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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-07-2012

XXI Congreso del Partido Comunista Colombiano
Juntemos todas las voces y todas las rebeldas

Jaime Caycedo Turriago
Partido Comunista Colombiano


Intervencin de Jaime Caycedo Turriago, secretario general del PCC, en el Acto de instalacin del 21 Congreso

Nuestro saludo solidario y nuestro aplauso a tod@s l@s invitad@s, delegad@s y asistentes. Un saludo especial al camarada lvaro Vsquez, constructor toda una vida de este partido quien con su acompaamiento nos alienta a seguir el rumbo correcto de la unidad y la convergencia.

Hemos llegado a la culminacin de los eventos preparatorios del 21 Congreso del PCC. Este Partido tiene 82 aos de existencia continua en la vida colombiana. Es parte de la cultura y de la rebelda del pueblo y de la intelectualidad.

En el Catatumbo, en Arauca, en el Putumayo, en el Cauca, est descrito el mapa de la guerra contrainsurgente. Es la guerra para perpetuar una dominacin que pretende adaptar la sociedad colombiana al apetito insaciable de la acumulacin transnacional de capital. Lo ha logrado, pero solo en parte. No lo puede del todo porque hay resistencias sociales rebeldes, una oposicin democrtica, lucha y dinmica populares.

El gran error de lvaro Uribe y de Juan Manuel Santos es el de empequeecer, minimizar y subestimar esas resistencias. Al entrar el mundo y Colombia en las ondas expansivas de la crisis capitalista y de civilizacin, estn creciendo las turbulencias en cuyo contexto, por muy chicas que sean o estn siendo las resistencias y pocas las oportunidades de avance, los trabajadores, el pueblo, las gentes del comn pueden alcanzar logros importantes si se unen en un rumbo democrtico, de soberana, de reivindicacin social hacia una sociedad sin desigualdades.

Una sociedad contrahecha.

La falsa democracia colombiana es el espejo de una sociedad contrahecha:


 Ms de cinco millones de desplazados como refugiados internos.
 Ms de 57 mil desaparecidos, segn cifras del Ministerio del Interior.
 Entre 7 y 10 millones de hectreas de tierra arrebatadas a los campesinos.
 Ms de 4 mil militantes de la Unin Patritica y el Partido Comunista, ms de 3 mil sindicalistas y una interminable lista de dirigentes polticos, populares y sociales asesinados, desaparecidos o expulsados de sus lugares de origen.
 20 mil jvenes combatientes, entre guerrilleros y soldados, muertos en la guerra bajo las llamadas seguridad y prosperidad democrticas (2002 2012).
 23.8 billones de pesos para seguridad y defensa en 2012, es decir, para la guerra, que hacen de Colombia el pas que destina el ms alto porcentaje del PIB para gasto militar en Amrica Latina.
 El desempleo ms alto del hemisferio americano.
 La mayor desigualdad en la distribucin del ingreso de Amrica Latina y una de las ms altas del mundo.
 Una de las concentraciones de propiedad de la tierra ms altas del mundo, con un Coeficiente de Gini de 0.87.
 Uno de los niveles de pobreza y miseria ms altos del Continente.
 Nuestros dos mares, sus puertos y las bases militares que deberan estar al servicio de la soberana son puntos de atraque de la IV Flota naval de Estados Unidos o estn siendo arrendadas al Comando sur

Una democracia con guerra interior, que se reproduce mediante la guerra del Estado en alianza militar estratgica con una potencia extraa; una democracia que reproduce las condiciones de la guerra y pretende eternizarse aplastando las resistencias; tal es la falsa democracia colombiana.

Esta realidad contrahecha, esta realidad anmala, tiene que convivir en el continente con procesos que estn tomando rumbos muy diferentes. Venezuela bolivariana, Ecuador de la revolucin ciudadana, Bolivia y la recuperacin de sus riquezas, Nicaragua, Salvador, Brasil, Argentina, Uruguay, quin ms quien menos, han abierto el captulo de las bsquedas. Es tambin reafirmar nuestro deber de defender a Cuba, su soberana, sus hroes injustamente presos en crceles del imperio, su decisin de cambios y ajustes a su modelo social. En contraste, Colombia parece anclada en un mundo del pasado. Las clases dominantes aoran una integracin an ms orgnica, cuasi colonial en el imperialismo.

La crisis de la guerra.

Los hechos del Cauca estn mostrando la crueldad de la guerra en medio de la crisis social largamente acumulada y las nuevas condiciones subjetivas, forjadas por la resistencia indgena, campesina y popular. La crisis del Cauca est siendo tratada con la lgica de clase de la oligarqua gobernante, esto es, una lgica violenta, militarista, para la que los problemas sociales, culturales y polticos no se solucionan sino se suprimen por la fuerza de las armas. En el Cauca el Estado colombiano est violando todos sus compromisos con los Acuerdos de Ginebra sobre Derecho Internacional Humanitario, DIH, que son mandato constitucional actualmente vigente.

Un saludo especial al compaero Jos Domingo Caldn, dirigente indgena del Cauca aqu presente, a quien expresamos un reconocimiento solidario.

La poltica contrainsurgente del Estado est adquiriendo la forma de una guerra contra la poblacin civil. Lo que las gentes estn reclamando mediante la movilizacin y la protesta de masas es la desmilitarizacin de los territorios y de las regiones, junto con el desmonte de poder militar impuesto por el Plan de Consolidacin. El ejrcito est siendo humillado por su propio pueblo porque no est defendiendo ni la soberana ni la vida ni la integridad fsica de los ciudadanos sino comportndose como una fuerza de ocupacin extraa en su propio pas. Es la crisis de la guerra como poltica pblica del Estado, financiada con nuestros impuestos y ejecutada por personal militar que empieza a entender que esa guerra no tiene futuro. El sargento Garca llora porque se siente humillado y maltratado. Hay que hacer un llamado a la consciencia de esos soldados y suboficiales que no han disparado, igual que a la oficialidad joven, para decirles: tambin ustedes deben contribuir a la paz, tambin deben ayudar a que esta guerra termine y una salida poltica sea posible.

El tema de la paz en el corazn de la poltica.

Decimos que el tema de la paz se coloca en el centro de la vida poltica del pas. Santos pareciera entenderlo, pero obra con autntico espritu uribista. De hecho concilia de continuo con el uribismo parlamentario bajo la presin de la ultraderecha, que tiene un vasto predominio en todos los poderes del Estado. En ese juego, el acto legislativo del Marco jurdico para la paz abre algunas rendijas, como lo resalt la bancada del PDA al votarlo positivamente. Pero requiere de una ley estatutaria, es decir, de otra medicin de fuerzas.

Nuevos captulos de la crisis poltica, con opcin de madurar en crisis nacional, estn al acecho. La ultraderecha fascista alienta los crmenes contra quienes reclaman la restitucin de sus tierras. El llamado ejrcito anti restitucin es otra mscara del narcoparamilitarismo y de los terratenientes. Algo anlogo puede decirse del nuevo reagrupamiento uribista, denominado Puro Centro.

Una propuesta para la izquierda.

La opcin de la izquierda y nuestra propuesta es avanzar a un frente amplio de fuerzas, movimientos, procesos y partidos dispuestos a trabajar unitariamente en la nueva situacin poltica que se est abriendo paso. Lo esencial son las convergencias programticas. El Polo tiene una muy importante en su Ideario de Unidad. La Marcha patritica igualmente en su programa. As mismo los mandatos del Congreso de los pueblos o los puntos largamente trabajados por la Coordinacin nacional de movimientos sociales y polticos. La juventud estudiantil agrupada unitariamente en la Mane debe sumar su entusiasmo y creatividad movilizadora.

Pero esas convergencias deben llevar a la accin comn, desde las distintas pticas y experiencias. El Polo puede aportar su valerosa y consecuente accin parlamentaria. Los otros procesos pueden llegar sus experiencias de movilizacin, de organizacin y de mtodos de trabajo. Hay que examinar con espritu despejado, sin tantas prevenciones, con sentido verdaderamente unitario, las iniciativas y la dinmica del actuar en comn, sin violentar las opiniones de otros, sin pretender imponer a otros la propia ptica. Identificar lo que une. Identificar lo que no une, pero agendarlo aparte. Esforzarse por las coincidencias dinmicas.
Construir nuevas vas y formas de confianza poltica, para derrotar las desconfianzas y los sectarismos, de los que tendremos definitivamente que separarnos.

Algo como un gran evento por la paz, como han propuesto Colombian@s por la Paz, Congreso de los pueblos y Marcha Patritica, podemos en comn poner en camino. Acciones contra la ley 100 y por un sistema humano de salud, como sugieren Comosoc y otras organizaciones sindicales y trabajadores de la salud. Acciones frente a los megaproyecto de la locomotora agro minera o el rechazo a los impactos nefastos del TLC con Estados Unidos entre productores y cultivadores colombianos. El apoyo a las tareas del estudiantado y el magisterio en defensa de la educacin pblica de amplia cobertura, de calidad y gratuita, como lo estableci para la secundaria el gobierno del Polo en Bogot en el que tuvo destacado papel la compaera Clara Lpez, como secretaria de gobierno y alcaldesa designada.

La coyuntura residencial de 2014.

En este panorama las elecciones presidenciales de 2014 cobran importancia. Si la derecha reeleccionista de Santos y la ultra derecha de Uribe se distancian, como aparenta ser, la izquierda debe actuar con decisin y promover la iniciativa de un programa comprometido con la paz democrtica y el cambio de rumbo del pas, como base para la escogencia de una candidatura nica a la presidencia.

En todos estos campos hipotticos, el PCC se gua por su concepcin de la unidad, sin ver ni inventar enemigos a la izquierda, con el compromiso de la lucha social y la creacin de escenarios donde todas las vertientes, cada vez ms enriquecidas de la izquierda, aporten sus acumulados. El PDA, como fuerza poltica de la oposicin al rgimen tiene el mayor compromiso. El PCC es parte fundacional del PDA como proceso unitario donde es posible cooperar en unidad sin que nadie sea obligado a renunciar ni a sus convicciones ni a sus acumulados. Igualmente concebimos la necesidad de hallar caminos para ensanchar las autopistas unitarias, con la apertura, la iniciativa y la consecuencia necesaria para que avance el objetivo estratgico de toda visin unitaria: la unidad del pueblo.

VIVA EL PARTIDO COMUNISTA COLOMBIANO
VIVA LA JUVENTUD COMUNISTA COLOMBIANA
VIVA LA UNIDAD DEL PUEBLO COLOMBIANO

Fuente: http://www.pacocol.org/index.php/noticias/437-juntemos-todas-las-voces-y-todas-las-rebeldias


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