Portada :: Cultura :: Leer
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-05-2005

Una crtica de "Ficciones polticas" por Joan Didion
Indignaciones comunes

Mark Engler
Rebelin


Casi al principio de Ficciones polticas, su ms reciente coleccin de ensayos, Joan Didion habla de cuando era adolescente e iba a pasar el tiempo a las gasolineras. All, explica ella, conoci a amigos que no se haban destacado en el aula ni aspiraban a un cargo electivo. En su lugar, "fueron conscriptos en el servicio militar y pasaron el entrenamiento bsico en Fuerte Ord. Se haban acostado con sus novias y se haban casado con ellas, haban comenzado lo que llamaban el resto de su vida con un viaje en auto a Carson City y una ceremonia de cinco dlares celebrada por un juez de paz que no se haba quitado el pijama".

En otras palabras, esos con los que Didion se sita, eran gente comn que siguieron vidas comunes. Y fueron la clase de personas, en su desafeccin poltica, que ella tena en mente cuando conform la tesis de su libro: que un grupo elite de expertos, cabilderos, y operativos define los trminos de la discusin "democrtica" en este pas. Que con las noticias contenidas en sus notas de prensa, discursos en C-SPAN y los programas de comentarios del domingo, ellos crean una visin aceptada de la "experiencia norteamericana" que en realidad est muy distante de las preocupaciones verdaderas de la gran mayora de los ciudadanos.

A estas noticias, a estas "fbulas" autojustificables de "la clase poltica profesional permanente de la nacin" se refieren las ficciones del titulo del libro. Su consecuencia es el ahuecamiento de la democracia, el desliar la capacidad de la gente para influir de manera significativa las decisiones pblicas que afectan sus vidas. La coleccin de Didion contiene ocho ensayos, todos reconstituidos a partir de materiales que ella escribi para The New York Review of Books entre 1988 y 2000. Cada uno parece una condena. Los ensayos traen a la luz distintos aspectos malvados del "proceso" de la poltica fundamental ("El proceso", segn palabras de Tom Hayden, citado sin compasin, que ostensiblemente "da a todos la oportunidad de participar") y los destruye bajo la lupa de la crtica.

Didion comienza sus investigaciones durante las elecciones primarias de 1988 y termina examinando el proceso de destitucin contra Clinton y su impacto posterior en las campaas de 2000. Anteriormente utiliza una mirada tras las bambalinas a las campaas para revelar la vacuidad de las convicciones de los candidatos en el escenario. La clase poltica, asegura ella, se preocupa menos por la sustancia que por las apariencias -"acerca del 'toma y daca' y distritos electorales y posicionar al candidato y distanciar al candidato, acerca de la 'historia' y cmo 'se ve'." Luego Didion cuestiona si una vez electos los polticos y sus funcionarios se despojan de su desprecio por la inteligencia del pblico. En una escena memorable, los encargados de manipular la cobertura de prensa del viaje del ex Presidente Bush por el Medio Oriente, exigen "que en cada escala del itinerario haya camellos presentes".

Ella tambin condena a la prensa por venderse al sistema. Los reporteros venden su objetividad a cambio de "acceso" y terminan por ser facilitadores, al contar "el hecho no como est ocurriendo sino como es presentado, que quiere decir fabricado". Didion demuestra que hacer distinciones entre los comentaristas contratados por los peridicos y los administradores de medios que pertenecen al personal poltico (una respetada distincin en el mundo periodstico) es tan pertinente como diferenciar a los escuadrones paramilitares de la muerte del rgimen dictatorial que los patrocina.

Muchos de los ensayos estn marcados por la manera en que la autora toma argumentos comunes y los presenta con fuerza brutal. Mucho despus de que esas opiniones hayan estado en los titulares, Didion argumenta con vehemencia que Ronald Reagan fue ms un actor que un lder, que la Casa Blanca minti desvergonzadamente a fin de encubrir la matanza en El Mozote, que el proceso de destitucin a Clinton estaba motivado polticamente y que Gore hizo mal en distanciarse de Clinton durante su campaa presidencial. Y sin embargo, su uso de ideas recicladas no carece totalmente de ambicin. Es como si ella estuviera tratando de defender la santidad de la evidencia y la lgica en contra de la corrosiva influencia de la "versin" poltica. Al usar todo el peso del anlisis posterior al hecho, ella asegura que aquellos argumentos no eran slo "posiciones" partidistas o puntos de vista discutibles. Eran la verdad.

Su xito en este empeo vara de un ensayo a otro. La medida de la eficacia de la crtica de Didion en toda su carrera ha sido su comprensin de lugar. Su poderoso anlisis cultural a partir de los aos 60 estaba alimentado por una capacidad de evocar un sentido de su California natal como una tierra intranquilizadora e inexplicablemente violenta. El mismo sentido la limit cuando, a principios de los 80, ella viaj hasta El Salvador en guerra, un lugar donde sus sentimientos estremecidos no eran muy originales. Ahora, con Ficciones polticas, Didion se dedica a Washington, D.C., o ms precisamente a "la circunvalacin" -un local poltico creado, ms espiritual que geogrfico. Y aqu ella se esfuerza por despiezar las narrativas preferidas ("las luces del Ala Oeste alumbran hasta bien tarde mientras los adictos al trabajo se esfuerzan") que el lugar usa para autodefinirse.

Sin embargo, este esfuerzo es obstaculizado por el hecho de que la coleccin contiene poco reportaje, particularmente en su segunda mitad. Los ensayos estuvieron enmarcados originalmente, al menos en sentido general, como crticas de libros. El resultado es que el trabajo se aleja de la poltica. En su lugar se convierte en una reflexin acerca de la meta-poltica -la retrica y auto imagen del proceso, tal como es presentada en memorias y monografas y revelaciones publicados por enterados de la poltica. Al escribir en este tono, Didion puede notar brillantemente que "el nmero de medallas concedidas" por la invasin a Granada "lleg a ser mayor que el nmero de combatientes". Pera ni siquiera ella discute a Granada como una realidad militar. En su lugar es algo un poco ms abstracto, "una pieza simblica" usada por los conservadores para definir la poltica exterior de Reagan. Aqu no lanzar lodo porque la autora, al adoptar el papel de crtica literaria, mantiene varias capas de distanciamiento entre ella y el lodo poltico.

Esto, por lo tanto, nos lleva a un ltimo lugar que es significativo para el trabajo de Didion: Nueva York. Como el argumento central de Ficciones polticas tiene que ver con lo elitistas e innatas que son las conversaciones en Washington, es justo preguntar por el lugar acerca del cual est escribiendo Didion. En varios momentos de su libro ella mina su pose original de persona comn y corriente, y llega incluso a mencionar casualmente que agasaj a Jerry Brown en su apartamento de Manhattan durante una escala que Brown hizo en su campaa como candidato presidencial. Tales apartes subrayan lo que debiera ser evidente -que despus de haber disfrutado de ms de 30 aos de renombre bien ganado como aguda observadora y estilista de prosa impecable, Didion no ha llevado una vida ordinaria. Es ms, ella se mueve en los crculos culturales cosmopolitas que no son menos exclusivos y cerrados que los crculos polticos que ella critica en sus ensayos. Puede que ella alguna vez haya desperdiciado las horas en el aparcamiento de una gasolinera, pero ahora pasa su tiempo en el Review of Books.

No obstante, la indignacin de Didion por las situaciones polticas, que muchas personas en avanzado estado de cinismo han llegado a dar por sentadas, es genuinamente refrescante. Aunque ella no puede pasar realmente por una populista verdadera, y aunque ella nunca llega a atreverse a adoptar una verdadera militancia, su crtica incisiva brinda una valiosa gua de un perodo de 12 aos en el que grupos cada vez ms pequeos de electores tuvieron influencia en el proceso poltico y "la mitad de los ciudadanos de la nacin tenan slo una relacin de vasallos con el gobierno bajo el cual vivan". Ya sea que esta constituya o no una nueva tendencia, vale la pena combatirla. No tenemos que considerarnos inocentes para sentirnos indignados.

Mark Engler, escritor residente en la ciudad de Nueva York, puede ser contactado mediante el sitio web http://www.DemocracyUprising.com.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter