Portada :: Otro mundo es posible
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-07-2012

Entrevista a Jaume Asens, abogado y defensor de los Derechos Humanos
"El derecho puede ser un arma valiosa para aquellos que se resisten al poder"

Garazi Mugertza
Gara


Cul es el mensaje central de su libro?

No hay derecho(s) no pretende ser un libro de vanguardia, sino, ms bien, un libro de retaguardia que lo que intenta es recoger las conocimientos y experiencias adquiridas durante todos estos aos en espacios de luchas por los derechos humanos, en los movimientos sociales. El ttulo bsicamente es un grito vinculado a los oprimidos, una exclamacin de injusticia que sienten aquellos que, de algn modo, la viven. Es un grito antiguo, de quien se revelaba contra los dioses, de las mujeres contra el patriarcado, de los trabajadores contra el poder empresarial o de los disidentes contra el poder religioso. Histricamente ha sido la bandera de aquellos que han impugnado al poder. Es una exigencia tico-moral que, muchas veces, se ha hecho contra la legalidad que produce el poder.

Pero ya desde el inicio los oprimidos se dieron cuenta de que tambin poda ser un grito que se hiciera en nombre de la legalidad. Porque el poder incumple su propia legalidad, el poder, muchas veces, deviene ilegal porque no es capaz de respetar sus propias reglas del juego y esa es una fuente de deslegitimacin importante. Por tanto el oprimido puede disputarle la legitimidad al poder haciendo combate por la visibilizacin de esas contradicciones, de esa ilegalidad en que cae. Como dice la frase de Engels: la legalidad os mata. Y ello sucede mucho ms hoy en da que la legalidad est enriquecida con una serie de tratados, constituciones y cartas que reconocen derechos humanos y principios garantistas. La conciencia que surge en el mundo Occidental de que el horror de Auschwitz no puede repetirse alumbra un nuevo paradigma. Se redescubre el significado del constitucionalismo social que limita lo que antes era el estado liberal como legislador absoluto. Esos principios entraan lmites y controles a poderes de todo tipo, pblicos y privados, de estado y de mercado. Por ejemplo, la separacin de poderes y los derechos fundamentales, principios negados por el fascismo.

Los marcos jurdicos creados a partir de ese nuevo paradigma son una legalidad muy exigente. Nosotros intentamos mostrar cmo, en diferentes mbitos y en tiempos de crisis y movilizaciones, esta legalidad se convierte en un espejo incmodo para el poder. Porque refleja la arbitrariedad jurdica, adems de tico-poltica, de muchas actuaciones de poder realizadas en nombre del Derecho. Pero tambin porque permite juzgar de otro modo los actos de protesta y desobediencia que se alzan contra ellas. No ya como actos delictivos, objeto de criminalizacin, sino como herramientas legtimas, incluso necesarias, para forzar al poder a cumplir su propia legalidad y crear marcos jurdicos ms igualitarios y libres de violencia. La idea es que el derecho normalmente se pone al servicio del poder y es un instrumento hegemnico de control, pero a la vez puede otorgar un arma valiosa a aquellos que se resisten a l. Hoy en da resistir al Derecho en nombre del Derecho ya no es una contradiccin. Es algo indispensable para revertir la actual situacin de violacin sistemtica de los derechos por parte del poder.

Trasladando esas tesis al terreno prctico, usted ha sido observador del proceso 18/98. En esta dcada pasada, cmo se ha utilizado el Derecho en Euskal Herria?

En este caso el Estado espaol pone el Derecho al servicio de su poltica en Euskal Herria para hacer un uso interesado, para degradarlo y justificar actos de barbarie como actos de Derecho. El sumario 18/98 se inscriba en esa cultura de excepcin con una idea aberrante puesta en boga por el juez Garzn: todos los grupos vinculados a la izquierda abertzale son, o estn destinados a ser, apndices de la estructura de ETA. De ese modo, la lucha antiterrorista se convierte en un verdadero acto de guerra que tiende a consolidar un derecho penal de autor: la idea es castigar no por lo que se ha hecho sino por lo que se es. All ha estado el reto de las asociaciones de derechos humanos y de la izquierda abertzale. En visibilizar ese proceso y darle la vuelta para conseguir desenmascararlo y demostrar que es una clara derrota del estado de derecho; que son ellos los ilegales, los que quieren convertir la excepcin en norma.

Y ello se agrava tras los atentados del 11S...

A partir de ah se inaugura un nuevo paradigma liberticida, una guerra global permanente que modifica las reglas del juego, la tradicin ilustrada, y que legaliza medios inusuales e ilegales de excepcionalidad. Esa guerra haba empezado antes en Euskal Herria. Pero, s, se consolida y agrava despus del 11S, cuando las actuaciones de excepcin se multiplican. Estropicios legislativos, judiciales o policiales de todo tipo. Se cierran peridicos, se prohben actos de protesta, se introducen delitos de opinin y hasta se amenaz con encarcelar a un lehendakari por convocar una consulta sobre el propio autogobierno. De hecho, basta pensar en la Ley de Partidos de 2002 como instrumento ad hoc para liquidar polticamente a un sector de la sociedad que quiere trascender el marco constitucional. Ciudadanos que no pueden expresar su opinin poltica. Ni en la calle, con manifestaciones ilegalizadas, ni en las urnas. A pesar de la letana formal de que en una democracia se pueden defender todas las ideas, tal engendro jurdico se acept sin escndalo por una parte importante de la sociedad. Un sntoma claro de su degradacin cvica.

Qu opina de la declaracin del ministro de Interior, Jorge Fernndez Daz, al decir que no cumplir la sentencia del TEDH sobre la doctrina Parot?

Pues que es un buen ejemplo para poner en prctica lo dicho. Es una fuente de deslegitimacin. Las asociaciones de derechos humanos tienen esa sentencia de Estrasburgo para ello. Adems el incumplimiento de la sentencia puede tener consecuencias para el Estado espaol.

Qu tipo de consecuencias?

El Consejo de Europa tienen la funcin de vigilar el cumplimiento del Convenio de Estrasburgo y puede imponer desde sanciones financieras hasta adoptar medidas ms drsticas, como la expulsin de un pas de la UE, como pas con el caso de los generales de Grecia, despus del golpe de estado.

Cul quisiera y cul cree que ser el futuro de la Audiencia Nacional tras el nuevo ciclo poltico abierto en Euskal Herria?

Lo deseable seguramente es que la Audiencia Nacional se convirtiera en un tribunal de justicia universal y que se ampliaran las competencias que ahora se han restringido. Ha sido pionera en eso y ha contribuido a que otros pases ajustaran cuentas con un pasado dictatorial que permaneca impune. Otra cosa ha sido cuando se han abierto causas contra pases poderosos. O cuando el caso de los crmenes del franquismo. Ahora con la querella presentada en Argentina para reabrir la investigacin aqu bloqueada puede pasar algo curioso: que sea la periferia quien recuerde a la metrpolis que hay crmenes deleznables que no pueden enterrarse en las fosas del olvido.

Lo cierto es que con la Audiencia Nacional se pone en evidencia uno de los problemas de las polticas de excepcin. Medidas que nacieron como excepcionales y para combatir un fenmeno concreto, luego se difuminan para el conjunto del entramado institucional, generan poderes y resistencias que incluso ni sus impulsores pueden controlar del todo. Y, cuando el fenmeno desaparece o est en evidente perspectiva de desaparecer, hay un riesgo de que se normalicen y no se desmonten. Eso es lo que estamos viendo ahora que hay un cese definitivo de ETA. Legislaciones excepcionales, tribunales excepcionales, prcticas policiales excepcionales. Y tambin, claro, sistemas penitenciarios especiales. Alfredo Prez Rubalcaba deca que tenemos el sistema penitenciario ms duro de la UE. Tena razn y sobretodo para el colectivo de presos polticos, que viven un trato claramente discriminatorio. De todo ello an no se ha tocado nada y eso es muy grave.

Dentro de la respuesta social a la crisis, despus de la huelga general ha habido varias detenciones tanto en Catalunya como en Euskal Herria. Cmo valora esta actuacin?

Hay un ciclo de represin que va a la par de una movilizacin de masas. Hay nuevos medios de protesta y tambin nuevas medidas de represin y eso se ha puesto en evidencia despus de la huelga general. Hay un antes y un despus y hay toda una batera de medidas que tanto el Gobierno de Madrid como el de Barcelona reclaman, desde una mayor contundencia policial y judicial hasta ms unidades antidisturbios, una Fiscala especializada en violencia urbana, seguimiento de las redes sociales y asimilacin de la protesta al terrorismo, intentando trasladar la poltica antiterrorista de Euskal Herria al resto del Estado, hasta incluir la resistencia pacfica como delito de atentado. En el fondo eso seala un proceso contradictorio que tiene que ver con la mxima visibilizacin de la persona declarada manifestante y mxima dureza. Y contrasta con la impunidad bajo la cual se producen las actuaciones de poder.

En definitiva, considero que tienen miedo. Tienen claro que hay un desborde importante. Lo dijo Dominique Strauss-Kahn siendo presidente del FMI: las polticas neoliberales que se van a aplicar a raz de la crisis van a generar desordenes y revueltas. Ese diagnostico era certero. Y en un momento de descomposicin del estado social y del estado de derecho, para controlar a la poblacin tienen que dar una imagen de firmeza, de dureza, para restaurar el miedo, como dijo Felip Puig. Porque la carga de deslegitimidad de estas medidas es muy grande y son conscientes de que ese proceso de movilizaciones continuas puede llevar a una situacin como la de Grecia, donde ocho huelgas han llevado a que esa protesta se traslade de la calle al Parlamento. Syrizia es producto de eso. El poder para afianzarse necesita inculcar miedo a la ciudadana y la lista de enemigos cada vez es ms amplia. El rostro de ese enemigo se esta normalizando. Ya no es alguien que est en una posicin extrema de la sociedad. Puede llegar incluso a las capas medias, a la burguesa, como pas en Argentina con la crisis.

Cmo puede garantizar el ejercicio de los derechos el Derecho?

Una forma es en la calle. Yo creo que los derechos se protegen en esas cartas y constituciones pero estas son papel mojado si no hay una funcin de vigilancia y de ejercicio efectivo de esos derechos en la calle. No hay derecho que haya nacido sin la desobediencia; todo derecho ha nacido de la ilegalidad. La primera huelga se convoc sin derecho a huelga. Erich Fromm deca que la humanidad naci de un acto de desobediencia y no sera extrao que muriera en un acto de obediencia. En el fondo, todos los derechos han sido creados por los llamados antisistema. Si hoy tenemos jornadas laborales de ocho horas es porque ha habido gente, en un momento histrico determinado, llamado movimiento obrero, que han sido tratados en su momento como antisistema que han forzado la legalidad de ese momento y han creado nuevos derechos.

Fuente: http://www.gara.net/paperezkoa/20120722/353486/es/El-derecho-puede-ser-arma-valiosa-para-aquellos-que-resisten-poder



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter