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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-08-2012

Guerra de mentiras e hipocresa

Robert Fisk
The Independent


Se habr visto en Medio Oriente una guerra en la que impere semejante hipocresa? Una guerra de tal cobarda, moralidad malvada, con tan falsa retrica y vergenza pblica? No hablo de las vctimas fsicas de la tragedia en Siria. Me refiero a las mentiras y mendacidad de nuestros gobernantes y nuestra opinin pblica tanto en Oriente como en Occidente en ambos casos, dignas de risotadas: no son sino una horrible pantomima ms propia de una stira de Swift que de Tolstoi o Shakespeare.

Mientras Qatar y Arabia Saudita arman y financian a los rebeldes sirios para derrocar la dictadura alawita-baazista-chita de Bashar Assad, Washington no pronuncia ni una crtica contra estas naciones. El presidente Barack Obama y su secretaria de Estado Hillary Clinton dicen que quieren democracia para Siria, pero Qatar es una autocracia y Arabia Saudita est entre los ms perniciosos califatos dictatoriales del mundo rabe. Los gobernantes de ambos estados heredan el poder de sus familias, igual que lo hizo Bashar, y Arabia Saudita es aliada de los opositores salafistas waabitas de Siria de la misma forma en que fue un ferviente defensor del Talibn medieval durante las pocas oscurantistas de Afganistn.

Ciertamente, 15 de los 19 secuestradores y asesinos en masa del 11 de septiembre de 2001 eran sauditas, razn por la cual, desde luego, bombardeamos Afganistn. Los sauditas reprimen a su minora chita de la misma forma en que hoy desean destruir a la minora alawita- chita de Siria. Y as creemos que Arabia Saudita quiere democracia para Siria?

Despus tenemos al Hezbol chita, milicia-partido en Lbano, mano derecha chita de Irn y simpatizante del rgimen de Bashar Assad. Durante 30 aos Hezbol ha defendido a los chitas oprimidos del sur de Lbano contra las agresiones de Israel. Se han presentado como defensores de los derechos de los palestinos en Cisjordania y Gaza, pero ahora que enfrentan el lento colapso de su inescrupuluso aliado en Siria les robaron la lengua. Ni ellos ni su principesco lder, Sayed Hassan Nasrallah, han dicho palabra sobre las violaciones y asesinatos masivos de sirios a manos de los soldados de Bashar y la milicia shabiha.

Tenemos tambin a los hroes de Estados Unidos: la Clinton, el secretario de Defensa, Leon Panetta, y el mismo Obama. Clinton lanz una enrgica advertencia a Assad. Panetta, el mismo que minti repetidamente a las ltimas fuerzas estadunidenses en Irak con el viejo cuento sobre el nexo entre Saddam y el 9/11, anuncia que las cosas se precipitan y estn fuera de control en Siria. Esta ha sido la situacin durante al menos seis meses. Recin se est dando cuenta? Obama dijo la semana pasada que dado el arsenal de armas nucleares que tiene el rgimen, seguiremos dejndole claro a Assad que el mundo lo est observando.

Ahora bien, no fue un periodicucho llamado El guila Siberiana el que, temeroso de lo que Rusia pudiera hacer en China, declar que estaba observando al zar de Rusia? Ahora lleg el turno de Obama de enfatizar la nfima influencia que l tiene en los conflictos del mundo. Bashar Assad debe estar temblando de terror dentro de sus botas.

En realidad querr la administracin estadunidense abrir los archivos de las atrocidades de Bashar Assad para verlos a plena luz? Hace pocos aos el gobierno de Bush enviaba musulmanes a Damasco para que los torturadores de Bashar Assad les arrancara las uas para obtener informacin, los mantena presos por pedido de Washington en el mismo agujero infernal que los rebeldes hicieron volar en pedazos la semana pasada. Las embajadas occidentales, con mucho rigor, enviaban a estos torturadores preguntas para hacer los interrogatorios a las vctimas. Assad, ustedes saben, era nuestro beb.

Est adems esa nacin vecina que nos debe tanta gratitud: Irak. La semana pasada se perpetraron en un da 29 ataques con bomba en 19 ciudades, con saldo de 111 civiles muertos y 235 heridos. El mismo da, el bao de sangre sirio se consum con ms o menos el mismo nmero de bajas inocentes. Pero Irak ya est muy abajo, en la plana en que se da prioridad a Siria; bajo el doblez, como decimos los periodistas, porque, desde luego, le dimos su libertad a Irak. Una democracia Jefersoniana, etctera, etctera. No es cierto? As que esta matanza ocurrida al este de Siria no tuvo mucho impacto, verdad? Nada de lo que hicimos en 2003 tiene que ver con el actual sufrimiento en Irak, correcto?

Y hablando de periodismo, quin en el noticiero World News de la BBC decidi que los preparativos para los olmpicos deban tener precedencia sobre los abusos en Siria toda la semana pasada? Era natural que los diarios britnicos y la BBC inglesa abrieran con la noticia local de las Olimpiadas, pero es una decisin lamentable que la emisin mundial de la BBC diera mayor importancia al paso de la llama olmpica que a los nios muertos en Siria, incluso cuando cuentan con un valiente reportero que enva sus despachos desde Alepo.

En el siguiente rubro incluyo a nosotros, los amados liberales que velozmente atiborramos las calles de Londres para protestar por las matanzas israeles de palestinos, con mucha razn, por supuesto. Cuando nuestros lderes polticos se complacen en condenar a los rabes por sus salvajadas, pero son demasiado tmidos para decir una palabra de tibia crtica cuando el ejrcito israel comete crmenes contra la humanidad, o bien observa cmo sus aliados hacen lo mismo en Lbano, la gente comn debe recordar al mundo que no son tan cobardes como sus polticos. Pero cuando el conteo de muertes en Siria alcance 15 mil o 19 mil, tal vez 14 veces el nmero de fatalidades resultantes del feroz ataque de Israel contra Gaza en 2008 y 2009, con la salvedad de los sirios expatriados, apenas y un solo manifestante sale a la calle a condenar estos crmenes contra la humanidad.

Las atrocidades de Israel no han tenido esta magnitud desde 1948. Con razn o sin ella, el mensaje que enviamos es simple: exigimos justicia y el derecho a la vida para los rabes que son vctimas de matanzas cometidas por Occidente y sus aliados israeles, pero no nos importa cuando estn siendo asesinados por otros rabes.

Todo este tiempo nos olvidamos de la gran verdad: que todo esto es un intento por aplastar a la dictadura siria, no por nuestro amor a los sirios ni por nuestro odio para nuestro otrora amigo Bashar Assad, ni por nuestra indignacin contra Rusia, cuyo lugar en el templo dedicado a los hipcritas est claro cuando vemos cmo reacciona a todos los pequeos Estalingrados que hay por toda Siria.

No, todo esto tiene que ver con Irn y nuestro deseo de destruir a la repblica islmica y sus infernales planes nucleares si es que existen, lo cual no tiene nada que ver con los derechos humanos o con el derecho a la vida o la muerte de los bebs sirios. Quelle horreur!

Traduccin: Gabriela Fonseca

Tomado de http://www.jornada.unam.mx/2012/07/29/mundo/020a1mun



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