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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-08-2012

Las guerras del hambre en nuestro futuro
Calor, sequa, aumento de los costes de los alimentos y malestar global

Michael T. Klare
Tom Dispatch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


La Gran Sequa de 2012 todava no termina, pero ya sabemos que sus consecuencias sern severas. Con ms de la mitad de los condados de EE.UU. identificados como zonas de desastre por la sequa, es seguro que la cosecha 2012 de maz, soja y otros alimentos bsicos ser inferior a los pronsticos. Esto, por su parte, aumentar los precios de alimentos dentro y fuera de EE.UU., causando ms miseria para los agricultores y estadounidenses de bajos ingresos y dificultades mucho mayores para gente pobre en pases que dependen de la importacin de granos estadounidenses.

Esto, sin embargo, es solo el comienzo de las probables consecuencias: si la historia ha de servir de gua, los aumentos de los precios de alimentos tambin llevar a una generalizada agitacin social y a violentos conflictos.

Alimentos alimentos asequibles son esenciales para la supervivencia y el bienestar humano. Sin ellos, la gente se pone ansiosa, desesperada, y colrica. En EE.UU., los alimentos representan solo aproximadamente un 13% del presupuesto de la familia promedio, una parte relativamente pequea, por lo tanto un aumento en los precios de alimentos en 2013 probablemente no resultar demasiado abrumador para la mayora de las familias de ingresos medianos y altos. Podra, sin embargo, producir considerables dificultades para estadounidenses pobres y sin trabajo con recursos limitados. Se eliminar una parte real de los presupuestos familiares, coment Ernie Gross, economista agrcola en la Universidad Creighton de Omaha. Esto se podra sumar al descontento que ya es evidente en las reas de mala situacin econmica y de alto desempleo, provocando tal vez una reaccin intensificada contra polticos en ejercicio y otras formas de disenso y agitacin.

Sin embargo, es probable que la Gran Sequa tenga sus efectos ms devastadores en la arena internacional. Como tantas naciones dependen de importaciones de granos de EE.UU. para suplementar sus propias cosechas, y como intensas sequas e inundaciones tambin estn daando los cultivos en otras partes, se espera que los suministros de alimentos disminuyan y que los precios aumenten en todo el planeta. Lo que pasa con el suministro en EE.UU. tiene un inmenso impacto en todo el mundo, dice Robert Thompson, experto en alimentos en el Consejo de Chicago sobre Asuntos Globales. Si las cosechas ms afectadas por la sequa, el maz y la soja, desaparecen de los mercados mundiales, seal, el precio de todos los granos, incluido el trigo, probablemente aumentarn vertiginosamente causando inmensas dificultades para los que ya enfrentan problemas para conseguir suficientes alimentos para alimentar a sus familias.

Los juegos del hambre, 2007-2011

Por cierto cuesta predecir lo que pasar a continuacin, pero si el pasado reciente ha de servir de gua, podra ser desagradable. En 2007-2008, cuando el arroz, el maz y el trigo tuvieron aumentos de precios de 100% o ms, los precios fuertemente aumentados especialmente para el pan provocaron disturbios alimentarios en ms de dos docenas de pases, incluidos Bangladesh, Camern, Egipto, Hait, Indonesia, Senegal, y Yemen. En Hait, los disturbios fueron tan violentos, y la confianza pblica en la capacidad del gobierno para encarar el problema cay tan precipitadamente, que el senado haitiano vot por deponer al primer ministro del pas, Jacques-douard Alexis. En otros pases, manifestantes iracundos chocaron con fuerzas del ejrcito y de la polica, sufriendo numerosos muertos.

Esos aumentos de precios de 2007-2008 fueron atribuidos en gran parte al creciente coste del petrleo, que encareci la produccin de alimentos. (El uso del petrleo es generalizado en las operaciones agrcolas, irrigacin, entrega de alimentos, y fabricacin de pesticidas.) Al mismo tiempo, cada vez ms tierra de cultivo en todo el mundo estaba siendo desviada de cultivos alimentarios al cultivo de plantas utilizadas en la produccin de biocombustibles.

El siguiente aumento de precios en 2010-11 estuvo, sin embargo, estrechamente asociado con el cambio climtico. Una intensa sequa afect a gran parte de Rusia oriental durante el verano de 2010, reduciendo en un quinto la cosecha de trigo en esa regin y llevando a Mosc a prohibir todas las exportaciones de trigo. La sequa tambin afect la cosecha de granos de China, mientras intensas inundaciones destruyeron gran parte del cultivo de trigo de Australia. Junto con otros efectos relacionados con los extremos climticos, estos desastres hicieron que los precios del trigo aumentaran ms de un 50% y el precio de la mayora de los alimentos bsicos en un 32%.

Una vez ms, un aumento en los precios de los alimentos llev a una agitacin social generalizada, esta vez concentrada en el Norte de frica y Medio Oriente. Las primeras protestas se produjeron por el coste de alimentos bsicos en Argelia y luego en Tnez, donde no es ninguna coincidencia el evento provocador tuvo lugar cuando un joven vendedor de alimentos, Mohamed Bouazizi, se prendi fuego para protestar contra el acoso gubernamental. La clera por el aumento de los precios de alimentos y combustibles en combinacin con antiguos resentimientos por la represin y corrupcin gubernamentales provoc lo que lleg a ser conocido como Primavera rabe. El creciente coste de los alimentos bsicos, especialmente, una barra de pan, fue tambin una causa de agitacin en Egipto, Jordania, y Sudn. Otros factores, sobre todo la clera contra regmenes autocrticos afianzados, puede haber sido ms poderoso en estos sitios, pero cmo escribi el autor de Trpico de Caos, Christian Parenti: El problema inicial fue rastreable, por lo menos en parte, al precio de esa barra de pan.

En cuanto a la actual sequa, los analistas ya advierten de inestabilidad en frica, donde el maz es un importante alimento bsico, y de creciente agitacin popular en China, donde se espera que los precios de los alimentos aumenten en das de crecientes problemas para el vasto contingente de trabajadores migrantes de bajos ingresos y agricultores pobres. Precios ms elevados de alimentos en EE.UU. y China podran tambin conducir a una reduccin de los gastos en consumo de otros bienes, contribuyendo an ms a la ralentizacin de la economa global, produciendo an ms miseria en todo el mundo, con imprevisibles consecuencias sociales.

Los juegos del hambre, 2012?

Si se hubiera tratado solo de una mala cosecha, ocurrida en un solo pas, sin duda el mundo habra absorbido las dificultades resultantes y esperado una recuperacin en los aos por venir. Por desgracia, se pone de manifiesto que la Gran Sequa de 2012 no es un hecho aislado en una sola nacin, sino ms bien una inevitable consecuencia del calentamiento global que solo se intensificar. Como resultado, no solo podemos esperar ms malos aos de extremo calor, sino aos peores, ms calurosos y ms frecuentes, y no solo en EE.UU., sino globalmente en un futuro indefinido.

Hasta hace poco, la mayora de los cientficos eran renuentes a culpar el calentamiento global por tormentas o sequas aisladas. Ahora, sin embargo, un nmero creciente de cientficos cree que semejantes vnculos pueden ser demostrados en ciertos casos. En un reciente estudio enfocado en eventos meteorolgicos extremos en 2011, por ejemplo, especialistas en el clima en la Administracin Nacional Ocenica y Atmosfrica (NOAA) y el Servicio Nacional Climatolgico de Gran Bretaa concluyeron que el cambio climtico inducido por los seres humanos ha hecho que olas de calor intenso del tipo ocurrido en Texas en 2011 sean ms probables que nunca antes. El Boletn de la Sociedad Meteorolgica Estadounidense inform que el calentamiento global ha asegurado que la incidencia de la ola de calor en Texas es 20 veces ms probable de lo que hubiera sido en 1960; de la misma manera se dijo que temperaturas particularmente elevadas como las ocurridas en Gran Bretaa en noviembre pasado son 62 veces ms probables por el calentamiento global.

Es demasiado temprano para aplicar la metodologa utilizada por estos cientficos al clculo del efecto del calentamiento global a las olas de calor de 2012, que resultan ser mucho ms severas, pero podemos asumir que el nivel de correlacin ser elevado. Y qu podemos esperar en el futuro, ya que el calentamiento gana impulso?

Cuando pensamos en el cambio climtico (si pensamos), visualizamos crecientes temperaturas, sequas prolongadas, tormentas inusuales, infernales incendios forestales, y crecientes niveles del mar. Entre otras cosas, esto llevar a daos de la infraestructura y a la disminucin de los suministros de alimentos. Son, claro est, manifestaciones de calentamiento en el mundo fsico, no en el mundo social que todos habitamos y en el que nos basamos para tantos aspectos de nuestro bienestar diario y supervivencia. Los efectos puramente fsicos del cambio climtico resultarn ser, indudablemente, catastrficos. Pero los efectos sociales, incluyendo, en algn momento, disturbios por alimentos, hambrunas masivas, colapso de Estados, migraciones en masa, y conflictos de todo tipo, hasta e incluyendo guerras propiamente tales, podran resultar ser an ms destructivos y letales.

En su inmensamente exitosa novela de ciencia ficcin adulto-juvenil Los juegos del hambre [y la pelcula basada en ella), Suzanne Collins fascin a millones con un retrato de un futuro distpico, escaso de recursos, post apocalptico, donde distritos otrora rebeldes en Norteamrica empobrecida deben suministrar dos adolescentes cada ao para una serie de juegos gladiatorios televisados que terminan en la muerte de todos menos uno de los jvenes participantes. Esos juegos del hambre tienen el propsito de servir de recompensa por el dao infligido a la victoriosa capital de Panem por los distritos rebeldes durante una insurreccin. Sin mencionar especficamente el calentamiento global, Collins deja en claro que el cambio climtico es significativamente responsable por el hambre que afecta al continente norteamericano en esa era futura. Por ello, cuando los competidores en los combates de gladiadores estn a punto de ser elegidos, el alcalde de la principal ciudad del Distrito 12 describe los desastres, las sequas, las tormentas, los incendios, los mares invasores que se tragaron tanta tierra [y] la brutal guerra por el poco sustento restante.

En esto, Collins fue proftica, incluso si su visin especfica de la violencia que podra ser organizada en un mundo semejante es fantasa. Aunque es posible que nunca veamos su versin de esos juegos del hambre, no dudis de que surgir alguna versin de ellos que, en realidad, guerras del hambre de muchos tipos marcarn nuestro futuro. Eso podra incluir cualquier combinacin o permutacin de los mortferos disturbios que condujeron al colapso en 2008 del gobierno de Hait, las batallas campales entre masas de manifestantes y fuerzas de seguridad que afectaron completamente partes de El Cairo cuando se desarroll la Primavera rabe, las luchas tnicas por tierras de cultivo y recursos acuticos en disputa que colocaron a Darfur en continuos titulares de horror en nuestro mundo, o la desigual distribucin de tierras agrcolas que sigue impulsando la insurgencia de los naxalitas de inspiracin maosta en India.

Combinad tales conflictos con otra probabilidad: que persistentes sequas y hambre obliguen a millones de personas a abandonar sus tierras tradicionales y huir a la escualidez de villas miseria y barrios bajos en expansin que rodean las grandes ciudades, provocando la hostilidad de los que ya viven en ellas. Una erupcin semejante, con horrendos resultados, ocurri en los barrios bajos de Johannesburgo en 2008 cuando migrantes desesperadamente pobres y hambrientos de Malaui y Zimbabue fueron atacados, golpeados, y en algunos casos quemados hasta la muerte por sudafricanos pobres. Una aterrorizada zimbabuense, agazapndose en una comisara ante las turbas furiosas, dijo que huy de su pas porque no hay trabajo ni alimento. Y contad con algo ms: millones ms en las prximas dcadas, presionados por desastres que van de la sequa y de las inundaciones al aumento de los niveles del mar, tratarn de migrar a otros pases, provocando an ms hostilidad. Y eso apenas comienza a agotar las posibilidades que nos esperan en nuestro futuro de juegos del hambre.

En este momento, nos concentramos con razn en las consecuencias inmediatas de la continua Gran Sequa: cultivos desfallecientes, cosechas reducidas, y aumento de los precios de los alimentos. Pero hay que prestar atencin a los efectos sociales y polticos que indudablemente no comenzarn a aparecer en EE.UU. o el mundo hasta ms avanzado este ao o en 2013. Mejor que cualquier estudio acadmico, nos presentarn un indicio de lo que podemos esperar en las prximas dcadas de un mundo de juegos del hambre de crecientes temperaturas, persistentes sequas, peridicas escaseces de alimentos, y miles de millones de gente hambrienta y desesperada.

Michael T. Klare es profesor de estudios de paz y seguridad mundial en el Hampshire College y colaborador habitual de TomDispatch. Es autor de The Race for What's Left: The Global Scramble for the World's Last Resources (Metropolitan Books).

Copyright 2012 Michael T. Klare

Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/175579/tomgram%3A_michael_klare%2C_post-apocalyptic_fantasy_becomes_everyday_reality/#more



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