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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-08-2012

Unas breves pinceladas sobre el escenario sirio

Txente Rekondo
GAIN


El llamado conflicto sirio sigue cobrndose vctimas. Hace ms de diecisis meses que sobre este estado se centra la atencin meditica y poltica de buena parte de la comunidad internacional, y donde una confluencia y un choque de intereses comparten el escenario en Siria.

Los esfuerzos diplomticos, los enfrentamientos armados, las protestas civiles, las maniobras para impulsar un cambio de rgimen son algunos elementos que sobrevuelan Siria durante todo este tiempo. Y en muchas ocasiones unos y otros contraponen o se complementan.

Mientras que Annan se vuelve a reunir con al Assad para recuperar su maltrecho plan, hace unos das en Ginebra se reuna el llamado Grupo de Accin para Siria, formado por los cinco pases con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU y varios pases de Oriente Prximo. Una reunin que acab sin acuerdo, pero que al parecer, y segn algunas filtraciones se estara a puertas de un cierto consenso. Esos actores coinciden en la necesidad de cambios polticos en Siria y al mismo tiempo en conformar un gobierno de transicin con miembros de la oposicin y del actual rgimen.

El gobierno sirio sigue defendiendo lo que considera su soberana y sobre todo, ante los intentos cada vez ms evidentes de cambio de rgimen, contina apostando por su propio rgimen. En estos meses, al Assad se ha mostrado dispuesto a iniciar reformas polticas, e incluso ha dado su visto bueno al plan de Annan.

Al mismo tiempo, tambin ha mostrado su msculo y se defiende militarmente de lo que considera agresiones contra su sistema. El derribo del avin turco (que podra estar espiando en torno a la base de Tartus) demostr que el sistema de defensa sirio funciona y que cualquier intervencin extranjera tendr consecuencias en la regin, las declaraciones del propio al Assad anunciando estar inmersos en una guerra civil, o la desercin de un estrecho colaborador, son tambin elementos que condicionan el devenir de los acontecimientos en el pas.

La oposicin tampoco logra hacerse con el control de la situacin, a pesar de los importantes apoyos extranjeros que recibe. Como bien sealaba un periodista local, las fuerzas opositoras al gobierno sirio estn divididas, reina un ambiente de desconfianza, son dbiles y les falta experiencia. Todo ello es una muestra evidente tambin de que son actores fcilmente manipulables por terceros actores.

A da de hoy no tienen una agenda comn, ms all de lograr la cada de al Assad. El Ejrcito Libre de Siria (ELS), cuenta con la asistencia del llamado quinteto (EEUU, Consejo de Cooperacin del Golfo, Turqua, OTAN y al Qaeda). As, mientras que Arabia Saudita, Qatar y Turqua ofrecen apoyo material a los rebeldes, EEUU y sus aliados en la OTAN estaran aportando soporte de inteligencia y otras formas de asistencia (la presencia de la CIA en Turqua es ms que evidente).

Junto al ELS conviven decenas de brigadas independientes, que con una marcada agenda poltica de corte islamista. Alzan la bandera del jihadismo y se nutren de apoyos que las redes del jihadismo transnacional han desarrollado en la regin en estos aos.

La reciente desercin del general Munaf Tlass ha supuesto un empujn a los intereses de la oposicin. Hasta ahora los abandonos de las filas del gobierno han sido escasos (una de las estrategias occidentales que ha fracasado), sin embargo, los lazos histricos que han mantenido las familias Tlass (sunitas) y al Assad (alawitas) escenificaban una especie de alianza entre ambas corrientes. Este movimiento abre la puerta a conjeturas en torno a una reubicacin de fuerzas sunitas, e incluso a la posibilidad de un golpe palaciego. No obstante, en torno al tema de las deserciones tambin han surgido dudas. Desde algunos sectores de la oposicin se teme que algunos desertores puedan actuar como dobles agentes, e incluso que el precio pagado para la desercin de algunos pueda superarse con una contraoferta del otro bando.

Los intereses extranjeros son una de las claves para comprender el conflicto actual. La histrica hipocresa occidental se muestra nuevamente en Siria. La defensa de los derechos humanos del estado francs (con sus antecedentes en Siria, Argelia e Indochina), la creacin de fronteras artificiales en la regin, son muestras de ello. Como sealan algunos analistas, cuando desde esos actores se habla de Derechos Humanos, lo que de verdad estn defendiendo son sus propios intereses geopolticos.

Las maniobras bajo la mesa han sido una constante. Ejemplo de esa hipocresa la encontramos en Arabia Saud, que hace un ao ofrecieron su apoyo a al Assad a cambio que ste cesara su alianza con Irn. El rechazo del dirigente sirio provoc que los dirigentes sauditas se volcarn en impulsar las redes jihadistas como lo han hecho en el pasado en Afganistn o Iraq.

Por su parte, Rusia no est dispuesta a ser engaada nuevamente como en Libia, ni a aceptar situaciones como la de Iraq. Algunas fuentes sealan que la diplomacia rusa estara observando con inters el llamado modelo egipcio, sacrificando al actual presidente sirio, pero manteniendo los soportes militares y de seguridad del rgimen, que seguiran controlando el proceso.

El cambio de rgimen beneficiara a Turqua, que podra incrementar su peso regional; a las cleptocracias del Golfo, que lograran un tanto en su pulso con Tehern; a las corrientes jihadistas transnacionales, que encontraran otro teatro de inestabilidad para aumentar su presencia; a determinadas cancilleras occidentales, que se quitaran de en medio a un dirigente incmodo para sus propios intereses.

Sin embargo, lo que la mayor parte de actores observan con temor es la posibilidad de que el caos se instale en Siria, y las consecuencias que ello acarreara para el conjunto de la regin. Las consecuencias colaterales en el siempre complejo escenario libans, en Iraq, en Jordania e incluso en Turqua, afloraran en ese supuesto escenario catico.

La manipulacin meditica, o la guerra de la informacin, tambin juega sus bazas. El bombardeo meditico que utilizan algunos medios occidentales, basados normalmente en fuentes o reportaje sin confirmar y en videos de youtube, est mostrando algunas brechas. Un ejemplo lo encontramos en torno a la llamada masacre de Houla.

En un primer momento la BBC publica imgenes de decenas de civiles muertos, acusando de ello a las fuerzas gubernamentales sirias. Cuando se demuestra que las citadas imgenes pertenecan a un suceso del Iraq en 2003, las cosas comienzan a cambiar. Adems, posteriormente se filtra que los autores de la masacre eran miembros del ELS y que los muertos eran partidarios del gobierno, esta noticia deja de interesar y desaparece de los citados medios.

La carta kurda tambin asoma en Siria. Las primeras protestas contra al Assad las protagonizaron los kurdos que viven en Siria, pero pronto decidieron pasar a un segundo plano, a la vista del cariz que tomaba la llamada oposicin, y conscientes de que han sido utilizados y vendidos en otras ocasiones por diferentes actores.

En la actualidad los Comits de defensa Popular, ligados al Partido de la Unin Democrtica (PYD) controlan los barrios de Alepo y de Ifran, donde la poblacin kurda es mayora. As mismo ante un supuesto repliegue del ejrcito sirio, han pasado a controlar la zona de mayora kurda en el pas. Esta situacin no gusta a al Assad, ni tampoco a Turqua, y mucho menos a la oposicin, que recientemente declar su rechazo a la autodeterminacin kurda, lo que provoc el abandono de la reunin de los representantes kurdos.

Turqua estara buscando enfrentamientos entre los propios kurdos para debilitar al PYD, que guarda relaciones directas con el PKK, y desde Ankara se teme que la zona kurda ocupada por Siria siga los pasos de la iraqu y ello evidentemente tendra consecuencias en el norte del Kurdistn, ocupado por Turqua.

Damasco por su parte estara armando a las tribus rabes de la zona, instaladas all dentro de la campaa de arabizacin de los setenta que impuls el gobierno sirio para debilitar al pueblo kurdo. La Unin de Tribus rabes de Siria (USAT) ha manifestado pblicamente su rechazo a reconocer a la nacin kurda.

Por su parte los kurdos no aceptan la presencia del ELS en sus pueblos, porque dara una excusa al ejrcito sirio para atacarnos y la falta de coordinacin del propio ELS permite la presencia de bandas de delincuentes que operan en su nombre.

Los dirigentes kurdos conocen muy bien la historia de su pueblo y por eso a da de hoy no confan en casi nadie, y temen que al igual que en el pasado unos se aprovechen de la situacin para finalmente dejar vendido al pueblo kurdo.

El escenario sirio sigue sumido en un difcil y complejo panorama. El conflicto armado sigue a da de hoy cobrndose la vida de decenas de personas, y el devenir de los acontecimientos se presenta incierto. La sombra del cambio de rgimen seguir planeando, de forma ms ntida en ocasiones, en Siria.

Algunas fuentes afirman que a da de hoy una intervencin militar directa por parte de las fuerzas extranjeras no es factible ante la fragmentacin de la oposicin, y tambin por el peso que adquiere dentro de sta las facciones islamistas, as como por la postura reacia que mantienen Rusia, China e Irn, e incluso por el coste econmico que supondra una ocupacin militar.

Frente a esas teoras, otros apuestan por acentuar la atencin en las prximas elecciones en EEUU, que sin duda condicionarn la postura de las potencias occidentales, siempre haciendo el coro a los designios de Washington. Sin olvidar tampoco que situaciones conflictivas y no deseadas de carcter puntual que podran tener lugar en otros lugares del mundo provocaran la necesidad de desviar la atencin meditica y para ello el conflicto sirio siempre es un tema recurrente.

Txente Rekondo.- Gabinete Vasco de Anlisis Internacional (GAIN).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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