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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-07-2012

Rajoy contra Robin Hood

Juan Manuel Arags Estragus
Rebelin


Imagino la cara de repugnancia e incredulidad con que Mariano Rajoy vera en su juventud las pelculas de Robin Hood. La idea de un hroe popular dedicado a robar a los ricos para drselo a los pobres supone la ejemplificacin del modelo poltico contrario al que Rajoy encarna. Cuando digo Rajoy no crean que es una inquina personal, que igual me dara escribir Dolores de Cospedal, la impresentable Esperanza Aguirre, Durao Barroso, Angela Merkel y muchos otros defensores de este neoliberalismo que no necesariamente se cobija bajo siglas de la derecha. El capitalismo se ha quitado, en Europa, la mscara con que haba tapado su verdadero rostro desde finales del siglo XIX, y al fin podemos volver a observar sus siniestros rasgos. Y, efectivamente, esos rasgos narran la epopeya opuesta a la propuesta por Robin Hood: de lo que se trata, de lo que se ha tratado siempre, es de robar a los pobres para drselo a los ricos. Esa es la ms estricta definicin del capitalismo.

El capitalismo nace del expolio colonial desarrollado por Europa a lo largo y ancho del planeta entre los siglos XVI y XIX. Ese expolio sirvi para, a mediados del XX, crear una isla de bienestar en Europa y algunos pases ms. La mayora de la ciudadana de estos pases, aunque tambin explotada, alcanz un muy digno nivel de vida, gozando de las migajas del pastel que los poderosos se encajaban entre pecho y espalda. Digo migajas no porque el nivel de vida que hemos llevado en Occidente buena parte de la poblacin me parezca exiguo, creo que hemos gozado, al menos bastantes de nosotros, de un nivel de confort muy razonable, lo digo en comparacin con lo acumulado por los gestores del sistema. Ahora, la codicia de esos gestores, en un movimiento suicida para generaciones venideras, pero, a lo que se ve, tremendamente provechoso para ellos, les lleva a buscar nuevos yacimientos de explotacin, que han encontrado en lo que hasta ahora haba sido patrimonio de todos y que ahora pretenden apropiarse. Los ricos siempre han robado a los pobres, lo que ocurre es que esos <pobres> a los que ahora hay que robar, ahora, somos nosotros. Suena como el poema de Brecht, ahora vienen a por nosotros, y ya veremos si no es tarde.

Con la tremenda lucidez que le caracteriza, a mediados del XIX Karl Marx defina a los gobiernos como instrumentos de los consejos de administracin de las empresas. No hay mejor descripcin de la actual situacin. Nuestros gobiernos, ste y el anterior, aunque ste al borde del orgasmo ideolgico, no son sino meros instrumentos de los poderes econmicos internacionales y antes que permitir la disminucin del tren de vida de los poderosos, se aplican a acogotar a la inmensa mayora de la poblacin. Y aun nuestra Rudi, a la que hasta hace poco tena en una cierta consideracin, se atreve a hablar de bien comn. Estos s son cnicos y no Digenes!

El capitalismo es un sistema profundamente ideolgico, construido sobre falsa conciencia. Su prctica, como hemos dicho, resulta difana: robar a los pobres para enriquecer a los ricos. Aunque nos sintamos identificados con ese hroe que roba a los ricos para drselo a los pobres, en realidad, con nuestros votos, con nuestras prcticas, consolidamos un sistema que representa exactamente lo contrario. Lo contrario, tambin, de lo que el capitalismo teoriz sobre s mismo en sus orgenes. Recordemos que tanto John Locke como Adam Smith justifican la propiedad como efecto del trabajo de los individuos. Quien ms trabaja, ms propiedad posee, de ah las diferencia sociales. Si algo niega la prctica capitalista es que haya alguna relacin entre trabajo y propiedad, pues el trabajador no posee el fruto de su trabajo. Ese fruto pertenece a quien no lo ha producido. Sin embargo, nos quieren hacer creer que los creadores de riqueza son lo que ahora, de manera tan cursi, llaman los <emprendedores>, los empresarios. La nica fuente de riqueza es el trabajador, la trabajadora, que con su esfuerzo activa la economa, produce una riqueza que inmediatamente le ser enajenada.

El capitalismo roba a los pobres para drselo a los ricos. Pero nadie vaya a pensar que estoy llamando delincuentes a quienes, nuestros gobernantes, se convierten en cooperadores necesarios, y entusiastas, de ese expolio. No delinquen, pues esa es la esencia del sistema en el que nos desenvolvemos. Expoliar a los empobrecidos es la ley del sistema. Solo con una mirada tica que transcendiera el sistema se les podra llamar ladrones. Ah est la cuestin. Si seguimos jugando el mismo juego, ellos y ellas han puesto las reglas. Hay que cambiar el juego y sus reglas.

Quiz me haya puesto un poco pesado, excesivamente filosfico. Como es verano, les recomendar dos novelas, de esas que enganchan de la primera a la ltima lnea y que, a pesar de su distancia cronolgica, describen a la perfeccin lo que nos est sucediendo. Quiz porque, efectivamente, estamos retrocediendo a marchas forzadas. Emile Zola, con su Germinal, es lectura adecuada para quienes hayan seguido con inters la epopeya de nuestros mineros en su camino hacia Madrid y hacia la dignidad. Las uvas de la ira, de Steinbeck, remover el alma de aquellos que sigan pensando que, en tiempos de crisis, como en todos los tiempos, por otra parte, la solidaridad es la nica salida humana. Espero que las disfruten. Como la extraordinaria que nos ha dejado Rajoy, la del 18 de Julio. Genio y figura.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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