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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-08-2012

Insistir en Gaza

Santiago Alba Rico
Rumbo a Gaza


Se puede describir como injusto, sin duda, un mundo en el que, en contra del derecho internacional, se ocupan y bombardean pases, se somete a poblaciones enteras a castigos colectivos o se encarcela, se tortura y se mata para consolidar dictaduras polticas o econmicas. Pero se puede decir que un orden es radicalmente injusto cuando es la denuncia de la injusticia, y no la injusticia misma, la que despierta sospechas, es la indignacin la que est obligada a justificarse y es la solidaridad la que debe dar explicaciones. Por qu experimentar como propio el dolor del otro? Por qu reaccionar frente a la injusticia? Por qu solidarizarse con sus vctimas? Por qu reclamar el cumplimiento de las leyes internacionales? Por qu Palestina? Por qu Gaza?

Por qu -es decir- el ser humano? Por qu la tica? Por qu la normalidad civilizada? Por qu la nieve es blanca? Hay algo viciado y destructivo en invertir las preguntas para obligar a responder, en tono acusatorio, a quienes deben -todos nosotros- demandar sin falta una respuesta: por qu Palestina no? Por qu sigue el bloqueo de Gaza? Por qu se desprecia el derecho y la justicia? Por qu la nieve se vuelve repentinamente negra?

Lo natural es que las piedras caigan y los pjaros vuelen; lo natural es que las mareas suban y bajen; lo natural es que, cumpliendo las leyes del movimiento y de la solidaridad humana, los barcos intenten llegar a Gaza. En el verano de 2010 Israel se apropi el mar Mediterrneo para asaltar el Mavi Marmara y matar a una parte de su pasaje. En el verano de 2011 Israel extendi el bloqueo hasta las costas de Europa para impedir zarpar a la Flotilla de la Libertad II. Ahora, desde el pasado mes de julio, una tercera Flotilla intenta de nuevo este restablecimiento de la naturaleza; partiendo de Suecia, recorre ya y recorrer el Bltico, el Atlntico y el Mediterrneo para reivindicar el derecho del sol a salir por el este, el del color verde a verdear las hojas y el de los nios a patear una piedra y jugar al baln.

Una flotilla? El hermoso velero Estelle constituye -como dira Thoureau frente a la esclavitud- una mayora de uno. Mayora porque, con independencia de su nmero, tiene razn. Pero mayora tambin porque tiene de su parte el viento: el aliento de las miles y miles de personas en todo el planeta que han hecho materialmente posible el viaje y el de los millones y millones que lo apoyan. Si hay algo que la mayor parte de la poblacin mundial sabe que est mal en el mundo, es sin duda la ocupacin de Palestina; si hay una injusticia que la mayor parte de la poblacin mundial sabe que los gobiernos occidentales no van a reparar, es la ocupacin de Palestina. Un puado de intereses y mucho dinero pueden producir un misil asesino; un gran racimo de voluntades y un enorme esfuerzo colectivo pueden parir un velero. El Estelle es la Madre-Humanidad surcando las aguas, es la Nia-Solidaridad surfeando en las olas.

Por qu insistir? La respuesta ms obvia es la insistencia de Israel en mantener el bloqueo. Seis aos despus, el lento deterioro de la situacin ha abocado a la franja de Gaza, el territorio ms densamente poblado del planeta, a una catstrofe humanitaria de la que los nios (el 44% de los gazates tiene menos de 14 aos) son las principales vctimas. El paro, la pobreza, la falta de combustible y la deficiencia creciente del suministro elctrico conducen a Gaza -segn un informe de Oxfam de febrero- a un colapso total de los servicios esenciales. La organizacin Save The Children cifra en un 58% el nmero de nios en edad escolar que padece anemia y advierte contra el aumento de las fiebres tifoideas y las diarreas, sin vacilar a la hora de atribuir responsabilidades ni de proponer soluciones: como una cuestin de urgente prioridad para la salud y bienestar de los nios de Gaza, Israel debe levantar el bloqueo por completo para permitir el libre movimiento de personas y de bienes dentro y fuera de Gaza, incluyendo Cisjordania y Jerusaln Oriental. Amnista Internacional, por su parte, tampoco tiene dudas: el factor fundamental causante de esta crisis humanitaria es el bloqueo de Israel, el cual constituye un castigo colectivo (lo que es una violacin del derecho internacional) y afecta particularmente a los nios y nias, y a las personas enfermas. Los recientes ataques de Israel y de EE.UU. a la UNRWA, la agencia de las Naciones Unidas responsable del suministro de alimentos y de la gestin de la educacin, amenaza con agravar a corto plazo los problemas endmicos de desnutricin y dejar a miles de nios sin acceso a escuelas y centros de estudio. El bloqueo es una bomba silenciosa que estalla todos los das hiriendo de muerte a 1.700.000 personas.

Pero, por qu insistir? Obviamente el Estelle, si llegara a su destino, no va a resolver los problemas de la poblacin gazat con los sacos de cemento y las pelotas de ftbol que alberga en sus bodegas. No es ese el propsito. La potencia de la iniciativa que en el Estado espaol coordina Rumbo a Gaza se mide ms bien por sus efectos simblicos y polticos y puede resumirse, a mi juicio, en tres iluminaciones.

La primera es al mismo tiempo simblica y material. La idea de salir de Suecia y detenerse en diferentes puertos de tres mares distintos opera, en efecto, una especie de liberacin territorial subrogada. El ao pasado -lo recordbamos ms arriba- Israel bloque las costas de Europa. Gaza est en cada puerto donde atraque el Estelle; cada puerto es Gaza. Por lo tanto, an antes de llegar a su destino en Palestina, el velero parido por la Humanidad habr levantado muchas veces el bloqueo, devolviendo a las naciones europeas la soberana que sus gobiernos no supieron defender el ao pasado en Grecia. El Estelle, en algn sentido, est restableciendo la legalidad de la UE y liberando nuestras costas de la ilegal ocupacin israel.

La segunda iluminacin tiene que ver con su evidente carcter de denuncia. Las revueltas rabes han obligado a EE.UU. y a las potencias europeas, complacientes con las dictaduras derrocadas, a intervenir en nombre de la democracia y los derechos humanos. Pero este discurso hipcrita no hace sino subrayar la excepcionalidad de Palestina o, mejor dicho, la excepcionalidad de la dictadura israel, contra la que ningn gobierno occidental est dispuesto a intervenir, ni siquiera en forma de condenas o sanciones. La travesa del Estelle denuncia la complicidad criminal de esa Europa que utiliza los discursos humanitarios -y hasta las bombas humanitarias- para defender mejor sus intereses y los de Israel en la regin. Insistir en Gaza, mientras el mundo rabe sigue sacudido por las rplicas ssmicas de los movimientos populares y de la contrarrevolucin imperialista, ayuda precisamente a distinguir a las distintas fuerzas en litigio y garantiza el horizonte anticolonial de las transformaciones en la zona. Palestina -con Gaza como rescoldo vivo en su centro- irradia luz en todas direcciones. Recordar Gaza es recordar que la lucha de los pueblos empieza y acaba necesariamente en Palestina.

La tercera iluminacin, vinculada a la anterior, tiene que ver con la desnuda afirmacin del carcter universal de los derechos humanos. Que las potencias occidentales manoseen y malversen leyes e instituciones internacionales, ponindolas al servicio de intereses espurios, no debe llevarnos a cuestionar las fuentes. Fuera de las leyes, al margen del derecho, la fuerza es suya; y si no tenemos la fuerza para imponer las leyes y el derecho, las leyes y el derecho tienen la fuerza para recordar a los pueblos de qu lado est la justicia y por qu estamos legitimados a resistir y a luchar por la liberacin. La fuerza es suya, el derecho nuestro. En la Edad Media la cultura encontr refugio en los monasterios; y hoy hay bancos de semillas donde se conservan ejemplares de todas las plantas en previsin de una catstrofe. Pues bien, el Estelle, vstago de la Madre-Humanidad, es el cofre donde se guardan la carta fundacional de la ONU, las convenciones de Ginebra y los tratados internacionales; es en el velero unnime, y no en los aviones de la OTAN o en las reuniones del G-20, donde la humanidad protege la Declaracin de los Derechos Humanos y las leyes internacionales que tantos sacrificios y tantos muertos cost conquistar.

Por qu insistir en Gaza? Hay una cuarta razn tan elemental como el derecho del sol a salir por el este, el derecho del color verde a verdear la hierba y el derecho de los nios a patear una piedra y saltar un muro. El Estelle declara sencillamente nuestro derecho gentico a sentir el dolor del otro, a protestar contra la injusticia y a abrazar, pueblo a pueblo, por encima o por debajo de los intereses nacionales, a todos los que amamos en cualquier lugar de la tierra.

Insistamos. Insistiremos. El Estelle es de momento uno; el viento somos todos.

Fuente original: http://www.facebook.com/rumboagazaoficial



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