Portada :: frica :: Sahara: 40 aos de exilio y lucha
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-08-2012

El Gobierno espaol, como el de Franco, quiere dejar atrs su responsabilidad histrica y dar la puntilla al muy digno y combativo pueblo saharaui
La espantada: Segunda parte

Xabier Onaindia
Rebelin


La primera espantada es en 1975 con Franco deteriorado pero todava vivo. El ejrcito espaol inicia una retirada vergonzosa de su colonia del Sahara Occidental permitiendo que en octubre de ese ao Marruecos culmine su Marcha Verde y ocupe el territorio. La resistencia del muy mal armado pueblo saharaui dirigida por el Frente Polisario es aniquilada a sangre y fuego y hombres, mujeres, nios y ancianos tienen que atravesar el desierto perseguidos por los aviones marroques y refugiarse en territorio de Argel, en la Hammada, lo mas inhspito del Sahara, donde malviven los ltimos 40 aos ayudados por la solidaridad internacional que trata de paliar esa injusticia.

Marruecos, como Israel contra Palestina, ha levantado un muro de ms de 2.700 kilmetros con minas antipersona para asegurar toda la franja costera, que es la que le interesa.

Aunque formalmente nadie reconoce la ocupacin, en la prctica Europa y el Estado espaol negocian con Marruecos concesiones de pesca en el Banco sahariano o la explotacin de los fosfatos de Bucraa. La diplomacia marroqu mantiene excelentes relaciones con Francia, el Estado espaol (salvo incidentes como el de la isla Perejil) y Estados Unidos, pero la OUA que agrupa a los estados africanos, exige la retirada de la que considera la ltima colonia africana.

Es en este contexto en el que los cooperantes desarrollamos nuestra labor humanitaria, pero tambin de solidaridad con sus reivindicaciones de cese de la ocupacin, regreso a su tierra y Derecho de Autodeterminacin ante un genocidio lento pero continuado. Y por ello somos molestos. Por una parte somos testigos de algo que se quiere ocultar y por otra, vehculos de solidaridad y de esperanza para el Pueblo Saharaui.

Y es en este contexto en el que el ministro espaol de exteriores, Garcia Margallo, aprovechando el rebufo del reciente secuestro de nuestro compaero cooperante Enric Gonyalons, la espaola Ainhoa Fernandez y la italiana Rosella Urru, anuncia que hay un grave riesgo terrorista en el norte de Mali y que tiene motivos fundados para sacar de Tinduf a todos los cooperantes y que si son secuestrados ellos debern hacer frente al pago del rescate. La segunda espantada espaola.

El ministro Garca sabe que el secuestro de los tres cooperantes es un hecho puntual, aislado y es el primero en 40 aos. Y sabe, o debiera, que desde octubre pasado la seguridad se ha convertido en una obsesin en los campamentos, que en el aeropuerto nos recoge un convoy del ejrcito argelino y nos entrega a la Seguridad del Polisario y que en el mismo edificio donde dormimos hay un reten de guardia que nos acompaa al hospital y que no nos dejan andar de noche. Un agobio en un ambiente tan tranquilo como es el habitual de los campamentos.

Sorprende adems, que un ministro del PP que siempre da respuestas testiculares ante cualquier amenaza terrorista, se arrugue tan rpido, toque retirada y anuncie que cada cual resuelva su secuestro, cuando todos sabemos que el PP ni negocia con terroristas ni paga rescates. O no?

De aceptar nosotros esta orden, estaramos poniendo en peligro desde la asistencia sanitaria hasta la distribucin de alimentos, pasando por los 6000 nios que cada verano pasan sus vacaciones entre nosotros para escapar de los 50 asfixiantes. Estaramos ahogando sus sonrisas y acabando con la esperanza de todo un pueblo de regresar a sus casas y estaramos poniendo la alfombra roja al imperialismo marroqu para sacar de la agenda internacional el genocidio saharaui. Nosotros somos los testigos incomodos que impedimos con nuestra presencia que el conflicto se archive y olvide.

Los cooperantes no nos vamos a dejar utilizar. Si el Gobierno espaol quiere dejar atrs su responsabilidad histrica por haber abandonado a su excolonia o si quiere contentar a Marruecos para hacer negocios con ellos, es su opcin. Pero que no utilice nuestra seguridad para dar la puntilla al muy digno, humilde y combativo Pueblo saharaui.

Xabier Onaindia. Mdico cooperante

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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