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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-08-2012

El verbo de la unanimidad

Edgar Borges
Rebelin


(No me gusta) la unanimidad sacerdotal, clerical, de los comunistas. Siempre he sido de izquierda y no me iba a hacer de derechas porque no me gustaban los clrigos comunistas, entonces me hice trotskista. Lo que pasa que luego, cuando estuve entre los trotskistas, tampoco me gustaba la unanimidad clerical de los trotskistas, y termin siendo anarquista [...]. Ya en Espaa encontr muchos anarquistas y empec a dejar de ser anarquista. La unanimidad me jode muchsimo. Roberto Bolao.


La forma como el poder impone su versin de la realidad ha ido mutando a travs del tiempo. Lo que antes instauraban por la fuerza, hoy, cada vez con ms puntera, lo hacen con el verbo. Hacia finales del siglo XX todava era posible exponer, con cierto margen de espacio, tu perspectiva de la realidad. Hoy, en la segundad mitad de un nuevo siglo saturado de mecanismos de informacin, el discurso de la unanimidad aplasta la particularidad de cada existencia.

La construccin de un pensamiento nico, diseado por clanes, cuyo objetivo es imponer un guin (financiero) a la totalidad del planeta, en el desarrollo de la trama ha ideado un traje a la medida de cada historia. En la actualidad, en medio de circunstancias que parecen sacadas de una mediocre tragedia, ese guin opera como una franquicia accesible a cualquier poder que la quiera usar, en sana paz, en su pedazo de tierra. Siempre que respete, en la prctica ms que en el verbo, a los dueos de la marca. Cada pas, a su manera, est siendo vctima del discurso de la unanimidad. Una clase de fundamentalismo que pregona la defensa de la opinin de las mayoras se ha convertido en una especie de tribunal invisible de la verdad. No son necesarias las prohibiciones directas, las normas que antes te ensaaban tus padres ahora te las inculca el gobierno. A falta de padres distintos, las mismas normas para todos los hijos. No hay matices que valgan, ya el relato contiene el perfil tanto del dios como del diablo que protagonizan la historia. Los cmplices de la caricatura de guerra (hasta las polarizaciones se inventan) se han puesto de acuerdo para anunciar la buena nueva: por fin, despus de tanta diatriba, se ha conseguido el gusto exacto de las mayoras (A cambio de silenciar la voz nica de cada persona). Pensara alguien que existe una forma ms perfecta de consolidar la autocensura?

La franquicia del verbo de la unanimidad, como toda franquicia, carece de ideologa. Igual la pueden adquirir gobiernos de derecha y de izquierda. Lo que sigue es la alteracin de los significados y el saqueo de los contenidos. Se trata de gobernar por encima del ruido que perturba la cotidianidad de las mayoras. Si desde siempre para la filosofa fue ms importante las preguntas que las respuestas, ahora, gracias al traje de la realidad a la medida, la resignacin no necesita ni de preguntas ni de respuestas. Habra que profundizar en las formas cmo cada (verdadera) oposicin est cuestionando la realidad de su pas, pues el entramado de la franquicia es ms complejo de lo que a simple vista parece (y la honestidad muchas veces no sabe para quin trabaja). Desde el verbo esta forma de poder impone todas las reglas de su realidad (Se cambia el sentido de las palabras y se retrae -tanto como se dispersa- la interpretacin). Mercado, capitalismo, socialismo, derecha, izquierda, revuelta, reformismo, revolucin. Todas las palabras son vlidas para ejecutar el mismo sistema. El orden de los factores no altera los resultados. Gana el poder y pierde el pueblo.

La confusin de los contenidos nos est haciendo perder la perspectiva del camino. No hay mirada, no hay odo. Una extraa detonacin nos fragment el orden de las cosas. No hay rutas distintas a la ruta que nos dibujaron los dueos de la franquicia. No hay espacio para formar parte de un nuevo intento. Nos hemos extraviado entre las cenizas de la nocin masa. El director ordena cada (des) movimiento. La suma de todas las voces podra dar como resultado un terrible grito sin sentido (y la consecuente sordera de los participantes). Una suma slo tendr coherencia si se respeta el valor de cada una de sus partes. La nueva inquisicin cambi la hoguera por el ruido. Podrs criticar al sistema todo lo que quieras pero igual tu voz se perder en el carnaval de los (des) contenidos. Sers la bruja que arda en el fuego interno de tu cuestionamiento. El problema de la unanimidad es que desde arriba la controla quien en secreto se sabe diferente. En contrapeso, la subjetividad tambin se libera desde la distincin de las partes. Ser otro (s), recuperar la mirada, el odo, el ritmo, las sensaciones; el espacio-tiempo. Abrir una (y otra) de las muchas puertas que nos sellan. Ser sujeto en movimiento, el salto de los puntos. No aceptar las paredes invisibles de las circunstancias. Ser un punto en rebelin. Ir en busca del verdadero todo (como un factor ms de sus mltiples diferencias).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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