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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-08-2012

Mujeres, feminismo e Islam
Descolonizar, liberalizar y liberar el feminismo

Zahra Ali
Viento Sur


Cualquier enunciado que asocie los trminos de mujer e islam debera comenzar deconstruyendo la pertinencia de este tema. Tratar sobre la cuestin de la mujer en el islam, preguntarse hoy da por la situacin de las mujeres musulmanas, es el fruto de una elaboracin histrica. No nos preguntamos con tanta frecuencia por las mujeres en el judasmo, no vemos escrito aqu y all el tema de las mujeres en la cristiandad. Lo cierto es que no se trata ni de la naturaleza de los textos sagrados judos y cristianos, ni an menos de las condiciones de vida de las mujeres cristianas y judas, que varan considerablemente segn vivan al Norte o al Sur. Salta a los ojos que slo las musulmanas son designadas por su religin, es decir, que se imputa al islam una influencia fundamental sobre sus condiciones de vida. En general, se designa con el vocablo mundo musulmn a un conjunto de pases, de lenguas y de culturas muy diferentes, que se extienden a varios continentes. Hablar del mundo musulmn y de la mujer en el islam parece mostrar una evidencia y tener una resonancia a la altura de las creencias y de los prejuicios sobre el islam y los musulmanes. Ignorando la diversidad y la complejidad sociolgica de las sociedades mayoritariamente musulmanas, y tambin factores socioeconmicos e histricos, muchos consideran que el islam sera la causa fundamental del subdesarrollo, del arcasmo y del retraso del mundo musulmn. La prueba ms evidente sera la desigual condicin de la mujer musulmana en singular desde luego, porque todas las musulmanas se parecen entre s, testimonio del oscurantismo reinante en esas sociedades.

Hay que constatar la permanente actualidad de los trabajos de Edward Said sobre el orientalismo1, que mostraron cmo se ha construido el espantajo de un Oriente caracterizado por el arcasmo y el oscurantismo, para crear el de un Occidente progresista, moderno e igualitario. Esta representacin de Oriente ha permitido justificar la dominacin colonial, presentada como una misin de civilizacin. Said mostr cmo el tema de la opresin de la mujer musulmana, en particular con la cuestin del velo, ha sido la punta de lanza de esta pretendida misin civilizadora2. Bajo el ttulo La batalla del velo3, Franz Fanon abord el gran desafo que constituy el desvelamiento de las mujeres argelinas durante la dominacin colonial francesa. El velo de las mujeres ha sido considerado como el smbolo por excelencia de la naturaleza retrgrada de la sociedad argelina, y la colonizacin fue presentada como una misin de civilizacin cuyo primer objetivo era liberar a las argelinas del patriarcado rabe-musulmn, de la que eran vctimas, quitndoles el velo. Algunas puestas en escena de ceremonias de desvelamiento en la plaza pblica en Argel, la ms famosa el 13 de mayo de 1958, fueron ampliamente difundidas y presentadas como la prueba de lo bien fundado de la presencia francesa en Argelia.

El argumento de la emancipacin y de la liberacin de las mujeres musulmanas fue central durante la colonizacin, y este feminismo colonial sirvi de fundamento para la pretensin de civilizar el mundo musulmn. Los trminos de la batalla del velo, descrita por Said y Fanon, resuenan de manera sobrecogedora en la forma como est planteada hoy da la cuestin del velo, y en general de la mujer en el islam. Los trabajos de Leila Ahmed4 muestran de manera muy clara que los trminos de las actuales controversias sobre el islam y la temtica de las mujeres musulmanas son herederos del discurso colonial elaborado en el siglo 19 sobre el mundo musulmn. Ahmed muestra cmo la manera en que el velo es hoy da definido, redefinido, contestado e incluso reivindicado por los/las propios/as musulmanes/as, est ligado a su designacin en el discurso colonial como smbolo de la naturaleza opresiva, patriarcal y oscurantista del islam. As, en el Egipto de finales del siglo 19, cuando el velo era usado por la casi totalidad de las mujeres, ya fueran judas, cristianas o musulmanas, slo el velo usado por las musulmanas fue designado por los britnicos, uno de cuyos representantes fue Lord Cromer, como smbolo de la opresin de las mujeres y del arcasmo del islam. Desde entonces, los discursos y las prcticas en torno al velo velamiento y desvelamiento sern elaboradas en buena medida siguiendo esta estigmatizadora designacin5. Por esa razn, el velo, an poseyendo su propia lgica religiosa definida por la ortodoxia musulmana, ha podido ser usado por militantes nacionalistas argelinas como signo de la resistencia a la colonizacin francesa, y ms tarde por las mujeres islamistas para mostrar su rechazo del modelo occidental y su defensa de una modernidad islmica alternativa6, o incluso hoy da en Francia por mujeres reislamizadas que protestan contra la conminacin integracionista7.

La imposicin de este discurso que instrumentaliza al feminismo con fines coloniales e imperialistas resulta llamativa en el perodo posterior al 11 de setiembre, cuando el tema de la liberacin de las mujeres fue invocado por la administracin Bush para justificar sus guerras imperialistas en Afganistn y en Irak8. La famosa frmula de Gayatri Spivak White men are saving brown women from brown men 9 [Los hombres blancos salvan a las mujeres morenas de los hombres morenos] sigue sonando justa, sobre todo cuando se trata de hombres que se descubren feministas cuando se refieren al sexismo de los Otros. No es anodino que el Lord Cromer de Egipto10, que reclamaba el desvelamiento de las musulmanas, fuera presidente y miembro fundador de la Liga Masculina contra el Sufragio Femenino. Como tampoco lo es que en 2004, en Francia, una Asamblea Nacional constituida en casi un 90% por hombres, votara una ley prohibiendo llevar el pauelo islmico y presentndola como una ley de defensa de los derechos de las mujeres. Frente a este uso interesado del feminismo con fines racistas, y pese a la torpeza histrica de la lgica subyacente en el tratamiento poltico y meditico de la temtica de las mujeres musulmanas hoy da, se oyen pocas voces, en particular en el interior de las diferentes corrientes que componen el movimiento feminista, para denunciar esta lgica y diferenciarse de ella.

Gnero, racializacin y clase

En Francia, las sucesivas polmicas en torno al pauelo, y el conjunto de leyes, circulares y debates parlamentarios que han tratado estos ltimos aos desde el uso del niqab en los lugares pblicos a las nieras que llevan pauelo, pasando por las madres con velo que acompaan a sus hijos a la puerta de las escuelas, todo esto expresa una liberacin del lenguaje islamfobo. Dirigido contra mujeres y chicas, siempre bajo cobertura de laicidad y de feminismo, estas medidas de carcter racista y sexista no han sido denunciadas por el movimiento feminista en Francia, e incluso han encontrado en sus filas militantes que les aportan un aval feminista.

Nacira Gunif-Souilamas ha demostrado cmo muchas feministas en Francia se han apropiado de la retrica republicana y han construido su discurso partiendo del espantajo de la chica con velo y del muchacho rabe que representan ahora sus enemigos principales11. Una parte del movimiento feminista en Francia ha optado por designar al Otro musulmn como portador de todos los males machismo, sexismo, arcasmo, fundamentalismo y ha descalificado de esta manera el sentido mismo del compromiso feminista, apoyando implcitamente una lgica que considera a la sociedad francesa de pura cepa en su conjunto como igualitarista por naturaleza, relegando a un segundo plano las verdaderas cuestiones feministas. Al preferir apoyar la lgica islamfoba, estigmatizar el uso del velo, y designar a la cultura y la religin musulmanas como esencialmente portadoras de sexismo, buen nmero de feministas han cado en los mismos esencialismos y en la misma dominacin que ellas han contribuido a deconstruir y a denunciar.

Este continuum del feminismo colonial ha sido extensamente analizado12: la manera como mujeres y feministas occidentales han construido su identidad en oposicin a la mujer del Sur, definida como pobre, no educada, prisionera de su condicin de vctima, reducida al espacio familiar y domstico, religiosa y tradicional. La mujer occidental es, en cambio, justo lo contrario: educada, moderna, domina su cuerpo, es libre e independiente. De igual manera, las feministas negras americanas han mostrado cmo la identidad femenina blanca americana se ha definido en su oposicin a la mujer negra, en particular a travs del mito del matriarcado negro 13.

Recientemente, durante el affaire DSK, fue muy llamativa la solidaridad de clase y de raza en torno al expatrn del FMI, cuyo escndalo fue rodeado de un pdico silencio por el mundo poltico francs, incluyendo a un buen nmero de figuras feministas14. Algunos/as llegaron a minimizar la acusacin de violacin, relacionndola con el puritanismo americano, lejos de las tradiciones de seduccin a la francesa. DSK no es ms que un seductor... no hay nada malo en ello! As, el sexismo, la violacin, la violencia, son siempre la obra de los otros, de los jvenes de los barrios, de los hombres de cultura musulmana. Este asunto ha revelado las imbricaciones de las cuestiones de gnero con las cuestiones sociales y raciales, y ha mostrado la pertinencia del anlisis y de la lucha en trminos de imbricacin. Las cuestiones sociales y de racializacin no pueden ser separadas de las cuestiones de gnero. Como lo mostraron las pioneras del Black feminism con la famosa frmula All the women are white, all the Blacks are men 15 [Todas las mujeres son blancas, todos los negros son hombres], la manera de sexuar un cuerpo es tambin una manera de racializarlo, y el feminismo no puede ahorrarse el integrar en su anlisis y en su cuestionamiento de la dominacin patriarcal las otras formas de dominacin, sin lo cual puede llegar a ser l mismo portador de racismo.

Esta toma de consideracin de las otras formas de dominacin, que pueden manifestarse entre las mujeres y que tiene por efecto relativizar la universalidad del grupo mujer, no debilita en nada al feminismo, excepto si se entiende el feminismo de manera homognea. Pero la unidad del feminismo, y no su homogeneizacin, es completamente posible y el reconocimiento de las lneas de demarcacin y de divisin puede tener como efecto reforzar al feminismo16. La construccin de coaliciones entre feminismos no es posible ni pensable ms que en el reconocimiento de las diferencias y de las divergencias que separan a las feministas entre ellas, incluido en la conflictividad inherente a cualquier coalicin. Los diferendos que separan a las feministas musulmanas de las otras feministas no son en s obstculos a la lucha en comn sobre cuestiones fundamentales que fundamentan el compromiso por los derechos de las mujeres, pero su no reconocimiento podra impedir cualquier cooperacin. Las coaliciones son posibles en la medida en que las agendas y las prioridades de luchas de algunas no se impongan a las otras, y haya reconocimiento real de la pluralidad de las modalidades de lucha por los derechos de las mujeres17.

Cuestiones feministas fundamentales, como la violacin, la violencia domstica, el acoso sexual, la desigualdad salarial, el reparto desigual de las cargas domsticas, el sexismo del mundo publicitario, y de las representaciones normativas infantilizantes de las mujeres, la mercantilizacin de su cuerpo, de su imagen degradante vehiculizada por el mundo de la moda que influencia nuestras formas de vestirnos y de cubrirnos, y cuestiona nuestras maneras de consumir, todas estas cuestiones renen a las mujeres entre s y estn en el centro de su vida cotidiana. La imposicin de estas cuestiones muestra la urgencia de renovar el feminismo, un feminismo sin fronteras 18 que integre las cuestiones sociales y raciales en su crtica de la dominacin masculina. Reconociendo la pluralidad de las formas de ser feministas, y la legitimidad de discursos feministas alternativos que se articulan y toman forma en otros registros de referencia, que pueden ser religiosos, y provenientes de otras herencias y tradiciones polticas, el feminismo podra reforzarse renovndose.

Feminismo islmico

Es cierto que los espacios donde se ha abordado la asociacin de los trminos feminismo e islam, y la elaboracin terica de lo que es habitualmente denominado feminismo islmico/musulmn, son sobre todo medios intelectuales y universitarios, que siguen siendo elitistas y reservados a un pblico enterado. Son en primer lugar intelectuales, investigadoras en ciencias sociales, por lo general de cultura musulmana, as como militantes feministas musulmanas, que han comenzado a denominar los movimientos de reivindicaciones de las mujeres musulmanas por la igualdad de los sexos dentro del marco religioso musulmn como la expresin de un feminismo islmico. Las propias interesadas no siempre se designan as, muchas de ellas slo se reconocen en esta denominacin desde un perodo muy reciente y siempre de manera bastante crtica. Sin embargo, las mujeres que han contribuido a la democratizacin del concepto de feminismo islmico, tal como ha aparecido desde comienzos de los aos 1990, son en su mayor parte mujeres comprometidas en redes intelectuales y militantes, que buscan relacionar la reflexin sobre las cuestiones de gnero en el islam con un compromiso social por la mejora de su situacin, y ms en general contra las discriminaciones que sufren las mujeres musulmanas.

El feminismo islmico tal como ha tomado forma en estos veinte ltimos aos designa a un movimiento transnacional, que se inscribe en la continuidad del pensamiento reformista musulmn que emergi a finales del siglo 19, que reclama una vuelta a las Fuentes del islam (Coran y Sunna) con el fin de eliminar lecturas e interpretaciones sexistas que traicionan la esencia liberadora del mensaje de la Revelacin cornica, y a la utilizacin del instrumento jurdico del ijtihad para aprehender el islam en relacin con la evolucin del contexto. Las feministas musulmanas consideran que el islam original no promueve ningn patriarcado, sino al contrario la igualdad de los sexos. Llaman a una lectura, as como a una relectura de las Fuentes del islam, utilizando las ciencias sociales, para extraer los principios de igualdad y de justicia y distanciarse de las interpretaciones elaboradas a travs del tiempo partiendo de una ptica machista y patriarcal, que el fiqh jurisprudencia islmica ha heredado. Para ellas se trata de una reapropiacin del saber y de la autoridad religiosa por y para las mujeres, y muchas de ellas se arman con una doble formacin, la del dominio de las ciencias islmicas y de los instrumentos de las ciencias sociales, para hacer emerger un pensamiento y una concepcin nuevas de las mujeres en el islam.

A travs de este cruce entre mbito feminista y mbito islmico, el feminismo mulsulmn introduce cuestionamientos fundamentales en el interior de ambos: en el feminista, cuestiona la dominacin del modelo occidental colonial y neocolonial que se habra impuesto como la nica va de liberacin y de emancipacin, as como la idea de que el feminismo sera antinmico con lo religioso e impondra un distanciamiento del mismo. En el mbito islmico, cuestiona todo un aspecto de la jurisprudencia musulmana elaborada a partir de un punto de vista masculino y sexista, denuncia la marginalizacin del papel y del lugar de las mujeres en la historiografa musulmana clsica, as como en la apropiacin del saber y de la autoridad religiosa por los hombres en detrimento de las mujeres. La connotacin occidental y colonial del trmino feminista conduce adems a despreciar esta apelacin y a privilegiar un vocablo que parece ms prximo a la cultura musulmana, como el vocablo reformista femenina.

Aunque sus producciones escritas acadmicas siguen estando reservadas a un pblico restringido, el pensamiento feminista musulmn se ha democratizado ampliamente y muchas dinmicas musulmanas y grupos femeninos y feministas se han apropiado de sus ideas. El propio trmino feminista es cada vez menos rechazado en las esferas musulmanas, y cada vez ms redefinido y resignificado. El feminismo musulmn ha mostrado tambin una porosidad de fronteras entre militancias laicas e islamistas, en la medida en que su elaboracin no se basa en investigaciones y trabajos estrictamente religiosos, sino que se alimenta de las ciencias sociales para formular su pensamiento y sus ideas. Puede decirse que este movimiento inicia una dinmica nueva que hace de puente entre una reflexin y escritos producidos en el interior del mbito islmico, y trabajos elaborados fuera de ese mbito por intelectuales y pensadores/as laicos, introduciendo as una tercera va que rene ahora reflexiones y actores y actrices que antes se ignoraban o se criticaban radicalmente.

Lo que caracteriza al posicionamiento del feminismo islmico es que se funda en una doble crtica: a imagen de los otros feminismos que han emergido en lo que se ha denominado la tercera ola feminista, se plantea como una crtica dentro del feminismo. Al igual que el Black feminism y que la crtica feminista postcolonial, el feminismo islmico se piensa desde el cuestionamiento del feminismo colonial y de la imposicin de un modelo nico de lucha por la emancipacin; a esta postura poltica se aade una crtica religiosa del feminismo, de su pretensin de no existir ms que en el materialismo y dejando de lado lo religioso. Las figuras del feminismo islmico a escala internacional plantean un cuestionamiento fundamental, a saber, que el feminismo en tanto que modalidad de cuestionamiento de la dominacin masculina y de lucha contra el patriarcado, y en tanto que prctica de la emancipacin, no es el fruto de Occidente, sino que representa una dinmica que ha existido tanto en el Sur como en el Norte. A comienzos del siglo 20, los movimientos feministas que tomaban forma en el Sur eran parte integrante de los movimientos nacionalistas y anticoloniales. En Egipto, por ejemplo, el movimiento feminista egipcio no sigui, y an menos sucedi, a los movimientos feministas europeos, sino que naci en el mismo momento, y se debilit integrando las reivindicaciones anticoloniales y nacionalistas de la poca. As, el compromiso feminista est histricamente ligado al anticolonialismo en el Sur, de igual manera que se conjug con el antirracismo de las militantes negras americanas.

En Francia, el feminismo islmico es una dinmica emergente representada por musulmanas, en ocasiones muy activas en el campo intracomunitario, y a la vez militantes feministas convencidas y comprometidas. Estas musulmanas feministas no operan con jerarquas entre, por un lado, luchar contra la dominacin masculina y promover lecturas del islam de acuerdo con sus convicciones feministas, y por otro, luchar contra el racismo, la islamofobia que las estigmatiza, a allas y a sus hermanos, remitindoles a ese Otro, arcaico y oscurantista. Esta imbricacin del antisexismo con el antirracismo no es una cuestin de eleccin, sino una postura frente a una doble opresin. Partiendo de ella, las musulmanas se reapropian del feminismo, lo redefinen, lo alimentan, y contribuyen as a su renovacin. Esta militancia nueva, por la diversidad de sus componentes (sociales, religiosas, generacionales, de recorrido militante, etc.), permite en realidad liberalizar al feminismo, colocarlo en el centro de los debates sobre las desigualdades racistas, sociales y sexuales.

Zahra Ali est comprometida desde hace muchos aos en militancias musulmanas, feministas y antirracistas. Es actualmente estudiante de doctorado en el EHESS y en IFPO.

http://frontdu20mars.github.com/Textes/2012/07/06/femmes-feminisme-et-islam-decoloniser-decloisonner-et-renouveler-le-feminisme.html

Traduccin: VIENTO SUR

Notas

1. Said, E., Orientalismo, edicin en castellano, Debate, 2002

2. Otra cuestin ha sido la auscultacin de las mujeres por un mdico hombre. Leila Ahmed cita sobre este tema a Lord Cromer, el oficial encargado de la supervisin de la dominacin colonial britnica en Egipto: I am aware that in exceptional cases women like to be attended by female doctors, but I conceive that throughout the civilised world, attandance by medical is still the rule. En Ahmed, L., Women and Gender in Islam. Historical Roots of a Modern Debat, Yale University Press, 1992, captulo 8, The discourse of the veil, p.154.

3. Fanon, F., LAlgerie de dvoile, en Lan V de la rvolution algrienne, Ed. La Dcouverte, 2001.

4. Women and Gender y A Quiet Revolution, op.cit.

5. A Quiet Revolution. The Veils Resurgence from the Middle East to America, Ed. Yale University press, 2011.

6. Hay importante literatura sobre este tema. Ver entre otros: Gle, N., Musulmanes et Modernes, Voile et civilisation en Turquie, Ed. La Dcouverte, 1993 ; Ahmed, L., A Quiet Revolution, op.cit. ; Mahmood S., Politics of Piety, The Islamic Revival and the Feminist Subject, Ed. Princeton University Press, 2005; Lila Abu Lughod, Remaking Women, Feminism and Modernity in the Middle-East, Princeton University Press, 1998.

7. Leer sobre este tema los trabajos de Khosrokhavar F., LIslam des jeunes, Ed. Flammarion, 1997; captulo LIslam au fminin p. 117 a 142 ; y Gaspard F. (en colaboracin) Le foulard et la Rpublique, Ed. La Dcouverte, 1995; Cesari J., Musulmans et rpublicains. Les jeunes, lIslam et la France, Ed. Complexe, col. Les Dieux dans la Cit, Bruselas, 1998 ; y Ali Z. y Tersignif S., Feminims and Islam : a post-colonial and transnational reading, en Exchanges and Correspondence : The Construction of Feminism, dir. C. Fillard y F. Orazi, Ed. Cambridge Scholars Publishing, oct. 2009.

8. Leer sobre este tema Lila Abu Lughod, Do Muslim Women Really Need Saving? Anthropological Reflections on Cultural Relativism and Its Others, American Anthropologist 194 (set. 2002), 783-90.

9. Leer el artculo pionero de Gayatri Spivak, Can the Subaltern Speak?, publicado por primera vez en 1988 en Marxism and the Interpretation of Culture, de Cary Nelson y Lawrence Grossberg

10. Oficial britnico encargado de la supervisin de la dominacin colonial britnica en Egipto.

11. La rpublique mise un par son immigration, Ed. La Fabrique, 2006 ; Mac E. (en colaboracin), Les fministes et le garon arabe, Ed. Aube, 2004.

12. Mohanty C., Under Western Eyes, op.ci.

13. Davis A., Femmes, race et classe, Ed. Des Femmes, 1983, y Black Feminism, op.cit., pp.34-42.

14. Para un excelente anlisis feminista del affaire DSK, ver la obra dirigida por Christine Delphy, Un troussage de domestique, Ed. Syllepse, 2011.

15. Parte del ttulo de la obra fundadora de los estudios feministas negros estadounidenses: Hull G., Scott P.B., Smith B., All the Women are White, All the Blacks are Men but Some of Us are Brave: Black Womens Studies, Ed. Feminist Press, 1982.

16. Chandra Talpade Mohanty, Feminims without Borders: Decolonizing Theory, Practising Solidarity, Ed. Duke University Press, 2003.

17. En Francia, es interesante en este sentido la experiencia del Colectivo de Feministas por la Igualdad.

18. Chandra Talpade Mohanty, Feminims without Borders, op.cit.



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