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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-07-2012

Los problemas tericos y polticos del espontanesmo

Roberto Herrera Ziga
Rebelin


En el movimiento sindical costarricense podemos dividir con claridad dos etapas una en los aos noventas dominada por la concertacin y la apata y una segunda a partir del ao 2000, donde se mantiene la estrategia de concertacin pero hay una serie de luchas sindicales que muestran que se puede luchar y conseguir conquistas o por lo menos no perder tantas [1].

Motn, guerra de llanura, guerra de montaa.

Podramos distinguir en las acciones de resistencia de nuestro pueblo varios tipos de lucha contra el gobierno, tomaremos algunos conceptos venidos de la ciencia militar (pero utilizados por la teora poltica) para explicarlos.

Por ejemplo las revueltas en los barrios pobres de las ciudades (La Carpio, Pavas, Limn, etc.) podramos caracterizarlas como motines es decir como rebeliones localizadas y limitada pero multitudinarias contra el orden establecido (sobretodo contra la polica y el sistema de clientela). Su carcter es espontneo y su desarrollo desorganizado.

Tendramos una segunda definicin que sera la guerra de montaa y la guerra de llanura, en De la Guerra se seala: 1) en la guerra de montaa () todo el mundo, hasta el ltimo soldado, depende de s mismo. () 2) La habilidad tcnica de un ejrcito, ese valor bien templado que mantiene unida a la tropa, como si hubiera sido fundida en un molde, muestran claramente su ventaja mxima en la llanura abierta.

Si tuviramos que analizar el ltimo ciclo de luchas sindicales de nuestro pas, estaran a medio paso entre el motn y la guerra de montaa, entre una accin multitudinaria contra un orden oprobioso, pero desesperada y desorganizada y una resistencia sin mando central y sin habilidad tcnica donde toda la posibilidad de victoria est dada por la valenta y la iniciativa local y particular.

Si observamos con detenimiento por ejemplo la ltima huelga de Sintrajap, y las movilizaciones del 26 de julio, el comportamiento es la de una serie de direcciones dispuestas a luchar contra el gobierno y su plan, pero donde cada una lucha por su propia iniciativa, sale a combatir en el momento en la que ella estima ptimo para ella misma, sin pensar en el movimiento general que podra efectivamente derrotar al plan del gobierno.

El gobierno siempre lucha como guerra de llanura, es decir con un plan estratgico (transferirle los costos de la crisis al pueblo) y con una serie de tcticas (pactar con la oposicin burguesa y las burocracias sindicales, aislar a los que luchan, denigrar las demandas populares entre el pueblo llano, etc.) y sobre todo con un comando centralizado que dirige las operaciones.

Los problemas del espontanesmo.

Los sindicatos tuvieron durante mucho tiempo que soportar la conduccin vertical y burocrtica o bien del Partido Liberacin Nacional o bien de Vanguardia Popular, de esta experiencia efectivamente negativa y de la lucha por expulsar a viejos burcratas liberacionistas o ex vanguardistas, se sac la conclusin absolutamente equivocada, que no se ocupaba ningn mando central en la lucha sindical, que bastaba con la iniciativa de lucha y la participacin masiva de los agremiados para derrotar al gobierno.

Digamos que la divisa que se impuso fue: es deseable la lucha que es posible, y es posible la lucha que se sostiene en un momento dado. Cualquier peticin de mayor organizacin y politizacin era pedirle demasiado a la gente.

Es justamente a esta forma de razonar a la que le llamamos espontanesmo, es decir la apologa a de elevar a categora de estrategia permanente, nica y nica garante de la victoria a la guerra de montaa, es decir al combate de las iniciativas particulares aisladas.

El espontanesmo trae como principales problemas: 1) La indefinicin de las tareas centrales de los planes estratgicos y sobretodo de cmo conseguirlos (es decir carece de estrategia y tctica solida); 2) No permite la realizacin de planes sistemticos de accin que permitan acumular fuerzas, cada accin es una accin aislada, aunque sean acciones masivas toda su fuerza se disuelve en el momento. 3) Como no hay plan sistemtico de acciones y estrategia no hay posibilidad de desarrollar nuevas, mayores y superiores dirigencias, los dirigentes que se forma se forma por casualidad, al calor de las acciones, eventualmente esta forma de enfrentar el problema hace que los dirigentes con cualidades ms histrinicas se impongan a las bases y eventualmente transformados en caudillos se burocraticen.

Nuestro plan

Quienes militamos en el P.T., no queremos el sindicalismo como un fin en s mismo y mucho menos como una carrera los sindicatos son importantes y deben luchar en sus centros de trabajo, por qu cada una de estas operaciones locales debera estar engarzada en la perspectiva estratgica de derrotar el plan de ajuste del gobierno. Para derrotarlo se ocupa: 1) La coordinacin democrtica de todos los que luchan. 2) Una campaa sistemtica de acumulacin de fuerzas en el conjunto del pueblo. 3) La organizacin sistemtica de los que an no se animan a luchar y los que estn desorganizados. 4) El emplazamiento y desenmascaramiento de los burcratas que no quieren luchar y que pactan con el gobierno; 5) Ayudar en la medida de lo posible a construir nuevas direcciones combativas (oficiales o tendenciales) para el conjunto del movimiento sindical.


Nota:

[1] Segn el XVII Informe del Estado de la Nacin del 2001 al 2010, los trabajadores organizados en sindicatos pasaron de 145 547 (9,37% de la poblacin ocupada) a 195 950 (10,27% de la poblacin ocupada) entre 2001 y 2010. El aumento general de la afiliacin muestra este nuevo estado de nimo dispuesto a organizarse y luchar

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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