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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-08-2012

Rafael Correa y Julian Assange: unidos por el mismo adversario

Pedro Santander Molina
Rebelin


A pesar de que ciertas voces manifiestan su asombro, nada tiene de sorprendente que el gobierno ecuatoriano le haya concedido asilo poltico a Julian Assange. Ambos se enfrentan al mismo adversario: los consorcios mediticos (y sus aliados ideolgicos).

A partir de la dcada de los 80 se inicia en el mundo entero un acelerado proceso de concentracin de la propiedad de los medios. Fue una tendencia mundial, homognea, poderosa y vertiginosa que avanz rpidamente con masivas fusiones y adquisiciones. Afect tanta a democracias consolidadas, por ejemplo, la de Italia, como a las nacientes, como la chilena. En ese contexto, es interesante constatar que tanto para los pases que en los 80 se liberaban de dictaduras militares en Amrica Latina, como para los que en Europa del Este se liberaban de las dictaduras comunistas, la nueva democracia trajo consigo la concentracin de medios, fundamentalmente en forma de oligopolios, y no la diversidad y pluralidad que muchos esperaban.

Esta concentracin se consolid a pesar de las legislaciones antimonoplicas, las que demostraron ser ineficaces y meros adornos frente al poder econmico. Sudamrica no escap a esta tendencia y hoy exhibe una industria meditica altamente concentrada, de lo cual dan cuenta una serie de investigaciones. Ello no slo afecta la estructura de propiedad al quedar muchos medios en pocas manos. Tambin incide en el contenido y en los menajes de esos medios. Mltiples estudios demuestran que actualmente existe poca diversidad y escasa pluralidad de discursos, por el contrario, lo comn suelen ser puntos de vista muy similares en la elaboracin de los discursos que los grandes consorcios mediticos ponen en circulacin, es lo que se conoce como cierre discursivo.

Pero en relacin con esta concentracin, hay una diferencia entre Sudamrica y lo que ocurre en el resto del mundo: sta es la nica parte del planeta en la que actualmente se estn pensando, discutiendo y tomado una serie de medidas para detener y revertir la concentracin meditica, iniciativas que provienen tanto de la sociedad civil como de la poltica. Es ah donde Julian Assange y Rafael Correa comienzan a encontarse.

Efectivamente, hoy la mayora de los Estados y congresos de los pases del subcontinente se encuentran discutiendo y revisando sus leyes de medios con dos fines: desconcentrar el campo meditico y permitir el ingreso de nuevos actores y nuevas voces al mismo, modificando las barreras de entrada.

Tanto en Venezuela, Argentina, Uruguay y Bolivia ya se aprobaron nuevas leyes de medios que fueron ampliamente discutidas en la sociedad civil y en las instancias legislativas. En Uruguay, por ejemplo, se promulg el 2008 la Ley de Medios Comunitarios que otorga reconocimiento legal a los medios comunitarios. En Venezuela ocurri lo mismo con la Ley Orgnica de Telecomunicacin (2000) y el Reglamento de Radiodifusin Sonora y TV Abierta Comunitaria (2002) que, como en Uruguay, legaliza la comunicacin comunitaria . El ao 2009 se vot en el senado argentino la Ley de Servicios de Comunicacin Audiovisual. En agosto de 2011, en tanto, el Presidente Evo Morales promulg la Ley General de Telecomunicaciones.

En abril de 2011, el presidente Rafael Correa convoc a un referndum nacional, tres de un total de 14 preguntas se relacionaban directamente con la industria meditica. Una de ellas (que como todas las dems fue aprobada mayoritariamente por la ciudadana) propona prohibir que grupos financieros (especficamente la banca) pudieran ser dueos de medios de comunicacin. Y en abril de 2012, luego de largos debates y centenares de observaciones realizadas por diferentes actores de la sociedad civil, ingres a la Asamblea Nacional de Ecuador el Proyecto de Ley Orgnica de Comunicacin, para reemplazar a la anterior ley vigente desde 1975. Previamente se llevaron a cabo durante tres aos foros sociales a lo largo de Ecuador en los cuales diversos actores sociales participaron activamente; se realizaron en ese perodo ms de 600 observaciones y propuestas ciudadanas que el proyecto de ley recoge. Algo similar ocurri en Argentina, el ao 2004 se cre la Coalicin por una Radiodifusin Democrtica, organizacin integrada por movimientos sociales y universidades pblicas, ellos plantearon los 21 puntos para una difusin democrtica que fue la base del proyecto de ley que despus envi el gobierno de la presidenta Cristina Fernndez al Congreso. Al igual que en Ecuador, tambin en Argentina se realiz un proceso nacional de discusin acerca de la ley durante el cual se recibieron ms de mil trescientas propuestas. En Uruguay, en tanto, las bases del proyecto de Ley de Medios Comunitarios fueron elaboradas el 2005 por organizaciones de la sociedad civil y acadmicas. stas redactaron un proyecto sobre radiodifusin comunitaria y lograron que los diputados del gobierno lo presentaran en el parlamento.

Todas estas iniciativas legales reconocen explcitamente tres diferentes tipos de propiedad en relacin con los medios de comunicacin: medios pblicos, medios privados y medios comunitarios. Adems, contemplan una distribucin equitativa de las frecuencias reservndose en partes iguales un 33.3% del espacio a los medios pblicos, a los privados y a los comunitarios. El caso boliviano es ligeramente distinto. Coherente con el carcter plurinacional del Estado con el cual la nueva constitucin poltica define a Bolivia (aprobada el 2009 con el 62% de los votos), la Ley de Telecomunicaciones distribuye las licencias para radio y televisin en hasta un 33% para medios pblicos, 33% para medios comerciales, 17% para medios comunitarios y 17% para pueblos indgenas, originario campesino.

En ese sentido, podemos hablar de un interesante alineamiento en las polticas de comunicacin entre varios pases del MERCOSUR (con la excepcin de Colombia y Chile) que reaccionan explcitamente contra la expansin de los intereses de las corporaciones sobre lo pblico, involucrando a la ciudadana en la discusin acerca de la comunicacin y los medios, dinmicas que van claramente en un sentido contrario a lo que acontece en el resto del mundo.

Y aqu se encuentran Assange y Rafael Correa porque mientras el presidente ecuatoriano pone lmites al poder econmico sobre los medios y cuestiona a las corporaciones mediticas, Julian Assange hace lo que los grandes medios y sus periodistas dejaron de hacer desde que dependen de esas corporaciones: cuestionar y desafiar en serio al poder develando informacin(que no ha sido desmentida) que es mantenida secreta y respecto de la cual se ha mentido a la opinin pblica en reiteradas ocasiones, justamente a travs de los medios corporativos.

De este modo, ms all de los slogans ideolgicos que se repiten acrticamente, el presidente Rafael Correa (al igual que otros presidentes sudamericanos) est democratizando las comunicaciones, involucrando en ello a amplios sectores de la sociedad civil y poltica, y Julian Assange ha democratizado las informaciones con Weakyleaks, seduciendo a millones de personas aburridas de escuchar y leer siempre lo mismo de parte de las grandes cadenas informativas.

Ambos tienen otra cosa en comn: con sus acciones han involucrado a la ciudadana en el debate acerca del rol de los medios y de la comunicacin en las democracias capitalistas.

* Pedro Santander Molina es Periodista y Acadmico Univ. Catolica de Valparaiso

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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