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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-08-2012

Venezuela 2019: De la inclusin econmica a la soberana productiva

Juan Barredo y Vincent Lapierre
Rebelin / Economa Crtica y Crtica de la Economa


En todos los meses que llevamos de campaa electoral (oficial y oficiosa) de cara a las elecciones presidenciales del 7-O, se han lanzado en ambos bandos promesas ms o menos precipitadas, se han cruzado reproches ms o menos personales y, aunque pueda sorprender a ms de uno, tambin se han escuchado argumentos slidos para apuntalar o para desmontar los discursos de alguna de las dos candidaturas. En cuanto a la candidatura oficialista, los trece aos (casi) ininterrumpidos de Gobierno Bolivariano son sin duda los principales argumentos que jugarn a favor o en contra de la reeleccin de su candidato. Y esto, la coalicin opositora lo sabe muy bien. Aunque todava quede algn verso libre en ella, que haya an unciado que utilizaremos el petrleo para acabar con la pobreza , la oposicin extrema la precaucin al tratar temas como la lucha contra la pobreza y el suministro de servicios bsicos a las clases medias y bajas. Sabe que el uso del excedente petrolero para caminar hacia la erradicacin de la pobreza y la dignificacin de la vida del venezolano es la mejor forma de resumir e stos primeros aos de Gobierno Bolivariano.

Los primeros aos de Gobierno Bolivariano: El deseo de recuperar el rumbo del pas

Los recursos obtenidos por el petroleo venezolano se ha canalizado, fundamentalmente, a travs de las grandes Misiones Sociales orientadas a cubrir las necesidades de una gran parte del pueblo que antes quedaba excluida de las decisiones econmicas. La inclusin pretende ser doble. Por un lado, evidentemente, el pueblo es beneficiario. Por otro lado, se pretende que sea el propio pueblo el que suministre todos o parte de estos bienes, servicios o dems ayudas. El pueblo participando en la vida econmica para satisfacer sus propias demandas. Nada ms y nada menos. La salud, con Barrio Adentro, la alimentacin, con Mercal y PDVAL, la educacin con Robinson, Ribas y Sucre, la cuestin habitacional con la Gran Misin Vivienda Venezuela... son aspectos cubiertos por las Misiones ms conocidas dentro de una amplia red de cobertura e inclusin social financiada por el petrleo.

Esta poltica valiente, horizontal y en ocasiones desorganizada, ha sacudido los cimientos de una miseria estructural que hasta finales del siglo XX condenaba a gran parte de la poblacin. Los logros en reduccin de la pobreza relativa, pobreza absoluta, desigualdad, analfabetismo, en extensin de la atencin sanitaria bsica, en nutricin... son asombrosos. Se leen en informes de organizaciones internacionales como la CEPAL y se corroboran en los barrios.

Conseguir esos xitos en una economa capitalista tan agresiva como la venezolana ha sido posible gracias al rescate del Gobierno poltico de las manos de la Oligarqua econmica, para ponerlo al servicio directo de los intereses generales. El poder econmico, por otra parte, ha seguido en manos de los grandes capitales financieros e industriales que, sin embargo, se han visto favorecidos tanto por la demanda de insumos por parte de los programas sociales como por la inclusin econmica de las clases bajas que podan empezar a acceder a cierto nivel de consumo. Esto se tradujo en altas tasas de crecimiento de la produccin del pas (entre el 8% y el 12% en los aos posteriores al shock y recuperacin del paro patronal), liderada principalmente por el sector privado. El Gobierno ha conseguido, por lo tanto, recuperar el rol de regulador pblico de la economa capitalista, con una mejor y ms progresiva poltica fiscal que le permite aumentar el gasto pblico, una regulacin de la actividad de las instituciones financieras privadas y la recuperacin de ciertos sectores estratgicos para el pas (petrleo, telecomunicaciones, electricidad, acero, bancos comerciales...). Tal y como hacan los Gobiernos de las economas occidentales al tratar, antao, de tejer un Estado de Bienestar.

Sin embargo, como vemos ahora en estas mismas economas, las causas de las desigualdades y la exclusin social no desaparecen bajo un Estado regulador si la estructura econmica sigue siendo capitalista. Las mismas causas siguen latentes, esperando a que el Estado de Bienestar se retire, para emerger de nuevo y anular en poco tiempo todos los esfuerzos histricos en materia de justicia social que se hayan podido realizar.

No hay soberana sin socialismo

Por eso, uno de los principales retos del pueblo venezolano en los prximos aos, con el Gobierno Bolivariano a la cabeza (si as se decide democrticamente el prximo 7 de Octubre), es el de recuperar el rumbo de su economa, convertirse en protagonista y propietario de sus estructuras productivas y distributivas . El desafo es, a fin de cuentas, pasar de corregir el rumbo de la economa capitalista, a regir una economa socialista.

El Segundo Plan Socialista de Gobierno 2013-2019, propuesto por el Presidente para el prximo periodo, incluye esta gran aspiracin, principalmente, en los tres primeros de los cinco grandes objetivos:

I.- Defender, expandir y consolidar el bien ms preciado que hemos reconquistado despus de 200 aos: la Independencia Nacional.

II.- Continuar construyendo el socialismo bolivariano del siglo XXI, en Venezuela, como alternativa al sistema destructivo y salvaje del capitalismo y con ello asegurar la mayor suma de seguridad social, mayor suma de estabilidad poltica y la mayor suma de felicidad para nuestro pueblo.

III.- Convertir a Venezuela en un pas potencia en lo social, lo econmico y lo poltico dentro de la Gran Potencia Naciente de Amrica Latina y el Caribe, que garanticen la conformacin de una zona de paz en Nuestra Amrica

Si analizramos estos tres grandes objetivos desde la estrategia de la poltica econmica, dos principales ejes de actuacin deberan orientar al Gobierno en los prximos aos:

1- Primero; realizar   un   plan   de   industrializacin   que   aproveche   los   recursos   internos   de   forma   ptima 1   y   que   evite   una   doble   dependencia . Por un lado, evitar ser importadores de bienes estratgicos para el pas. Por otro lado, salirse de la trampa que el sistema-mundo tiende a los pases en desarrollo, al convertir sus economas en parte de una periferia productora al servicio de las necesidades de acum ulacin capitalista del centro.

2- Segundo; los esfuerzos realizados para democratizar  ciertas esferas de la vida pblica deben ser igualmente aplicados  con organizacin y efectividad en la esfera econmica.

En torno al primer eje de actuacin ya hay avances importantes realizados. Como decamos antes, la economa venezolana ha crecido a tasas muy elevadas gracias a la demanda interior (tanto para el consumo como para la inversin). As, si contamos desde el paro patronal de 2002 hasta 2011, frente al estancamiento de la actividad petrolera (0'235% de crecimiento anual medio2), la no petrolera ha aumentado un 6'78% medio, con ciertos sectores como telecomunicaciones, instituciones financieras o construccin con aumentos anuales, en dicho periodo, entre el 12 y el 17% (incluido el ltimo periodo de crisis). Son cifras que muestran la importante creacin de renta (y por tanto de bienestar material) a partir de la actividad no petrolera.

Era de esperar que con tal aumento de renta media, el desvo de parte de ella a la demanda de productos extranjeros provocase un incremento de las importaciones. Sin embargo, este fenmeno ha sido tan significativo que el valor de las mismas desde 2003 hasta 2009 ya se haba multiplicado por cinco, poniendo en peligro la balanza comercial positiva de la que goza el pas por sus ventas de hidrocarburos. Adems, lejos de compensar el aumento de importaciones, la capacidad exportadora no petrolera del pas se ha resentido en todos estos aos fundamentalmente por una inestabilidad monetaria que afecta a la competitividad y por el abandono parcial de ciertas industrias estratgicas.

La poltica del Gobierno tambin se ha centrado en poner en marcha medidas en torno al segundo eje de accin: la democratizacin de la esfera econmica. El solo hecho de dedicar el dinero del petrleo al gasto social ya implica un gran avance en ese sentido. La nacionalizacin de grandes empresas, la creacin de otras, de propiedad mixta, en las que los asalariados tienen una fuerte participacin en la toma de decisiones, o incluso Misiones dedicadas a apoyar a cooperativas y empresas familiares como Vuelvan Caras o Agropatria (entre otras) son otras de las grandes medidas.

No obstante, los resultados parecen modestos. El Fondo de Desarrollo Nacional (FONDEN), que financia gran parte de las misiones e inversiones productivas, requiere de una mayor participacin popular lo cual implica, al menos, la transparencia en el uso de los recursos. La nacionalizacin de empresas, que a veces ha podido ser algo improvisada, no se ha traducido en algunos casos en una mayor participacin de la clase obrera ni en una mayor eficacia econmica. Y la creacin de cooperativas o las facilidades dadas a las empresas familiares no ha transformado el sistema productivo venezolano, con un reparto histrico muy desigual de los medios de produccin.

Dicho esto, sera absurdo pensar que el Gobierno Bolivariano habra podido hacer frente y transformar toda una estructura de pas que la lgica capitalista tard en construir durante siglos. Una lgica que trataba de orientar las relaciones sociales a la necesidad de acumulacin de capital (eliminando los lazos de solidaridad colectiva). Por eso hay que valorar los grandes avances de dicho Gobierno en un marco fuertemente antagnico.

Haciendo irreversible lo reversible

Harto habra que investigar en la historia econmica para encontrar un Gobierno que en tan poco tiempo haya logrado avances sociales de tal magnitud, partiendo adems de una posicin tan desfavorable en el Orden Econmico Mundial. Sin embargo, desgraciadamente, a pesar de todos los logros y contrariamente a lo que se pueda afirmar desde el Gran Polo Patritico, estos esfuerzos de 12 aos pueden ser destruidos, desde un punto de vista tcnico, en un corto espacio de tiempo. No obviamos aqu el papel del pueblo, que seguro se opondra a tal desmantelamiento. Pero el Poder Popular ser mucho ms slido cuando haya alcanzado la Soberana Popular, cuando pase de beneficiario del proceso transformador a protagonista del mismo. En ese momento, la reversin del proceso revolucionario por parte de agentes exteriores ser casi imposible.

Para ello, la lucha por la Soberana Econmica es central, y la candidatura oficialista parece ser consciente de ello. Pero esto no ser posible si no llegamos a identificar las necesidades del pas, diagnosticar el entramado productivo nacional, e impulsar las potencialidades del pas.

En este sentido y como una necesidad absoluta aparece la reactivacin de la produccin social de alimentos para pasar de la seguridad a la soberana alimentaria, as como el enmarcar las nacionalizaciones de empresas en un plan nacional estratgico de industrializacin, cuidando que estas empresas sean ejemplo de gestin obrera democrtica y eficaz.

Todo esto sin abandonar ni la lucha contra la compleja burocracia que deslegitima el proceso, ni recuperacin del sistema financiero para que ste sirva a los intereses pblicos. Y a nivel regional, profundizar en las alianzas de tipo comercial, productivo, monetario... para combatir la dinmica centro-periferia que mina la independencia de Sudamrica.

De la capacidad de conquistar la Independencia Econmica depende la irreversibilidad del proceso revolucionario. Ya se han dado pasos para ello. Y dentro de apenas dos meses, si los venezolanos y venezolanas vuelven a apoyarlo, el pas enderezar su camino hacia la soberana nacional.

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Notas:

1Objetivo 3.2 del Plan Socialista 2013-2019

2Para este clculo hemos extrado la Tasa de Crecimiento Anual Compuesto (GACR) a partir de los datos de produccin anual (en bolivares constantes de 1997) disponibles en la pgina del Banco Central de Venezuela.

http://www.economiacritica.net/


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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