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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-08-2012

Crecimiento equivale a cohesin social?

Fernando Luengo y Luca Vicent
EconoNuestra



La amplitud y profundidad de la crisis econmica internacional parecen haber unido a los gobiernos con referentes ideolgicos bien dispares- en los esfuerzos por detener la cada del producto, primero, y alcanzar de nuevo sendas de crecimiento, despus. Como si la consecucin de este objetivo instalara de nuevo a las economas en una normalidad bruscamente alterada por la debacle financiera

La economa convencional descansa en un principio que, prescindiendo ahora de los matices, constituye el ncleo duro de su argumentacin: el crecimiento econmico contiene y resuelve la agenda social; como si el crecimiento, en s mismo, facilitara o incluso asegurara alcanzar niveles crecientes de cohesin social, en una suerte de secuencia automtica e inexorable, capaz de configurar un proceso de suma positiva, donde, finalmente, todos son ganadores.

No estamos ante un razonamiento que haya surgido aunque s se ha reforzado- por las exigencias de una coyuntura particularmente adversa. En realidad, la asociacin entre crecimiento y cohesin social ha sido uno de los iconos ms reverenciados de las economas basadas en el mercado (y tambin, por cierto, de las organizadas en torno a los sistemas de planificacin centralizada). Alrededor de este fetiche han convergido muy distintas corrientes de pensamiento econmico, las cuales han prevalecido en buena parte de los foros acadmicos y han impregnado las polticas econmicas aplicadas por los gobiernos.

Dado que la principal fuente de ingresos de la poblacin consiste en las remuneraciones percibidas por su trabajo, el impacto del crecimiento sobre la cohesin social depende en gran medida del empleo creado. ste sera por lo tanto uno de los factores vertebradores de la poltica social; lo cual, por supuesto, no es en absoluto sinnimo de que dicha poltica consista, quedeacotada, en la creacin de empleo, concepcin reduccionista que ignora que, adems de sustentarse en la generacin de puestos de trabajo, se proyecta en otras muchas direcciones que desbordan el mercado laboral e incluso los contornos de la economa; y que ignora igualmente que una parte de los puestos de trabajo generados son de muy mala calidad.

De cualquier modo, la dinmica econmica ha creado poco empleo en trminos netos, insuficiente para reducir de manera sustancial los niveles de desempleo, Adems, buena parte de los nuevos puestos de trabajo se caracterizan por sus bajos estndares; se les encuadra, con eufemismo, en la categora de la contratacin atpica. Las nuevas modalidades de contrato -temporales, a tiempo parcial, por obra y servicio- han adquirido relevancia y se han extendido, al margen de cul sea el ciclo econmico; al margen, incluso, del signo poltico del gobierno de turno. Esta situacin no slo se ha generalizado en el sector privado sino que tambin preside cada vez ms las pautas de contratacin de las administraciones pblicas. Todo ello matiza la trillada afirmacin de que la creacin de empleo es el camino a travs del que los trabajadores comparten los frutos del crecimiento.

Desde esta perspectiva, el problema se habra desplazado desde los aspectos meramente cuantitativos de las polticas ocupacionales hacia aquellos que presentan una vertiente ms cualitativa, que necesariamente debe considerar las remuneraciones de los trabajadores y las caractersticas y los derechos asociados al puesto de trabajo y al tipo de contrato.

Pues bien, los salarios han crecido, en el mejor de los casos, de manera moderada y se han apropiado de una limitada parte de los aumentos de productividad obtenidos. Represe, adems, que la categora salario, como todos los ndices sintticos que recogen valores promedio, es un verdadero cajn de sastre que contiene muy diferentes situaciones y dinmicas. En el cmputo de los ingresos salariales se incluyen las remuneraciones de los directivos y de otros colectivos que disfrutan de posiciones privilegiadas. Todo ello refuerza la idea de que las retribuciones de los trabajadores de inferior cualificacin y los que tienen contratos ms inestables y precarios han experimentado una profunda y continua degradacin salarial.

El resultado de todo ello es que, aunque todava lejos de los valores alcanzados por Estados Unidos el pas desarrollado con una fractura social ms profunda-, la UE ha conocido un incremento, tanto en la desigualdad como en la pobreza.

Como consecuencia de esa evolucin, la parte de los salarios en el ingreso nacional ha mermado con carcter general en el conjunto de la UE y en la mayor parte de los pases que la integran, incluidos aquellos que mejor simbolizaban el modelo de cohesin social que, al menos en teora, impregnaba el proyecto europeo. En abierta contraposicin con esta tendencia, las rentas del capital han capturado una parte creciente del ingreso nacional, dando lugar a una dinmica fuertemente asimtrica.

El nmero de personas privadas de los recursos necesarios para llevar una vida digna en los pases donde habitan tambin ha experimentado un inquietante crecimiento. No slo se encuentran aqu aquellos grupos excluidos de la actividad econmica, sino, cada vez ms, trabajadores instalados en segmentos precarios del mercado laboral. Si bien es cierto que los desempleados y ciertas minoras situadas en el margen de la estructura social son los colectivos ms vulnerables, ha emergido con fuerza la categora de trabajadores pobres; esto es, personas que aun teniendo un empleo se encuentran cerca o por debajo del umbral de la pobreza, lo cual de nuevo invita a reflexionar sobre la mala calidad de una parte sustancial de las nuevas ocupaciones, o, dicho en otros trminos, sobre la virtualidad del empleo como va para salir de la pobreza.

En resumen, la ecuacin crecimiento igual a cohesin social no ha funcionado en la UE, ni en la direccin ni en la intensidad pronosticada desde la economa convencional. No slo y no tanto por la debilidad de aquel como por su limitado y desigual impacto en la creacin de empleo de calidad y en las remuneraciones de los trabajadores. Muy lejos de lo que sostiene la economa dominante, existira un vnculo complejo, incluso contradictorio, entre crecimiento y cohesin social, que ha recorrido la dinmica europea de las ltimas dcadas, habiendo cobrado especial relevancia en los aos de ms intensa globalizacin de los mercados. La existencia misma de dicho nexo dependera menos de la cantidad de crecimiento que de su contenido, de las relaciones de poder, del papel de los actores sociales y del perfil de los entornos institucionales donde stos operan.

Naturalmente, este escenario debe ser matizado y concretado en cada uno de los pases comunitarios, pero ms all de esas singularidades emerge como tendencia general un panorama de esas caractersticas, y lo hace mucho antes de que la crisis se dibujase en el horizonte. De ah la importancia y la necesidad de una reflexin que trascienda las urgencias de la coyuntura, para situarse en los procesos estructurales que han configurado la dinmica econmica comunitaria.

El anlisis de las causas profundas de esta deriva es crucial, tanto desde el punto de vista de la reflexin terica como de la implementacin de las polticas econmicas, pero, lamentablemente, este debate ha quedado fuera de foco. El triunfo del candidato socialista a la presidencia francesa, Francois Holande puede contribuir a abrir un escenario menos monoltico, ms abierto, a la ampliacin del espacio social, poltico y meditico para la consideracin de otras polticas o, al menos, para la flexibilizacin de las actuales. Todo ello es, sin duda, positivo, pero claramente insuficiente, incluyo puede desplegar una cortina de humo sobre aquellos problemas de ndole estructural que han impregnado la dinmica econmica europea. Invocar como objetivo supremo el retorno al crecimiento y la defensa de la Europa social pasa por alto que, como hemos sealado, el crecimiento de la Unin Europea en las ltimas dcadas se ha dado en paralelo a una importante fractura social.

Qu caractersticas deben tener los modelos productivos? cmo distribuir de manera equitativa las mejoras de la productividad? qu papel se reserva a los espacios sociales e institucionales? La superacin de la crisis y el bienestar de la poblacin dependern de cmo se contesten estas y otras preguntas concernientes con la calidad y la sostenibilidad del crecimiento y con la distribucin del ingreso y la riqueza.

 

(*) Profesor de Economa Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid, miembro del Grupo de Investigacin Economa Poltica de la Mundializacin (Instituto Complutense de Estudios Internacionales) y del colectivo EconoNuestra (http://econonuestra.org/)

(**) Investigadora del Instituto Complutense de Estudios Internacionales y miembra del colectivo EconoNuestra.

http://econonuestra.org/index.php?option=com_content&view=article&id=312:crecimiento-y-cohesion-social&catid=46:analisis&Itemid=73


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