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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-08-2012

El carrito de la compra: otro arma cargada de futuro

Agustn Velloso
Rebelin


Es evidente que el presidente del gobierno no es el nico responsable poltico que est completamente perdido. La confusin entre sus ministros slo es superada por la empanada mental del portavoz gubernamental.

Alfonso Alonso amonest hace un par de das a Snchez Gordillo y los que le apoyan, a quienes lanz unas palabras de las que se arrepentir toda su vida en cuanto recupere el juicio. Calific las acciones llevadas a cabo en los supermercados de actos delictivos, intent asustar con que causan un perjuicio serio a la imagen de Espaa en el exterior y se luci recordando que un cargo pblico est obligado a una cierta ejemplaridad.

No hace falta ser doctor eximio para entender que si el gobernante se comporta mal, el pueblo de quien dimana el poder- tiene el derecho de retomarlo de aqul. Tan escolsticamente han actuado los sindicalistas del SAT que, con suma prudencia, no han pedido la cabeza de Rajoy, ni siquiera la de su portavoz, ni han confiscado en nombre del pueblo harto no de comida sino de injusticia- el supermercado entero, demandas todas tan justas como santas, sino que con la aprehensin de un par de humildes carritos de artculos alimenticios se han limitado a llamar la atencin del gobernante y la adormecida y temblorosa clase poltica, sindical e intelectual- acerca de una cuestin bsica que el PP desprecia a costa de su propia seguridad y del ridculo internacional que aparentemente quiere proteger.

Algo tan sencillo de entender: que el poder pertenece a la comunidad en su conjunto; algo tan sencillo de verificar: que si el delegado de la comunidad para gobernar no lo ejerce como es debido, sta tiene todo el derecho de retomarlo, primero con manifestaciones pacficas, luego con acciones directas, actos de resistencia, rebelda y as progresivamente; algo tan sencillo de prever: que si el mal gobernante persiste en su proceder e incluso se atreve a reprimir a la comunidad, la violencia ejercida legalmente tiene como respuesta otra legtima en defensa propia, es algo que escapa a la perspicacia del gobierno y el partido del PP en pleno.

Es ocioso describir el lodazal en que el Estado espaol se ha convertido con el PP y el PSOE y los apoyos de partidos menores. Resultara ms interesante reflexionar sobre el sopor que ha inmovilizado a los ms perjudicados durante los ltimos largos aos, aunque de momento falta por ver cmo ser el despertar, si es que se produce, lo cual ms que una aspiracin poltica es principalmente una cuestin de recuperar la humanidad en el sentido de dignidad, benignidad, compasin, decencia.

El PP espera que se produzca un milagro poltico mediante su mayora parlamentaria, los telefonazos de Obama y la represin de Fernndez Daz y Gallardn. El PSOE espera otro: que la fruta madura caiga pronto en Ferraz. Ninguno va a ser suficientemente potente para superar la crisis econmica porque no son medidas econmicas por lo dems intiles, como se han cansado de demostrar economistas (Navarro, Garzn, Torres, Montero y otros)- lo que se necesita.

Hacen falta medidas sociales y polticas, vale decir morales, para salir del marasmo general, en particular una nueva Constitucin, impulsadas desde abajo, desde la base social, lo ms amplia posible. Vale cualquier accin que ese encamine correctamente a ese fin constituyente. Lo de los carritos es solamente una idea, muy potica, hacen falta ms, multiplicarlas, extenderlas y persistir en ellas.

Son lo ms necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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