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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-08-2012

Batalla de ideas

Luis Bilbao
Amrica XXI


El socialismo pequeo burgus ha analizado con gran agudeza las contradicciones del moderno rgimen de produccin (...) Pero en lo que atae a sus frmulas positivas, este socialismo no tiene ms aspiracin que restaurar los antiguos medios de produccin y de cambio, y con ellos el rgimen tradicional de propiedad y la sociedad tradicional, cuando no pretende volver a encajar por la fuerza los modernos medios de produccin y de cambio dentro del marco del rgimen de propiedad que hicieron y forzosamente tenan que hacer saltar. En uno y otro caso peca, a la par, de reaccionario y de utpico -Manifiesto Comunista-


Un panorama sin precedentes se presenta ante organizaciones, cuadros polticos y militantes que en todo el mundo se ubican en el vagaroso arco de izquierdas.

A diario los medios de difusin de todo signo informan acerca del empeoramiento del sistema global, en constante aceleracin desde los centros metropolitanos hacia cada rincn del planeta. Estas pginas han informado y analizado una y otra vez causas y efectos del creciente malestar mundial. Aqu cabe relegar ese dato clave para observar su contraparte: el estado del sujeto social y poltico que, en la teora y en la prctica, debe responder a la ms grave crisis en la historia del capitalismo.

La reunin en Caracas de ms de 80 partidos y organizaciones de izquierdas de los cinco continentes es ocasin propicia para hacerlo. La declaracin final, titulada Llamamiento: los pueblos del mundo unidos por Venezuela, ofrece claves de la dinmica de ese conjunto (ver texto completo en www.americaxxi.com.ve).

Ante todo, resalta el hecho de que all se haya podido encontrar un punto de accin comn para un conjunto tan controvertido de fuerzas y posiciones, y que ese punto haya sido la reivindicacin y defensa de la transicin al socialismo en Venezuela. La realizacin de una jornada mundial el 24 de julio bajo la consigna Da de solidaridad mundial de los pueblos con la Revolucin Bolivariana de Venezuela y el comandante Hugo Chvez fue un doble paso adelante para las izquierdas all presentes: por primera vez un arco tan extendido asume sin cortapisas un compromiso explcito con esta revolucin, incomprendida hasta no hace mucho y a menudo condenada de soslayo; el compromiso tom cuerpo en una jornada unitaria internacional de denuncia a la escalada de agresiones imperialistas contra Chvez y su gobierno, ensayo elocuente por su extensin geogrfica e ideolgico-poltica.

Un primer saldo de aquel encuentro en Caracas y la posterior realizacin de la jornada solidaria queda a la vista: la revolucin bolivariana y socialista en curso en Venezuela es un punto de aglutinamiento de fuerzas dispersas, en muchos casos debilitadas y en tantos otros confundidas y desmoralizadas. La posibilidad de un reagrupamiento mundial antimperialista y anticapitalista plantea por s misma la potencial reconfiguracin drstica del panorama poltico planetario y el cambio en las relaciones de fuerzas globales.

Incgnitas

Muchas dificultades prcticas e incgnitas tericas reclaman respuesta para que ese cambio potencial se consume. Ante todo, la asuncin plena de la realidad mundial.

Dos fuerzas poderosas avanzan hacia un cruce de caminos donde el choque ser inevitable. Una, la crisis intrnseca, autogenerada, del sistema de produccin. La otra, la resistencia de masas, que en Amrica Latina adquiri envergadura mayor con el Alba y la estrategia socialista. La primera es irracional y avanza hacia el punto de descontrol. La segunda, aunque resulta de poderes subterrneos que en su lgica simple apuntan igualmente a la accin desesperada, ms all de la razn, tiene en cambio la posibilidad histrica de alcanzar la conciencia, organizarse y marchar hacia un objetivo racionalmente trazado. Tanto ms cuando en su seno, como queda dicho, late el Alba, un conjunto de pases latinoamericanos empeados en alcanzar el socialismo del siglo XXI.

En el centro de este dilema para la humanidad estn las izquierdas. As, en plural, indicativo de tal diversidad que, como sucede con ciertas especies, resulta difcil definir si pertenecen al reino vegetal o al animal, si son materia orgnica o inorgnica. La duda, en este caso, es cules son izquierdas para la revolucin socialista y cules para el mejoramiento, la supuesta humanizacin, del capitalismo.

Una contribucin acaso decisiva para afianzar este primer paso dado en Caracas ser distinguir entre unas y otras a fin de potenciar una izquierda anticapitalista a escala mundial, a la vez que se contina sin desmayo en la articulacin de instancias de amplia convergencia para enfrentar el belicismo imperial, sostener las libertades democrticas y los derechos

civiles en todas las latitudes, evitar a todo trance la divisin de pueblos y naciones en la resistencia a la embestida global de Washington y sus socios menores del Norte y el Sur. Ambos factores, delimitados sin ambigedad y a la vez inseparables, son la condicin de una respuesta efectiva al desmoronamiento del sistema vigente.

No todas las direcciones autodenominadas de izquierdas asumen la naturaleza y el carcter de la crisis en curso. El pensamiento burgus emponzo el corpus terico-poltico forjado por la lucha de clases. As, a las polticas anticrisis del capital se las identific como neoliberalismo y ste pas a ser el enemigo, en lugar del sistema mismo. En lnea con esta interpretacin, fortalecer el Estado y adoptar polticas activas, pasaron a ser objetivos principales. El recetario keynesiano, respuesta del capital en el siglo XX a su crisis estructural, intrnseca e inexorable, pas a ser una respuesta progresista, cuando no directamente revolucionaria.

Un debate semejante dieron las fuerzas de izquierdas en las dos primeras dcadas del siglo XX. Hoy se repite como si nada hubiese pasado en los 100 aos posteriores. Espaa se incendia. Millones de obreros, jvenes y ciudadanos de toda condicin se lanzan a las calles, entre asombrados y asustados por la irrupcin violenta y para ellos inesperada de la crisis: desempleo masivo, caresta, ajuste impiadoso a manos del gobierno ungido hace apenas meses por el voto mayoritario. La represin se abate sobre ellos. Otro tanto ha ocurrido en Grecia y se reproduce en Italia, Gran Bretaa, Portugal. El loado Estado de bienestar, non plus ultra de la socialdemocracia, no slo se desploma: muestra desarmadas organizativa, poltica y estratgicamente a las masas trabajadoras y el conjunto de la poblacin. Son esas mismas masas las que votaron contra gobiernos socialdemcratas en Gran Bretaa, Grecia y Espaa, al tiempo que ponan esperanzas en sucedneos del mismo signo en Francia y hasta cierto punto en Italia.

Teora y accin

El debate ideolgico y poltico entre revolucionarios y socialdemcratas no puede ser relegado y mucho menos soslayado. Es un imperativo para avanzar. Pero ese debate de ideas no puede ir separado de la clase en que explcitamente se apoya. Las izquierdas estn dispersas y sin brjula porque as est el proletariado mundial. Enraizarse en la moderna clase obrera exige, ms que nunca antes, ideas claras, cientficamente fundadas. Ya a mediados del siglo XIX Marx y Engels denunciaban en el Manifiesto Comunista a lo que llamaron socialismo pequeo burgus:

Este socialismo ha analizado con gran agudeza las contradicciones del moderno rgimen de produccin (...) Pero en lo que atae a sus frmulas positivas, este socialismo no tiene ms aspiracin que restaurar los antiguos medios de produccin y de cambio, y con ellos el rgimen tradicional de propiedad y la sociedad tradicional, cuando no pretende volver a encajar por la fuerza los modernos medios de produccin y de cambio dentro del marco del rgimen de propiedad que hicieron y forzosamente tenan que hacer saltar. En uno y otro caso peca, a la par, de reaccionario y de utpico.

Otro tanto hacan con el socialismo burgus o conservador:

Una parte de la burguesa desea mitigar las injusticias sociales, para de este modo garantizar la perduracin de la sociedad burguesa. Se encuentran en este bando los economistas, los filntropos, los humanitarios, los que aspiran a mejorar la situacin de las clases obreras, los organizadores de actos de beneficencia, las sociedades protectoras de animales, los promotores de campaas contra el alcoholismo, los predicadores y reformadores sociales de toda laya. Pero, adems, de este socialismo burgus han salido verdaderos sistemas doctrinales. Sirva de ejemplo la Filosofa de la miseria de Proudhon.

Hoy, propuestas reformistas y mltiples variantes anarquistas remedan al socialismo burgus y pequeo burgus de entonces. Con palabras semejantes, se puede marchar en sentido inverso. La reivindicacin del socialismo cientfico no es un acto de dogmatismo, mucho menos de sectarismo. Es la bsqueda de continuidad con la experiencia de dos siglos de lucha de clases y su decantacin en el terreno de las ideas y la estrategia. Sin teora revolucionaria, no habr accin revolucionaria. Y sin accin revolucionaria no habr respuesta efectiva y el agravamiento de la crisis capitalista provocar inenarrables sufrimientos a la humanidad.

Exageraciones? Catastrofismo? Para desechar tales condenas basta observar la invasin mercenaria a Siria, las amenazas israeles a Irn, la previa invasin a Libia, las guerras en Afganistn e Irak, los golpes en Honduras y Paraguay, el despliegue blico estadounidense en Amrica. Latina. O simplemente leer titulares como estos: Estados Unidos despliega sus aviones ms avanzados cerca de China; Naves de guerra rusas entran en el mar Mediterrneo; Gran Bretaa lanza misiles desde Malvinas...

Definir una estrategia y alcanzar capacidad de accin a escala global son las claves para poner en pie de combate inmensas fuerzas actuales y potencialmente anticapitalistas, capaces de detener esta demencial carrera hacia el abismo. Eso no podr hacerlo una concepcin, una poltica, una estrategia socialdemcrata. En cambio, como bien lo prueba la historia de entre guerras en el siglo XX, el trazado de una lnea clara y rotunda con certeza aglutinar cientos de millones de voluntades, incluyendo la de inmensos contingentes de hombres y mujeres hoy atrapados en la telaraa de la internacional socialdemcrata y sus socios socialcristanos. La constante bsqueda de unidad de accin no se contradice con la imprescindible necesidad de nociones claras y definiciones netas.

Eso requerir la multiplicacin de reuniones e instancias que viabilicen el debate profundo y la accin resuelta, en lugar de limitarse a consensuar una declaracin. Los partidos de los pases que componen el Alba y las fuerzas que en todo el mundo acompaan sus pasos pueden ser el motor de este movimiento de alcance mundial.

Se trata de poner en marcha organizada una decisiva batalla de ideas. Prlogo de la respuesta victoriosa al capitalismo en su decadencia final.


Fuente: http://www.americaxxi.com.ve/notas/ver/batalla-de-ideas



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