Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-07-2012

El reino de los hechiceros

Juan Manuel Arags
El Peridico de Aragn

Para que su dios mercado funcione son capaces de cualquier sacrificio; ajeno, por supuesto.


En el siglo XIX, Auguste Comte, padre de la sociologa, enunci su teora de los tres estadios, segn la cual los pueblos pasan a lo largo de su historia por tres etapas diferentes. La primera es lo que denomina estadio teolgico, o infancia de la Humanidad, momento en el que la explicacin de la realidad se hace recurriendo a dioses y fuerzas sobrenaturales. La segunda, el estadio metafsico, en la que esa explicacin se realiza a travs de conceptos abstractos. La ltima es el estadio cientfico en el que el ser humano es capaz de dar una explicacin de la realidad acudiendo a la razn y a la ciencia. Ni que decir tiene que Comte apuesta por este ltimo estadio y que considera que la Europa de su poca comenzaba a entrar en l. Y con esa confianza en el devenir de los tiempos que caracteriza a los hijos de la Ilustracin, Comte entiende que ese estadio cientfico es, necesariamente, y como efecto del imparable progreso humano, el destino de la humanidad.

SI HUBIRAMOS de analizar la actual crisis de la mano de los planteamientos de Comte, no sabra muy bien decir en qu fase nos encontramos. Los conceptos sobre los que se asienta la prctica econmica de nuestros gobiernos son dos: mercado y confianza. El primero cabra colocarlo en el estadio teolgico de Comte, pues se ha convertido en una especie de dios al que todo debe ser inmolado; el segundo parece ms bien propio del segundo de los estadios, y en su abstraccin se convierte en algo inasible, que escapa incluso a cualquier explicacin racional.

A pesar de esa confianza en el progreso que caracteriza a Comte, y a todos los que desarrollaron teoras de los estadios, como Ferguson, Hegel, incluso, en cierto modo, Marx, es evidente que, al menos en el mbito de lo econmico, nuestras sociedades no han alcanzado, de ninguna manera, el estadio cientfico y siguen presas de supersticiones sin ningn asiento racional. Cada vez que el Gobierno del PP toma una decisin, lo hace con el objeto de conseguir la confianza de los mercados. Las medidas se suceden y, sin que nos sepan dar una explicacin racional, la prima de riesgo sigue subiendo y los intereses de nuestra deuda con ella. Como bien dice el diputado de IU Alberto Garzn, el Gobierno ha optado por el modelo azteca en la economa: sacrificio humano tras sacrificio humano, pero sigue sin llover.

En realidad, la economa capitalista (porque la economa, como todo, tiene sus apellidos, no existe en la abstraccin del concepto, por mucho que as nos lo quieran presentar) es pura hechicera, construida sobre bases carentes de racionalidad. Adam Smith, con su ingenua teora de la mano invisible reguladora de la actividad econmica, es buen ejemplo de ello. Qu mano invisible ni qu puetas! Los poderosos, lo vemos a diario, van a degello a conseguir su bocado, y no entienden de racionalidades, autorregulaciones y dems zarandajas. No s si Montoro se creer las tonteras que cada da nos endosa a travs de los medios, pero si realmente se las cree, deberamos devolverle al parvulario. O a un sanatorio de desintoxicacin ideolgica. Porque esta gente est tan ideologizada que cree real lo que su ideologa le dicta. S, ya s, ya s que yo tambin estoy muy ideologizado, sin duda, pero yo lo reconozco y s que mi mirada puede estar en parte deformada por mi ideologa. Sin embargo, ellos creen que la suya es una mirada cientfica, limpia, objetiva, que las cosas son exactamente como ellos las ven.

Estamos en manos de peligrosos hechiceros. Para que su dios mercado funcione son capaces de cualquier sacrificio; ajeno, por supuesto. En sus gobiernos, en sus facultades de ciencias (!) econmicas, continuarn recitando el mantra de la confianza y el mercado. No se molestarn en mirar a la calle, a la realidad: ellos ya saben lo que est pasando, no lo necesitan, sus libros sagrados les indican el camino. Como los cardenales de Galileo, se negarn a mirar por el telescopio, la verdad resplandece en sus biblias econmicas.

EN UN TEXTO BREVE, cargado de sarcasmo, el filsofo francs L. Althusser traza el retrato del filsofo materialista. As se titula el texto: Retrato del filsofo materialista. En su ltimo prrafo, dice: "Entonces puede discutir con los grandes idealistas. No solamente los entiende, sino que les explica a ellos mismos las razones de sus tesis". El materialismo exige un ejercicio bsico: mirar la realidad. Es condicin indispensable para actuar sobre ella. Los idealistas, ya sea en filosofa, o en economa, tienen, desde Platn, la curiosa costumbre de crearse una realidad a su antojo. Y si la realidad real no encaja en su modelo, peor para ella. Frente al planteamiento de la abstraccin, de la teologa, del idealismo, en el que se sustentan los hechiceros neoliberales es preciso, desde la realidad, construir ese modelo cientfico al que aspiraba Comte. No requiere, siquiera, mucha inteligencia: basta con mirar a la realidad a los ojos. Es a lo que algunos llamamos materialismo.

Fuente: http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/opinion/el-reino-de-los-hechiceros_777077.html



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter