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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-07-2012

Madrid, capital de la resistencia

Andrs Martnez Lorca
Rebelin


Hay quien sin conocer Vallecas, ni andar por los Carabancheles, ni haber tomado una copa en Lavapis, ni bajar al Metro, ni estudiar en sus universidades, ni haber comprado algo en el Rastro, ni pasear siquiera por Chamber, cree en su ingenuidad que Madrid es slo la residencia de los latifundistas andaluces, de los banqueros vascos, de los ejecutivos de las multinacionales, la sede del palacio de La Zarzuela donde vive el rey y del palacio de la Moncloa donde se rene todos los viernes el consejo de ministros. Confunde as el culo con las tmporas.

Ya en tiempos de Goya, cuando era poco ms que una pequea villa con su Corte de los milagros, el pueblo luch a pecho descubierto contra las tropas invasoras napolenicas mientras el rey Fernando VII esperaba en suelo francs que se le restituyera en el trono para imponer despus el absolutismo y liquidar a los liberales.

Durante la guerra civil, Madrid resisti de manera heroica durante tres aos el asedio de las tropas de los generales Franco y Varela con sus miles de mercenarios moros a las puertas de la Casa de Campo. Alberto Mndez, querido compaero de Facultad y de lucha, autor de una novela de lectura imprescindible, Los girasoles ciegos, en una entrevista que merece releerse (http://www.ladinamo.org/ldnm/articulo.php?numero=12&id=298) describi sin tono pico la grandeza moral del pueblo en la defensa de Madrid: Madrid no la defendi un ejrcito regular, la defendieron seores que iban a trabajar y, al salir, cogan el fusil y se iban al frente y despus se volvan a casa y tenan que echarse a dormir porque tenan que entrar pronto a trabajar. Ms impresionante an eran los chavales que queran irse al frente por las tardes y sus padres no les dejaban. Todo era tan... domstico. No hubo pica, lo que hubo fue grandeza moral.

Los madrileos soportaron con estoicismo los bombardeos de la aviacin fascista en sus barrios populares pero tambin en plena Gran Va, en la Ciudad Universitaria que qued completamente arrasada y hasta en la joya de la cultura espaola, el Museo del Prado, salvado milagrosamente de la destruccin por el gobierno de la II Repblica. Antonio Machado cant esos trgicos momentos en unos versos que vale la pena recordar:

Madrid, Madrid; qu bien tu nombre suena, rompeolas de todas las Espaas! La tierra se desgarra, el cielo truena, t sonres con plomo en las entraas.

En los aos 60 del siglo pasado, la capital nos vio correr por sus calles delante de los grises a los jvenes universitarios que pedamos libertad mientras los obreros metalrgicos del extrarradio celebraban asambleas donde nacieron Comisiones Obreras.

Dos grandes novelistas, el canario Benito Prez Galdos y el vasco Po Baroja narraron las penalidades de su gente humilde para poder vivir. En los aos 30, Madrid goz de las creaciones literarias de sus poetas como Federico Garca Lorca, Rafael Alberti, Jos Bergamn y Vicente Aleixandre. Ms tarde, la pobreza de su pueblo y la miseria moral del franquismo quedaron dibujadas con mano maestra por escritores de la talla de Rafael Snchez Ferlosio, Jess Fernndez Santos, Ignacio Aldecoa, Luis Martn-Santos, Lauro Olmo, Antonio Buero Vallejo, Rafael Azcona y Alfonso Sastre. En contra de la desmemoria promovida interesadamente por los apologetas de la transicin, hay que conservar la memoria colectiva de este pasado de lucha para comprender mejor la actual resistencia de Madrid a la liquidacin de los derechos sociales conquistados por el pueblo con tanto sacrificio.

La protesta ciudadana que no cesa

La semana pasada los madrileos se volcaron al paso de los mineros del Norte que concluan as su ya histrica marcha negra. Los acompaaron en la Puerta del Sol por la noche y al da siguiente decenas de miles de ciudadanos se manifestaron junto a ellos por el paseo de la Castellana hasta el ministerio de Industria donde ni siquiera un director general se dign recibirlos. Esta es la calaa que dirige el gobierno de la nacin!

Una vez que don Guindos, exdirector para Europa del banco quebrado estadounidense Lehman Brothers, dio a conocer el pasado da 13 de Julio el mayor recorte econmico en la historia de Espaa, varios miles de funcionarios pblicos salieron espontneamente a la calle para rechazar esta nueva y gravsima agresin a sus derechos. Desde entonces, noche y da, los manifestantes han protestado en las principales calles y plazas del centro de Madrid, ante las sedes del PP y del PSOE (la rosa y la gaviota me tocan las pelotas!, gritaban), e incluso han intentado en vano llegar al congreso de diputados, protegido con vallas y fuerzas antidisturbios de la ira popular.

A los funcionarios de la administracin pblica se han unido policas, bomberos, empleados del ayuntamiento, profesores, mdicos y personal sanitario, pensionistas, jvenes en paro, y un largo etctera. Los estrategas del poder queran paralizar en pleno verano cualquier protesta anestesiando a la gente con el ftbol y los programas basura de las cadenas de televisin. El hartazgo, sin embargo, es tanto que el vaso se colm. Y las mentiras de los ministros tan frecuentes, que ya nadie cree sus palabras, ni confa en sus promesas.

Cristina Cifuentes, delegada del gobierno en Madrid, despus de haber prohibido la entrada de los mineros desde Moncloa a Sol, veto que slo los jueces lograron levantar, amenaza ahora a quienes pretendan que Madrid se parezca a Atenas (). Debe considerar intolerable que nos inspiremos en la cuna de la democracia. Desea entonces esta dama que Madrid se parezca a Miami, tan admirada por Esperanza Aguirre, con sus mafias omnipresentes y su curiosa interpretacin de la ley y el orden? O acaso lo que prefiere es que el pueblo sea llevado al matadero en silencio como los corderos? Tuvo doa Cristina la infeliz ocurrencia de pasear junto a un grupo de manifestantes, alguno de los cuales hasta se atrevi a increparla al grito de dimisin. No la golpearon, ni la hirieron, ni la detuvieron como suelen hacer con demasiada frecuencia los policas a sus rdenes. Es intolerable que traten as a la delegada del gobierno, se queja amargamente el ABC.

Malos tiempos para los polticos que no se atreven a dar la cara y tienen que esconderse de la gente en la oscuridad de sus despachos con unos policas en la puerta. No hay peor cosa para estos testaferros del gran capital financiero que el pueblo pierda el miedo, harto de ser expoliado. Y eso es lo que est pasando.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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