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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-07-2012

Elecciones en Francia: Democracia pirotcnica y promesas al archivo

Alejandro Teitelbaum
Argenpress / CEPRID


En Francia las elecciones presidenciales dieron la victoria al candidato del Partido Socialista con diez millones de votos sobre 46 millones de votantes inscriptos. Se abstuvieron 9,4 millones y votaron en blanco 900.000. Es decir quienes no votaron o votaron en blanco igualaron el score del candidato triunfante, quien no lleg al 22% del total de los electores inscriptos para votar.

En el segundo turno de las elecciones legislativas se abstuvo o vot en blanco el 48,5% del electorado.

El Partido Socialista , sobre un total de 577 bancas obtuvo 278 (el 48%) y sus aliados 55 (10%) con lo cual tienen la mayora absoluta en el Parlamento.

El sistema de dos vueltas en las elecciones legislativas permite en Francia una total distorsin de la representacin popular en el Parlamento.

Si se hace una simulacin de los resultados electorales con representacin proporcional (que existi en Francia hace 30 aos) comparndolo con el sistema actual, se obtienen estos resultados: El Partido Socialista tiene 278 diputados, con representacin proporcional hubiera tenido 169. Sus aliados tienen 55 diputados y con representacin proporcional hubieran tenido 33. Es decir que con representacin proporcional, el PS y sus aliados no hubieran alcanzado la mayora absoluta de que disponen ahora.

El Frente de Izquierda tiene 10 diputados y con representacin proporcional hubiera tenido 40. El caso extremo es el Frente Nacional (de extrema derecha) que tienen dos diputados y con representacin proporcional hubiera tenido 80.

En resumen, los diputados representan globalmente la mitad del electorado francs y dentro de esa mitad, la representacin de las distintas tendencias polticas est totalmente distorsionada. La explicacin que se da para justificar ese sistema totalmente antidemocrtico es que as se puede lograr un Gobierno estable. No se ve muy bien la diferencia con los regmenes de partido nico, salvo que en cada eleccin, los electores que entran en el juego (el 50% -60% aproximadamente) pueden optar entre dos o ms variantes que se les ofrecen, todas destinadas a perpetuar el sistema.

Es cierto que hay opciones marginales que proponen cambios ms o menos de fondo, pero varios factores influyen para que continen siendo marginales: la ideologa dominante, vehiculizada de manera sistemtica y permanente por los monopolios de la informacin, un sistema electoral, como el descripto, que desalienta al elector, el temor instintivo al cambio y el ombliguismo o individualismo de buena parte de los ciudadanos y por ltimo, aunque no menos importante, los errores polticos e ideolgicos, e incluso tcticos, de los partidos y tendencias de izquierda.

El Partido Comunista que en 1946 era el primer partido de Francia con el 28% de los votos, fue desgastndose como consecuencia del abandono del objetivo estratgico de un cambio radical de la sociedad y de su oportunismo poltico que lo puso al servicio de los partidos de centro izquierda, en particular del Partido Socialista. Ahora agoniza con un caudal electoral propio de algo ms del 2 por ciento y para seguir sobreviviendo penosamente y conservar algunos diputados no le queda otro recurso que establecer acuerdos electorales con el PS. En las ltimas elecciones legislativas perdi algunos de los pocos bastiones que le quedaban desde hace decenios.

Su naufragio poltico se aceler cuando, participando en el Gobierno del socialista Lionel Jospin, aval la ms importante ola de privatizaciones de grandes empresas y servicios en Francia despus de la Segunda Guerra Mundial.

Hace pocos das le Consejo Nacional del PC, casi por unanimidad, tuvo la lucidez de decidir no participar en el Gobierno de Hollande. En las elecciones presidenciales, con el nombre de Frente de Izquierda (que integraron, adems del PC otros pequeos grupos) y la candidatura extrapartidaria del ex PS Jean-Luc Melenchon, obtuvo el 11% de los votos, sobre todo gracias a las cualidades como tribuno de este ltimo. Pero Melenchon cometi dos errores: 1) fue ambiguo en sus crticas al programa del PS, con propuestas positivas pero manifiestamente insuficiente para superar la profunda crisis actual y 2) hizo del combate al populismo de derecha representado por el Frente Nacional de Marine Le Pen un combate personal contra sta ltima, no exento de diatribas.

El combate contra el populismo, tanto de derecha como de izquierda, debe ser riguroso e intransigente, ideolgico, poltico y profundamente pedaggico, denunciando sin reserva alguna la demagogia, el discurso intrnsecamente contradictorio y la contradiccin entre los dichos y los hechos de ambos populismos. Y no dejarse intimidar ni paralizar por sus contrataques, consistentes en una especie de terrorismo ideolgico seudo nacionalista y seudo popular.

Esto vale no slo para Francia sino para cualquier otro pas del mundo. El Nuevo Partido Anticapitalista (NPA), fundado hace algunos aos sobre la base de la Liga Comunista Revolucionaria, tuvo un periodo de crecimiento ayudado por la figura carismtica de su lder Besancenot, pero nunca sus miembros (de distintos orgenes) acordaron sobre un programa claramente de izquierda adaptado a la realidad francesa, (la prueba es que ni siquiera se pusieron de acuerdo para darle un nombre positivo al Partido. Debe se el nico partido en el mundo que se llama anti-algo). As es como oscil entre el sectarismo poltico y el oportunismo ideolgico y ahora, escindido, ha quedado reducido a la mnima expresin.

Lucha Obrera nunca ha logrado crecer significativamente y es, desde siempre, una especie de izquierda sectaria y folklrica. Hay analistas que se dicen de izquierda que han escrito Francia vot socialista. En primer lugar no vot Francia sino la mitad de Francia y en segundo lugar, ni esa mitad (ni la mitad de esa mitad) vot socialista. La realidad es que Francia tiene ahora un Gobierno con mayora propia en ambas cmaras (algo as como la suma del poder) que pese al nombre de su principal componente, no tiene nada de socialista. En estos tiempos de crisis profunda, su gestin ser catastrfica, pues apenas lograr maquillar la continuacin de una poltica de austeridad (para quienes trabajan, no para los ricos y el capital financiero). Ya hay signos precursores: la participacin de Hollande en el chantaje prelectoral de la Unin Europea y del FMI contra el pueblo griego y el descubrimiento de que el Tesoro del Estado francs est ms vaco de lo que pensaban, lo que los obligar a achicar sus promesas en materia social (salarios, jubilaciones, etc).

Y a nivel europeo Jean-Marc Ayrault, Primer Ministro de Hollande, acaba de declarar al semanario alemn Die Zeit que la mutualizacin de las deudas exige obligatoriamente una integracin poltica ms fuerte, lo que tardar varios aos. Dicho de otra manera, el nuevo Gobierno de Francia abandona su propuesta de las euro-obligaciones, tan publicitada durante la campaa electoral, y se inclina ante la canciller alemana Angela Merkel, quien propugna sangrar implacablemente a los pases europeos agobiados por sus deudas y por los intereses usurarios que deben pagar al capital financiero internacional. En Francia no tardarn en comenzar las protestas populares que, si no son encauzadas por una izquierda ideolgicamente rigurosa, inteligente y polticamente hbil, sern capitalizadas por un nuevo conglomerado en formacin- de buena parte de la derecha tradicional y de la extrema derecha.

Fuente: http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article1455



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