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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-08-2012

Siria, entre la revolucin y la contrarrevolucin

Sungur Savran
Socialist Project


La aparicin de un Kurdistn occidental que es potencialmente anti-imperialista en su orientacin seala un enorme cambio en la correlacin de fuerzas de Oriente Prximo.

La lucha entre el rgimen Baaz de Bashar al-Assad y las masas populares de la ciudad y del campo sirios iniciada el 15 de marzo de 2011 parece haber consumido a ambas partes en su ferocidad. Promete la victoria inminente a una tercera fuerza que ha sido cuidadosamente diseada, apoyada y armada por las fuerzas internacionales de la contrarrevolucin. Esta tercera fuerza es una coalicin burguesa integrada por diferentes tendencias polticas que incluye a oportunistas polticos burgueses pro-imperialistas que viven en el exilio a la espera de que llegue su da, a movimientos sunes musulmanes de diversas tendencias, especialmente los Hermanos Musulmanes, a representantes directos de varios sectores de la burguesa siria y a desertores del ejrcito sirio. Las fuerzas de la contrarrevolucin internacional, integradas principalmente por el imperialismo, en primer lugar, de Estados Unidos, por supuesto, por rabes sunes reaccionarios dirigidos por Arabia Saud y Qatar, y por Turqua (Israel ha mantenido un perfil muy bajo) parecen estar a punto de conseguir su gran objetivo de convertir el levantamiento de las masas populares, una parte autntica de la revolucin rabe, en un movimiento responsable y pro-imperialista que pueda ocupar el lugar de Assad sin que se produzca una ruptura radical con el Estado burgus existente.

Sin embargo, mientras la revolucin de Siria se prepara para abandonar el escenario a favor de un nuevo gobierno burgus se ha engendrado hace muy poco un producto secundario que es capaz de trastocar el status quo no slo en Siria sino en toda la regin en forma de una regin autnoma que toma forma en las provincias del norte de Siria. Un nuevo Kurdistn autnomo est emergiendo ante nuestros ojos y en esta ocasin, a diferencia del Gobierno Regional del Kurdistn en el norte de Iraq, no ha sido diseado por Estados Unidos.

De cmo el imperialismo, los rabes reaccionarios y Turqua han suplantado a la Revolucin Siria

A pesar de persistentes e infundados rumores en sentido contrario, la revolucin rabe que se inici en Tnez a finales de 2010 y que se extendi como un reguero de plvora a muchos otros pases rabes (Egipto, Bahrin y Yemen, por citar slo los ejemplos ms destacados) pill al imperialismo por sorpresa y caus un grave perjuicio a su posicin en el mundo rabe. Aparte de la dinmica de la revolucin permanente que se puso en marcha especialmente en Egipto, donde la lucha proletaria fue decisiva incluso en esta primera fase de la revolucin, y de la perspectiva alternativa de la llegada al poder de tal o cual sector del Islam poltico la oposicin mejor organizada en estos pases desde hace dcadas tambin se produjo una amenaza para Israel y para el status quo de tres dcadas de un Oriente Prximo basado en Camp David. Enfrentado a la formidable arremetida de las masas ms grficamente simbolizadas por Tahrir, el imperialismo, despus de una cierta improvisacin, dise una estrategia. Se denomin transicin ordenada y se basa en salvar lo que se pueda de las instituciones mientras se sacrifica a los actores ms destacados del antiguo rgimen. La salida de Ben Ali (Tnez), Hosni Mubarak (Egipto), y Ali Abdullah Saleh (Yemen) era esencial para contener la fiebre de las masas. Adems, una coalicin imperialista liderada por Estados Unidos y Francia, salt sobre la guerra civil regional y tribal en Libia para apoyar a la oposicin a Muamar Gaddafi militarmente a fin de crear una base segura para la intervencin imperialista en Egipto y Tnez en caso de que estas dos revoluciones, las ms avanzadas hasta el momento, se fueran de las manos.

Siria tiene sus especificidades. Es, ms importante an, vecino inmediato de Israel. Aunque la entidad sionista considera al rgimen baasista como un enemigo tradicional, no hay que olvidar que a travs de la intermediacin de Recep Erdogan, primer ministro turco, Israel y Siria estuvieron a punto de crear su propia versin de Camp David hasta que el ataque sionista a Gaza a finales de 2008 destruy toda la empresa. Ante el temor de que una alternativa islamista sun al gobierno Alawi de al-Assad, que podramos llamar laico, constituyera una amenaza mayor an para Israel, para Estados Unidos y para el establishment sionista, cuando vieron de frente la revolucin siria de marzo de 2011, optaron en un primer momento por la reforma del rgimen vigente con el fin de absorber las reivindicaciones del movimiento popular. Esta fue tambin la lnea seguida por el gobierno islamista moderado de Erdogan en Turqua, pues haba invertido mucho en sus relaciones con el gobierno de al-Assad en los aos anteriores.

Pero el gobierno de al-Assad y la gran burguesa sun, cristiana y alawi estrechamente ligada a la oficialidad del partido Baaz en su existencia socio-econmica no estaban dispuestos a ceder en ningn terreno de las reivindicaciones populares. Slo cuando se dio cuenta de esta incapacidad o renuencia, la coalicin contrarrevolucionaria internacional dio la espalda a al-Assad. Aproximadamente seis meses despus de que la revolucin comenzara, a finales del verano de 2011, el gobierno turco cre para personalizar el orden una oposicin bajo el paraguas del denominado Consejo Nacional Sirio (en adelante CNS) a imagen del Consejo Nacional de Transicin de Libia, con el fin de para formar una respetable oposicin burguesa en el exilio que reuniera a todas las tendencias leales al orden imperialista. Esto se complement unos meses ms tarde con la creacin del Ejrcito Sirio Libre (ELS), al que descaradamente da refugio y entrena Turqua, arma el dinero saud y qatar, y proporciona servicios de inteligencia Estados Unidos. La oposicin burguesa representada por el binomio del CNS y el ESL es una criatura del imperialismo, de los rabes reaccionarios y de Turqua para desviar la revolucin siria hacia un sendero aceptable para ellos.

'Amigos de Siria'

De nuevo, la estrategia aqu es la de la transicin ordenada. De las tres conferencias organizadas por los llamados Amigos de Siria, que rene a los pases imperialistas, a miembros de la Liga rabe, a Turqua y a otros parsitos del imperialismo, la ms relevante ha sido la de Estambul, celebrada a principios de abril de este ao. La resolucin all adoptada destac por su claridad de propsitos: una transicin pacfica, ordenada y estable (pacfica, resulta, obviamente, pura hipocresa), y la insistencia en preservar y reformar las instituciones sirias. Este segundo punto est dirigido de nuevo a la estrategia de salvar lo mximo posible de los regmenes existentes a fin de descartar la soberana popular o un rgimen islamista.

Sin embargo, a diferencia de la experiencia del Consejo Nacional de Transicin de Libia, el CNS no ha sido capaz, en su ao de existencia, de hegemonizar la oposicin siria. Hay varios factores en juego. En primer lugar, muchas fuerzas de la revolucin popular, comenzando por movimientos de izquierda, se han posicionado firmemente contra la intervencin extranjera y han expuesto al CNS como un ttere del imperialismo y de los [regmenes] rabes reaccionarios. En segundo lugar, los movimientos que representan a los kurdos, una nacionalidad oprimida que predominantemente vive en el norte del pas, no vieron ni ven un atisbo de esperanza en la orientacin poltica de la oposicin. En tercer lugar, el CNS ni siquiera puede crear una relacin armoniosa entre las diferentes tendencias burguesas. Existe un temor creciente en el campo de la contrarrevolucin internacional de que el CNS y la lucha armada en el interior del pas estn siendo cada vez ms dominados por los Hermanos Musulmanes, un movimiento panrabe moderado que es la fuerza que est en auge en Egipto, as como por movimientos salafistas ms prximos a Arabia Saud e incluso a al-Qaida.

Esta ltima tendencia de la creciente influencia islmica en el movimiento de oposicin est estrechamente relacionada con un aspecto explosivo de la lucha por Siria. Este ltimo pas se ha convertido ahora en el escenario de vanguardia de la lucha entre el campo islamista sun edificado por Arabia Saud contra el frente chi-alawi liderado por Irn. Siria no es sino un eslabn de la cadena de fuerzas en alianza ahora con Irn: el nuevo Iraq dominado por la chia, y Hizbol, que es el poder ms fuerte en el actual gobierno de Lbano, adems de la Siria dominada por los alawes, (los alawes estn prximos a los chies en ciertos aspectos, aunque son muy diferente en otros; la verdadera fuerza que les une es su comn oposicin a la dominacin sun). Hamas en Palestina, que fuera un importante aliado de Irn, ha dado seales de volver al redil sun como consecuencia del impacto del ascenso de los Hermanos Musulmanes en la estela de la revolucin egipcia. As que la lucha por Siria forma parte asimismo de una rivalidad sectaria ms amplia entre sunes y chies que amenaza con una conflagracin a gran escala en Oriente Prximo que, de desatarse, amenaza con llegar a dimensiones de barbarie.

A pesar de todas estas contradicciones dentro del campo de la oposicin burguesa pro-imperialista, la lucha dentro de Siria, que comenz como operaciones relmpago en localidades restringidas, se ha convertido en una guerra civil a gran escala en la que segn se informa, la oposicin controla ya muchas reas. Se ha producido una serie de deserciones en el ejrcito y en la burocracia civil (las ms llamativas entre algunos embajadores). Lo ms importante es la reciente desercin de Manaf Tlas, general de la Guardia Republicana, el ejrcito pretoriano de la familia al-Assad. La familia Tlas, sun, es la segunda en importancia despus de la de al-Assad en el rgimen baasista y una de las familias capitalistas ms poderosos del pas. Manaf est siendo considerado como probable candidato para dirigir un gobierno de transicin. Ello garantizara la supervivencia del poder capitalista en el pas. Tlas tiene la ventaja adicional de recibir el posible respaldo de Rusia, el oponente ms activo de la coalicin imperialista en la cuestin siria, junto con China e Irn.

Parece que los das de al-Assad estn contados. Si Tlas o alguien similar liderase el gobierno de transicin, el objetivo estratgico del imperialismo se habra cumplido, con las instituciones del Estado o incluso las del rgimen mantenidas parcialmente y una Siria capitalista subordinada al imperialismo garantizada. Este escenario ms probable, significara la muerte dulce de la revolucin popular siria. El dinero de Arabia Saud y Qatar, el santuario y el entrenamiento ofrecido a la oposicin burguesa por parte de Turqua y la abrumadora influencia diplomtica del imperialismo han jugado a favor de la oposicin burguesa contra el movimiento popular. Est por estudiar la responsabilidad poltica de la izquierda siria una que vez que el enigma en que se ha convertido la revolucin en este momento revele sus secretos en el futuro. Sin embargo, an no podemos declarar la consumacin de la muerte de la revolucin. El perodo post-Assad puede que d ms de una sorpresa al mundo.

La moribunda revolucin siria engendra una criatura: un Kurdistn occidental autnomo

Los recientes acontecimientos que estn teniendo lugar en el norte de Siria aportan nuevos factores a la ecuacin. Desde el 20 de julio, las ciudades del norte de Siria, incluyendo la ms extensa de Qamishlo, han sido tomadas por el pueblo kurdo una tras otra de manos de los representantes del gobierno baasista. Los habitantes de esas ciudades y pueblos han formado consejos para administrar los asuntos locales y milicias para defender la nueva configuracin poltica. Banderas kurdas ondean por todas partes.

Para entender lo que est sucediendo es necesario tener informacin completa sobre la situacin de los kurdos en Oriente Prximo. La historia de los kurdos, uno de los pueblos autctonos de la regin, y del Kurdistn es larga y complicada. Baste decir que, desde la Primera Guerra Mundial el Kurdistn se dividi en cuatro partes colonizada cada una por un Estado de Oriente Prximo: Turqua, Irn, Iraq y Siria. As que en trminos del estatus quo del Derecho Internacional, el norte de Siria es, de hecho, el Kurdistn occidental. Durante largas dcadas las cuatro partes del Kurdistn fueron esclavizadas con diferentes grados de opresin nacional en diferentes momentos y lugares por esos cuatro Estados. Por lo tanto, la lucha del pueblo kurdo por el derecho a la autodeterminacin y la unificacin nacional es una causa de lo ms justa. Hubieron, por supuesto, revueltas y guerras de liberacin nacional en todo el siglo XX que dieron efmeras victorias a veces. Pero slo en este inicio del siglo XXI emerge lentamente la silueta de un Kurdistn.

Dos factores de origen muy diferente estn en juego. Uno de ellos es la creacin de un Kurdistn autnomo en el norte de Iraq, con el patrocinio de los estadounidenses en el proceso del asalto imperialista contra Iraq desde la Primera Guerra del Golfo de 1991. El lder de este Gobierno Regional del Kurdistn, una entidad federal [sic] dentro de Iraq, es Barzani. El otro es la lucha emprendida por el PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistn) desde que iniciara una guerra de guerrillas en el interior de Turqua en 1984. Aunque el lder del PKK, Abdullah Ocalan, fue capturado por la CIA y entregado a Turqua en 1999, y a pesar de que Ocalan ha estado en confinamiento solitario en una prisin de una isla durante los ltimos doce aos, el PKK cuenta con una masa de seguidores que es tambin la base electoral de un partido legal representado en un grupo parlamentario conjunto. El partido es tambin una fuerza poltica muy importante entre los kurdos de Irn y Siria a travs de partidos locales que estn ms o menos afiliados a l.

Es importante entender que debido a estas circunstancias, Barzani y el PKK se disputan las fuerzas que compiten entre s por la hegemona sobre la totalidad del Kurdistn. En esta competencia, Estados Unidos y Turqua son aliados de Barzani. Turqua en los ltimos aos ha llevado a cabo negociaciones secretas sin xito con Ocalan en la crcel y con la direccin del PKK por separado, pero el Estado turco y el PKK son todava fuerzas hostiles. En cuanto a Estados Unidos, el PKK no ha sido un aliado atractivo ya que es un enemigo del preciado aliado estadounidense y miembro de la OTAN, Turqua, y un rival a la direccin de Barzani.

En el contexto de esta informacin, la situacin actual en el Kurdistn Occidental, (norte de Siria) presenta algunas caractersticas muy interesantes. En primer lugar, cabe sealar que las fuerzas que han sacado de las ciudades kurdas a las instituciones del gobierno son una coalicin de partidarios del PKK y simpatizantes de Barzani. Teniendo en cuenta lo dicho anteriormente respecto a la relacin a cuatro bandas entre Estados Unidos, Turqua, Barzani y el PKK, esta es una situacin de lo ms inesperada. Ello puede explicarse por el hecho de que, perturbado por la clara hegemona del PKK sobre el Kurdistn occidental, Barzani intent, justo antes de la conquista de las ciudades kurdas, que todas las fuerzas polticas kurdas sirias se unieran en un frente con el fin de ser capaz de mantener al PKK bajo control. El hecho es que los partidarios del PKK son visiblemente hegemnicos a pesar de este tipo de intento de control.

En segundo lugar, despus de dcadas de esclavitud kurda, esta es la segunda entidad kurda que emerge en el espacio de una dcada. Esto, por supuesto, levanta ampollas en los cuatro pases opresores, incluido Iraq, donde existe un creciente temor de que se produzca una eventual declaracin de independencia por parte de Barzani. Ms recientemente, el ejrcito federal de Iraq ha comenzado a amenazar a los peshmerga [milicias kudas de Barzani] con un ataque.

En tercer lugar, esta entidad promete ser, si es capaz de sobrevivir, muy diferente de la de Iraq. El feudo de Barzani es congnitamente pro-estadounidense y recientemente se convirti en pro-turco, mientras que el PKK es actualmente y al menos en un futuro previsible, independiente del imperialismo de Estados Unidos y una amenaza para Turqua. La situacin es ciertamente extraa. Abdullah Ocalan, el lder del PKK est condenado a cadena perpetua en Turqua pero se ha levantado in absentia al poder en el Kurdistn sirio!

En cuarto lugar, el gobierno turco ha entrado en estado de pnico como consecuencia de la emergencia eventual de este del Kurdistn occidental. Ha amenazado con una intervencin militar afirmando que la presencia del PKK en el poder en su flanco sur es simplemente inaceptable para la seguridad nacional.

En quinto lugar, la facilidad con que las fuerzas kurdas han sido capaces de capturar las ciudades del norte de Siria crea la sospecha de que el rgimen de Assad pueda estar, cuando menos, haciendo la vista gorda ante este acontecimiento. Esto no disminuye el valor de la nueva administracin en la regin. Sin embargo, supone una gran diferencia en cuanto a si los lderes kurdos de Siria estn actuando en un espritu revolucionario o simplemente aprovechando el tirn de la guerra entre el imperialismo y un dspota regional. Tambin supone una gran diferencia en cuanto a la motivacin que hay detrs de la conducta del gobierno de Assad. En efecto, Assad puede estar tratando de involucrar a Turqua militarmente en el campo de batalla de Siria con el fin de ser capaz de crear un ambiente patritico entre los sirios, tal vez su ltima oportunidad para mantenerse en el poder.

La aparicin de un Kurdistn occidental que es potencialmente anti-imperialista en la orientacin seala un enorme cambio en la correlacin de fuerzas de Oriente Prximo. Ya el gobierno turco ha amenazado con la guerra y la invasin de este nuevo potencial Kurdistan. Los internacionalistas del mundo tienen el deber de defender a este pueblo oprimido contra sus opresores, los Estados regionales reaccionarios, as como contra el imperialismo. Hay que decir, sin embargo, que el Kurdistn occidental, incluso con el poder consolidado en manos de sus nuevos amos, es una empresa sumamente frgil. Slo con una estrategia de revolucin permanente que tenga como objetivo la liberacin de las cuatro partes del Kurdistn puede esta nueva entidad sobrevivir y florecer.

En trminos ms generales, la revolucin rabe puede seguir adelante y tirar las cadenas tanto del despotismo pro-imperialista del antiguo rgimen como del islamismo reaccionario si se inclina cada vez ms en un proceso de revolucin permanente hacia la clase trabajadora, los pobres y los jvenes desempleados. Una vez ms, es deber de la izquierda internacional luchar contra las estpidas teoras de la reconfiguracin estadounidense de Oriente Prximo como la explicacin de la revolucin rabe y echar una mano a la izquierda y a las masas populares que han hecho de sus cuerpos un escudo contra las balas de los nuevos faraones, los Ben Alis, los Mubarak, los Salehs y los Assad.
Sungur Savran es editor del peridico Isci Mucadelesi (Lucha Obrera) en Estambul, Turqua.

Fuente: http://www.socialistproject.ca/bullet/676.php?continue



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