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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-07-2012

Respuesta de las FARC a la Asociacin de Cabildos Indgenas del Norte del Cauca
"Si Ejrcito, Polica y paramilitares salen del Cauca, nosotros no tendremos problemas para salir tambin"

Timolen Jimnez
Movimiento Bolivariano del Suroccidente de Colombia

"En toda Colombia crece un ruidoso clamor por la paz. Por una salida poltica a la confrontacin. Esa ha sido entre todas la ms vieja de nuestras banderas. Es el rgimen el que jams se ha aprestado a poner fin a su predileccin por la violencia. Es a l al que hay que obligar a abrir un dilogo. Ustedes, que hoy ms que nunca sufren el estilo caracterstico de responder en Colombia a las aspiraciones de paz, son bienvenidos sin duda al trabajo por ella. Con su presencia combativa estaremos mucho ms cerca de ella".


Compaeros:

ASOCIACIN DE CABILDOS INDGENAS CXHABWA LA KIWE (DEL NORTE DEL CAUCA)
Montaas del departamento del Cauca

Apreciados compatriotas:


He tenido conocimiento de la comunicacin recientemente dirigida por Ustedes, la cual cuid de leer con sumo respeto y atencin. Con la misma claridad y franqueza con que su Asociacin expresa su pensamiento y propsitos, procedo a responder sus inquietudes en mi condicin de Comandante del Estado Mayor Central de las FARC-EP, organizacin que como ustedes conocen, naci en 1964 a la vida poltica colombiana como expresin de la resistencia popular a la guerra de agresin contra el pueblo, y se acerca a cumplir cincuenta aos de lucha indeclinable por la paz.


Que ustedes expresen con tanto fervor su anhelo por la paz, confirma nuestra conviccin de que las grandes mayoras colombianas claman en las cuatro esquinas del pas por ese preciado bien. La guerra civil colombiana no ha sido una decisin del pueblo de este pas, sino una imposicin de sus clases pudientes dominantes. Es natural que el pueblo que la sufre la rechace con ahnco. Nosotros somos los primeros. Por eso la combatimos en todas las formas posibles.


Es un hecho reconocido por numerosos estudiosos de la realidad colombiana, que la guerra en nuestro pas responde a un modelo de acumulacin de capital. El despojo de la propiedad rural y su concentracin en cada vez ms pocas manos, ha coincidido de manera asombrosa con las sucesivas agresiones contra las zonas agrarias por parte de las fuerzas oficiales y paraoficiales.

Pretextos para ellas nunca han faltado. Las FARC no estamos integradas por soldados pagos ni conscriptos, sino por gente sencilla del pueblo de Colombia que se ha levantado a la resistencia. Campesinos, indgenas, negros y mestizos que decidimos enfrentar con las armas la agresin.


Es absolutamente cierto que el despojo contra los indgenas americanos lleva ms de cinco siglos. Razn de ms para luchar por su justa reivindicacin. Compartimos completamente todas las aspiraciones de las comunidades indgenas y de hecho las estamos apoyando al riesgo de nuestra propia vida. Pero la fuerza de los hechos histricos impone tambin que los indgenas no son las nicas comunidades violentadas y perseguidas en Colombia.


A veces parece desprenderse de sus sinceras alegaciones, que las comunidades indgenas slo miran por ellas mismas, desconociendo la suerte de los dems desposedos y perseguidos de Colombia, que suman por lo menos treinta millones de compatriotas. El grave conflicto colombiano no puede ser solucionado slo para las comunidades indgenas, simplemente porque ustedes hacen parte de Colombia, habitan en territorios codiciados por los mismos terratenientes e inversionistas que despojan a colonos, mineros, trabajadores y dems sectores explotados.


Con todo el respeto y la consideracin que merecen, me permito expresarles que no es aislndose del resto de colombianos que claman fervientemente por la paz y la justicia social, como van a lograr conquistar sus viejos anhelos. El Ejrcito colombiano no slo ocupa resguardos indgenas, sino que cumple su labor predadora por todo el territorio nacional. Su misin es prestar seguridad a inversionistas, empresarios y terratenientes nacionales o del extranjero, al precio de aplastar cualquier oposicin al modelo de saqueo y empobrecimiento que defienden.


Nosotros no slo creemos que el Ejrcito debe salir de las comunidades indgenas, sino de todo el campo colombiano. Su misin natural es guarnecer las fronteras en defensa de la soberana nacional, pero las clases dominantes lo han convertido en una mquina al servicio de poderosos intereses extranjeros, dirigida directamente por generales norteamericanos.


El reconocimiento de la autonoma y la autoridad de las comunidades indgenas no nos hacen ciegos ante la suma de intereses que llegan a ellas. Si los conquistadores espaoles se valieron de la Iglesia, los halagos personales y hasta de la corrupcin de muchos caciques como mecanismos de avanzada para su presencia expoliadora, sabemos que igual sucede hoy con diversas organizaciones de rostro humanitario, benefactor o clientelista. Fenmenos as minan la credibilidad de muchos liderazgos en la propia base indgena y descomponen su organizacin.


Sentimos sincero respeto por su oposicin al empleo de la violencia como mecanismo de lucha. En una humanidad civilizada, ajena a los intereses de clase, seguramente que tal pretensin ser generalizada. Por eso luchamos. Pero no es menos cierto que las realidades de Colombia, gobernada secularmente por una casta violenta y agresora, terminaron por producir la respuesta digna de los de abajo. Y esa tambin es una forma respetable de lucha, que no puede ser condenada por principio sin borrar de un plumazo la historia y rozar los lmites de la utopa.


Como se infiere de su aspiracin de poder desarrollar un proyecto de vida, sin que cambien las condiciones econmicas, polticas, sociales y culturales que dominan el resto del pas. El problema de ustedes no puede ser examinado a la simple luz de la no presencia del Ejrcito o la guerrilla en los resguardos, porque como dice Santos, el Ejrcito jams va a abandonar sus bases. Porque su presencia encarna un modelo de dominacin nacional, continental, de aspiraciones mundiales. Lo que hay que derrotar es ese modelo, y para ello hay que comenzar por el cambio del rgimen.


Esa es nuestra lucha y la de millones de colombianos que estamos seguros los apoyan en este momento, los cuales veran fortalecidas sus aspiraciones si ustedes tambin apoyaran sus reivindicaciones. El asunto en la hora es unir fuerzas, no separarlas.
Las guerras son cruentas, ms las que enfrentan a los pueblos con regmenes terroristas al servicio de potencias imperiales. Toda la maquinaria militar, econmica, ideolgica y poltica es puesta en juego por estos ltimos en aras de su victoria. Ella incluye la propaganda negra, los infundios y provocaciones ms groseras. Nosotros ms que nadie somos vctimas de todo eso junto.


Si a nuestra gente llegan muchachos indgenas sanos, desesperados por la miseria en que crecieron, ansiosos por luchar para mejorar la suerte de su pueblo, no los rechazamos. No podemos, as es la lucha. Igual sucede con campesinos, mineros, obreros, estudiantes y toda la juventud colombiana que decide unirse a la lucha. Las normas del Derecho Humanitario que ustedes citan prohben ubicar bases y cuarteles de guerra en medio de la poblacin. Nosotros jams lo hacemos, ustedes saben que la tropa s, y de manera permanente y dolosa.


Ustedes exigen que no empleemos nuestras armas con riesgo para la poblacin civil. Nosotros somos poblacin civil a la que la violencia estatal y paramilitar oblig a alzarse. Jams podramos tener en la mente la idea de afectar gente inocente. En eso compartimos por completo su reclamo con plena disposicin a evitar que ocurra. Pero qu hacer con las fuerzas terroristas de ocupacin? Consideramos vlidos y legtimos los heroicos esfuerzos que ustedes cumplen hoy.


Si en Colombia cesan las operaciones militares, los bombardeos y ametrallamientos, los desplazamientos forzados, el despojo de la tierra, los crmenes contra el pueblo y la impunidad, con toda seguridad que no tendr sentido la existencia de las guerrillas. Si el Ejrcito, la Polica y los paramilitares salen del Cauca, si termina su guerra contra indgenas, campesinos, mineros y pueblo en general, nosotros no tendremos problemas para salir tambin.


En toda Colombia crece un ruidoso clamor por la paz. Por una salida poltica a la confrontacin. Esa ha sido entre todas la ms vieja de nuestras banderas. Es el rgimen el que jams se ha aprestado a poner fin a su predileccin por la violencia. Es a l al que hay que obligar a abrir un dilogo. Ustedes, que hoy ms que nunca sufren el estilo caracterstico de responder en Colombia a las aspiraciones de paz, son bienvenidos sin duda al trabajo por ella. Con su presencia combativa estaremos mucho ms cerca de ella.


Reciban todo mi afectuoso abrazo, que es el de todas las FARC-EP, el de todo el pueblo colombiano que los admira, aplaude y respalda.

Timolen Jimnez,
Comandante del Estado Mayor Central de las FARC-EP
Montaas de Colombia, 20 de Julio de 2012.


Fuente: http://www.mbsuroccidentedecolombia.org/inicio/acin.html


Ver tambin:

NOTA: ACIN: Carta a las FARC, Miranda, julio 15 de 2012:http://www.nasaacin.org/noticias/3-newsflash/4327-acin-carta-a-las-farc


 


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