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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-07-2012

La llegada al poder de Pea Nieto expone el protagonismo del problema del narcotrfico y el rol de EEUU y de los pases de Amrica Central
Un voto por la paz, un plan para la guerra

Tom Hayden
The Nation


Las autoridades mexicanas se jactaban de que todos los vuelos estuvieran a horario en el momento en que aterrice en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de Mxico, el 26 de junio, para cubrir las elecciones nacionales de ese pas. La Terminal 2 estaba repleta de pasajeros. Los free shops relucan con joyas y alcohol, y los patios de comida estaban colmados. Sin embargo, apenas 24 horas antes, los viajeros se arrastraban por el suelo de esa misma terminal durante un tiroteo que termin con la vida de tres policas federales. Los asesinos escaparon en plena luz del da. Los policas no fueron asesinados por narcotraficantes, sino por otros policas que aparentemente trabajaban para los narcos. Luego, se revel que unas azafatas de AeroMxico ayudaban a exportar cocana en vuelos a Espaa. Bienvenidos al laberinto mexicano, donde nada es transparente, incluyendo las elecciones!

Mientras escribo esta nota todava no se certific quin es el ganador de la eleccin. Existen serias irregularidades en la votacin. Del total de los votos, ms de la mitad est siendo recontada por funcionarios federales. Pero queda claro que el partido conservador (Partido Accin Nacional) fue masivamente rechazado despus de una dcada en el gobierno. Tambin el ganador Enrique Pea Nieto del tradicional PRI (Partido Revolucionario Institucional) es comnmente criticado como el partido de los dinosaurios de la cultura poltica mexicana. El mandato de Pea Nieto, no obstante, se apoya sobre un mediocre 38 por ciento. Andrs Manuel Lpez Obrador, por segunda vez candidato del PRD (Partido de la Revolucin Democrtica), un partido populista de izquierda, obtuvo el 32 por ciento en una eleccin que l mismo denunci como fraudulenta.

V
olver al pasado

Suponiendo que esos resultados se materialicen, la eleccin demuestra que, en la poltica mexicana, los dinosaurios no se extinguieron. El PRI, que gobern en Mxico desde la revolucin hasta el ao 2000, es una coalicin basada en el clientelismo junto con el apoyo de los sectores tradicionales. El nuevo presidente, Pea Nieto, es el ms meditico de los dinosaurios, y est casado con Anglica Rivera, una glamorosa estrella de telenovelas de Televisa, el gigante meditico que cubri la historia como un Camelot mexicano.

Sin embargo, las elecciones fueron mucho ms que una cuestin de personalidad. Como advirti claramente el New York Times una semana antes de la votacin, lo que el electorado demand fue terminar con una guerra contra el narcotrfico que se cobr ms de 60.000 vidas desde que el saliente presidente, Felipe Caldern, comenz en 2007 a utilizar las fuerzas armadas del Estado contra su propio pueblo. Para las cpulas militares de Mxico y Estados Unidos, el dilema era cmo continuar, incluso intensificar, la guerra contra el narcotrfico despus de las elecciones, a pesar del rechazo pblico. Podran eludir la opinin pblica y continuar como si nada? El elegante y sonriente Pea Nieto era su hombre. Con su imagen de hombre moderno, tapa de las revistas de moda, est lejos de la de un oligarca en las sombras. Y tambin haba que parar a Lpez Obrador como fuera. En 2006, su oposicin al NAFTA hizo que las corporaciones norteamericanas y mexicanas gastaran millones de dlares en publicidades alarmistas que lo describan como Castro, Chvez y Lula en una sola persona. En las elecciones presidenciales de ese ao, lo vencieron por menos del uno por ciento, en un proceso electoral cuyo recuento de votos termin arbitrariamente, con miles de votos sin contar. En respuesta, los seguidores de Lpez Obrador protestaron cerrando el acceso a la Ciudad de Mxico por varias semanas.
Esta vez, Lpez Obrador se esforz por borrar la imagen de un Chvez mexicano. Junto al PRD, eligi la imagen de un girasol radiante como emblema de su campaa, y prometi una nueva poltica de reduccin de la violencia basada en abrazos, no balazos. Pareca un hippie entrado en aos. Pero Lpez Obrador dijo muchas veces que peda ayuda econmica de Estados Unidos en lugar de helicpteros de ataque. En pocas palabras, segua siendo una amenaza para el NAFTA y la guerra contra el narcotrfico, al menos para las elites corporativa y militar.

E
l rol de la derecha

Complicando an ms las cosas, la derecha mexicana tambin se desencant con esa guerra que tanto haba promovido. Por ejemplo, el ex presidente Vicente Fox, del PAN, quien gobern entre 2000 y 2006, seal que la guerra era intil y denunci un fraude apenas unas semanas antes de la eleccin del 1 de julio. Eso implic que no hubiera ningn tipo de consenso para continuar con la guerra contra el narcotrfico incluso antes de la eleccin. Entonces, cmo superar el resultado democrtico y no aflojar con la guerra contra el narcotrfico? Antes de la eleccin, no haba duda de que los funcionarios estadounidenses tenan un acuerdo secreto con Pea Nieto para continuar con la poltica militar, aunque con la intencin de causar menos vctimas civiles. Tres semanas antes de los comicios, un funcionario de Estados Unidos le dijo al New York Times que, en las discusiones privadas, lo que entendemos es que (Pea Nieto) aprecia y comprende profundamente que si gana va a seguir trabajando con nosotros. Era la clsica afirmacin del persistente dominio estadounidense sobre el proceso poltico en Mxico ejercido desde las sombras. Pea Nieto demostr su servilismo con tranquilos viajes a Washington, donde les asegur a los lderes del Congreso que no habra acuerdos o treguas con los carteles.

El acuerdo se confirm cuando Pea Nieto, en las vsperas de la eleccin, hizo el extraordinario anuncio de que designara a un lder militar extranjero y retirado, el general colombiano Oscar Naranjo, como asesor principal en la guerra contra el narcotrfico. El general Naranjo es famoso por haber implementado la estrategia militar colombiana de matar a lderes de los carteles de cocana de Medelln y Cali en una guerra sucia que involucr a paramilitares de ultraderecha junto con el apoyo estadounidense en tropas de tierra, asesores y fuerzas especiales. La designacin de Naranjo confirm la prediccin de Robert Bonner, el ex administrador de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos, de que Mxico sera la nueva Colombia y el escenario de la prxima guerra contra los carteles (que en muchos casos trasladaron sus operaciones de Colombia a Mxico y Amrica Central). En Foreign Affairs, Bonner anunci que, de seguir as las cosas, Mxico se convertir en un Estado narco extremadamente peligroso en la frontera con Estados Unidos. Bonner tambin escribi alegremente que el aumento del nmero de homicidios relacionados con el narcotrfico en Mxico, si bien desafortunado, es un signo de progreso.

Mejor que decir...

Como era de esperar, dos das despus de la eleccin, Pea Nieto public una pgina de opinin en el New York Times prometiendo reexaminar la guerra contra el narcotrfico, pero propuso especialmente crear una gendarmera de 40.000 miembros como en Colombia y robustecer la polica federal mexicana con al menos 35.000 oficiales. Analistas annimos predijeron una oleada similar a la de Irak en 2007 liderada en ese entonces por el general David Petraeus, ahora director de la CIA.

El pblico ver titulares sensacionalistas si Mxico captura o mata a uno o ms de los cabecillas en esta nueva fase, siguiendo el modelo del asesinato de Pablo Escobar en Colombia y el de Osama Bin Laden en su escondite de Pakistn. Mientras que la estrategia de los cabecillas conlleva beneficios polticos y mediticos, est muy lejos de lograr estabilidad o reformas democrticas. Pues la estrategia de los cabecillas produce generalmente mayor violencia, ya que los nuevos actores se traban en una brutal competicin por matar. Mientras que los homicidios en Colombia cayeron un escaso 2 por ciento el ltimo ao, aument un 25 por ciento el nmero de secuestros y vctimas de masacres, y el ministro de Defensa se vio forzado a renunciar. La matanza de los lderes laborales y de derechos humanos de Colombia contina y, segn el congresista de Massachusetts, Jim McGovern, hay una consolidacin de las redes paramilitares y criminales en muchas partes del pas.

Si tiene la intencin de continuar la guerra contra el narcotrfico sin el apoyo del electorado, Pea Nieto tendr que enfrentar una oposicin poderosa y nuevamente vigorosa en su pas, donde hay un aumento de la resistencia no slo a la violencia, sino tambin a las polticas econmicas neoliberales que dejan a millones de jvenes de
sempleados con la nica posibilidad de engrosar las filas de los carteles. Adems, este ao aument enormemente el enojo pblico contra el duopolio meditico mexicano de Televisa y Azteca. Al frente de la oposicin est el tercio de los votantes mexicanos que apoy a Lpez Obrador, que le neg la mayora parlamentaria a Pea Nieto y mantuvo su mayora popular en la Ciudad de Mxico. Son votantes leales que saben que la poltica importa.

Como resultado del liderazgo del PRD, la Ciudad de Mxico es una municipalidad viable dentro de lo que muchos creen que es un Estado fallido. La Ciudad de Mxico tiene una magnfica universidad pblica, tesoros culturales, asistencia sanitaria subsidiada, servicios de aborto y permite el casamiento entre el mismo sexo. No hay amenaza pblica de parte de los carteles, y los asesinatos del aeropuerto slo son una excepcin a la norma.

El PRD, que rompi con el PRI hace ms de una dcada, cree con pruebas contundentes que le robaron la presidencia dos veces desde 1988. Primero, cuando su candidato presidencial Cuauhtmoc Crdenas fue vencido por un vergonzoso fraude informtico, y segundo, cuando Lpez Obrador perdi por el 0,58 por ciento en 2006. De no haber sucedido eso, Mxico se habra unido al nuevo arco populista de izquierda que lleg al poder, a travs de elecciones en Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, El Salvador, Nicaragua, Uruguay, Honduras y Paraguay (si bien estos ltimos dos pases, junto con Hait, han sufrido golpes de Estado). En lugar de moverse hacia la izquierda, Mxico se inclin por el neoliberalismo, lo cual dio como resultado mayor desigualdad, desempleo, pobreza y dependencia de Estados Unidos.

Movimiento de paz

Adems de la floreciente base del PRD, Pea Nieto enfrenta la resistencia de parte de un nuevo movimiento estudiantil compuesto por probables lderes del maana, conocido como #YoSoy132.

Asimismo, otro problema inmediato para Pea Nieto proviene del rpido y espontneo crecimiento de un nuevo movimiento de paz contra la guerra al narcotrfico liderado por el poeta Javier Sicilia, cuyo hijo Juanelo fue asesinado el 28 de marzo de 2011, lo cual desat una sorpresiva oleada de apoyo para terminar con la violencia. El 23 de mayo ltimo, cinco semanas antes de la eleccin, Sicilia fue a una concentracin en el monumento Estela de Luz para hablar en solidaridad con miles de estudiantes mexicanos.

Sicilia le dijo al grupo de #YoSoy132: Me gustara ver a mi hijo aqu. No lo puedo ver, pero lo veo en los miles de jvenes que estn aqu. Y agreg que estamos en un punto de inflexin histrico, una crisis de la civilizacin mundial, al tiempo que pronostic sobrevivir a los cracs y desmenuzar la economa para construir algo nuevo. En el potico lema de Sicilia pareca resonar la visin lrica del cambio expresada por Leonard Cohen en Anthem, segn la cual hay un crac, un crac en todo, y as es como entra la luz. Sicilia planea liderar una caravana de familias mexicanas vctimas de la guerra contra el narcotrfico, y sus adherentes en Estados Unidos la iniciarn en Los Angeles el 17 de agosto y marcharn hasta la Casa Blanca.

Hay otra cuestin que sigue siendo incierta en la nueva situacin poltica mexicana: si el subcomandante Marcos y los zapatistas sern escuchados de aqu en adelante. En 2001, despus de una movilizacin nacional similar a la marcha de 1963 en Washington, el establishment poltico mexicano rechaz los Acuerdos de San Andrs que habran otorgado derechos y autonoma a los indgenas mexicanos. Excluidos, Marcos y los zapatistas finalmente lanzaron La Otra Campaa en 2006, que luchaba contra el PAN, el PRI, el PRD e, incluso, contra Lpez Obrador, que tal vez haya perdido la eleccin como resultado de las abstenciones zapatistas. Los zapatistas mantuvieron un silencio absoluto durante el perodo electoral de este ao, un hbito comn para ellos, pero que permiti un aumento de rumores, como que Marcos tena problemas de salud, y hasta un partidario fiel dijo que el subcomandante haba sido desplazado en una lucha interna. Dado que las condiciones de los indgenas y de los pequeos granjeros se perpetuarn con las polticas neoliberales de Pea Nieto, la renovacin de las insurgencias siempre es una amenaza para la elite.

Vale la pena advertir que hubo un movimiento de paz que no gan mucha atencin pblica durante la guerra contra el narcotrfico hasta los recientes esfuerzos encabezados por Sicilia. Era el movimiento conocido como No Ms Sangre, pero Sicilia canaliz un movimiento ms amplio y con mayores servicios para las vctimas.

Mi amigo? el vecino

En Estados Unidos, la tarea de legalizar la marihuana medicinal, propuesta por grupos como la Alianza para una Poltica de Drogas, que cuenta con el apoyo de Soros, logr avances en varios Estados, pero fue rechazada por la administracin Obama y algunos guerreros contra las drogas. Esas campaas, sin embargo, tenan la intencin de terminar con las irracionalidades ms graves de la prohibicin de la marihuana, no con los grandes horrores de la guerra militarizada contra el narcotrfico.

No obstante, en las dcadas pasadas, decenas de miles de norteamericanos, incluyendo miembros del Congreso, rechazaron las guerras sucias de Amrica Central donde algunos operarios secretos contrabandeaban armas y dinero a paramilitares coordinados por la CIA. Pero la amenaza poltica de ser catalogado como un suave contra los narcotraficantes aplast su potencial de protesta hasta ahora (del mismo modo que los liberales raramente se opusieron a las guerras contra el narcotrfico en el pas por temor a ser descritos como suaves contra las bandas delictivas).

Antes de que pueda echar races un nuevo movimiento de paz contra la guerra al narcotrfico, al menos hay que desbaratar dos ilusiones. La primera mentira es que Estados Unidos juega solamente un papel asesor y que el problema es principalmente una cuestin mexicana. Esta estrategia se basa en el callado supuesto de que los mexicanos son inherentemente salvajes, una variacin del tema imperial de que las personas de piel oscura se preocupan poco por la vida individual.

Entre muchos ejemplos, un muy buen artculo de William Finnegan del New Yorker describe a los violentos carteles mexicanos penetrando el plcido mundo de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, un lugar civilizado donde la vida sigue sin estar marcada por la violencia que desfigura a grandes partes de Mxico. El 9 de mayo, escribi Finnegan, ese mundo soado fue perturbado cuando aparecieron dieciocho cuerpos decapitados y mutilados camino a un restaurante popular. Se culp a los impiadosos narcoterroristas conocidos como Los Zetas. Las vctimas eran civiles y estudiantes inocentes, no terroristas indeseables. Los Zetas planeaban an ms decapitaciones y masacres.

Finnegan se olvida de mencionar que Los Zetas son unidades de fuerzas especiales entrenadas principalmente por Estados Unidos. En algo que es ms que un descuido, Finnegan los describi como desertores de las fuerzas especiales de elite mexicanas reclutados a fines de la dcada de 1990 como guardaespaldas del lder del entonces formidable Cartel del Golfo. De hecho, Los Zetas -originalmente conocidos como Grupo Aeromvil de Fuerzas Especiales- participaron de un curso de entrenamiento de contrainsurgencia intensivo y de seis meses de duracin ofrecido por especialistas norteamericanos, israeles y franceses, segn el periodista policial Jerry Langton, cuyas fuentes incluyen la embajada norteamericana en Mxico, el Departamento de Seguridad Nacional y el FBI.

L
a cara oculta

La segunda distorsin de la verdad es que los 60.000 muertos mexicanos estaban todos involucrados en el narcotrfico y, por lo tanto, merecan morir. Pero como seal El Universal en un titular de octubre de 2010, los asesinatos tienen que ver ms con una limpieza social que con una guerra entre carteles. El saliente presidente mexicano Felipe Caldern dijo, varias veces, que el 90 por ciento de los muertos eran simples criminales, pero slo se ha investigado menos del 5 por ciento de los homicidios.

Basados en informes periodsticos sobre Jurez, un epicentro de la violencia, Molly Molloy y Charles Bowden concluyeron en su libro El Sicario que la abrumadora mayora de las vctimas son personas comunes y corrientes, pequeos empresarios que se negaron a pagar extorsiones, mecnicos, choferes, una mujer que venda burritos en la calle, un payaso que haca malabares en un cruce de calles, chicos que vendan diarios, chicles y tal vez bolsitas de cocana o herona en una esquina.

Para ser claro, sta es una guerra en la cual las fuerzas norteamericanas estn directamente -aunque con discrecin- involucradas y en la que los civiles conforman la enorme mayora de las vctimas. Luego de que Caldern lanzara su ofensiva militar en diciembre de 2006, inmediatamente el presidente Bush inici el Plan Mxico, de 1.700 millones de dlares, modelado en base al anterior Plan Colombia, con un gran nfasis sobre los helicpteros Bell y Black Hawk, aviones de transporte militares, rayos gamma y escneres de rayos X, software de telecomunicaciones y perros antidrogas.

Ginger Thompson, una de las mejores periodistas del New York Times en la regin, acaba de escribir que las fuerzas armadas estadounidenses estn expandiendo su poder, enviando nuevos agentes de la CIA y personal militar retirado, (y) analizando la posibilidad de contratar seguridad privada en Mxico, en un esfuerzo que, segn ella, ha dado pocos frutos. Por primera vez, escribe Thompson, la CIA y las fuerzas armadas estadounidenses estn trabajando codo a codo para planear las operaciones, concebidas para eludir las leyes mexicanas que prohben que las fueras militares y la polica extranjeras operen en su suelo.

La administracin Obama est enviando aviones no tripulados al territorio mexicano para rastrear a los traficantes y coordinar esfuerzos contra el terrorismo. Un oficial de Estados Unidos del Comando Norte dice: Los militares estn siguiendo lo que se hizo en Afganistn para hacer lo mismo en Mxico. No es una exageracin: el embajador norteamericano en Mxico es Earl Anthony Wayne, viceembajador norteamericano en Kabul entre 2009 y 2011. A pesar de que la administracin norteamericana argumenta que se debe evitar que la violencia rebase la frontera, los carteles mexicanos ya operan en ms de 200 ciudades norteamericanas. En la televisin estadounidense se puede ver a las fuerzas norteamericanas, enormemente armadas y camufladas, cazando a los jvenes inmigrantes mexicanos en las selvas de California del Norte.

Estos inmigrantes no slo ingresaron a las ciudades estadounidenses, sino tambin a British Columbia, Canad, donde varios miles de los nuevos indocumentados mexicanos, incluyendo los que integran Los Zeta, participan en la multimillonaria cosecha y distribucin de la marihuana BC Bud. El 90 por ciento de las 300.000 armas de fuego ilegales secuestradas en Mxico slo en 2008 fue comprado con dinero de los carteles y contrabandeado al sur desde Arizona y Texas, segn un funcionario del Departamento de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos.

Temor poltico

Puede Estados Unidos decirle no a la adiccin de la guerra contra el narcotrfico? La respuesta no es para nada clara, aunque los errores de la guerra contra el narcotrfico s son manifiestos. La cobarda poltica, junto con la presin de grupos con intereses en la guerra contra el narcotrfico, harn que se prolongue por un tiempo. Pero las presiones al sur de la frontera, simbolizadas por los deseos de los votantes mexicanos, pueden ser decisivas para forzar el final de la locura.

El ao pasado, la Comisin Global de Poltica sobre Drogas emiti un informe solicitando alternativas, incluyendo planes responsables para la legalizacin. La comisin contaba con ex presidentes de Mxico, Colombia y Brasil, Kofi Annan, George Schultz, Paul Volcker y otros lderes mundiales. Jimmy Carter, al igual que Jesse Jackson, public una nota de opinin pidiendo que el gobierno norteamericano adopte las recomendaciones de la comisin. Moises Naim, editor de Foreign Policy, escribi que el ao 2012 quedar en la historia como el ao en que comenzaron a erosionarse los pilares de la poltica estadounidense en materia de drogas.

Un momento crtico fue la Cumbre de las Amricas en Cartagena, Colombia, mejor conocida en Estados Unidos como el lugar donde los agentes del servicio secreto de Obama se fueron de fiesta con prostitutas y alcohol (todava no se sabe si hubo drogas involucradas). Los aliados de Estados Unidos, incluyendo los presidentes de Colombia, Costa Rica y Guatemala, se opusieron oralmente a la poltica norteamericana y demandaron medidas hacia la legalizacin, o al menos la despenalizacin, de la marihuana. Tanto Obama como el vicepresidente Joe Biden rechazaron de plano la legalizacin, pero, por primera vez, calificaron la discusin misma como legtima. Los dos lderes norteamericanos intentaron justificarse polticamente jactndose, segn las palabras de Biden, de que el debate permitir apreciar que hay ms problemas con la legalizacin que con la no legalizacin.

Fue un momento cumbre de la historia del doble discurso oficial. Obama y Biden escondieron el hecho de que quienes los haban forzado a entrar en la discusin haban sido los mismos lderes latinoamericanos (incluso Caldern, en ese entonces todava presidente de Mxico, reclam alternativas de mercado a la guerra contra las drogas). Ms importante an, el hecho de aceptar discutir la legalizacin le puso fin a una prohibicin irracional de varias dcadas, la de discutir el tema en un foro tan influyente.

Se debe suponer que Obama y Biden saban lo que estaban haciendo con sus comentarios coordinados. Si bien seguan apoyando la guerra contra el narcotrfico, estaban invitando a la oposicin pblica al dilogo principal, aquello que Naim quiso expresar con los pilares comenzando a erosionarse.

Una conversacin sera la mejor manera de comenzar. As como el movimiento antiblico estadounidense descubri que el lema Afuera ya mismo no es suficiente para convencer al pblico indeciso, o a los polticos para terminar con una guerra en el exterior, los pedidos para legalizar las drogas no logran responder preguntas importantes y perpetan la larga marginacin de sus oponentes. El proceso de definir una alternativa requiere investigacin, debate y consenso en cuestiones tales como:

Decidir si formar una comisin oficial binacional para tener audiencias sobre un plan para desmilitarizar la guerra actual;

Decidir si comenzar un nuevo rgimen regulatorio con la marihuana y, luego, analizar la cocana y las metanfetaminas, los tres narcticos principales en el trfico entre Mxico y Estados Unidos;

Decidir si limitar en un principio las drogas para el uso mdico certificado;

Decidir si los sustitutos como la metadona son viables para el tratamiento de dependencia de otras drogas;

Cmo legalizar y racionalizar la produccin y distribucin ante la clara oposicin de los carteles;

Decidir si se deben reinvertir los ingresos impositivos en tratamientos y publicidad sobre los peligros de la adiccin a las drogas;

Decidir si deben penalizarse las ventas al pblico minorista;

Decidir si debera prohibirse la publicidad a favor de las drogas;

Al considerar si se debe levantar -y cmo- la prohibicin de las drogas, cualquier nueva poltica debera ser mucho ms efectiva que aqullas de la dcada de 1930 que terminaron con las prohibiciones del alcohol slo para promulgar nuevas leyes y regulaciones que promovan el alcoholismo. Cualquier cambio en la poltica de drogas debera estar vinculado, en lineamientos y polticas, con la reduccin de las encarcelaciones masivas y el aumento de las inversiones en tratamientos y educacin. Los defensores del mercado libre de la legalizacin (el derecho a convertirse en un adicto) debern ceder y coexistir con los defensores de la regulacin y de los programas sociales del gobierno. La jurisprudencia tendr que estar persuadida de que la actual guerra es un fracaso en relacin al anlisis de los costos y los beneficios, y de que existen alternativas ms seguras. Obstculos imposibles de superar? En ese caso, aumentarn los costos y el sufrimiento. Pero construir un movimiento contra la Guerra de Vietnam tambin pareca imposible al comienzo.

La Casa Blanca insinu tentativamente sus intenciones futuras en la revista GQ de esta semana. Segn los dilogos actuales con los asesores de Obama, si el presidente obtiene un segundo mandato, planea terminar con otra guerra norteamericana que hasta ahora slo ha logrado expandir ms miseria: las cuatro dcadas de la guerra contra las drogas. Desde la poca en que era senador por el estado de Illinois, Obama piensa que esa guerra es un fracaso. Aparentemente -y al contrario de lo sucedido con Wikileaks- la Casa Blanca aprob positivamente la filtracin de esa informacin.

Sea o no reelegido Obama, la eleccin mexicana ofrece un nuevo escenario para terminar con la guerra contra las drogas. Pero no podr terminar sin un cambio significativo en la opinin pblica y en las prioridades norteamericanas. Hasta ahora, Mxico y Amrica Central cargaron con lo peor de la guerra. Desmantelar las instituciones de la batalla contra el narcotrfico necesitar la solidaridad transfronteriza entre movimientos sociales, lderes polticos, el clero, profesionales de la salud pblica, periodistas y elementos del establishment que sencillamente ya no soportan la situacin actual.

Traduccin: Ignacio Mackinze
Tomado de http://www.revistadebate.com.ar//2012/07/20/5672.php


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