Portada :: Colombia :: Marcha Patritica
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-07-2012

Carta abierta a la ciudadana, al Partido Liberal y a la opinin pblica nacional e internacional

Piedad Crdoba Ruiz
marchapatriotica.org


 Hace un mes, en mi calidad de dirigente poltica y social, expres en el municipio de Miranda, Cauca, mis puntos de vista acerca de los derechos de la poblacin (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=153645). Hoy, me he enterado de la polmica que dicha visita gener, debido a unas imgenes editadas y publicadas por algunos medios de informacin que las recibieron de fuentes oficiales. Conociendo las reacciones del presidente del Partido, Sr. Simn Gaviria, en las que se refiere a mis palabras como alejadas de los postulados ideolgicos del Partido Liberal, y las del procurador Alejandro Ordez, que junto con algunos otros altos funcionarios piden se me procese por diferentes delitos, deseo manifestar que estoy dispuesta a aclarar mi responsabilidad jurdica y poltica, y ante todo mi responsabilidad moral con Colombia. En tal sentido, es irnico que quienes han promovido de una u otra forma decisiones polticas a espaldas de los intereses del pas, indiferentes a las injusticias, exclusiones y discriminaciones que viven cientos de comunidades indgenas, campesinas, afro descendientes, sectores urbanos empobrecidos, sectores medios, mujeres, y personas con diversas opciones sexuales, y en general amplios sectores sumidos en la desigualdad, se asuman aquellos como jueces, desbordando nuevamente sus competencias o pretendiendo ganar legitimidades para sus intereses.

Me acusan de instigar al delito, "asonada", "concierto para delinquir" e "incitar a la violencia" por referirme bsicamente al retiro de las bases militares que ponen en peligro a la poblacin y por sumarme al llamado que pide la revocatoria del Congreso y que algunos sectores plantearon al mandato del Presidente. Mis declaraciones son legtimas, justificadas y precisas, y acuden al supremo recurso del pensamiento y la libertad de opinin que convoca la accin civilista y pacfica, como lo vengo sustentando sin dobleces hace muchos aos, siempre en el marco de los principios de un Estado democrtico moderno. Parte de ese legado histrico del derecho y del humanismo se encuentra en obras y valores incluso anteriores a la Revolucin Francesa de 1789, en Toms de Aquino, Tomas Moro, Pedro Claver. O en nuestra historia, basta detenerse en pasajes de la vida de Jos Antonio Galn, asesinado en 1782, hace 230 aos, o en el pensamiento de Gaitn, Uribe Uribe, Lpez Pumarejo. O en una mirada universal al repasar la obra de Henry David Thoreau sobre la desobediencia civil, o a autores como Mahatma Gandhi o Martn Luther King. Por que evidentemente en la modernidad, en un Estado de Derecho, se comprende con nitidez la diferencia entre los delitos que desean se me imputen por instigacin, y la legitimidad de la actuacin en libertades, en conciencia y en Derecho. Lo que he hecho, en relacin con la situacin que padece el norte del Cauca, y tambin otras regiones, es recordar que hay al menos dos derechos de primer rango a los que la poblacin no puede ni debe renunciar: 1. El derecho humanitario, que prohbe que las partes contendientes, sean militares o guerrillas, se instalen entre la poblacin civil para convertirla en escudo, protegindose indebidamente, exponindola o hacindola objetivo de acciones blicas. El derecho internacional es claro en este aspecto, por lo tanto invito a un debate pblico, pluralista y respetuoso de las diferentes posturas jurdicas y polticas sobre esta materia. Colombia necesita un cambio en la poltica, cuyo primer objetivo debe ser no acrecentar ms la militarizacin y el saqueo, sino abrir la puerta para un dilogo de todo el pas, de todos los sectores, de todas las regiones, porque es necesaria la paz y el logro de la justicia social. 2. El derecho a la protesta, a la opinin, a la desobediencia civil y a la objecin de conciencia, respaldado en el pensamiento humanista liberal y social. Se expresa, en este caso, de dos maneras: en primer lugar llamando a la defensa pacfica por y desde la poblacin civil atacada, velando por su proteccin, su libertad, derechos y recursos, desde su propia cosmovisin, a favor del territorio que est siendo militarizado y cruzado por dos modelos de desarrollo de la guerra. En segundo lugar, adhirindome al torrente que muchas ciudadanas y ciudadanos han desatado, de la necesidad de revocar el mandato de poderes que no estn salvaguardando intereses sociales o pblicos sino amparando solamente los intereses privados. En el transcurso de mi quehacer poltico siempre he acompaado las justas reclamaciones en derecho de comunidades indgenas, de campesinos, de mujeres, de afro descendientes; as como otras expresiones para que los derechos de los colombianos sean una realidad.

Mi presencia en Miranda respondi al acompaamiento solidario, humanitario y humanista que durante aos he realizado a procesos polticos y sociales y mi compromiso con la bsqueda de la paz y la justicia social. Es claro, y es un menosprecio a su memoria ancestral, a su creatividad y valenta, que las comunidades indgenas, quienes padecen, como otros sectores, el conflicto armado, claman por la humanizacin y la paz, que sus movilizaciones, que han desarrollado por s mismos hace muchos aos, sin mis expresiones de solidaridad y de preocupacin, en el Cauca y en decenas de regiones del pas, son una prueba de esa firme voluntad colectiva que busca hacer realidad el sagrado Derecho a la Paz, que consagra el artculo 22 de la Constitucin Nacional. Estas manifestaciones, al igual que las campesinas y afrodescendientes, y de otros sectores de la sociedad, indican la necesidad de dialogar, ante los costos en vidas y daos irreparables para los civiles, para los combatientes de los bandos enfrentados, para la economa del pas, por los efectos sociales y ambientales que hacen inviable una sociedad reconciliada en una democracia profunda. Los momentos que vivimos de crisis en diversos planos son una invitacin al pas, a las colombianas y colombianos sin distincin, a decidir la bsqueda de la paz en una democracia poltica y social, y no una guerra prolongada, sin esperanza, de aniquilamiento lento, doloroso, inhumano, destructivo.

Piedad Crdoba Ruiz

28 de julio de 2012

Fuente: http://www.marchapatriotica.org/index.php?option=com_content&view=article&id=810:carta-abierta-a-los-ciudadanas-y-ciudadanos-del-partido-liberal-colombiano-y-a-la-opinion-publica-nacional-e-internacional&catid=37:en-la-marcha&Itemid=94


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter