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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-07-2012

Entrevista a Pablo Iglesias, presentador de La Tuerka y ponente en la Universidad de Verano de Socialismo 21
La izquierda ha de dirigirse a la gente comn, asumiendo que el enemigo marca las reglas del juego

Enric Llopis
Rebelin


Las tesis de Pablo Iglesias resultan provocadoras. Las lleva a la prctica en La Tuerka, la tertulia poltica que presenta en Tele K desde noviembre de 2010. Lejos de apostar por un sentido elitista de la comunicacin, Iglesias defiende que los mensajes de la izquierda deberan dirigirse al gran pblico. Y reconocer que hoy el marco hegemnico de comunicacin es el audiovisual; es, por tanto, el marco donde la izquierda tiene que librar la gran batalla, asumiendo que es el enemigo quien impone las reglas del juego, pues tiene la fuerza para ello. Iglesias ha participado en la Universidad de Verano de Socialismo 21 con una conferencia titulada Los lmites de la manipulacin: otra informacin es posible. El presentador de La Tuerka ha colaborado como articulista en Rebelin, Pblico, Diagonal y Kaos en la Red, y es miembro de la red de profesores e investigadores La Promotora.

Cul es la gnesis del programa que presentas en Tele K, La Tuerka, y su principio motor?

La iniciativa nace a partir de la frustracin que sentamos una serie de profesores y estudiantes de ciencia poltica, a quienes nos aburran los actos acadmicos. Podan ser muy sesudos y rigurosos, pero lo cierto es que no generan marcos efectivos para competir con los grandes medios de comunicacin. Tenamos muy claro que para entrar en la esfera pblica hay que asumir las reglas del juego que impone el enemigo; no hay otro remedio, pues como poder hegemnico es quien marca la pauta. Otra cuestin. Para hacer poltica resulta esencial la construccin de discursos. Y hoy, el 90% de los discursos polticos se construyen en marcos audiovisuales. Si esto no lo asumes, no existes.

En un contexto de crisis descomunal, qu discurso debiera adoptar la izquierda para llegar a la opinin pblica?

En efecto, los discursos son mucho ms importantes que elaborar propuestas o programas alternativos. Esto nos lleva a un problema muy viejo en la izquierda: se realizan diagnsticos acadmicos muy brillantes y certeros, pero despus ello no se traducen en un discurso que llegue a la gente comn. Hay algunas lecciones de Gramsci y Maquiavelo que la izquierda no ha acabado de comprender.

En qu sentido?

Gramsci nos ense que no todo el poder reside en la economa, en las relaciones de produccin. La batalla hay que plantearla tambin en la superestructura ideolgica, es decir, la poltica, la produccin cultural, los medios de comunicacin y la sociedad civil, entre otros mbitos. En este punto nos ganan la partida. Fjate que ninguna historiografa nacional, por poner un ejemplo, resiste el menor anlisis crtico. Pero unifica y cohesiona grandes mayoras. Insisto, aqu falla la izquierda. Maquiavelo tambin sealaba que el poder es como un centauro. Adems de su cara coercitiva, tambin muestra otra, la del consenso y el consentimiento, su parte ms humana. Entran aqu dispositivos fundamentales de produccin ideolgica.

Realizado el diagnstico, Qu hacer?

Primero, aceptar que el principal dispositivo de creacin de sentido comn y produccin ideolgica es el audiovisual. Y en este terreno hemos de plantear la guerra. Sobre todo, creo que hay que liberarse del discurso primordial de la izquierda en los ltimos 25 aos, que consiste en decir que el PSOE no es la izquierda, pero nosotros s. Que somos la otra izquierda, la real, la alternativa. Es ste, a mi juicio, un discurso agotado. Lo ha demostrado Syriza en Grecia, al pasar en apenas un mes del 16% al 26% de representacin del electorado. Y, una vez ms, asumir las reglas del juego. En la tertulia de La Tuerka invitamos a polticos del PSOE y del PP y el presentador lleva corbata. Por qu? Porque son cosas que normalizan. Jugamos con aspectos que operan en el discurso hegemnico y que la gente tiene totalmente asumidos (por ejemplo, el formato tertulia). As es como podemos modificar el sentido. No hay otra opcin, ellos ponen las reglas del juego.

Puedes poner un ejemplo de comunicacin eficaz?

El caso de los mineros. Han logrado un consenso social que les ha convertido en referente. No hay ms que ver la acogida que les dispens el pueblo de Madrid. El lanzamiento de cohetes remite a la espectacularidad, y esto hace que las reivindicaciones mineras se conviertan en noticia para los medios de masas. Adems, la lucha de los mineros se identifica con marcos netamente ganadores: familia, trabajo y dignidad. La clave es vincular todas estas nociones a una idea central hoy en da, la democracia. En este punto es donde realmente le haces mucho dao al enemigo.

La izquierda ha de construir los discursos, por tanto, en torno a un eje, la democracia

S, pues no se trata hoy de afirmar que el gobierno es de derechas, ni un ttere de la burguesa. Hay que decir que no es democrtico, con los elementos estticos y formatos audiovisuales que hagan digerible el discurso para la gente normal. Debemos tener claro el objetivo. No se trata de lograr que te voten porque te identifique la gente con tus valores y simbologa, sino porque eres capaz de disputar un elemento normalizado en este caso, la democracia- al enemigo.

Hablas de normalizacin, de utilizar cdigos y formatos homologados para la difusin de ideas. Qu opinas, entonces, del calificativo alternativos aplicado a los medios de comunicacin no convencionales?

Me opongo al uso de este adjetivo. Nos despoja de la normalidad al tiempo que nos convierte en excepcionales. Por ejemplo, si decimos que nos dedicamos a la contrainformacin, reconocemos implcitamente que es el enemigo quien hace informacin. Reconocemos nuestra subordinacin respecto a ellos y, en consecuencia, quedamos relegados a la marginalidad.

Se dirige un programa como La Tuerka a un ciudadano crtico y reflexivo, o tiene como destinatario a la opinin pblica en general?

La izquierda ha de dirigir sus discursos a la gente normal, sin que el adjetivo normal tenga ninguna connotacin peyorativa. Lo que quiero decir se ve muy claro en la historiografa de la guerra civil espaola. Hay grandes historiadores como Arstegui, Preston, Vias o Tun de Lara, a quienes la gente no lee. Pero en cambio s han visto La Vaquilla o leen a Csar Vidal y Po Moa; por esta razn, por el hecho de que la gente los sigue, sus libros adquieren fuerza de relato; y esto a pesar de que sean panfletos con muy escaso rigor. Nosotros, o competimos en este mbito o nos quedamos fuera de juego. La izquierda requiere ofrecer a la gente explicaciones muy bsicas, que permitan construir mayoras. Y no, como ocurre con demasiada frecuencia, discursos excesivamente acadmicos que quedan fuera de los territorios en disputa con el enemigo.

Si el objetivo es vender un mensaje y hacer propaganda dnde estn los lmites?

Parto otra vez de que debemos asumir la realidad. La comunicacin poltica, hoy, est dominada por el mundo anglosajn. Ya en 1952, Eisenhower contrat a publicistas que se incorporaron a su campaa electoral para la presidencia de Estados Unidos. De todos modos, no veo por qu ha de asustarnos el trmino propaganda. Las experiencias comunicativas del movimiento obrero poseen una tradicin muy rica en este campo. No hay ms que ver el xito de la consigna bolchevique paz y pan en 1917. O la fuerza que tienen las nociones de patria y bandera. Hemos de buscar, en definitiva, marcos muy sencillos y fciles de entender. El lmite estara en vender, pero no para enriquecerse, sino para agregar esfuerzos y voluntades. Y tampoco mentir, sino asumir los cdigos que hacen un discurso atractivo para la gente.

Medios de comunicacin pblicos o comunitarios?

Si consideramos la comunicacin como un derecho, los medios de comunicacin han de ser pblicos y financiados con dinero pblico. Pero esto no quiere decir que los administren los estados a su conveniencia. Al contrario, han de estar abiertos a la participacin de la sociedad civil y los movimientos sociales. En Amrica Latina contamos con un buen ejemplo, Telesur, que ha sabido asumir los formatos de la CNN para disputar el espacio hegemnico. En cuanto a los medios comunitarios, han demostrado que con pocos medios tcnicos pueden hacer poltica y competir con el enemigo. Hablo de mi experiencia en La Tuerka. Pero, eso s, hace falta la voluntad poltica.

Por ltimo, participaras en El Gran Debate de Tele 5? Podra ser este un mbito idneo por el hecho de contar con una audiencia de masas- para vender un mensaje de izquierdas?

Habra que estudiar la propuesta. Pero participar no me parece una opcin tan descabellada. Es como si se plantea uno ir a votar pensando que el sufragio en un sistema capitalista sirve para elegir a los ejecutores de las decisiones de los bancos. O utilizar el transporte pblico considerando que en el mismo se anuncian empresas privadas. Son contradicciones y asumirlas siempre implica riesgos. Es algo que se ve muy claramente en los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Ecuador: los riesgos de contradiccin que comporta la accin de gobierno. Ahora bien, una cosa es clara: en poltica, no querer asumir el riesgo de ganar es un crimen. Por eso opino que es mucho ms eficaz un minuto y medio en el debate que mencionas, que refugiarse en casa leyendo, en plan aristocrtico, a Guy Debord y sus crticas a la sociedad del espectculo. Sobe todo, porque siempre que no actuemos, son espacios que termina ocupando el enemigo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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