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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-08-2012

La violencia define a la cultura norteamericana

Sal Landau
Progreso Semanal


nio yo jugaba a la guerra (los vaqueros matando a los indios). Mis amigos y yo nos matbamos unos a otros de manera rutinaria, con armas de juguete, por supuesto. En mi vecindario del sur del Bronx, los pandilleros de ms edad tenan armas verdaderas y a veces se mataban unos a otros. Cmo en el cine! Los dibujos animados que yo adoraba de nio estaban llenos de violencia, as como las pelculas de guerra que Hollywood produca en masa para hacer propaganda a favor de la guerra real contra Alemania y Japn.

Cuando James Howe mat a 12 personas e hiri a casi 60 ms en un cine de Colorado, senta la nueva violencia entrar a mi cuerpo, como si una masajista me hubiera engrasado con hostilidad lquida antes de comenzar el masaje. La agresin penetr mis poros, inund mi cerebro y cubri las clulas de mi cuerpo. Mientras que los medios informaban acerca del nmero de disparos realizados, los tipos de armas que posea el asesino y la anatoma del apartamento de Holmes sembrado de trampas con explosivos, el presidente Obama y al aspirante Romney pronunciaban insulsas declaraciones acerca de la necesidad de la oracin y de consolar a las familias de las vctimas. Ninguno de los dos mencion el control de las armas de fuego o la cultura de la violencia que define a Estados Unidos. Para la Asociacin Nacional del Rifle (NRA) y muchos de sus miembros, la libertad parece igualarse con la posesin de armas de fuego.

La violencia, ms norteamericana que el pastel de manzanas y el bisbol, se ha convertido en un importante tema social y en un serio problema de salud pblica. Casi a diario alguien mata a otro en incontables reas metropolitanas. Las familias sufren, la polica dice que est investigando y los peridicos y las emisoras de TV obtienen noticias de primera plana. Yo, como decenas de millones, vemos las noticias sangrientas de la TV y caemos fcilmente en el pozo fascinante de las repercusiones y consecuencias de la violencia. Pero los medios no analizan ni buscan asuntos subyacentes en Aurora o en actos tan horripilantes como este. En su lugar, los utilizan para vender programas noticiosos, peridicos y obtener anunciantes.

Es ms, los medios nos empapan con la cultura de la violencia. En los filmes de Hollywood y de la TV, la muerte violenta se ha convertido en la nica frmula para obtener la retribucin adecuada. Los villanos flmicos sufren horribles finales justicia flmica. La violencia como metfora cultural viene bien a un pas que durante dcadas ha vivido en guerra perpetua apoyada por los dueos de la economa de guerra.

La carnicera de Aurora se desarroll despus de las masacres de la escuela secundaria de Columbine, Virginia Tech, Fort Hood y el supermercado en Tucson, Arizona, y los tiroteos ms recientes en Chicago y Tuscaloosa. Como este es ao de elecciones, no hemos odo llamados generales a favor de una legislacin que limite la venta de fusiles de asalto, ni hemos odo una crtica justificable de las perniciosas polticas de la NRA. En su lugar, el pblico norteamericano ha sido inundado con cifras acerca de la violencia con armas de fuego, que van desde el hecho de que diariamente mueren 84 personas por armas de fuego hasta la horrenda estadstica de que en nuestro pas anualmente se producen 30 000 muertes relacionadas con armas de fuego. Comprese nuestro uso de las armas para matar a personas con las 58 en Gran Bretaa. Las armas de asesinato en masa se han convertido en el tesoro adorado de millones de norteamericanos que abandonan evidentes polticas de inters propio ante la menor seal de que un poltico propone controlar la posesin de armas de fuego. La NRA ahora tiene en un puo institucional al Congreso y al presidente mientras acopia dlares de manos de las fabricantes y reparte su Pablum sdico como un evangelio cristiano (Jess hubiera tenido un gran arsenal en su hogar) para que lo coma la sociedad norteamericana. Pero la violencia en Estados Unidos trasciende el control de las armas.

La violencia define a la cultura norteamericana. Vean los dibujos animados para los nios o cualquier programa dramtico y oiga las imgenes y sonidos de la agresin contra otros. La poltica exterior de EE.UU. propone la violencia como solucin a los problemas. Bombardear a Kosovo y a Libia. Invadir a Iraq, o a Siria ahora. Bombardear a Irn. Los filmes de Hollywood, el hockey y el football norteamericano profesionales, los juegos de video, todos exprimen la muestra de violencia para atraer al pblico a su medio primario de entretenimiento. La brutal dominacin masculina se ha convertido en una esttica en el entretenimiento norteamericano. Los medios venden la violencia de la misma manera en que la violencia conforma el discurso poltico. En Hollywood, apenas algn filme se dirige a los teatros sin la pelea y el sonido de un puo golpeando un rostro, una bala destrozando un cuerpo o un auto empujando a otro auto fuera del camino. Nuestro sistema carcelario que crece sin cesar, con sus primos industriales, va en paralelo con la militarizacin de las fuerzas policiacas locales. El presidente encabeza el comit de asesinatos en el exterior que decide quienes sern atacados hoy por los drones. Como invadimos y ocupamos de manera rutinaria otros pases, nos hemos acostumbrado a la guerra permanente, y nuestros jvenes conocen las armas de fuego y las han usado contra otros en el Medio Oriente. El sargento mayor Robert Bales acribill a unos 15 afganos, suponemos que por causa de sus traumas de guerra. Es ms fcil atribuir al estrs de la guerra el motivo para los asesinatos en masa que averiguar por qu cada un par de meses alguien comienza a disparar a otros en la calle, en un centro comercial o en un cine.

La violencia estatal se oculta tras un manto de legitimidad. En aras de nuestra seguridad, matamos a personas por medio de juegos de drones en video en Pakistn, Yemen y Somalia mientras continuamos ejerciendo nuestra violenta voluntad en el extranjero. En la era de la guerra perpetua, con asesinatos premeditados, el asalto a las libertades bsicas y el uso de drones para proteger nuestra seguridad, tambin experimentamos un duelo nacional cada vez que un demente mata a civiles inocentes a diferencia de los que mueren en el exterior como dao colateral. Una alta cifra de bajas norteamericanas ocurre como una estadstica paralela a los actos violentos iniciados en el extranjero. Los soldados norteamericanos matan a civiles afganos. Equipos de asesinato norteamericanos merodean por el campo y pudiramos preguntarnos por qu algo de esta cultura de matar pudiera contaminar nuestros hogares. Nuestro presupuesto militar vincula literalmente al pas a la guerra y a una economa de guerra.

Las minoras son acusadas de los crmenes violentos. Diariamente leemos acerca de prisioneros (en su mayora negros) que son condenados a muerte. Pero nada sucede a las personas que disean armas automticas, a no ser cuando las recompensan por hacer un buen trabajo. Sus jefes, los magnates primordiales culturales, crean violencia para obtener ganancias. Ellos sirven de inspiracin a la moderna cultura norteamericana.

Ahora oremos, pero mantengan su arma lista en el cine, donde puede que la necesiten la prxima vez que alguien se empape demasiado de nuestra cultura violenta y decida desempear el papel del Joker durante una proyeccin de Batman o lleve a la calle la violencia de los dibujos animados.

Fuente: http://progreso-semanal.com/4/index.php?option=com_content&view=article&id=4933:la-violencia-define-a-la-cultura-norteamericana&catid=3:en-los-estados-unidos&Itemid=4



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