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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-08-2012

El autonomismo y su influencia en el 15-M

Violeta Bentez y Miguel Sanz
En Lucha


La influencia de las ideas autonomistas ha orientado las formas de organizacin y las aspiraciones del movimiento de las y los indignados. Aqu se analiza de forma crtica la convergencia entre las ideas de la izquierda autonomista y el movimiento 15M durante el ltimo ao.

Merece la pena advertir que el autonomismo no es un planteamiento poltico homogneo y muchas de las descripciones hechas en este artculo pueden ser vlidas para una seccin del autonomismo pero no para otras. Por ejemplo, caracterizaremos las ideas autnomas como contrarias a la participacin electoral porque la mayora del movimiento autnomo as se reivindica. Sin embargo, existen multitud de espacios autnomos donde s se participa en la lucha poltica a travs de candidaturas electorales.

Origen del autonomismo

El autonomismo tiene sus orgenes en la lucha de los y las trabajadoras italianas en los aos 60. Un grupo de sindicalistas desarroll una corriente crtica, llamada obrerismo, basada en el rechazo del reformismo sindical y las concesiones de los partidos polticos de la izquierda institucional -sobre todo el Partido Comunista Italiano (PCI). En esta poca proliferaron numerosas organizaciones autnomas de masas como Lotta Continua y Avanguardia Operaria. Argumentaban que la liberacin del obrero-masa requera la separacin total del capitalismo. Desarrollaron la estrategia de actuar de forma autnoma respecto del sistema y de sindicatos y partidos de todo tipo, creando un movimiento basado en asambleas autnomas con democracia directa.

Con tcticas contundentes, que en realidad estaban alejadas de gran parte de la poblacin, mantenan contacto con un sector del movimiento obrero mientras ste iba en auge, pero a finales los 70 cuando bajaron las luchas, la organizacin desapareci ante el ascenso del reformismo. En estos aos el PCI consigui su mayor victoria histrica en las elecciones. Los y las obreristas creyeron que la radicalizacin de cierta parte de la clase obrera se extenda al resto de la sociedad, cuando, a pesar de que fuera cierto que haba un incremento en la conciencia de clase, el reformismo segua siendo la ideologa dominante.

Tras el declive de las luchas, desde el autonomismo se desarroll un nuevo anlisis del sistema en el que la clase trabajadora ya no era el sujeto de cambio social. La corriente cambi su enfoque poltico del obrero-masa hacia el trabajador socializado, es decir, otros grupos sociales que fueran capaces de realizar cambios revolucionarios en la sociedad, sobre todo estudiantes universitarios y sectores marginales de la sociedad como los y las desempleadas y precarias. Esta idea se defini en el trmino de la multitud de Toni Negri y Michael Hardt en su libro Empire.

Agrietando el sistema

El autonomismo actual est marcado por ideas de Toni Negri, Michael Hardt, y otros pensadores como John Holloway, y por experiencias como el levantamiento zapatistas de 1994 o la oleada anticapitalista de inicios de los 2000.

El autonomismo est marcado en base a su posicin frente al Estado, al sistema poltico y a las formas de lucha que segn este planteamiento ideolgico tienen capacidad para desafiar al sistema.

La postura frente al Estado -en convergencia con las ideas anarquistas y anarcosindicalistas clsicas- podra resumirse en hostilidad y rechazo absolutos, as como ante cualquier tipo de liderazgo organizativo y de partido poltico, pues todo tipo de Estado representa la dominacin de un grupo de la sociedad sobre otro y, por tanto, la negacin de la libertad individual, al tiempo que las organizaciones polticas encorsetan la iniciativa espontnea de las y los trabajadores y otros sujetos polticos (precariado, estudiantes, inmigrantes, excludos/as) en su prctica de auto organizacin en la lucha. Por tanto, segn el autonomismo, un movimiento que pretende cambiar radicalmente el sistema no debera enfocar la lucha sobre el Estado ni intentar tomarlo porque el resultado sera una replicacin de una estructura igualmente represiva. No son vlidos los instrumentos clsicos de organizacin partido y sindicato- pues suponen una reproduccin de los elementos jerrquicos y de control social sobre los que se asienta el sistema capitalista. Se descartan los intentos histricos de establecer un estado revolucionario como el de la Revolucin Rusa, que segn la interpretacin tanto autnoma como oficial, condujeron directamente hacia el estalinismo y sus horrores represivos.

Frente a la reivindicacin de reformas en el Estado y el sistema poltico, la proposicin tctica consiste en crear espacios liberados independientes - grietas en el sistema, como dice John Holloway en su libro Agrietar el Capitalismo. Una grieta puede ser una manifestacin, un grupo de consumo, una huerta urbana, una huelga o cualquier accin que desafa directamente a la lgica del sistema capitalista. Este terico del autonomismo plantea que mediante la creacin, expansin, multiplicacin y coalescencia de estas grietas de millones de diversos espacios podemos destruir la textura del sistema1. Es decir, hay que crear espacios liberados del capitalismo, de jerarquas y opresin, que sern tan atractivos para la mayora de la gente, induciendo un cambio en los estilos de vida y un abandono de la participacin en el sistema hasta que se transforme la sociedad en su conjunto.

Muchas de estas ideas han calado profundamente en el 15M. Desde el principio, y un ao despus de su nacimiento, multitud de activistas dedican una gran cantidad de esfuerzos a la puesta en marcha de iniciativas libres que pretenden promover un espacio de vida al margen del capitalismo. El auge del cooperativismo autnomo o radical debe ser visto como un fructfero intento de ejemplificar las posibilidades de liberacin de un modo de vida impuesto por el sistema, y que est conduciendo, en la prctica, a que muchas personas conecten con espacios alternativos y militantes, y que incluso muchas de estas alternativas representen una salida real a la situacin de vulnerabilidad social y desempleo. La creacin de espacios liberados representa una parte til de la lucha que contribuye a politizar y ampliar el entorno de personas en contacto con los movimientos sociales y, por tanto, son iniciativas que deben ser apoyadas por todos los que queremos transformar el mundo. Sin embargo, debemos tambin ser conscientes de sus limitaciones para la transformacin radical de la sociedad.

Espejismos, mayoras y consensos

La prctica autnoma de generacin de espacios liberados ya sean tanto espacios fsicos como espacios organizativos- plantea el peligro de caer en el espejismo de una verdadera liberacin y recreacin de un modelo de sociedad post-capitalista. Por un lado, el sistema capitalista se define por ser un sistema que concentra, centraliza y privatiza la produccin y el consumo de aquellos elementos bsicos para el funcionamiento de cualquier sociedad. Cualquier iniciativa de generacin de espacios libres nunca estar totalmente aislada del sistema y siempre conectar de una forma u otra con la imposicin que realiza el capitalismo a travs del control sobre ciertas producciones y servicios. Las iniciativas de liberacin de espacios especialmente en el mbito del consumo- siempre estarn limitadas a sectores perifricos de la economa, no a los centrales, ofrecindose as islas liberadas pero que en la prctica conviven con un sistema que sigue manteniendo el control sobre los sectores econmicos claves.

En segundo lugar, los modos de actuacin poltica asentados en la prctica de generacin de espacios al margen del sistema siempre estn destinados y pueden ser secundados slo por una minora. El sistema capitalista se fundamenta en que la mayora de la gente debe ir a trabajar, realizar labores de trabajo reproductivo en el mbito domstico limpieza, comida, cuidados fsicos y emocionales- y depender del ingreso de un salario para continuar viviendo. Esta realidad vital bloquea la posibilidad de que la mayora de la gente puede dedicarse a un modo de vida que requiere de la dedicacin de muchas horas a los espacios liberados. De esta forma, las acampadas del 15M al igual que una casa ocupada o un centro social- slo podan ser sostenidas a travs de la presencia continua de personas cuya realidad vital les permita permanecer all (desempleados/as, estudiantes, jvenes precarios, excluidos, etc.). El sostenimiento de las acampadas no poda ser secundado de forma activa por la mayora de trabajadores y trabajadoras. Es por ello que el autonomismo est destinado a ser secundado por minoras con unas condiciones de vida muy concretas, pero no representa una alternativa de lucha para la mayora de la clase trabajadora y las y los oprimidos.

La combinacin del espejismo de la liberacin y del enfoque de una lucha que slo puede ser apoyada por pequeos sectores sociales avoca a los planteamientos autnomos a un callejn sin salida cuando es propuesto como medio de transformacin social profunda y radical, aunque esto no elimina el importante papel de politizacin, radicalizacin e implicacin en la lucha que muchas de estas iniciativas provocan.

Cabe aadir que la bsqueda constante de espacios liberados que las ideas autnomas promueven, de las que el 15M se ha hecho eco en muchos casos, conduce a poner el nfasis en los medios y las formas de lucha y no tanto en la posibilidad de obtener resultados o los fines que esos medios persiguen. As es como se realiza una valoracin positiva desproporcionada de ciertos mtodos de toma de decisiones como el consenso. La idea de que el consenso refleja algn tipo de fin en s mismo donde es posible el entendimiento sin mayoras que ganan votaciones frente a las minoras que las pierden una imposicin injusta segn ciertos postulados del autonomismo- es una idea enormemente extendida. El consenso es un mtodo de toma de decisiones alcanzable y deseable en ciertas situaciones pero extendido de forma inflexible en asambleas como las del 15M con cientos o miles de participantes es simplemente un despropsito que lastra la agilidad y la actuacin prctica. Este nfasis en el camino la forma en que se toman las decisiones- frente al punto de llegada los resultados obtenidos de la lucha- refleja de nuevo las ansias de generar espacios libres de las ideas dominantes pero que en la prctica, el resultado puede ser asambleas interminables que acaban desanimando ms que empujando a actuar y conseguir victorias. De nuevo, este planteamiento es slo vlido para unas secciones del autonomismo pues, como vimos durante los primeros meses del 15M, muchos activistas autnomos entendieron la importancia de realizar votaciones como mtodo de toma de decisiones.

Incomprensin del papel de la lucha por las reformas

Del mismo planteamiento de rechazo absoluto al Estado descrito ms arriba, la lgica de un sector del autonomismo suele renunciar a establecer cualquier tipo de demandas al sistema, pues se entiende que exigir reformas slo refuerza la legitimidad del Estado. Sin embargo, esta cuestin es fundamental para crear un movimiento que realmente pueda acercarse a lograr sus objetivos de cambio social a travs de la involucracin creciente de la mayora de la gente. Egipto constituye un ejemplo claro, pues fueron las demandas ms bsicas (derechos democrticos como el final de la dictadura y elecciones libres, un sueldo mnimo y mejores condiciones laborales) las que hicieron que la gente se identificara con el movimiento revolucionario que abordaba demandas que afectaban directamente a sus vidas. La gran mayora de la gente se acerca a la poltica exigiendo reformas concretas, por ejemplo, un sueldo mejor o educacin pblica. En el proceso de estas luchas, que son reformistas, la gente se radicaliza, al darse cuenta de la posibilidad de luchar y ganar, del poder colectivo, as como al sufrir y ver las limitaciones democrticas del sistema.

As, la autonoma total del sistema y el rechazo a la lucha por reformas limita a la hora de conectar con la mayora de la gente pues se abstiene de los mbitos formales/tradicionales de la lucha a los que la mayora mira a la hora de implicarse polticamente. De esta forma, una estrategia correcta en el 15M debera haber debido priorizar las propuestas que involucraban activa o pasivamente al mayor nmero de personas posibles. Por ejemplo, una manifestacin, huelga o piquete casi siempre ser mucho ms contundente y eficaz que hacer un flashmob o una huerta ecolgica, y las peticiones por la proteccin del sistema pblico de sanidad y educacin encontrarn mayor eco en la poblacin que la lucha aqu y ahora por sustituir el sistema en su conjunto. Sin embargo, en las asambleas del 15M eran demasiado frecuentes los llamamientos a no caer en peticiones reformistas y mirar siempre a las aspiraciones mximas que, adems de carecer de posibilidades reales de proliferar, alejaban al movimiento de la mayora de la gente que sigue creyendo en la necesidad de una transformacin progresiva de la sociedad.

Rechazo de los partidos

El rechazo a los partidos polticos y las organizaciones tradicionales de la izquierda ha sido una caracterstica definitoria y positiva del 15M compartida por el autonomismo. Esta convergencia no es producto de una transformacin ideolgica radical hacia las ideas libertarias de miles de personas, sino ms bien el resultado de la experiencia poltica de la poblacin del Estado espaol durante los ltimos 30 aos. El mrito a la hora de extender este rechazo no es de los activistas del movimiento autnomo, sino ms bien de las propias fuerzas tradicionales de la izquierda. No contamos con espacio aqu para describir la trayectoria contradictoria de organizaciones polticas como el PCE, el PSOE y sindicales como CCOO y UGT pero, en general, las decenas de miles de activistas que han constituido el 15M se han visto alejadas de ellas, ya sea por la deriva hacia la derecha y las medidas populares del PSOE o por el descrdito del burocratismo de CCOO y UGT. Sin embargo, podemos decir que las ideas antipartido llevaron al 15M a posiciones irracionales donde no existan diferenciaciones entre unas organizaciones y otras. Esta no diferenciacin entre partidos que chocan frontalmente con los intereses de la clase trabajadora y aquellos que luchan por estos intereses condujeron a propuestas absurdas como No les votes o Aritmtica 20N donde se peda el voto para un partido espaolista y de derechas como UPyD slo para daar el bipartidismo.

Sin embargo, en las elecciones del 20N, muchos y muchas activistas del 15M que supuestamente rechazaban el mbito poltico oficial estuvieron pendientes de las elecciones y muchos de ellos votaron. De hecho la mayora del Movimiento, incluidas las personas autnomas, entendieron la victoria del PP como un retroceso que dara lugar a ms prdidas de derechos. Entonces, influye la poltica oficial en la trayectoria de la lucha? Son importantes las elecciones pese a representar esta falsa democracia?

Las elecciones, por lo general, no deben ser un objetivo central para los movimientos que aspiran a transformar drsticamente la sociedad. Sin embargo, ofrecen un espacio para desplegar la propaganda, as como una oportunidad de acercamiento haca la mayora de las trabajadoras que an confan en el sistema electoral. No intervenir en ellas implica no dar alternativas y rechazar una herramienta que, sin ser un fin en s mismo, puede ayudarnos en la extensin de ideas anticapitalistas.
Una vez ms, la influencia de las ideas autnomas respecto a la lucha poltica contribuye a aislarnos ms que acercarnos al grueso de la poblacin que queremos movilizar.

El sujeto de cambio

Una de las caractersticas centrales del autonomismo contemporneo y que constituye un asunto en liza dentro del 15M es el papel de la clase trabajadora en el cambio social. Como se explica al principio de este artculo, las derrotas obreras y el avance del neoliberalismo en los aos 70 condujo a sectores de la izquierda autnoma a rechazar a la clase trabajadora como sujeto central en la lucha, apostando por sectores sociales excluidos y mucho ms oprimidos que la clase trabajadora asalariada. Este planteamiento vio su resurgir gracias al concepto de multitud que representa el conjunto de individuos que tienen choques con el sistema no slo por su identidad como trabajadores, sino en base a otras categoras como la de mujer, inmigrante, desempleado, etc. y cuya existencia refleja un capitalismo que ya no asienta su poder y su reproduccin sobre el conjunto de los trabajadores y trabajadoras como clase sino sobre el conjunto de la poblacin que realiza diferentes funciones para el sistema ms all del trabajo material. Este debate tena una traslacin clara en las asambleas del 15M cuando los sectores anticapitalistas y socialistas revolucionarios pedamos una orientacin de la lucha hacia la clase trabajadora. Ms all del debate en s y las conclusiones parejas que lleva asociado sobre la relacin con los sindicatos mayoritarios, parece que el 15M ha entendido de forma natural que la participacin y movilizacin de las y los trabajadores representa una fuerza material de mayor envergadura que las manifestaciones, ocupaciones y asambleas. As, el engarce del Movimiento con las movilizaciones laborales en los sectores de la sanidad y la educacin o su apoyo a la huelga general del 29M ha neutralizado el ncleo duro del autonomismo que apostaba por aislarse de las y los trabajadores ms activos y sus organizaciones sindicales.

Tras un ao de 15M podemos decir que el desarrollo de la experiencia de lucha ha limado muchas de las posiciones ideolgicas de las que el autonomismo es abanderado. Esta convergencia era ms el resultado de la inexperiencia poltica de muchos activistas del 15M que del trabajo ideolgico realizado por el sector autnomo organizado. Con la adquisicin de experiencias se han revisado posiciones cerradas sobre la relacin con las organizaciones (acudiendo a manifestaciones convocadas por CCOO, por ejemplo) y permitiendo mucho ms oxgeno para aquellas que, como En Lucha, han estado en el Movimiento desde el principio y contina apostando por l. Esta evolucin y alejamiento de las posiciones del autonomismo en el 15M no resta validez al enorme y valioso trabajo realizado por las personas encuadradas en esta ideologa, pero s muestra hasta qu punto debemos dotarnos de posiciones ideolgicas que nos habiliten para plantear un anlisis correcto de la situacin y una buena estrategia para luchar.

Fuente: http://www.enlucha.org/site/?q=node/17312



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