Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-07-2012

El Cdigo Penal del enemigo

Carlos Rivera Lugo
Claridad


El gobierno colonial de Puerto Rico acaba de declarar al ciudadano puertorriqueo su enemigo. Bajo el nuevo Cdigo Penal aprobado el pasado 30 de junio por su brazo legislativo, se le ha prohibido al ciudadano puertorriqueo el ejercicio de su libertad inalienable y consustancial como ser humano, la que incluye, por cierto, la libertad de protestar y rebelarse contra las actuaciones ilegtimas y arbitrarias de sus gobernantes. De aqu en adelante, todo ciudadano se presume sospechoso o, peor an, real o potencialmente culpable.

Por ejemplo, en el artculo 297 del nuevo Cdigo, se prohbe cualquier expresin de protesta que perturbe, interrumpa o impida la operacin de la Asamblea Legislativa colonial. Otro artculo, el 247, tipifica como delito toda protesta que obstruya el acceso a o afecte las labores regulares en instituciones de enseanza, centros de salud o edificios gubernamentales. Finalmente, el artculo 200 define como delito la protesta contra obras de construccin o movimientos de terreno, que hayan recibido las autorizaciones pertinentes del gobierno. Las medidas van dirigidas especficamente a proscribir las actividades contestatarias de los trabajadores, los estudiantes, las comunidades, los movimientos sociales y polticos contra las decisiones y actuaciones corruptas y arbitrarias del gobierno colonial y los grandes intereses econmicos que operan en la Isla.

Ello sintoniza con la reorientacin del Tribunal Supremo de Puerto Rico, bajo cuya mayora actual se han invisibilizado los derechos constitucionales y adquiridos de los trabajadores; se han proscrito los reclamos ambientales de las comunidades; y hasta se ha proscrito una Facultad de Derecho alternativa, la Eugenio Mara de Hostos, con sede en Mayagez. El Estado de Derecho se ha hecho relativo a la eficacia de las decisiones polticas del partido que hoy administra la colonia, de corte abiertamente anexionista y neoliberal.

De espaldas a su condicin de sujeto de derechos, al puertorriqueo se le ha declarado enemigo real o potencial del orden establecido. Del Estado de derecho se ha pasado al Estado de seguridad. Es la mayor admisin de que en el fondo la sociedad nuestra constituye hoy un orden social de batalla cuya potencialidad mxima est an por aflorar. En ese contexto hay que ubicar incluso el compromiso reciente manifestado por Janet Napolitano, la secretaria de Seguridad de la Patria, de Estados Unidos, de brindarle todo el apoyo de su agencia a la Estrategia Operacional de Ley y Orden para la Isla que le fuera presentado por el gobernador colonial Luis Fortuo.


El derecho penal del enemigo

 

De esa forma, el gobierno colonial de Puerto Rico se inscribe en la tendencia conocida como el derecho penal del enemigo que se va instaurando a diestra y siniestra en el mundo. Por ejemplo, en Estados Unidos y Europa se ha ido instituyendo un controvertible estado de excepcin para controlar y repeler el nuevo despertar de la lucha de clases y las contestaciones polticas en sus respectivas sociedades. En un mundo capitalista que se describe como gobernado en beneficio exclusivo del 1% y bajo el cual el 99 % se le ha desposedo significativamente de sus medios de vida y posibilidades de progreso, por la presente voracidad expoliadora del capital, los ms se constituyen crecientemente, desde sus resistencias, en riesgos y amenazas reales o potenciales a la seguridad y dominacin de los menos.

Puerto Rico constituye un ejemplo clsico de lo anterior. Si existe una crisis de seguridad en el contexto puertorriqueo ello no se debe en el fondo al narcotrfico sino ms bien a las escandalosas desigualdades sociales. He ah la razn sin tapujos de la guerra social que se vive hace aos en nuestro pas, la misma que sucesivos gobernantes han ignorado o han pretendido reconocer tan slo parcialmente sin ir a la raz: el modo de vida capitalista-colonial imperante y sus lgicas excluyentes y depredadoras.

En la medida en que Nosotros, el pueblola fuente del poder pblico

-segn reza formalmente la Constitucin Poltica de Puerto Rico- est evidentemente constituido en su mayora por los condenados de esta tierra, hemos sido consiguientemente descalificados por el poder constituido. Extrao por no decir disparatado entendimiento de lo que es una sociedad democrtica. A ello se suma la tribalizacin y lumpenizacin creciente del gobierno colonial, en sus tres ramas, con su consiguiente deslegitimacin e incapacitacin para gobernar en funcin de los problemas, las necesidades y expectativas reales de la sociedad puertorriquea.

El gobierno se ha erigido en finca privada de los grandes intereses que apuntalan a los dos principales partidos del pas, el Partido Nuevo Progresista (anexionista) y el Partido Popular Democrtico (autonomista), los cuales se alternan en la administracin de la colonia y sus presupuestos para beneficio de sus respectivos inversionistas o cuadros. Al pueblo que se las busque como pueda. Eso s, luego de que descargue sus responsabilidades contributivas para alimentar las arcas pblicas que sirven de sustento al rampante clientelismo e inversionismo que desangran a nuestro pueblo ms que las balas del crimen organizado. Si queremos realmente poner fin a los crmenes nuestros de cada da, habr que extirpar la desigualdad social y la corrupcin poltica, eliminar a los traficantes de sustancias controladas as como a los traficantes de la politiquera inconsecuente.

Segn una publicacin de la ONU, Puerto Rico posee una de las tasas de desigualdad ms altas del planeta. De 147 pases incluidos en la muestra, Puerto Rico ocupa el lugar 133. El 20 por ciento ms rico se apropia de casi el 60 por ciento de la riqueza nacional. Entretanto, el 20 por ciento ms pobre se las tiene que ver con el 1.9 por cierto de la riqueza generada. Como resultado, el 45 por ciento de nuestra poblacin se encuentra bajo los estndares federales de pobreza. Hasta Afganistn aparece con mayor equidad distributiva que la eufemsticamente llamada Isla del Encanto.

Desde Madrid a Nueva York, Mosc a San Juan se va instaurando as un estado de dominacin de hecho, bajo el cual se le pretende cerrar todo tipo de resistencia al pueblo. El Derecho, en su acepcin neoliberal, pasa tan slo a legitimar las acciones del capital y la de sus cuadros promotores, a quienes ampara en su impunidad a pesar del grave dao criminal que en la prctica le causan al bienestar comn. A los excluidos que manifiesten su inconformidad con este estado de cosas, desde los indignados hasta los inmigrantes, los miserables hasta los precarizados, les espera la crcel o los centros de detencin.

En este contexto, no es de extraarse que Puerto Rico sea el quinto pas del mundo con mayor poblacin penal per capita o que Estados Unidos, con quien Puerto Rico se vanagloria en estar asociado, es el nmero uno al respecto, con ms personas encarceladas que el total combinado de 36 pases europeos. No debe extraarnos, pues, que quien se autodenomina liberal, como el mandatario estadounidense, Barack Obama, se haya negado a clausurar el campo de concentracin de Guantnamo; haya firmado legislacin en enero pasado que posibilita la detencin indefinida, sin juicio, en territorio estadounidense de ciudadanos estadounidenses por el ejrcito de su pas; o admita pblicamente que mantiene un kill-list, es decir, una lista de candidatos, en su calidad de combatientes enemigos, para su ejecucin extrajudicial con los notorios drones. El Secretario de Justicia Eric Holder sostiene que incluso ese derecho puede ejercerse contra ciudadanos estadounidenses, como ya ha sido el caso. Entretanto, los crmenes de guerra de George W. Bush y sus adltares siguen impunes. Peor an: las polticas imperiales en que se sustentaron han seguido prcticamente intactas bajo el gobierno de Obama.


Guantnamo como nuevo paradigma de control

 

Ahora bien, si hay un hecho que simboliza la nueva era del derecho penal del enemigo, este es Guantnamo. Es la lgica ltima del Estado neoliberal: la existencia de un estado de guerra permanente, entre abierta y encubierta, para el sometimiento de todo foco de oposicin, sea externa o interna. Ante ello, el encierro se instituye como estrategia de control absoluto. Bajo sta, se pretende someter la sociedad toda, sin posibilidad de escape, a las lgicas normativas del capital. Constituida ya en espacio ampliado de produccin social, en el que todo ha sido invadido por sus insaciables designios, incluyendo entre otras cosas la salud y la educacin, as como los servicios indispensables como el agua y la electricidad, la sociedad se transforma en un espacio de la ms absoluta indeterminacin jurdica, es decir, un lugar sujeto absolutamente a la razn de Estado como burdo achichincle del capital- en que el individuo est desprovisto de sus libertades fundamentales.

Hacer de la sociedad toda un campo de concentracin a lo Guantnamo bajo el cual se pueda realizar el ms absoluto control de la vida humana: Esa es la lgica inescapable de la actual razn de Estado bajo el neoliberalismo, en que los hechos de fuerza prevalecen sobre las cuestiones de derecho. Redefinidas as las relaciones de poder, la prisin o el campo de concentracin es el espacio ampliado de dominacin que se abre cuando el estado de excepcin se constituye en la regla predominante en funcin del estado de guerra permanente.

El filsofo italiano Giorgio Agamben califica, por ejemplo, al campo de concentracin como la matriz oculta del espacio poltico-jurdico actual. En ste se produce una simbiosis fatal entre el derecho esa concepcin ya de por s limitada de la libertad, segn la interpretacin interesada del Estado y el poder bruto y absoluto del gobernante. A partir de ello, el gobernante, incluyendo su brazo judicial, est por encima de la ley y ms ac del crimen: ambos de ahora en adelante son lo que l diga.

Si ha de resistir a la dominacin en cualesquiera de sus formas, el individuo est ahora obligado a hacerlo sin las garantas acostumbradas de los derechos fundamentales, tales como el habeas corpus, la libre expresin o el derecho de asociacin. stos han asumido la forma de meros permisos, sujetos a la discrecin poltica del gobierno. Forzados a obedecer los efectos abusivos de tales hechos desnudos de fuerza protagonizados por las autoridades gubernamentales, a los que stas le atribuyen arbitrariamente efectos legales, hemos sido reducidos a lo que se ha calificado como la vita nuda.


Del sujeto de derecho al sujeto de libertad


En fin, llevamos nuestra existencia en carne viva. Estamos implicados, lo sepamos o no, nos guste o no, en este resurgir de la lucha de clases como motor de la historia contempornea.

Como demostr la exitosa lucha en Vieques, nuestros cuerpos y nuestras mentes se constituyen prcticamente en los nicos instrumentos de nuestra resistencia ante las armas represivas del gobierno, en particular sus dispositivos militares, policiales y judiciales. Las ocupaciones de playas, plazas, calles, caminos, instalaciones gubernamentales, centros laborales y universidades, entre otros, se convierten en batallas por la liberacin de parcelas de nuestra vida en comn usurpadas ilegtimamente por el gobierno o el capital.

Como atestiguan los temores de aquellos que fraguan nuevos mecanismos de control y represin sobre nuestro pueblo, no hay relaciones de poder sin resistencias. Y dichas resistencias ya no sern producto de ese cooptado sujeto de derecho, sometido invariablemente a esa institucionalidad colonial-capitalista desde la cual se le pretende someter en cuerpo y alma.

El pueblo tendr que desbordar todo ese marco econmico-poltico-jurdico que le atrofia sus posibilidades reales, para transfigurarse en seres vivos, reales y concretos, que hagan valer por s mismos, sin permiso de nadie, su propia libertad. Y es que ms all del fatulo sujeto de derecho se encuentra el sujeto de libertad.


El autor es Catedrtico de Filosofa y Teora del Derecho y del Estado en la Facultad de Derecho Eugenio Mara de Hostos, en Mayagez, Puerto Rico. Es, adems, miembro de la Junta de Directores y colaborador permanente del semanario puertorriqueo Claridad. 




Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter