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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-08-2012

La crisis siria divide a las izquierdas rabes

Nicolas Dot-Pouillard
Viento Sur

Al contrario de lo ocurrido con los levantamientos en Egipto y en Tnez, la insurreccin iniciada en marzo de 2011 en Siria no genera consenso en las izquierdas rabes. Mientras un sector apoya las reivindicaciones democrticas de los manifestantes, otros temen injerencias polticas y militares de las potencias extranjeras.


En agosto de 2011, el diario libans de izquierda nacionalista Al-Akhbar tuvo la primera crisis desde su creacin, en el verano de 2006 /1. Su jefe de redaccin adjunto, Khaled Saghieh, abandon el diario que haba ayudado a fundar. El motivo: el enfoque dado a la crisis siria. Saghieh denunci la falta de apoyo del peridico al levantamiento popular de marzo de 2011 /2. Al-Akhbar nunca neg su cercana poltica respecto del Hezbollah libans, uno de los principales aliados regionales de Bashar Al-Assad. Tampoco ocult que era ms favorable a una lgica de dilogo entre el gobierno de Damasco y una parte de la oposicin que a la cada pura y simple del rgimen. Al mismo tiempo, el diario abri sus pginas a varios opositores sirios, entre ellos Salamah Kaileh, un intelectual marxista sirio-palestino, detenido a fines de abril de 2012 por los servicios de seguridad.

El pasado mes de junio, las disensiones aparecen en la versin inglesa del peridico (en lnea), como consecuencia de un artculo de Amal Saad-Ghorayeb /3. Situndose explcitamente en una lnea de apoyo a Damasco, la cronista libanesa ataca a los partidarios de la tercera va, quienes denuncian al rgimen autoritario sirio a la vez que ponen en guardia contra una intervencin extranjera, a fortiori militar y occidental, siguiendo el modelo libio. En consecuencia, el mismo mes, otro colaborador de Al-Akhbar English, Max Blumenthal, anuncia su partida, en un artculo que critica a los apologistas de Al-Assad en el seno de la redaccin /4.

Las divisiones en Al-Akhbar son sintomticas de los debates que dividen, tanto estratgica como ideolgicamente, a las izquierdas en el mundo rabe. Algunas continan apoyando al rgimen sirio, en nombre de la lucha contra Israel y de la resistencia al imperialismo. Otras se sitan resueltamente al lado de la insurreccin, en nombre de una lgica revolucionaria y de defensa de los derechos democrticos. Las ltimas, en fin, se pronuncian por una lnea intermedia: entre solidaridad distante con la demanda de libertad de los manifestantes y el rechazo de las injerencias extranjeras, planteando una forma de reconciliacin nacional. Formadas por sensibilidades muy diferentes -algunas son de origen propiamente comunista o marxistizante, otras estn en la rbita de una cierta izquierda nacionalista, unas radicales, las otras moderadas-, las izquierdas rabes, en relacin al asunto sirio, se parecen a un mosaico roto.

Diversidad de anlisis antiimperialistas

Ciertamente, los apoyos sin reservas al clan Al-Assad no son legin, y son raras las voces que llaman a un mantenimiento del rgimen tal cual. Pero los partidarios incondicionales de la revuelta popular no parecen mayoritarios. A menudo situados en el extremo izquierdo del espectro poltico, son a veces de filiacin trotskista (el Foro Socialista en Lbano, los Socialistas Revolucionarios en Egipto) o maosta (Va Democrtica en Marruecos). Mantienen relaciones con ciertas fracciones de la oposicin al rgimen como la Izquierda Revolucionaria de Gayath Naisse en Siria. Y han participado, desde la primavera de 2011, en movilizaciones puntuales ante las embajadas y los consulados sirios de sus pases respectivos.

Ciertos intelectuales de izquierda independientes apoyan igualmente la lgica insurreccional, como el historiador libans Fawaz Trabulsi /5. Piden la cada del rgimen: esta sensibilidad de las izquierdas rabes excluye todo dilogo. Incluso si defiende la necesidad de una protesta popular pacfica, no niega a los rebeldes el derecho a recurrir a la fuerza de las armas. En la extrema izquierda, los partidarios de la revolucin se desmarcan sin embargo del Consejo Nacional Sirio (CNS) /6, una de las principales coaliciones de la oposicin: denuncian que su alianza con estados como Qatar, Turqua o la Arabia Saudita.puede comprometer la independencia del movimiento popular en Siria.

Denunciando el rgimen, llamando a su derrocamiento, una parte de las izquierdas radicales es circunspecta sobre el apoyo concedido por las monarquas del Golfo a los revolucionarios sirios, igual que no se atreve a sumarse completamente al discurso anti-Assad de una parte de la comunidad internacional, con los Estados Unidos a la cabeza. Sin embargo, este reflejo antiimperialista no impide el apoyo a la insurreccin. Se da prioridad a la situacin interna en Siria: lo que cuenta ante todo es la lgica del levantamiento de un pueblo contra el rgimen, como en los procesos precedentes de Tnez o Egipto.

Sin embargo la mayora de las fuerzas que se sitan a la izquierda del espectro poltico en el mundo rabe guardan una distancia prudente hacia la revuelta. Denuncian primero la militarizacin de la insurreccin, que no beneficiara ms que a los grupos islamistas radicales y a los combatientes extranjeros que afluyen a Siria. Subrayan luego la confesionalizacin del conflicto, que opondra progresivamente a las minoras alauita y cristiana a una mayora sunita radicalizada por la represin, viendo ah la amenaza de una guerra civil interminable. En fin, se inquietan por las correlaciones de fuerzas regionales y mundiales. Irn y Siria contra las monarquas del Golfo; Rusia y China contra Estados Unidos: en el gran juego guerrero regional e internacional que hace de Siria un frente de batalla entre varios actores estatales e internacionales, en la izquierda se hace a menudo la opcin a favor de los primeros contra los segundos (las monarqua del Golfo y los Estados Unidos).

As, cuando el 4 de abril de 2012, la Unin de los Partidos Nacionalistas y de Izquierda jordanos, una coalicin que rene a seis formaciones polticas, desde los comunistas a los nacionalistas rabes, organiz un mitin en Amman por el noveno aniversario de la invasin americana de Irak, la crisis siria ocup el primer plano por delante del recuerdo de la cada de Saddam Hussein: la intervencin extranjera en Siria fue firmemente denunciada, algunos oradores trazaron un paralelo entre la operacin militar de marzo de 2003 contra Irak y el apoyo de las principales potencias occidentales al CNS y a la oposicin armada /7. En Tnez, en un comunicado del 17 de mayo de 2012, la poderosa central sindical Unin General Tunecina del Trabajo (UGTT) -una parte de cuyo comit ejecutivo ha salido de la extrema izquierda-, a la vez que reiteraba su apoyo a las demandas democrticas del pueblo sirio, pona en guardia contra un complot fomentado por los estados coloniales y rabes reaccionarios. Dos meses antes, el Partido Obrero Comunista de Tnez (POCT) llamaba, al lado de formaciones nacionalistas rabes, a una manifestacin para denunciar la celebracin, en Tnez, de la conferencia de los Amigos de Siria, que reuna alrededor del CNS cerca de sesenta delegaciones internacionales. El Partido Comunista libans, por su parte, se ha caracterizado por un posicionamiento particularmente prudente. Aunque ha publicando en sus rganos de prensa artculos de opositores sirios, como Michel Kilo (que no pertenece al CNS), se ha abstenido sin embargo de participar en las pocas manifestaciones que se han celebrado, desde hace un ao, ante la embajada siria en Beirut. Y a veces recibe las crticas de la extrema izquierda libanesa, porque una parte de su direccin es cercana al Partido de la Voluntad Popular Siria de Qadri Jamil: miembro de la oposicin legal, que ha formado parte del nuevo gobierno de Riyad Hijab, nombrado por Al-Assad en el mes de junio de 2012, como vice primer ministro para asuntos econmicos.

La lgica reformista es la preferida por una parte de las izquierdas rabes: la solucin al conflicto sirio debe ser poltica y no militar. El comunicado final de la Conferencia Nacionalista rabe/8, que ha reunido el pasado mes de junio en Hammamet, Tnez, a unos doscientos congresistas miembros de formaciones rabes, nacionalistas de izquierdas y, en una menor medida, islamistas, refleja esta posicin. El documento ha buscado el mximo consenso posible. A la vez que reconoce el derecho del pueblo sirio a la libertad, a la democracia y a la alternancia pacfica en el poder, condena la violencia venga de donde venga, equiparando el rgimen y la oposicin armada, llamndoles a ambos a inscribirse en una lgica de dilogo fundada en el plan de retorno a la paz propuesto en marzo de 2012 por el emisario de la Organizacin de las Naciones Unidas (ONU), Kofi Annan.

Si, para una parte de la izquierda radical rabe, la perspectiva revolucionaria debe claramente estar al orden del da en Siria, otra fraccin, sustancialmente ms importante, se ha despedido de ella: no desea una cada brutal del rgimen. Para ella, el corazn de la contradiccin reside en una guerra fra que no es reconocida como tal. El miedo al vaco y a una Siria post-Assad reconciliada con los Estados Unidos y aliada a los estados del Golfo es bastante ms fuerte que el de ver prolongada la vida del rgimen.

Siria sigue siendo una especie de dios Jano a ojos de los militantes de izquierda rabes. Raros son los que niegan su carcter autoritario y represivo; pero, an hoy, el discurso defensivo del rgimen, combinado con las sanciones internacionales de las que es objeto, despierta uno de los basamentos ideolgicos ms profundos de las izquierdas rabes: el paradigma tercermundista y antiimperialista. Para unos, ese sentimiento est atemperado por la adhesin al carcter popular de la revuelta; en cambio para otros, est acrecentado por la internacionalizacin creciente del conflicto.

Adems, la dinmica islamista nacida de las primaveras rabes, que se traduce por la llegada a las puertas del poder, en Marruecos, Tnez y Egipto, de fuerzas salidas de los Hermanos Musulmanes, ha provocado en una parte de las izquierdas, una reaccin de rechazo: las revueltas rabes son tambin temidas poque podran desembocar en una hegemona islamista.

Igual que los Hermanos Musulmanes en Egipto y en Jordania, el movimiento Ennahda en Tnez aparece como un ferviente apoyo de la oposicin siria. La posicin de una gran parte de las izquierdas rabes sobre el tema sirio refleja as su propia confrontacin con las fuerzas del islam poltico. De ah proviene, para partidos que se reclaman a menudo de la revolucin y del progresismo, incluso algunos del marxismo, una preferencia paradjica por una solucin negociada y gradual de transicin en Siria, por miedo a un futuro decepcionante.


Publicado en Le Monde Diplomatique de Agosto 2012
Traducido de: http://www.latribune-online.com/suplements/international/71001.html
Traduccin: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

Notas
1/ Este peridico public durante un ao Le Monde Diplomatique en rabe como suplemento.
2/ Ibrahim Al-Amin, Porqu Khaled Saghieh ha abandonado Al-Akhbar ? (En arabe), Al-Akhbar, Beyrouth, 21 agosto 2011.
3/ Syrian crisis : Theres a crowd, Al-Akhbar English, 12 de junio de 2012, http ://english.al-akhbar.com
4/ The right to resist is universal: A farewell to Al Akhbar and Assads apologists, Al-Akhbar English, 20 de junio de 2012.
5/ Antiguo miembro dirigente de la Organizacin de Accin Comunista en Lbano (OACL), Fawaz Trabulsi ensea historia en la Lebanese American University (LAU) de Beirut.
6/ Fundado en el verano de 2011, el Consejo Nacional Sirio tiene su sede en Estambul, Turqua. Reagrupa a importantes partidos de la oposicin siria, entre ellos los Hermanos Musulmanes.
7/ Los partidos nacionalistas y de izquierda afirman su rechazo a la injerencia extranjera en los asuntos rabes (en rabe), Nida Al-Watan, Amman, abril 2012.
8/ Adems de las formaciones baasistas o naserianas, la Conferencia Nacionalista rabe agrupa partidos polticos de izquierda como el Partido Socialista Unificado (PSU) marroqu, el Frente Popular para la Liberacin de Palestina (FPLP) o el Partido Socialista Yemen (PSY).


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