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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-07-2012

Un golpe de Estado por la tierra
La guerra por los recursos naturales tras la crisis de Paraguay

Benjamin Dangl
Toward Freedom

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Cada agujero de bala en los postes de alumbrado en el centro de Asuncin, Paraguay, cuenta una historia. Algunos de ellos son de guerras civiles de hace dcadas, otros de golpes exitosos y fracasados, otros de represiones policiales. El tamao del agujero, el ngulo del impacto, todos hablan de un escape, una muerte, otro dictador en el palacio junto al ro.

El 22 de junio de este ao, un nuevo tirano entr en el palacio del gobierno. El derechista Federico Franco lleg a la presidencia en lo que se consider un golpe parlamentario contra el Presidente izquierdista democrticamente elegido Fernando Lugo.

Lo que est tras los titulares de hoy, de las luchas y combates polticos por la justicia en Paraguay, es un conflicto por el acceso a la tierra, la cual representa el poder y el dinero para las elites, la supervivencia y la dignidad para los pobres, y ha estado en el centro de importantes batallas polticas y sociales en Paraguay durante dcadas. A fin de comprender la crisis de Paraguay posterior al golpe, hay que entender el peso poltico del suelo de la nacin. Por lo tanto hay que echar un vistazo a la historia de la guerra por los recursos naturales de Paraguay, por la tierra, los eventos que condujeron al golpe, y a la historia de la resistencia de una comunidad agrcola que se encuentra en el corazn de la actual crisis de la nacin.

El golpe y la tierra

La esperanza rode la victoria electoral de Fernando Lugo en 2008, una victoria que termin con los 61 aos de dominacin de la poltica paraguaya por parte del Partido Colorado. Fue una victoria contra la injusticia y la pesadilla de la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989) y una nueva adicin a los gobiernos de tendencia izquierdista de la regin. La eleccin de Lugo, exobispo y partidario de la teologa de la liberacin, se debi en gran parte al apoyo en la base del sector campesino y a la promesa de Lugo de realizar la imprescindible reforma agraria

No obstante, Lugo estuvo aislado polticamente desde el comienzo. Tuvo que aliarse con la derecha para ganar la eleccin; su vicepresidente, Federico Franco, es un dirigente del derechista Partido Liberal y fue un elocuente opositor de Lugo desde poco despus de su llegada al poder. Durante toda la estada en el poder de Lugo, el Partido Colorado mantuvo una mayora en el Congreso y hubo varios intentos derechistas de destitucin del Obispo Rojo. Semejantes desafos impidieron el progreso de Lugo y crearon un ambiente poltico y meditico dominado por ataques y crticas casi permanentes contra l.

Al mismo tiempo, Lugo no mostr una actitud positiva hacia el sector campesino que ayud a llevarlo al poder. Su gobierno ejerci regularmente una severa represin y criminalizacin de los movimientos campesinos del pas. Por lo tanto se vio aislado desde arriba en el mbito poltico y abajo careca de una fuerte base poltica debido a su posicin hacia los movimientos sociales y el lento progreso de la reforma agraria. A pesar de todo muchos sectores izquierdistas y campesinos consideraban a Lugo un aliado relativo y una fuente de esperanza frente a la alternativa derechista.

El problema que termin por inclinar la balanza hacia el golpe parlamentario del 22 de junio contra Lugo fue un conflicto por la tierra. En abril de este ao, 60 campesinos sin tierras ocuparon tierras en Curuguaty, en el noreste de Paraguay. Esa tierra es de propiedad del exsenador colorado Blas N. Riquelme, uno de los mayores y ms ricos terratenientes del pas. En 1969, el gobierno de Stroessner dio ilegalmente a Riquelme 50.000 hectreas de tierras que supuestamente deban destinarse a campesinos pobres como parte de la reforma agraria. Desde el retorno a la democracia en 1989, los campesinos han estado luchando por obtener acceso a esas tierras. La ocupacin de tierras en abril fue uno de esos intentos. El 15 de junio, fuerzas de seguridad llegaron a Curuguaty para desalojar a los campesinos sin tierras. El enfrentamiento resultante durante el desalojo (los detalles especficos de este ltimo siguen siendo confusos) condujo a la muerte de 17 personas, incluidos 11 campesinos y 6 policas. Ochenta personas resultaron heridas.

Aunque ciertamente fue el enfrentamiento ms sangriento de este tipo desde la dictadura, fue solo uno de las docenas de conflictos semejantes que han tenido lugar en los ltimos aos en una nacin con enorme desigualdad en la distribucin de la tierra. La reaccin de la derecha ante este tipo de conflictos fue generalmente tomar partido por los terratenientes y dirigentes empresariales y criminalizar a los activistas campesinos. Ante la tragedia de Curuguaty, la derecha vio una oportunidad ms de actuar contra Lugo.

La derecha culp a Lugo de los sangrientos acontecimientos en Curuguaty, una acusacin carente de fundamento pero que sirvi de alimento a los continuos ataques polticos contra el Presidente. Como respuesta a las crticas, Lugo reemplazo a su ministro del Interior por el miembro del Partido Colorado Rubn Candia Amarilla, exfiscal conocido por su criminalizacin de grupos sociales izquierdistas y campesinos, quien fue entrenado en Colombia para exportar polticas al estilo del Plan Colombia a Paraguay. Lugo tambin convirti al Comisario General de Polica Moran Arnaldo Sanabria (quien estuvo a cargo de la operacin de Curuguaty) en Director Nacional de Polica.

De esta manera, Lugo entreg los principales poderes de seguridad y represin del Estado al Partido Colorado. La accin fue un esfuerzo por evitar el juicio poltico de la derecha, pero fue contraproducente: el Partido Liberal se opuso a los reemplazos de Lugo, y empoderado por las crticas al manejo de Curuguaty por parte de Lugo, colabor con el Partido Colorado y otros partidos derechistas del Congreso para proceder a la destitucin.

El proceso comenz el 21 de junio, y dentro de las 24 horas siguientes el Senado se reuni e inici oficialmente el juicio, dando a Lugo solo dos horas para su defensa. Al da siguiente, Lugo fue destituido en una votacin de 39 contra 4. Fue acusado de alentar ocupaciones de agricultores sin tierras, de mal manejo como Presidente y de no haber logrado la armona social en el pas. Lugo renunci y el vicepresidente y dirigente del Partido Liberal, Federico Franco, tom su lugar. Ahora se planifican nuevas elecciones para abril de 2013.

Este golpe parlamentario fue condenado por antidemocrtico e ilegal por muchos dirigentes latinoamericanos que se negaron a reconocer a Franco como Presidente legtimo. Como reaccin al golpe, bloques comerciales y polticos latinoamericanos como Unasur y Mercosur han suspendido la participacin de Paraguay en sus organizaciones hasta las elecciones del prximo ao. Como era de esperar, la Organizacin de Estados Americanos decidi no suspender a Paraguay de su calidad de miembro del grupo porque, segn el secretario general de la OEA, Jos Miguel Insulza, hacerlo creara ms problemas en el pas y lo aislara regionalmente. Es el segundo golpe en la regin en los ltimos aos; en junio de 2009, el presidente hondureo Manuel Zelaya fue depuesto en circunstancias similares.

El teln de fondo de esta lucha poltica es una batalla para controlar, utilizar y distribuir las vastas tierras de Paraguay. Aproximadamente un 2% de los terratenientes controlan un 80% de las tierras del pas y unas 87.000 familias de agricultores carecen de tierras. Aunque Lugo no cumpli muchas de sus promesas electorales al sector campesino, en realidad trabaj para bloquear muchas de las polticas de la derecha que habran empeorado la crisis en el campo. Por ejemplo, Lugo y su gabinete se resistieron al uso de semillas transgnicas de algodn de Monsanto en Paraguay, una accin que probablemente contribuy a su destitucin. Sin embargo, incluso antes de la eleccin de Lugo, las alianzas y victorias polticas estuvieron influenciadas por la cuestin de la tierra. Las corporaciones agroindustriales multinacionales estn firmemente arraigadas en la poltica paraguaya y sus enemigos fundamentales en esta guerra por los recursos han sido siempre los campesinos paraguayos.

Un mar de soja

Durante dcadas, los pequeos agricultores de Paraguay han sido atormentados por un maremoto de cultivos de OGM y de pesticidas que se propagan por todo el campo. Paraguay es el cuarto productor de soja del mundo, y la soja representa un 40% de las exportaciones paraguayas y un 10% del PIB del pas. Se calcula que veinte millones de litros de agroqumicos se fumigan en Paraguay cada ao, envenenando a la gente, el agua, la tierra cultivada y el ganado que encuentran en su camino.

Compaas transnacionales de semillas, agrcolas y de agroqumicos que incluyen a Monsanto, Pioneer, Syngenta, Dupont, Cargill, Archer Daniels Midland (ADM) y Bunge dirigen la enorme agro-industria. Instituciones financieras internacionales y bancos de desarrollo han promovido y financiado el negocio de agro-exportaciones de cosechas de monocultivos, gran parte de la soja paraguaya se utiliza para alimentar animales en Europa. Los beneficios han unido a entidades polticas y corporativas de Brasil, EE.UU. y Paraguay y han aumentado la importancia de la cooperacin de Paraguay con empresas internacionales.

Desde los aos ochenta, grupos militares y paramilitares nacionales conectados a grandes empresas agrcolas y terratenientes han desalojado de sus casas y campos a casi 100.000 pequeos agricultores y han impuesto la reubicacin de innumerables comunidades indgenas para favorecer los campos de soja. Mientras tanto ms de cien dirigentes campesinos han sido asesinados en este perodo y solo uno de los casos fue investigado y llev a la condena del asesino. En el mismo perodo, ms de 2.000 campesinos se han enfrentado a acusaciones contra ellos por su resistencia a la industria de la soja. La vasta mayora de los agricultores paraguayos han sido alejados de sus terrenos por los productos txicos, sea intencionalmente o como un efecto secundario de los peligrosos pesticidas utilizados cada ao para el cultivo de la soja en Paraguay. Desde el principio de los aos noventa, cuando los agricultores vieron la muerte de sus animales, la ruina de sus cultivos, las enfermedades de sus familias y la contaminacin de sus pozos, la mayora tom sus cosas y se mud a la ciudad.

El caos infligido por las agroindustrias ha causado parte de las violaciones ms graves de los derechos humanos desde el reinado de Stroessner. Un informe del Comit de Derechos Econmicos, Sociales y Culturales (DESC) de la Organizacin de las Naciones Unidas seal que la expansin del cultivo de la soja ha trado consigo el uso indiscriminado de pesticidas txicos, provocando muerte y enfermedad en nios y adultos, contaminacin del agua, desaparicin de ecosistemas, y dao a los recursos nutritivos tradicionales de las comunidades.

La expansin de la industria de la soja ha ocurrido en tndem con la violenta opresin de pequeos agricultores y comunidades indgenas que ocupan las vastas propiedades de tierra de los ricos. La mayora de los paraguayos que viven en el campo realizan diversos cultivos de subsistencia en pequeos terrenos de entre diez y veinte hectreas, pero no tienen ttulos de propiedad de sus tierras ni reciben generalmente ayuda del Estado. El gobierno paraguayo ha representado histricamente a los cultivadores de soja en este conflicto, utilizando a la polica y al sistema judicial para castigar a los dirigentes campesinos.

La pequea comunidad agrcola de Tekojoja ha estado en la vanguardia de esta lucha durante aos. Su historia y su lucha son representativas de innumerables comunidades agrcolas en el campo paraguayo.

La resistencia de Tekojoja

El primero de varios autobuses que tomamos desde Asuncin hacia Tekojoja en abril de 2009 se calent como una sauna mientras una polca resonaba en la radio. Vendedores ambulantes suban al autobs ofreciendo gafas de sol, radios y DVD piratas. Vendedores particularmente entusiastas pronunciaban apasionados discursos sobre las caractersticas superiores de su producto, presionando con muestras a los pasajeros reacios y aburridos. Un argumento de ventas prometa que las pldoras de ajo podan curar el insomnio y el cncer.

Pasamos innumerables campos de soja y silos de Cargill, pero tambin pequeos puestos de pequeos agricultores y simples restaurantes al borde de la ruta donde la gente se poda escapar hacia la sombra con una cerveza fra. La carretera de tierra de Caaguaz hacia Tekojoja era un espacio escabroso de ardiente arena roja; Necesitamos tres horas para viajar 50 kilmetros. El autobs se abri camino por sobre profundos baches, su motor alcanzaba un tono febril y cada uno de sus huesos de metal rechinaba junto a los de sus pasajeros.

Esa misma noche llegamos a Tekojoja y fuimos a la casa de Gilda Roa, una estructura hecha por el gobierno, sin agua corriente (aunque el gobierno construy el edificio, nunca termin la instalacin de caeras). Activista de los derechos a la tierra y de los agricultores, la camisa de Gilda mostraba plantas que irrumpan a travs de un cdigo de barras. Dentro de su casa, las paredes estaban cubiertas de afiches contra la soja y los OGM. Sac al jardn sillas de plstico para nosotros, con brillantes estrellas como teln de fondo, y comenz a hablar. Gilda pas de 2000 a 2002 en Asuncin, estudiando para ser enfermera y haba trabajado en su profesin en una localidad cercana. Cuando la visitamos, en abril de 2009, estaba dedicada exclusivamente al activismo en su comunidad. Mientras la msica paraguaya sonaba en la radio y las mariposas nocturnas se reflejaban en las luces, Gilda nos cont la historia de su comunidad y su lucha contra la soja transgnica.

La comunidad de Tekojoja es la sede del Movimiento Agrario Popular (MAP) de Paraguay. Es un sitio que ha enfrentado la enorme represin de los agricultores de la soja y sus matones y ha liderado una legendaria resistencia en su contra, produciendo numerosos dirigentes campesinos.

Tekojoja se encuentra sobre tierra entregada a los campesinos como parte de un Programa Pblico de Reforma Agraria. En los aos noventa, agricultores brasileos de la soja con matones armados, abogados y conexiones polticas para su proteccin se expandieron gradualmente sobre la tierra de la comunidad, imponiendo una serie de violentos desalojos de las familias de agricultores. En 2003, el MAP comenz a recuperar las tierras que les haban sido arrebatadas por los brasileos, pero jueces corruptos y mercenarios contratados por los productores de soja siguieron expulsando a los agricultores de sus tierras.

El 2 de diciembre de 2004, terratenientes brasileos acompaados de policas quemaron numerosas casas y tierras agrcolas en Tekojoja como parte de un proceso de desalojo. Una declaracin del MAP describi ese brutal acto:

Despus de que los tractores destruyeron nuestros cultivos, llegaron con sus grandes mquinas y comenzaron de inmediato a sembrar soja mientras el humo segua saliendo de las cenizas de nuestras casas. Al da siguiente retornaron con bueyes y volvieron a plantar en todos los campos sobre la tierra preparada. Cuando llegaron los policas, los enfrentamos con nuestras herramientas y machetes. ramos unos setenta y estbamos listos para enfrentarlos. Finalmente se fueron.

Las casas y los cultivos de los campesinos fueron destruidos y no contaban con ninguna seguridad de que los brasileos no organizaran otro desalojo. A pesar de ello, como la mayora no tiene ningn otro sitio adnde ir, los miembros de la comunidad decidieron perseverar, quedarse en sus tierras y luchar por su reconocimiento legal como propietarios. Gilda explic: Plantamos semillas con temor ya que no sabamos si nuestros cultivos seran destruidos. Y comenzamos a construir las casas. Pero de nuevo, a las 4 de la maana del 24 de junio de 2005, los brasileos y los policas atacaron la comunidad. Arrestaron a nios, ciegos, ancianos y mujeres embarazadas, a todos, lanzndolos a todos a un camin, dijo Gilda. Rociaron las casas con gasolina y petrleo y las quemaron todas mientras continuaban los arrestos.

En este enfrentamiento entre matones, policas, y campesinos desarmados, dos agricultores, a quienes los brasileos identificaron errneamente como dirigentes del MAP y los hermanos Jorge y Antonio Galeano, fueron asesinados a tiros. Una de las vctimas fue

Angel Cristaldo Rotela, un joven de 23 aos que estaba a punto de casarse y que acababa de construir su propia casa el da antes que fuera quemada totalmente por los policas. La esposa de Leoncio Torres, la otra vctima, qued sola con ocho hijos. Un monumento se ha erigido en el centro de la comunidad en memoria de los campesinos cados.

Despus de los asesinatos, campesinos y activistas de todo el pas se manifestaron en apoyo de Tekojoja y ayudaron a los miembros de la comunidad asediada con lonas y alimentos. Finalmente, la Corte Suprema dictamin que la tierra deba entregarse a los agricultores locales, y como parte de las reparaciones por la violencia sufrida por la comunidad, el presidente Nicanor Frutos orden la construccin de cuarenta y ocho casas. El sufrimiento de Tekojoja ilustra la situacin en la que se encuentran numerosas comunidades agrcolas de todo Paraguay. Mientras los residentes de Tekojoja permanecen en sus tierras, muchos otros se ven obligados a huir a los barrios bajos de la ciudad mientras los productores de soja los expulsan de las suyas.

Gilda explic este ciclo de desplazamiento:

Cuando los pequeos agricultores estn desesperados y los pesticidas los estn afectando, no poseen medios para sobrevivir, por lo tanto venden sus tierras por poco dinero, que es ms del que jams han tenido, pensando que la vida en la ciudad ser mejor, ms fcil, pero no es tan fcil. Mucha gente que termina recogiendo basura en la ciudad proviene del campo. No saben cmo administrar su dinero, por lo tanto, por ejemplo, gastan todo su dinero en un coche usado, maltrecho, y terminan en la ciudad, sin un centavo, sin trabajo o dnde vivir.

La victoria de Tekojoja se debi a la tenacidad de los agricultores que se negaron a abandonar sus tierras por la falsa promesa de una vida rica en la ciudad. Pero su lucha est lejos de haber terminado. Aunque arrancaron las plantas de soja de sus tierras, los residentes viven encerrados entre espacios aparentemente ilimitados de soja y ellos, sus animales y sus cultivos siguen sufriendo la exposicin a pesticidas txicos.

Al amanecer del da siguiente, la mayora de los vecinos de Gilda ya estaban en pie, yendo al trabajo antes de que el sol se hiciera insoportable. Los pollos pululaban alrededor de las casas, los patios de tierra roja todava estaban hmedos de roco nocturno y se oan radios sintonizadas a una emisora comunitaria que mezclaban msica y comentarios polticos en guaran. Un activista comunitario vecino nos invit a su casa para comenzar el da con la bebida esencial de los paraguayos, yerba mate servida caliente por la maana y preparada especialmente con coco y romero. Nos sentamos en su cocina mientras el sol se filtraba entre las tablas del muro, iluminando nubes de humo del fuego, mientras sus hijos y los cerdos jugaban en el piso de tierra.

Una aciaga presencia surga amenazadoramente sobre esa buclica escena. Los vecinos agricultores brasileos de la soja ya haban aparecido con sus tractores, fumigando pesticida sobre los cultivos cercanos. Pude oler los productos qumicos en el aire. Caminamos hacia los campos hasta que aument el dulce olor txico. Pasamos muy cerca de un tractor mientras las nubes de pesticidas se aproximaban. Comenc a sentir una sensacin desorientadora de mareo y nusea. Mis ojos, garganta y pulmones ardan y me dola la cabeza, algo que la gente del lugar sufre todos los das. La enfermedad fsica causada por los pesticidas contribuye a quebrar la resistencia de los campesinos.

Eso me record que estaba en una comunidad sitiada, no solo por los cultivos de soja que cercan estas islas de humanidad o los pesticidas que penetran cada fuente de agua, cultivo y conversacin, sino tambin porque los agricultores brasileos de la soja viven cerca y conducen a travs de estas comunidades empobrecidas con total impunidad con los cristales de sus brillantes camiones nuevos bien cerrados. Subidos de un modo algo precario en los asientos traseros de unas pocas motonetas, anduvimos a saltos por los caminos de tierra, que desaparecan en sendas hacia otro grupo de casas. En camino hacia ellas, pasamos a un brasileo que nos observ hasta perdernos de vista. Gilda lo conoca: haba participado en la destruccin e incendio de sus casas. El hecho de que siguiera en libertad empeoraba las cosas. Y si los habitantes del lugar los acusaran, dijo Gilda, o incluso gritara a los asesinos brasileos, aparecera la polica y se los llevara a la crcel. Es la parte ms difcil explic. Los vemos y no podemos hacer nada.

La motoneta rod hasta detenerse frente a la casa de Virginia Barrientos, a pocos kilmetros de la de Gilda, directamente junto a un campo de soja. La tierra en la que Barrientos vivi durante los ltimos cuatro aos es una pennsula que penetra en un mar de soja. Ocup su tierra, que sola estar cubierta de soja, en febrero de 2005 y consigui la propiedad legal sobre ella. Pero la vida despus de recuperar la tierra no ha sido fcil; los pesticidas han aterrorizado a su familia desde que se mud all.

Justo antes de que cosechemos nuestro alimento los brasileos fumigan pesticidas muy poderosos, explic Virginia. Esos pesticidas causan los dolores de cabeza, la nusea, la diarrea que todos sufrimos. Sus delgados hijos estn junto a ella en el prtico de la casa. Hay muchos problemas con el agua, sigui diciendo. Cuando llueve, los pesticidas afectan nuestra nica fuente de agua.

Virginia Barrientos dijo que los pesticidas tambin afectan a sus plantas y animales, y causan que algunos de los cultivos tengan un gusto demasiado amargo para consumirlos. Las cras de sus cerdos murieron y los pollos estn enfermos. Parte del problema, seal, es que los agricultores brasileos de la soja deciden intencionalmente fumigar durante fuertes vientos que transportan el veneno hacia su tierra. Pasamos tallos con mazorcas muertas de camino a su pozo, que insisti en mostrarnos. Estaba ubicado al final de un largo campo de soja, de modo que el escurrimiento del campo corra hacia el pozo, concentrando los pesticidas en su nica fuente de agua. La familia vive en una miseria envenenada mientras el productor de soja responsable reside en un relativo lujo lejos de sus campos.

Isabel Rivas, vecina de Virginia, nos dijo con una amplia sonrisa y sonora risa a pesar de su lamentable situacin: Cuando bebemos el agua podemos oler los productos qumicos. Resulta que lavan sus fumigadores qumicos en nuestra fuente de agua, en un pequeo riachuelo cercano. Virginia estaba de pie frente a su casa amamantando a su beb mientras los pollos picoteaban cacahuetes en su patio. Los nios nos miraban con los ojos bien abiertos. No podemos ir a otra parte.

Aunque la incapacidad y renuencia de Lugo a encarar suficientemente semejantes dificultades constituy una traicin a su base, el reciente golpe contra l fue tambin un golpe contra la esperanza, un golpe contra Virginia y sus hijos, contra Gilda y sus vecinos, y contra los cientos de miles de agricultores que luchan en el campo. Detrs del golpe yace un vasto pas, en parte envenenado, en parte todava frtil, y en gran parte baado en lgrimas y sangre. Hasta que se realice la demanda de justicia por la tierra no habr paz en Paraguay, no importa quin duerma en el palacio presidencial.

El nuevo libro de Benjamin Dangl Dancing with Dynamite: Social Movements and States in Latin America (AK Press) trata de movimientos sociales contemporneos en Latinoamrica y sus relaciones con los nuevos gobiernos izquierdistas de la regin. Es editor de TowardFreedom.com, una perspectiva progresista de los eventos mundiales, y de UpsideDownWorld.org, una web sobre activismo y poltica en Latinoamrica. Contacto: [email protected]

Fuente: http://www.towardfreedom.com/home/americas/2898-a-coup-over-land-the-resource-war-behind-paraguays-crisis

rCR



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