Portada :: Europa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-07-2012

Europa, neoliberalismo y (des)constitucionalizacin

Antoni Jess Aguil
Rebelin


La historia del constitucionalismo moderno occidental, desde su emergencia hasta la actualidad, puede dividirse, a efectos de anlisis, en tres grandes modelos que conviven no sin conflictos y contradicciones. Estos modelos constitucionales son el resultado de profundas transformaciones sociales, polticas y econmicas ocurridas a lo largo del tiempo.

Aunque pueden encontrarse importantes precedentes histricos del constitucionalismo moderno, como la Bill of rights (Declaracin de derechos) inglesa de 1689, este fenmeno sociojurdico surge con las revoluciones liberales y burguesas del siglo XVIII. La Declaracin de Derechos de Virginia (1776), la Declaracin de Independencia de los Estados Unidos (1776) y la Declaracin de los derechos del Hombre y del Ciudadano (1789) marcan el inicio del constitucionalismo liberal, que busca consolidar una esfera jurdica de libertad individual en cuestiones econmicas, religiosas, polticas, jurdicas o de expresin frente al poder arbitrario del Estado absoluto. Los rasgos esenciales del constitucionalismo liberal pueden sintetizarse en: 1) declaracin de derechos fundamentales de carcter individualista y limitada al reconocimiento de derechos civiles y polticos, garantes de los derechos naturales de libertad y propiedad. 2) Establecimiento del principio de separacin de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) y de un Estado pretendidamente neutral respecto a los proyectos de vida individuales. 3) Minimalismo estatal basado en la dicotoma pblico-privado, que se traduce en la reduccin de las funciones y de los mbitos de intervencin poltica asignados al Estado, cuya finalidad se limita a garantizar la seguridad jurdica de la propiedad privada y la libertad, velando por el mantenimiento del orden pblico establecido.

Sin menospreciar sus aportaciones e importancia histrica, el constitucionalismo moderno es un fenmeno de races liberales que consagra un formalismo abstracto y espurio que deja de lado conceptos ticos y jurdicos abanderados durante la Revolucin francesa (igualdad y fraternidad) y refleja los intereses polticos, econmicos y sociales de la burguesa, la clase social entonces en ascenso. Para la burguesa, la Constitucin era, ciertamente, el instrumento poltico y normativo necesario para garantizar el derecho de propiedad individual y la libertad econmica imprescindible para los negocios.

Esta tendencia ideolgica y poltica del constitucionalismo liberal fue atenuada despus de acontecimientos histricos como la Primera Guerra Mundial, la Constitucin mexicana de 1917, la Constitucin de Weimar de 1919 y, sobre todo, con la crisis capitalista de 1929 y la puesta en marcha del New Deal en la dcada de los 30 en Estados Unidos, cuando se volvi imposible, desde el punto de vista ideolgico y material, continuar ejecutando el ideario constitucional puramente capitalista y liberal. Estos, entre otros acontecimientos, estn en la base del surgimiento del Estado de bienestar y del constitucionalismo social en Europa occidental tras la Segunda Guerra Mundial. Este tipo de constitucionalismo incorpor transformaciones sociales y polticas fundamentales que suponan un cambio sustancial en las actividades constitucionales de los Estados, que dejaban de ser simplemente garantes de la seguridad jurdica del orden liberal y adquiran un papel relevante en la resolucin de los problemas de las personas y los grupos sociales.

Se adoptaron una serie de medidas [1] conducentes a un mayor grado de justicia social e igualdad entre las personas y las clases sociales, orientadas a la promocin de la seguridad y la proteccin social de la ciudadana o, en palabras del socilogo Robert Castel [2], encaminadas a proteger al individuo de las circunstancias que podran degradar su estatus social. En este sentido, la definicin que ofrece Asa Briggs resulta de lo ms apropiada cuando, en un famoso artculo de 1961, afirma que un Estado del bienestar es un Estado en el que el poder organizado es utilizado de forma deliberada (por la poltica y la administracin) en un esfuerzo por modificar el juego de fuerzas del mercado en por lo menos tres direcciones. En primer lugar, para garantizar a los individuos y las familias un nivel mnimo de ingresos, independientemente del valor que el mercado d a su trabajo o a sus propiedades. En segundo lugar, para reducir los efectos de la inseguridad al permitir que individuos y familias puedan enfrentarse a ciertas contingencias sociales (por ejemplo, enfermedad, vejez o desempleo) que de otra manera conduciran a crisis personales y familiares. En ltimo lugar, para asegurar que a todos los ciudadanos, sin distincin de estatus o clase social, se les ofrezcan los estndares ms elevados de acceso a un abanico acordado de servicios sociales [3].

Sin embargo, desde las ltimas dcadas del siglo XX, en un contexto histrico marcado sobre todo por el desmembramiento del bloque de pases socialistas, la crisis del Estado de bienestar y el surgimiento de una nueva fase del capitalismo (la globalizacin neoliberal), el neoliberalismo se consolida como la ideologa hegemnica, inaugurando el modelo de constitucionalismo que hoy predomina en cada vez ms pases de la Eurozona (Espaa, Grecia, Irlanda, Portugal, Italia): el constitucionalismo neoliberal. Tal y como lo describe Boaventura de Sousa Santos, se trata de un constitucionalismo global de carcter esencialmente econmico basado en la idea de que, al igual que tenemos una legislacin internacional de derechos humanos para proteger a los individuos, deberamos tener una legislacin internacional que protegiera a las corporaciones multinacionales, una especie de derechos humanos de las corporaciones, a favor de los actores globales no estatales ms poderosos [4].

El constitucionalismo actualmente en expansin est impulsado (y es impuesto) por instituciones internacionales como la Organizacin Mundial del Comercio (OMC), el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE). Est inspirado en las doctrinas y prcticas del neoliberalismo. Es un constitucionalismo silencioso y discreto cuya peculiaridad radica en que no siempre acta mediante modificaciones formales de la Constitucin, por lo que no necesita romper con el marco constitucional del Estado de bienestar. Lo que hace es adaptar la antigua estructura constitucional a los imperativos globales neoliberales sin evidenciar el cambio de marco normativo que ello conlleva: la consolidacin de un constitucionalismo de mercado. Y esto lo hace de diferentes maneras:

Con cambios o promulgaciones de leyes infraconstitucionales (muchas veces parte de un programa electoral oculto) de carcter regresivo (reformas laborales, de la edad de jubilacin, educativas, tributarias, etc.), que crean un entramado jurdico, poltico y econmico al servicio de las polticas neoliberales. Este entramado permite el expolio de rentas pblicas (de la educacin, sanidad, etc.), transferidas a las fuentes privadas en buena medida responsables de la situacin actual.

Con procesos encubiertos de desconstitucionalizacin, es decir, de abandono o derogacin social de normas, derechos y principios constitucionales, de modo que este tipo de constitucionalismo tiene poder para activar y desactivar zonas enteras del sistema constitucional, principalmente en el caso de aquellas materias que constituyen lo que consideren distorsiones u obstculos a la acumulacin del capital por parte de las corporaciones transnacionales [5]. Se impone, de este modo, un proceso de vaciamiento constitucional con la adopcin de las llamadas medidas de austeridad y disciplina fiscal (privatizaciones, programas de recortes, etc.) que merman o confiscan, de hecho, derechos sociales y econmicos adquiridos y destruyen la proteccin que ofreca el constitucionalismo social.

Con la suspensin informal de las constituciones estatales y el secuestro de la democracia (y, en consecuencia, de la soberana popular) por parte del sector financiero, que a travs de la troika (FMI, BM y BCE) impone un despotismo tecnocrtico con el nombramiento de virreyes (Monti, Draghi, Papademos) que gobiernan en Europa en nombre de Goldman Sachs.

Esta nueva ola de constitucionalismo est teniendo consecuencias perversas en toda Europa: privatizacin de los servicios pblicos, empobrecimiento de la clase trabajadora, represin y criminalizacin de la protesta ciudadana pacfica, degradacin del bienestar, desregulacin de las relaciones laborales, aumento de la desigualdad social y del poder autoritario bajo una cosmtica democrtica, entre otros efectos.

En este contexto, uno de los retos ms urgentes de Europa es dar un cambio de rumbo constitucional (que es slo una fase de un cambio de rumbo democrtico y cultural ms amplio) con potencialidad transformadora. Pases como Ecuador o Bolivia estn trabajando en esta lnea. La economa social y solidaria, el principio de transparencia, de redistribucin, de reciprocidad, la diversidad democrtica o el buen vivir (sumak kawsay) son algunos de los principios en que se inspiran sus constituciones actuales. Estas estn pensadas desde una lgica descolonizadora, desmercantilitzadora y democratizadora que responde a concepciones de vida en las que el mercado no es una institucin separada de las esferas social y cultural ni se encuentra en el centro del sistema de organizacin social y poltica. No hay que idealizar estos procesos, no exentos de tensiones y limitaciones, pero s permiten identificar elementos emancipadores que apuntan hacia un horizonte constitucional transformador. Podr una Europa a la deriva ampliar su mirada y extraer de estas experiencias algn aprendizaje significativo?

Notas

[1] Como la sustitucin del voto clasista y sexista del constitucionalismo liberal por el sufragio universal, que permiti la participacin poltica de todo el electorado, independientemente de su sexo, grado de instruccin o capacidad adquisitiva, o como el reconocimiento de los llamados derechos de segunda generacin, que obligan al Estado a promover positivamente el bienestar ciudadano con prestaciones como el derecho a la salud, la educacin, la vivienda y al trabajo, entre otros.

[2] Castel, R. (2004), La inseguridad social. Qu significa estar protegido?, Manantial, Buenos Aires, pg. 35.

[3] Briggs, A. (2006), The Welfare State in Historical Perspective, en Pierson, Ch. y Castles, F. (eds.), The Welfare State Reader, Polity Press, Cambridge, pg. 16.

[4] Dale, R. y Robertson, S. (2004), Interview with Boaventura de Sousa Santos, Globalisation, Societies and Education, 2 (2), pg. 152.

[5] Snchez Rubio , D. y Solrzano Alfaro, N. (2004), Introduccin , en Snchez Rubio , D., Solrzano Alfaro, N. y Lucena Cid, I. (eds.), Nuevos colonialismos del capital. Propiedad intelectual, biodiversidad y derechos de los pueblos, Icaria, Barcelona, pg. 47.


(*) Antoni Jess Aguil es investigador en filosofa poltica del Ncleo de Estudios sobre Democracia, Ciudadana y Derecho (DECIDe) del Centro de Estudos Sociais de la Universidad de Combra (Portugal).


Artculo publicado originalmente en http://www.gadeso.org/sesiones/gadeso/web/opinion/192_ca.pdf . Rebelin lo ha publicado con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter