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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-08-2012

Despidos en el sector pblico

Ricardo Rodrguez
Rebelin


No es verdad que, como tanto se repite en estos tiempos de desescombro moral, el riesgo de despido vuelva al trabajador ms eficiente; lo vuelve ms sumiso, que no es lo mismo. La amenaza de perder el empleo hace que el trabajador trate de caer en gracia a aquel de quien depende que conserve su medio de vida. Si para ganarse la voluntad del jefe ha de trabajar mejor, tratar de hacerlo. Pero bien puede suceder que no sea se el deseo de algn jefe.

Se supone, aunque a veces sea mucho suponer, que un empresario privado aspira a que sus trabajadores sean eficientes y cumplidores, pues de ello depende que prospere su negocio y aumenten sus beneficios. Pero en el sector pblico las cosas son diferentes. Aqu el dinero que gestiona quien da las rdenes en ltima instancia no es suyo, sino de los contribuyentes. Un gobernante puede abrigar la tentacin de favorecer el inters de partido, o incluso el mero lucro personal, en lugar del inters general. Si dispone de la facultad de despedir a empleados como en el sector privado, puede optar por desprenderse de los buenos trabajadores pblicos que sirven a los intereses generales y son, por ello mismo, un obstculo a su ambicin. La nica garanta de que los empleados del sector pblico son un contrapeso democrtico ante el poder poltico estriba en que solamente puedan ser apartados de su puesto cuando por expediente disciplinario objetivo se demuestre que han incumplido gravemente sus obligaciones. La legitimacin del gobernante es la eleccin popular; la del empleado pblico, la seleccin en procesos objetivos basados en los principios de publicidad, igualdad, mrito y capacidad.

Otorgar al gobierno la facultad de despedir a casi un milln de empleados pblicos por medio de expedientes de regulacin para cuya consumacin legal baste con descapitalizar el ente pblico de que se trate es lo mismo que otorgar a tal gobierno un poder dictatorial. Se asegura la servidumbre de los empleados del Estado, cuya neutralidad e imparcialidad es tan importante para la pervivencia de la democracia como la de los jueces. Estamos, pues, ante la aniquilacin del Estado de Derecho y el retorno a la concepcin patrimonial del Estado. O sea, el regreso al feudalismo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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