Portada :: Cultura :: Msica
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-08-2012

Salsa y dulzura

Camilo de los Milagros
Rebelin


Yo soy sonero, y no lo niego, le canto al trabajo y al amor,

le canto al trabajador, que hace posible mi canto.


Conjunto Son 14

Mi hermano el pianista considera que la salsa es, a pesar de todo, una msica simple. Fruto del mestizaje, sus sonidos concilian en cadencias sensuales el conflicto ms brutal de los orgenes latinoamericanos: la esclavitud. En la salsa confluyen -a veces no en el mejor arreglo- los ritmos africanos, de atavismo penetrante y duro, negro, con las melodas refinadas y esquemas armnicos que los europeos traan en su cabeza.

Como casi siempre, mi hermano tiene la razn. Tal que fruto del mestizaje con cinco siglos de andaduras, depositaria de tantas vertientes, la salsa ser un fenmeno histrico complejo. Pero como msica es en efecto sencilla, provista de una complicada simpleza. Aceptemos incluso que es elemental, igual que la tierra. O la lluvia. Y en medio de los matices, aprestmonos a ver la infinita belleza contenida en las cosas simples, porque no hay nada ms hermoso que un amanecer; y tampoco nada ms sencillo.

Eso que llaman salsa despert cuando los ritmos campesinos del Caribe como el son montuno o la guaracha de fuerte raz africana- se enrazaron con la msica culta de saln heredada de Espaa y luego en cierta medida con algunas tendencias del Jazz. Por eso resulta inexplicable aunque original. Las cosas bellas y sencillas de la vida no pueden comprenderse. No se entiende que el producto imperecedero de la esclavitud sea una msica empecinada en compenetrar mundos opuestos. La salsa ms que gnero musical, confluy como movimiento de masas a lo largo del Caribe, Norteamrica y gran parte de Amrica del sur por los 60, cuando la urbanizacin forzada arroj de plano millones de campesinos a los barrios y periferias de las grandes ciudades. Entonces la gente se fue de bruces contra la marginacin. Tambin contra una cultura de masas ajena que no comprenda, contra dinmicas urbanas extraas y agresivas que prometan desangrar sus orgenes. Adentro del Bronx y los guetos de Nueva York; en los arrabales de Cali, Caracas, Medelln o Lima; en el sofoco de Puerto Rico o La Habana, comenz a hervir un fenmeno sin precedentes en el continente: miles de jvenes que ya no pertenecan al campo aunque tampoco caban dentro de los moldes occidentales de la urbanizacin encontraron en la salsa una declaracin de principios: era la msica del barrio, de la esquina, de la calle. Cantaba la vida dura de la ciudad, la nostalgia del campo, el padecimiento del desarraigo. Era la msica del Caribe pero tambin de los jibaritos en la Quinta Avenida. Eran las canciones de los negros en Cali que no son muy distintos de los negros en Matanzas. Eran las melodas de los hacheros que tumbaban palos en el monte pero tambin de los pandilleros y maleantes en Manhattan. Cantaba a la montaa y a la barriada; hablaba de bohos y proletarios, de calles rotas y esquinas solitarias, de guajiros carreteros, de la molienda de la caa y la cogida del caf; soltaba cuentos de gente que sin querer tuvo que irse para el Norte. Era una msica del dolor pero tan alegre!

Era la msica de nosotros, los latinos.

Que la salsa de Nueva York pega mucho al Jazz es cierto. Tambin es cierto que la cubana es la ms desconocida por culpa del bloqueo: y ms original, porque conserva bastante el ancestro guajiro. La de Puerto Rico sin duda ser la ms famosa, difundida y escuchada, emparentada con todas las dems. La colombiana tira mucho hacia la cumbia, la venezolana es eso: venezolana y la peruana no escapa a cierto sabor indio que la hace nica, diferente de las otras. En Mxico gusta desde la llegada espectacular del Mambo y en Panam se confunde con ritmos africanos de nombre impronunciable.

Ray Barretto, Hctor Lavoe, El Conjunto Son 14, Eddie Palmieri, Los hermanos Lebrn, Oscar De Len, Roberto Roena, El Gran Combo de Puerto Rico, Ricardo Ray y Bobby Cruz, la negra Celia, el judo Harlow, La Sonora Matancera o La Poncea, La Orquesta Aragn o la de Tito Rodrguez, todos acabaron por ser verdaderos dolos de una marea atronadora que llen estadios y aturdi calles por dcadas. El entierro de Ismael Rivera en Puerto Rico fue poco ms que apotesico y los conciertos de la Fania All-Stars slo pueden calificarse de una manera: descomunales. Cali ha tenido los mejores bailarines, pero no las mejores orquestas que sin discusin terminaron todas en Nueva York.

Fruta colorida del mestizaje, la salsa est colmada de intrpretes norteamericanos que se asimilaron al sabor caribeo: Larry Harlow, Mark Dimond o Lewis Khan son slo algunos geniales al lado de los negros latinos -sin negro no hay sabor ni guaguanc- como Joe Arroyo, Ismael Rivera, Mongo Santamara, Chocolate Armenteros o la portentosa y Celia Cruz.

Es probable que no haya entre los gneros musicales de Latinoamrica uno menos contestatario en sus letras que la salsa, con notables excepciones como Rubn Blades o Frankie Dante. Por tal motivo se la caracteriza errneamente como expresin frvola que bordea en la superficialidad, cuyos temas no trascienden del relato de incendios (Hay fuego en el 23), vidas de maleantes (Juanito Alimaa), amores, romances y desengaos (Tal vez vuelvas a llamarme). Pero se equivocan quienes creen que la salsa es una msica sin trasfondo poltico: toda ella constituye una rebelin. Un levantamiento multitudinario, pachanguero. La salsa viene a ser, sobre todo en Nueva York, el testimonio de una sublevacin de los latinos que se negaron a ser digeridos por la asimilacin cultural de la bestia del Norte. En ese aspecto comparte similitudes con el Reggae, la msica de los negros caribeos de habla inglesa. Si Wittgenstein afirma que los lmites de su mundo no pasan del lenguaje, las fronteras de la idiosincrasia Latinoamericana se pelean arrebatadamente a punta de Son y Guaguanc en las aceras mismas de los guetos del Norte. La salsa constituye una insurreccin contra la vida marginal de los latinos. Es la afirmacin contundente de lo que somos: mezcla, conflicto, indefinicin. Rechazo a ser parte completa del legado occidental.

Qu es la salsa? Si me lo preguntan no podra decirlo nunca bien. Tal vez un sentimiento. Quiz una calentura dentro de la sangre. Vine al mundo y morir amando sta msica de negros que enloquece a los blancos. Sin embargo soy tan incapaz de definirla como de bailarla. Creo que la salsa tiene algo que ver con la dulzura; y como asegura mi hermanito, con la sencillez, que posee mucho de profundidad. Porque slo una msica que se arranca desde lo profundo puede palpitar con esa voz oscura, miel espesa, como la de Cheo Feliciano lamentando los colores con que se cocina la salsa: la alegre tristeza de nosotros los latinos, esa amargura feliz, ese dolor contento tan simple con el que al fin de cuentas se baila la vida.


Canciones:

Ray Baretto: "Salsa y dulzura"

http://www.youtube.com/watch?v=2u5zJw23Ofc

Clsico entre los clsicos: Son para un sonero del conjunto Son 14

http://www.youtube.com/watch?v=ACkjfPzVrQg

Cheo Feliciano canta con la Fania All-Stars Anacaona

http://www.youtube.com/watch?v=AXDkNZAfx9s

Celia Cruz en frica

http://www.youtube.com/watch?v=AXN-_asIaYs

Salsa callejera en Cali

http://www.youtube.com/watch?v=SbgjjZ8CcQQ

Salsa Colombiana, ms cumbia que otra cosa.

http://www.youtube.com/watch?feature=endscreen&v=zPUiCdzc15g&NR=1

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter