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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-08-2012

Julian Assange, el caso Pinochet y los lmites de la democracia britnica

Marcos Roitman Rosenmann
La Jornada


Hace 14 aos, en 1998, el mundo viva apaciblemente, segn se mire. Las guerras eran las mismas y tenan lugar en la periferia del capitalismo. El campo de batalla por el control de las materias primas se extenda, entraba en juego la privatizacin de todos los recursos naturales, incluido las fuentes hdricas. El neoliberalismo desregulaba a prisa para facilitar la llegada de las hipotecas basura y dar pinges ganancias al capital financiero. Nos advertan del apagn informtico del ao 2000 y dbamos la bienvenida al siglo XXI. En lo esencial los sobresaltos fueron pocos, pero de hondo calado. La primera guerra de Irak, las guerra espurias en el territorio de la ex Yugoslavia, la consolidacin de los pases emergentes y una Amrica Latina sin dictaduras. An no exista la Repblica Bolivariana de Venezuela y la derecha mundial concentraba sus descalificaciones en Cuba, sin variar el protocolo de la guerra fra. El mapa del siglo XXI an estaba en ciernes, nada haca prever el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York, percutor del unilateralismo en las relaciones internacionales y las guerras contra el terrorismo internacional.

Sin embargo, un hecho, en materia de derechos humanos, hara que la justicia internacional cobrara protagonismo en las postrimeras del siglo XX, la detencin en Londres del dictador chileno Augusto Pinochet. Gran Bretaa deba resolver la extradicin solicitada por el juez de la Audiencia Nacional de Espaa, Baltasar Garzn, a demanda de la acusacin particular y popular encabezada por el abogado Joan Garces. Gobernaba la socialdemocracia de Tony Blair y la tercera va.

El gobierno de su majestad Isabel II, Espaa y Chile sufrieron un shock. Ninguno de los tres estados deseaba que el tirano fuese juzgado por crmenes de lesa humanidad. Como demostracin de su rechazo, Chile retir a su embajador en Madrid y el entonces presidente del Gobierno espaol, Jos Mara Aznar, y su partido boicotearon el caso en los tribunales, realizando lo que se llama en la jerga legal terrorismo judicial. Por su parte, Margaret Thatcher se refiri a Pinochet como el nico preso poltico existente en su pas. Las argucias y artimaas para conseguir el objetivo, la libertad del dictador, dieron resultado en el medio plazo. El abogado de Pinochet, a la sazn tambin defensor de los intereses de Endesa en Chile, Pablo Rodrguez Grez, organizador del grupo paramilitar Patria y Libertad, movimiento que se dedic a poner bombas y sabotear el gobierno de Salvador Allende, encontr la va para lograr la libertad del susodicho. En una operacin de encaje le hizo llegar al ministro del Interior de la corona, Jack Straw, un resquicio legal que posibilitaba bloquear la decisin judicial. La extradicin poda frenarse polticamente si existan causas mdicas, cuyo diagnstico avalase la incapacidad mental del imputado. Straw agradeci el gesto del abogado. En un momento negro para la historia de la justicia internacional permiti que el dictador emprendiera viaje libremente a Santiago de Chile tras pasar 503 das detenido. Ah se detuvo el reloj de la democracia en Gran Bretaa. Ms tarde Blair, junto con Bush hijo, se dara un festn de sangre humana en la segunda guerra del golfo.

Hoy la historia se repite con otro caso similar en la esfera del derecho internacional. Inglaterra vuelve a ser el centro de atencin. Esta vez se trata de la detencin y posterior orden de extradicin expedida contra Julian Assange a solicitud del gobierno sueco. Assange es imputado de cometer delitos sexuales. Agotadas las vas de apelacin, la sentencia para ser extraditado se confirma. Es el momento cuando Julian Assange pide asilo poltico en la delegacin de Ecuador. El caso no pasara de ser una ancdota si el imputado no fuese uno de los creadores de Wikileaks. Persona buscada por Estados Unidos como divulgador de secretos de Estado y causante del mayor descrdito de la poltica exterior estadunidense en su historia contempornea, no es un violador cualquiera. Aqu los ribetes polticos son claros. Las acusaciones de dos mujeres, cuyo sexo fue consentido, son a todas luces una tapadera. La excusa para privar de libertad a Julian Assange y entregarlo a las autoridades suecas tiene otra finalidad: servirlo en bandeja de plata a Estados Unidos. La triangulacin es perfecta. Si con la negativa de extraditar a Pinochet se buscaba la libertad burlando la accin de la justicia, con Assange se trata de remar en sentido contrario, pero con el mismo resultado: hacer imposible que se haga justicia. En ambos casos salta a la palestra el nombre de Baltasar Garzn, antes juez que solicitara la extradicin de Pinochet, hoy apartado de la judicatura espaola, convertido en uno de los abogados de Assange, pide la anulacin y puesta en libertad del imputado.

Si vemos el caso, Assange tena escasas probabilidades de evitar el traslado a Estocolmo. Si se trata de una imputacin de violacin, l mismo seal que estara dispuesto a someterse a la justicia sueca, no dudaba de tener un juicio justo, su defensa era de manual. Pero la ingenuidad tiene un lmite. Con las cartas marcadas y viendo peligrar su integridad, el fundador de Wikileaks pide asilo poltico, dando al caso la dimensin poltica que realmente tiene. Su decisin, una vez resuelta favorablemente la peticin de asilo poltico por el presidente de Ecuador, Rafael Correa, da la razn a Assange.

La violencia inusitada de las autoridades britnicas atacando la decisin del presidente Rafael Correa pone en cuestin la flema inglesa y dejan al descubierto la maniobra y el escaso respeto a la soberana y leyes internacionales de los pases imperialistas cuando sus demandas caen en saco roto. Ms all de los exabruptos extemporneos, la manera de actuar de Gran Bretaa anuncia un empantanamiento, donde destaca la negativa a brindar el salvoconducto que facilite su traslado a Ecuador. El objetivo, dilatar tiempo de estancia de Assange en la legacin ecuatoriana. Podrn pasar aos, no sera el primer caso en la historia. Vctor Ral Haya de la Torre pas cinco aos, de 1949 a 1954, en la embajada de Colombia en Lima, pues el gobierno peruano se neg a entregarle el salvoconducto. Seguramente el resultado final, en este caso, no variar. Pero negar el salvoconducto busca impedir la libertad del imputado y, de paso, presionar al Estado que lo concede.

Gran Bretaa, considerada cuna de la democracia parlamentaria contempornea, con esta decisin renuncia a los principios de justicia internacional y retrocede siglos en la doctrina de los derechos humanos, situndose a la cabeza de los estados reaccionarios e imperialistas, cuyas viejas glorias pretende hacer valer por la fuerza. Pero los tiempos cambian, Amrica Latina no es ese continente sumiso y dependiente. Algunos pases, no todos, se alzan contra la colonialidad del poder y engalanan su soberana bajo la bandera de la dignidad. En estas condiciones la lgica del caso Assange hace pensar que no habr paso atrs por el gobierno ecuatoriano. En sesin plenaria urgente del viernes 17 de agosto, la Asamblea Nacional conden sin ningn voto en contra, siete abstenciones y 73 votos en favor las amenazas de Gran Bretaa e Irlanda del Norte de pretender irrumpir en su embajada, ya que ello constituira un atentado contra la soberana nacional y una violacin de los principios del derecho internacional consagrado en la carta de la ONU y la Convencin de Viena sobre relaciones diplomticas. Los tiempos estn cambiando, el orden y mando del imperialismo, sea cual fuere su apellido, hoy tiene respuesta. La dignidad tambin existe. Gracias, Ecuador.

Fuente original: http://www.jornada.unam.mx/2012/08/18/opinion/022a1mun


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