palanca para lograr que las fuerzas productivas y las relaciones de produccin dejen de ser medios para perpetuar la dominacin como en el capitalismo. Es, en su desarrollo, el avance de la nueva manera de vivir (o nuevo modo de produccin, si usamos la acepcin de La ideologa alemana) frente a la manera de vivir del capitalismo. En el trabajo, por ejemplo, la conciencia debe poder medirse mediante la norma: ella es la expresin de una obligacin moral del trabajador, es su deber social. Hay aspectos coactivos en el trabajo, incluso en el voluntario, durante la transicin socialista; el que su estimulacin se d a travs de combinaciones de estmulos morales y materiales indica la relativa falta de desarrollo de la conciencia social. Estmulo material directo o individual como forma predominante y conciencia, si son trminos contradictorios. Conciencia es tambin la comprensin que van alcanzando los hombres de los hechos econmicos, el grado en que los dominan, mediante el plan. Es un proceso de errores y aciertos en el que inciden contra la transicin socialista todos los factores indicados arriba, su coexistencia a escala mundial con el sistema capitalista y el ser histricamente reciente. Por qu pensar que lo que es en el periodo de transicin, necesariamente debe ser?, seala el Che al invitar a sus impugnadores a no desconfiar demasiado de nuestras fuerzas y capacidades.

Hay un carcter contradictorio en el periodo de transicin, entre un poder socialista consciente del carcter poltico, econmico e ideolgico, por una parte, y los aspectos de la sociedad mercantil generalizada subsistentes a escala nacional e internacional, por otro, expresados en la ley del valor. [] la planificacin centralizada es el modo de ser de la sociedad socialista, su categora definitoria y el punto en que la conciencia del hombre alcanza, por fin, a sintetizar la economa hacia su meta, la plena liberacin del ser humano en el marco de la sociedad comunista. El sistema de planificacin nacional deber llegar a integrar la economa como un todo nico, a partir de las decisiones polticas, pasando por toda la cadena de instancias y unidades de la economa hasta fundirse con la poblacin y volver hasta la direccin poltica, formando una gigantesca rueda bien nivelada, en la cual se podran cambiar determinados ritmos ms o menos automticamente, porque el control de la produccin lo permitira.

l conoce perfectamente que la sociedad cubana en transicin est muy lejos todava de ese sistema; sin darse un da de descanso el Che est inmerso en numerosas responsabilidades del trabajo prctico de la Revolucin, lo que le permite elevar sus extraordinarias capacidades tericas desde las ms cotidianas experiencias concretas, con su carga de complejidades, inconsecuencias, falta de recursos, situaciones absurdas y angustias, y tambin con sus prometedores signos reales de cambios sociales y humanos. Es ejemplar el rigor con que analiza el carcter incipiente y las imperfecciones del Sistema Presupuestario de Financiamiento que l preconiza y aplica en una parte de la economa nacional.1  Y es necesario que se conozca todo el conjunto de instituciones de capacitacin, de mecanismos de control, supervisin, estimulaciones combinadas, etc., que cre e impuls infatigablemente para garantizar esos primeros pasos de construccin consciente de las bases de una nueva sociedad. Lo que nosotros buscamos escribi es una forma ms eficiente de llegar al comunismo.

Crear riquezas con la conciencia y no conciencia con las riquezas, por decirlo con palabras de Fidel; que la sociedad en su conjunto debe convertirse en una gigantesca escuela, para expresarlo con palabras del Che. No son frases felices, sino expresiones condensadas de un proyecto revolucionario comunista para la transicin socialista, que produjo en esta primera etapa del proceso cubano riqusimas experiencias econmicas, ideolgicas y polticas en el camino hacia una democracia de trabajadores, y reflexiones tericas como las del Che, que profundizaron y desarrollaron las ideas revolucionarias en nuevas condiciones histricas y geogrficas, con aportes de valor permanente.

Ese pensamiento se trunc en el caso del Che, al caer su creador en el combate internacionalista, esa otra dimensin indispensable, sin la cual no hay verdadera marcha hacia el socialismo y el comunismo. Tambin en este campo de la guerra revolucionaria fue un pensador excepcional, y en la bsqueda de caminos para la liberacin latinoamericana y la solidaridad entre todos los pueblos del mundo; pero su actuacin prctica fue tan ejemplar que ha quedado como un paradigma del revolucionario integral.

Hace exactamente veinte aos Che comenz su Mensaje a los pueblos del mundo con palabras de Jos Mart: Es la hora de los hornos y no se ha de ver ms que la luz. No hablaba para un da. Hoy sigue siendo la hora de los hornos, para la liberacin y para la construccin de la nueva sociedad. Y Fidel contina la accin y la reflexin abiertas por la Revolucin cubana, cuando pregunta si la humanidad renunciar al objeto del comunismo ante las realidades de determinadas limitaciones materiales y determinadas caractersticas del hombre. Y propone que las sociedades del Tercer Mundo que luchan por resolver las gigantescas necesidades elementales de sus pueblos vuelvan la espalda a los modelos capitalistas de desarrollo y de vida, y que busquemos los objetivos econmicos y sociales, materiales y morales que debe plantearse una sociedad del Tercer Mundo de hoy. Y postula que el papel de la educacin y la conciencia es fundamental para esos objetivos, y en el caso de nuestra Revolucin, para garantizar su vigor y su futuro.

Al ayudar a traer las ideas del Che a la palestra de hoy, el libro que sigue se vuelve un aporte a esa bsqueda necesaria. Tablada ha presentado el conjunto del problema que persigue en su rica y breve Introduccin. No se limita en ella a presentar el contenido del libro y el lugar que tiene lo expuesto en el conjunto del pensamiento del Che; apunta tambin a inscribir el papel de las ideas y la prctica del Che en una consideracin ms abarcadora del proceso de transicin socialista cubano, y de las experiencias prcticas socialistas y del desarrollo histrico del marxismo-leninismo.

El anlisis y la exposicin detallada de las concepciones desarrolladas por el Che en el curso de sus actividades de direccin econmica en los primeros aos de nuestra Revolucin ocupa las dos terceras partes del libro. El Sistema Presupuestario de Financiamiento es explicado con rigor y abundancia de fragmentos de textos e intervenciones del propio Che. Entiendo que este es un aporte fundamental del libro de Tablada porque pone al alcance del lector el conocimiento y la posibilidad de valorar aquel esfuerzo revolucionario de pensar y hacer en el comienzo de la transicin al socialismo y al comunismo. La obra se torna as una invitacin y un reto a tratar tambin lo que no ha estado no poda estar en el plan del autor: el anlisis de la formacin social cubana misma y de los cambios y permanencias fundamentales resultantes de los primeros aos de la Revolucin, del anlisis del otro sistema de direccin econmica aplicado simultneamente en Cuba, basado en el clculo econmico, el debate econmico de entonces y otros temas necesarios.

Incitar al estudio y al conocimiento de la historia de nuestro socialismo, de los rasgos esenciales de su presente y de sus necesidades y proyectos y de las luchas por el socialismo en el mundo es una funcin que esperamos que pueda cumplir este libro. La gran operacin de expropiacin del capital que avizor Carlos Marx hace ciento veinte aos debe continuar profundizndose: hay que quitarle a la burguesa el privilegio de la productividad, de la eficiencia, de los recursos, del dominio de la mente y la modificacin de las acciones humanas, para hacer un mundo nuevo.

* Fernando Martnez Heredia, Cuba, 1939. Doctor en Derecho por la Universidad de La Habana, 1964. Profesor (1963-71) y Director del Dpto. de Filosofa en esa Universidad (1966-69). Profesor Titular Adjunto desde 1991. Director de la revista Pensamiento Crtico (1967-71). Investigador y Jefe de reas en los Centros de Estudios sobre Europa (1976-79) y sobre Amrica (1985-96), del Comit Central (CC) del Partido Comunista de Cuba (PCC). Investigador Titular desde 1985, en el Centro Juan Marinello del Ministerio de Cultura desde 1996. Presidente de su Ctedra de Estudios Antonio Gramsci. Premio de Ensayo Casa de las Amricas 1989, con Che, el socialismo y el comunismo. Es autor de ocho libros, coautor de otros ocho, de captulos en numerosos libros colectivos; ha publicado unos 200 artculos y ensayos, en Cuba y el extranjero. Investigador Visitante en la UNAM, 1994. Conferencista en unos 20 pases. Colaborador habitual de la Ctedra Che Guevara. El presente prlogo apareci por primera vez en la edicin prncipe de CASA DE LAS AMRICAS en 1988.


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