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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-08-2012

Democracia, dnde?

Guani Rodrguez y Sergio Puente
Rebelin


Observar la progresiva descomposicin del actual sistema poltico y econmico (donde los Estados renuncian a su propia soberana y claudican ante las medidas de ajuste dictadas por organismos econmicos como el FMI, el BCE o la CE), as como los consiguientes abusos que de manera sistemtica recaen sobre la colectividad ms vulnerable, no pueden ms que acrecentar mi indignacin, compartida con ese 99% del que formo parte.

La presente situacin me ha trado a la memoria aquellas clases de mi profesor de Sistemas polticos comparados, quien nos explicaba que el marco poltico del Estado moderno es la democracia, porque tericamente permite la participacin y reflexin colectiva en la toma de decisiones del propio Estado, en cuya conformacin se encuentran representantes de la voz popular. Grosso modo.

Hoy, sin embargo, al leer la prensa nacional e internacional solo puedo constatar que aquello que un da estudi es ahora una siniestra caricatura de si mismo. Pareciera que vivimos en un limbo que no reconocemos; un sistema en declive que trata de mantener su hegemona por todas las vas posibles, valindose de la dominacin del poder econmico y militar que ostenta. Me gustara creer que nuestra generacin vive el comienzo del fin de este sistema creador de desigualdades sociales, pero para que esto no sea una mera utopa es necesario contemplar el derrumbe de esta democracia falaz, que es como la conocemos actualmente.

En teora, la democracia garantiza la soberana popular, las libertades individuales y colectivas, y la igualdad ante la ley, todo ello bajo un sistema de mediaciones institucionales entre la sociedad civil, el sistema poltico y el Estado. Basado en un conjunto de normas y procedimientos, el sistema debe generar una dinmica inclusiva en la toma decisiones, donde no se deje de lado a las minoras. Todo ello llevado a cabo por un conjunto de representantes (revocables) de los intereses de la colectividad.

Entonces, en un sistema democrtico importa la participacin, directa o indirecta, del mayor nmero posible de personas para la toma de decisiones y para la creacin y transformacin de las instituciones sociales. Lo importante es que los ciudadanos sean los actores de cambio y de construccin del orden social. Y para lograrlo la democracia debera responder en primera instancia a dos exigencias fundamentales: la limitacin del poder del Estado y la atencin real a las demandas de la ciudadana.

Cada da contemplamos como los Estados son doblegados por etreas fuerzas econmicas y por instituciones transnacionales como el Fondo Monetario Internacional o la troika en el caso europeo. El objetivo es debilitar el Estado de Bienestar, haciendo recaer sobre la ciudadana todos los ajustes y recortes que garanticen sus intereses econmicos y su visin ultraliberal del modelo de Estado.

Unos cuantos banqueros y polticos que vieron en negocios de alto riesgo la posibilidad de invertir el dinero de la ciudadana, son los mismos que ahora buscan que la colectividad pague su irresponsabilidad, en un juego sin lmites ni barreras.

La ciudadana, por otra parte, se encuentra disgregada e indefensa, cercada en su accin y participacin colectiva con leyes que limitan la manifestacin de demandas y crticas a las decisiones gubernamentales. Esto ocurre desde los Estados Unidos hasta Europa. Pongamos como ejemplo el Estado espaol donde el gobierno derechista del Partido Popular pretende demonizar (o quizs penalizar) algunas expresiones de resistencia pasiva.

Otra parte de la poblacin an adormecida, slo puede estremecerse en su puesto de trabajo ante la continua prdida de derechos. La clase media trabajadora, atada a las responsabilidades del sistema econmico (prstamos, hipotecas, crditos) y conmocionada por una crisis que no tiene fin, se ve incapaz de reaccionar ante el miedo de perder lo poco que le van dejando.

Finalmente, estn aquellas personas que ante la dificultad se lanzan a las calles a manifestar su inconformidad con un sistema que perpeta y agranda la injusticia social. Qu ocurre con este grupo de personas? Se organizan en torno a diferentes iniciativas de base que pretenden retomar las bondades del sistema de participacin ciudadana y reformar el modelo de toma de decisiones de los sistemas polticos actuales, recordando que la democracia implicaba contar tambin con sus opiniones.

En el Estado espaol, las medidas de ajuste del dficit y sus costes, son asumidos por la colectividad, mientras que el Gobierno se mantiene en esferas de poder diametralmente opuestas a las necesidades de la poblacin. Anclados en el bienestar de su propia casta y con la visin del aqu no pasa nada, apoyan fervientemente un conjunto de medidas que implicarn la ruina de la clase media, la falta de representacin de la poblacin y, en consecuencia, la defuncin de la democracia.

As, tenemos Estados que benefician emporios transnacionales, que financian guerras, que toman decisiones sin consultar a la poblacin Todo ello en un paisaje poblado por lites econmicas, leyes de excepcin, desahucios, trabajadores atemorizados y una ciudadana presa de la conmocin y la confusin. Un escenario en el que los representantes polticos, sin relacin alguna con la ciudadana, profundizan la brecha de la desigualdad social, disminuyen el poder adquisitivo a las clases medias y bajas, privatizan la sanidad y cierran servicios sociales. Para lograr todo lo anterior se suma la inestimable labor de los medios de comunicacin que no dejan de ser meros dispositivos al servicio del poder.

Entonces, dnde est la democracia? Parece evidente que cada vez ms alejada. No obstante, me inclino a pensar que esto es el principio del declive de un sistema poltico y econmico que se resquebraja por las mismas fallas que sus condiciones de desigualdad e injusticia social han ido generando y que ya no pueden ser soportadas por su elemento de distensin: la democracia. El engao es ya insostenible, difcilmente la democracia, tal y como la conocemos, puede ser hoy verdaderamente ejercida en sus tres campos de accin: sociedad civil, sistema poltico y Estado.

La democracia ya no beneficia al sistema por ello desde las esferas de poder se elaboran nuevas leyes y modos de accin poltica para neutralizarla. Mltiples posibilidades se abren ante el inexorable conflicto entre democracia y poder, que en sus extremos podra pasar o bien por el triunfo y el sometimiento a esta mercadocracia, o bien hacia la transformacin radical en un modelo justo, democracia real, basado en una toma de conciencia colectiva producto de las nuevas luchas sociales y polticas.

Quizs este escenario ttrico que vivimos hoy en da, sea el caldo de cultivo para el nacimiento de un sistema diferente, de un nuevo modelo que se geste en las calles, en las plazas, en los centros sociales, en las organizaciones de base y en las cabezas de muchas personas que da a da trabajan y luchan, mediante una accin social participativa, para recuperar el poder que les ha sido usurpado por la lite gobernante. Grupos que se encuentran educando, reflexionando y trabajando sobre nuevos y viejos entendimientos de justicia social y comunidad, permitiendo crear conciencia colectiva en las clases medias, recordando que la lucha, la democracia y el sistema se construyen desde abajo, con la gente y sus ideas. Hoy, al igual que ayer, lo que est en juego es algo muy valioso: nuestros derechos y nuestras libertades.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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