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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-07-2012

Cauca indomable

Camilo de los Milagros
Rebelin


La primera vez que fui al Cauca a mi hermano lo pate una mula en el pecho y probamos el caf ms exquisito que existe; cogido, molido y tostado con lea en unas pailas barrigonas que se zarandean en los patios de las fincas. Lomas empinadas, interminables, con pequeas parcelas, casas de bahareque y algunas franjas boscosas pintaban ese paisaje que se acomod como una cicatriz en mi memoria. Los campesinos no tenan luz elctrica ni carreteras, a pesar que desde sus montaas se vea por la noche a Cali con su silueta, la tercera ciudad del pas alumbrando ms brillante que todos los truenos de la guerra desenfrenada en el sur del pas. Es que la civilizacin es una guerra a su manera y engendra sus propias violencias luminosas.

Corran por entonces los desastrosos aos noventa y Colombia era, en todo sentido, un Estado fallido. Segn declar uno de los dignatarios militares de la poca, estbamos ad portas de dividirnos bajo una guerra civil entre un sur controlado territorialmente por las guerrillas y un norte dnde bandas de paramilitares apoyadas por el gobierno ejercan el poder, copando todas las esferas de la vida pblica. A los ojos de hoy no parece descabellada tal descripcin de los sucesos.

Siempre que he regresado al Cauca me impacta esa geografa campesina de cordilleras interminables, de serranas que parecen cuchillos y montaas imponentes cortndose abruptamente. Tierra de enormes contrastes, abruma a los visitantes, los excede. Me aterra la amabilidad apacible y la tranquilidad de sus gentes, el contraste ms abrupto del Cauca: tranquilidad que no concuerda en ningn sentido con una regin convertida actualmente en columna vertebral de la guerra ms antigua de Amrica Latina. Desde hace siglos todos los poderes que han pasado por este pas han tratado vanamente de domesticar al Cauca, pero la resistencia de esta tierra milenaria evoca una condicin natural de rebelda incorporada al paisaje, no debida a los factores circunstanciales y pasajeros que mencionan los expertos.

Desde Toribo hasta Marquetalia

A partir de que el Cauca se convirti en una regin ms parecida al Kurdistn o la franja de Gaza que al resto del pas, el modelo de confrontacin que sobrecoge la regin es muy complejo. Las tropas del Ejrcito Nacional operan como fuerzas de ocupacin, y en gran medida lo son ya que no consiguen la simpata de los pobladores. Eso explica el odio demostrado por las comunidades indgenas que insisten en expulsar los soldados de su territorio. Aunque las FARC cargan con un largo historial de roces con esas mismas comunidades, no puede olvidarse que las guerrillas son un fenmeno raizal arraigado en la idiosincrasia de muchos habitantes. En el Cauca ha habido fuerte presencia guerrillera de varios colores y de varios grupos (M-19, MOEC, PRT, Quintn Lame, ELN, FARC) por lo menos desde las ltimas seis dcadas, para no hablar de los cinco siglos de resistencia indgena en todas sus manifestaciones.

Una incontenible masa de indgenas y campesinos que no podran comer si no fuera por los cultivos de coca y marihuana, ven los insurgentes igual a sus voceros. Con la poltica demencial del gobierno de envenenar los cultivos, las nicas simpatas posibles en la zona son hacia las fuerzas reales que impiden las fumigaciones: la guerrilla. Hasta un nio de brazos sabe que las avionetas escupen el glifosato sin distinguir al maz, el pltano o la yuca de la coca y la marihuana.

Una utilizacin de los accidentes geogrficos para sorprender al enemigo, el camuflaje en todas sus formas imaginables y el ataque permanente como mejor estrategia defensiva han permitido a los insurgentes mantener una iniciativa feroz en la regin. Como repiten una y otra vez los generales, son grupos muy pequeos que hostigan da y noche a la tropa, atrs quedaron los tiempos de las tomas guerrilleras. Pero el hecho de que la guerra se diluya en pequeas acciones no implica que no sea muy nociva. Por el contrario est totalmente dispersa y generalizada: segn afirmaba un comunicado insurgente a mediados de Julio, desde el primero del mes se haban sucedido ms de treinta enfrentamientos en el norte del Cauca, una media de dos combates diarios. El impacto sobre la moral de los soldados es evidente, hasta el punto que se refieren a la regin como el infierno caucano. Para todo el mundo est claro que las FARC han hecho del Cauca su nueva Marquetalia. Su objetivo principal no es defender un territorio, tampoco abandonarlo, sino ser hegemnicos dentro de l. El Cauca es la zona ms militarizada del pas, lo que no impide a los subversivos mantener la supremaca en la zona a pesar de no poseer ni aviones Super Tucanos, ni tanques artillados, ni bases fijas. El Cauca recuerda tenebrosamente a Irak, dnde la desproporcionada superioridad militar norteamericana bsicamente no sirvi para nada.

Y qu significa todo esto? Que para los guerrilleros mantenerse es la mejor victoria. La sola supervivencia de la insurgencia y su capacidad de golpear dejan sin argumentos la retrica guerrerista de las lites, poniendo una vez ms sobre la mesa la salida negociada al conflicto, que es la reivindicacin histrica de la guerrilla. Porque aunque suene paradjico, en este pas siempre se ha hablado de paz con las armas bien cargadas.

Miguel Pascuas y Timochenko no juegan pker

La situacin de guerra abierta que se vive en la regin desde hace varios aos tiene picos dramticos. Lleg a lmites desbordados cuando el Ejrcito mat a Alfonso Cano [1] . Antes hubo puntos lgidos como la toma guerrillera de Toribo, desastre para el gobierno Uribe y el ataque que un ao atrs vol la estacin de polica en esa poblacin. En medio del fuego cruzado y a diferencia de lo que sucede prcticamente en todas las dems zonas de guerra, existe un tercer actor organizado muy fuerte en el terreno: las comunidades indgenas hastiadas de la confrontacin que quieren ejercer la autonoma dentro de su territorio [2] . Los roces con las FARC son muy conocidos, aunque el verdadero conflicto en la zona es con el Ejrcito nacional, que toma represalias continuas contra estas comunidades desarmadas por considerarlas colaboradoras del terrorismo, algo que no es cierto. Las represalias van desde quema de casas, destruccin de cultivos, violaciones, confiscacin de alimentos y asesinatos. Estos ltimos reseados comnmente como errores militares. El Ejrcito intent asesinar una de las mximas dirigentes indgenas del Cauca, Ada Quilcu, como venganza por las masivas movilizaciones del 2008. Aunque la comunera sali ilesa, su esposo Edwin Legarda muri abaleado en un retn militar [3] . Por otro lado, podra hablarse mucho sobre el recelo de algunas autoridades indgenas hacia las FARC -el origen del movimiento indgena moderno en la regin proviene justamente de una pugna con el Partido Comunista- pero hay dos aspectos cruciales que los mandos guerrilleros calculan para su estrategia: el Cauca sigue siendo una de las zonas ms campesinas del pas, con una tradicin de rebelda favorable a sus fuerzas. Y es el corredor geogrfico que conecta todas sus zonas de influencia en el sur del pas. Eso convierte la regin en un territorio irrenunciable, obviando la voluntad de las autoridades indgenas.

Tras la muerte de Cano las FARC emprendieron una ofensiva que se extendi por varias regiones del pas. En ese contexto la situacin en el Cauca acab por salir de control, hasta convertirse en un problema de opinin pblica: la presin de la ultraderecha pretende convertir la crisis en oportunidad para desacreditar al mandatario y desear de nuevo el regreso de un presidente con mano dura. Juan Manuel Santos, en una reaccin inmediatista y mal calculada emprendi la peor jugada de su gobierno: una arriesgada salida en falso para entablar un pulso con los insurgentes, en vivo y en directo bajo la cobertura absoluta de los medios. Santos tiene un estilo caracterstico de hacer poltica: cierta fama de jugador de Pker. Asume retos arriesgados sabiendo que puede ganar, no obstante a veces pierde como con la reforma universitaria y la reforma a la justicia. Apuesta a la paz y apuesta a la guerra. Insina dilogos con las guerrillas y al otro da pide ms plomo como solucin. Insulta a los estudiantes pero luego dice que si tuviera 20 aos marchara con ellos. Finge como todo buen pokerista. Le juega al Uribismo y tambin es el mejor amigo de Chvez. Y as.

Siguiendo ese mtodo nefasto sac un as de la manga: utilizar la guerra como espectculo para elevar su popularidad, y arranc en helicptero hacia el Cauca a demostrar, al mejor estilo de cierto indeseable ex presidente, que es un gobernante fuerte al frente del las Fuerzas Militares, en el corazn mismo del combate.

Pero se le olvid una cosa: la guerra no es un casino. Entonces perdi la apuesta.

La tropa lleva ms de seis aos perdiendo la guerra en el Cauca; no exista ninguna evidencia real que indicara que, con o sin presidente a bordo, dejara de perderla. Y as fue. El presidente lleg el 11 de julio a Toribo, epicentro de los hostigamientos subversivos, con el propsito de simular un Consejo de Ministros. De todas las montaas aledaas le hicieron tiros; en los noticieros afirmaban que era una estrategia de los terroristas ms para llamar la atencin que para hacer dao. Bajo esa lgica las trincheras de tres metros y los tanques blindados que rodean la estacin de polica tambin pretenden nada ms que llamar la atencin. Una multitud de indgenas lo abuchearon a l y su Ministro Juan Carlos Pinzn en la plaza pblica gritndoles que se largaran, hastiados de la guerra. Los periodistas prefirieron entrevistar los guerrilleros que mantenan un retn sobre la va a menos de un kilmetro de dnde el presidente se reuna con sus ministros. Haba otros dos retenes guerrilleros ms abajo controlando la entrada y salida de vehculos en la carretera que comunica el poblado con el resto del pas. Sin embargo el desastre sobrevino cuando, como a las dos de la tarde, hora en que el presidente deba estar saboreando el fiasco en Toribo, los insurgentes derribaron uno de los 25 aviones de combate Super Tucano que respaldan las tropas terrestres, en jurisdiccin de Jambal, un pueblo a media hora del lugar. Habran podido tumbar el helicptero del presidente, si hubieran tenido suerte. La presencia del mandatario en la zona slo sirvi para que el fiasco se amplificara, resonando ms alto de lo normal. Luego la sarta de estupideces que repitieron por igual voceros del gobierno y periodistas tratando de encubrir el hecho es simplemente grotesca.

Y despus del desastre la vergenza: las tropas no pudieron llegar hasta el avin derribado aunque estaban a doscientos metros. La guerrilla recogi los cadveres de los tripulantes, se los entreg a la Cruz Roja en otro sector, luego min el terreno, intercept un helicptero en Argelia (otro pueblo al sur del Cauca) y continu varios das ms con los hostigamientos. Los indgenas expulsaron a las tropas en distintas partes y desmontaron las bases militares. Tambin fueron hasta dnde estaba el Super Tucano destrozado, lo desarmaron y se lo llevaron, con caja negra incluida. Los peridicos no encontraron otra frase posible: humillacin al Ejrcito. Y es verdad, pero es una humillacin que se repite hace aos. Hay mucho de humillacin en que los soldados tengan que hacer sus necesidades en las mismas trincheras donde duermen y comen por fsico miedo a los hostigamientos, o que frente a las cmaras afirmen que no pueden caminar de da porque la guerrilla les dispara de todos lados. O que lloren como nios pequeos cuando confirman que el pueblo al que dicen defender los odia con furia.

Santos intent hacer un pulso con la guerrilla en el Cauca y perdi antes de apretar. Los subversivos juegan ajedrez, no Pker. En ese tablero polarizado que es la guerra colombiana, el Cauca es un enroque estratgico calculado muy bien por los mandos insurgentes, que no han logrado romper ni los bombardeos, ni la inteligencia militar, ni una concentracin desproporcionada de tropas, ni los intentos de cooptar a la poblacin. Lo nico que consigui el presidente con su aventura de Toribo fue el ridculo, atrayendo ms la atencin de la opinin pblica sobre una situacin que es crnica hace aos. El Ministro Juan Carlos Pinzn, ese niito prepotente de mala cara, que por ser hijo de un militar se cree estratega esclarecido aunque no haya visto un combate en su vida, qued en vergenza por culpa de un anciano astuto, que segn afirma El Colombiano, ya ni siquiera es capaz de andar a pie: Miguel Pascuas [4] . Y adicionalmente, por unos indgenas indomables que ven a todo Ejrcito dentro de su territorio como continuador de la invasin que sufren hace cinco siglos.

Las llaves de la guerra

La situacin en el Cauca est lejos de solucionarse. Ante la osada de las comunidades indgenas, que expulsaron guerrilleros y soldados por igual de sus territorios, slo pueden esperarse represalias terribles. Este gobierno, que afirmaba tener las llaves de la paz, en realidad abri ms las puertas de la guerra, al manejar un discurso ambiguo de supuestos contactos para negociaciones, al tanto que recrudece los bombardeos y operativos en las zonas rojas. Al presidente le fascinan los cerrojos. Y el Pker.

Santos asegur por milsima vez, en el marco de las conmemoraciones del 20 de julio, que la guerrilla se encuentra acorralada, aunque los hechos revelan que en el Cauca las cosas son a la inversa. Pero Colombia no es el Cauca, ni corren ya los aos 90. Aquello supone que la zozobra en la cordillera central debe entenderse como un hecho marginal, que se debe a condiciones particulares. Por eso mismo, la particularidad que define al Cauca, que es compartida en mayor o menor grado con otras regiones del pas como el Caquet, el Catatumbo, la vertiente del pacfico, lleva a reconocer que los orgenes de la conflicto siguen intactos, muy a pesar que sea un conflicto marginal, lejano a muchos y eminentemente rural.

El Cauca, como he afirmado en otras oportunidades, es una atroz comprobacin de que no se puede acabar la guerra con ms guerra, que la estrategia del aniquilamiento impuesta a los colombianos por sucesivos gobiernos y poderes econmicos es una tragedia, sobre todo para la poblacin rural. La resolucin del conflicto pasar necesariamente por el Cauca; en un foro realizado durante el mes de abril en la ciudad de Popayn Alfredo Molano, Len Valencia, Aida Quilcu, Camilo Gonzlez Posso y otras personalidades analizaban la posibilidad de que all se librara la ltima batalla. Y para que esto sea cierto hay que poner sobre la mesa nuevamente la va de la resolucin poltica, pues de lo contrario esta no ser la ltima, sino la primera, dentro de nuevas espirales de violencia.



 

Contravia - El conflicto en el Cauca, Colombia. Parte 1

NOTAS DEL AUTOR:

[1] http://m.vanguardia.com/actualidad/colombia/130187-cuatro-meses-duro-la-errancia-de-cano-por-el-suroccidente-del-pais

[2] http://www.nasaacin.org/comunicados-nasaacin/4277-acin-a-la-opinion-publica-guerrillas-y-gobierno-nacional-

[3] http://www.colectivodeabogados.org/Condenados-6-de-los-7-Militares

[4] http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/P/pascuas_es_el_azote_del_norte_del_cauca/pascuas_es_el_azote_del_norte_del_cauca.asp


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante unalicencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.




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