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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-07-2012

Claro que se puede

Javier Couso
Hablando Repblica


Las brutales medidas que, al dictado de los poderes financieros, est tomando el PP contra todos los sectores de la poblacin y el apoyo tcito del PSOE, escenificado en una oposicin inexistente, estn marcando en las encuestas el principio de un posible fin del bipartidismo.

Ante este panorama que en el futuro prximo conducir a una mayor polarizacin contra el gobierno y a una movilizacin social que puede convertirse en explosin, se empiezan a or voces que hablan de un gobierno de unidad o de grandes acuerdos de consenso pactados entre lo que la calle ha venido en llamar el PPSOE.

Que estos dos grandes partidos, con sus muletillas perifricas de CIU y PNV, mantienen una misma poltica en materia de Estado es evidente. Bastan unos pocos ejemplos para comprobarlo: la postura comn sobre la OTAN, la reforma constitucional para sacralizar el pago del dficit, las grandes privatizaciones del patrimonio pblico, las diversas reformas laborales (dieciocho a da de hoy), la injusta ley electoral o el modelo de Unin Europea surgido del Tratado de Maastrich que entrega nuestra soberana

La desafeccin ciudadana ante estos dos grandes partidos que han monopolizado el poder poltico en los ltimos treinta aos es ya una crisis de rgimen que hace saltar las alarmas sobre todo en un PSOE que, cuando se mira en el espejo griego, ve reflejado el mismo abismo por el que se despe el PASOK.

Entre los social-liberales an se duda entre asumir un gabinete de concentracin nacional o limitar la colaboracin a pactos puntuales de amplio calado que traten, al menos, de salvar algo la cara para venderse en el futuro como recambio, ese donde poco cambia. Son los eternos trucos de prestidigitacin para perpetuar la tranquila alternancia que nunca cuestiona los grandes intereses a los que se deben los dos. Porque sin aparentes diferencias, el juego bipartidista se esfuma.

En lo que atae a la izquierda real tambin hay que utilizar el espejo griego, no tanto para imitar, sino para extraer conclusiones.

A mi juicio, en ningn caso se puede optar por ser la muleta bajo la que se apoye el PSOE para implementar la agresin de los poderes financieros contra Espaa y su ciudadana. Si por algo ha crecido Syriza es por no traspasar esas lneas rojas, lo que les otorga la credibilidad necesaria para poder ser la esperanza de los que quieren, desde la soberana nacional y popular, cambiar el rumbo.

No deberamos descartar la formacin de un frente poltico y ciudadano que con pocos puntos comunes pero claros y absolutamente irrenunciables como la creacin de una banca pblica, la paralizacin inmediata de los planes de la llamada austeridad y sus recortes, la auditora de la deuda y la nacionalizacin de los sectores estratgicos, consigan aunar el sentimiento de protesta ciudadana y su expresin en las urnas.

Parafraseando a un amigo y compaero, Claro que se puede.

Fuente: http://hablandorepublica.blogspot.com.es/2012/07/claro-que-se-puede.html


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