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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-05-2005

Fiscales generales
Cndido Conde-Pumpido (Tercera Generacion)

Carlos Tena
Rebelin


Conoc a Cndido Conde-Pumpido Tourn, hoy flamante Gran Jefe de la Fiscala General del Estado (cuidado, Carlos, que pisas la raya), cuando era uno de los letrados encargados de defender los asuntos de la Federacin de Televisiones Locales, o sea, una agrupacin bastante humilde de medios audiovisuales, que hoy en da pertenece al grupo Prisa (faltara ms), enmarcada bajo el rimbombante y nada inteligente nombre de Localia (se supone que al inventor del trmino le han colocado en un despacho ventilado y con vistas a la sierra madrilea).

Era un seor algunos aos ms joven que yo, meticuloso y bonachn, de esos que uno sospecha ha aprobado las asignaturas, adems de por hincar los codos, por gozar en su hogar de un ambiente repleto de olor a leyes, cdigos y boletines oficiales, que normalmente ayuda bastante a comprender esas cosas tan enrevesadas del Derecho.

Siempre me intrigaron los nobles apellidos como el de este sesudo abogado, otrora portavoz de Jueces para la Democracia, en cuyo colectivo trabajaban desinteresadamente algunos de los ms honestos profesionales del mundo del derecho. Un apellido como ese no es fcil de olvidar, y me dediqu unas horas a investigar los orgenes de tan lustrosa familia, para conocer de cerca a la saga de Cndido, quien, a las rdenes de una de las ms elegantes diputadas del Parlamento espaol, cumple lo que le dictan, pero humildemente pienso que en pocas ocasiones se detiene a meditar sobre si en una estricta y pura aplicacin del derecho, ciertas medidas legislativas que se proponen y aprueban en el Parlamento son, cuando menos, merecedoras de una inmediata derogacin, que, como en el lamentable caso de la Ley de Partidos Polticos, ha llevado al ejecutivo de Zapatero a plantear la ansiada ronda de conversaciones con ETA (para lograr el final la violencia en el Pas Vasco), y a dudar sobre su constitucionalidad, magnficamente desvelada hace ya unos aos, en toda su oprobiosa ilegalidad, por el honestsimo y experto catedrtico Javier Prez-Royo.

Cndido naci hace 56 aos en A Coruna. Termin de forma brillante dos carreras: Derecho y Ciencias Econmicas y Empresariales, bajo la tutela de su padre, Manuel Conde-Pumpido Ferreiro (Pontevedra, 1927), abogado de cierto renombre en toda Galicia y que detent cargos de cierta relevancia durante la dictadura de Franco, o del abuelo, que haba nacido en El Ferrol y se dedic, como coronel auditor del ejrcito del Caudillo, a estampar su firma en decenas de sentencias de muerte (militantes de la UGT, CNT, etc.) como quien firma cheques sin fondos (Causa 50/37. sobre la captura del mercante republicano Mar Cantbrico), e incluso condenar a cadena perpetua a tres menores de edad en el mismo proceso.

Ignorante de las hazaas del abuelito, el joven Cndido ingresa en la carrera judicial trabajando duramente, primero como es menester en pequeas localidades, luego en San Sebastin, donde fue Magistrado de la Audiencia Provincial. En 1984 es uno de los fundadores del colectivo Jueces para la Democracia (ahora s que sera imprescindible esa plataforma), del que fue portavoz un par de aos. Poco ms tarde llega a Segovia como Presidente de la Audiencia de esa provincia, siendo nombrado en 1995 magistrado de la Sala Segunda del Tribunal Supremo y por fin Fiscal General del Estado en el 2004. Entre sus mejores amigos figuran Manuel Fraga, Juan Luis Cebrin, Felipe Gonzlez y Jess Polanco. Nada que objetar ante tal plantel de primeras figuras del travestismo poltico y la desinformacin generalizada.

Los Fiscales Generales del Estado siempre me han parecido una gente que necesita parecer estupenda, muy profesionales, pero algo pusilnimes cuando hay que aplicar el derecho con la mayor de las generosidades. Para qu el habeas corpus?, para qu in dubio pro reo? o no est muy anticuado eso de la presuncin de inocencia?.

Recuerdo al desaparecido compaero Luis Burn Barba (chico, desde que vivo en La Habana se me pega mucho ese apelativo), Fiscal General del Estado, quien me denunci por escndalo pblico en 1983, tras haber ledo en el diario ABC la letra de una adaptacin del tema de Iggy Pop I Wanna Be Your Dog, en una divertida versin del cuarteto femenino Las Vulpess, cuyo clip videogrfico grab en Bilbao, entre el jolgorio de los cmaras y la sorpresa del grupo, que no crea que en la TVE fuera capaz de emitir la cancin Me gusta ser una zorra. Tras la denuncia, me vi obligado a dimitir como responsable del programa Caja de Ritmo, no sin antes encargar mi defensa a un buen letrado.

Expertos jurdicos, en aquellos aos de miedo y recelo por el intento de golpe de Estado del payaso Tejero, tranquilizaron mi nimo asegurndome que los artculos a los que se refera el Fiscal General, iban a desaparecer tras su oportuna derogacin del Cdigo Penal espaol, pero el ambiente que desencaden la estpida cantinela fue tan incmodo y chusco que me dije: o al Fiscal General del Estado le importa un comino el ridculo profesional asumiendo esta denuncia, o se le ha ido la olla. La solucin era sencilla. Se querell contra las chicas y contra m, slo para contentar (as me lo confes su propia hija) a los militares que pedan la liberacin de Tejero y Armada, argumentando que mi persona era un baldn para el pas, mientras que los golpistas no haban cometido otro delito que intentar salvar a la patria del desastre. Y el monarca, encantado de la vida. Carlos Tena era un peligro pblico al que haba que neutralizar, aunque la mxima autoridad judicial quedara en pelota viva cuando el asunto qued sobresedo.

Me da en la nariz que Cndido es peln demcrata, pero no creo que recibiera una formacin muy liberal, dada la trayectoria de sus ancestros ms directos. Ese es el problema. Su familia le acostumbr a otros cdigos, otras leyes y fronteras, de las que debe ser muy difcil escapar por mucho que se pronuncien cada dos por tres slogans como As es la democracia, Esto es democracia, Este es un estado de derecho, y otras lindezas que, hasta un nazi convencido como Jos Mara Aznar, acostumbra a soltar ante los indefensos estudiantes de las enloquecidas universidades que tienen la desfachatez de invitarle a parlotear. Dime de qu presumes y aclarar cules son tus carencias.

El Fiscal General del Estado y los miembros del Tribunal Constitucional, aplauden de forma artera y sibilina el atropello, la aberracin jurdica que supone la Ley de Partidos Polticos que, de facto, est parida en pura contradiccin con la llamada Carta Magna. Pero da lo mismo, Cuando un Presidente como Bush se pasa por debajo de los orgenes su propia Constitucin, todas las leyes y tribunales internacionales, las convenciones contra la tortura, la Carta de las Naciones Unidas, la opinin pblica mundial, y el resto de los dirigentes europeos babean de miedo, como perros falderos ante el gran payaso que reside en la Casa Blanca, parece que ya no hubiera remedio. No hay valenta suficiente, el coraje necesario de presidentes como Chvez o Castro, que sin tapujos en la lengua llaman pan al pan y fascista al fascista. Esa es la envidia que corroe a Chirac, Berlusconi, (ojo, Zapatero que te vas al piln) o Blair. Algunos de stos lamen las posaderas (y lo que haga falta) del mayor asesino y terrorista del siglo XXI. Se postran de hinojos y practican servilmente una fellatio poltica al clown George W. Bush, que para s hubiera querido Bill Clinton con la Levinsky.

Sin embargo, Conde-Pumpido III ha tenido, durante el ejercicio de su cargo, algn gesto de probada bonhoma, puede que curiosos, pero que sin duda le honran, como cuando estuvo en Palma de Mallorca, dentro de una ronda de visitas que realiz por las fiscalas de todo el Estado, diciendo que es un hecho incontestable que Espaa ha vivido "un proceso constitucional que la ha situado en primer nivel de desarrollo del derecho y del proceso democrtico". Esto haca que, siempre segn Conde-Pumpido, la sociedad espaola fuera "lo suficientemente madura" como para afrontar la "rehabilitacin moral" de las vctimas del franquismo. Han ledo bien. Tras ms de 26 aos de democracia, es hora de levantar el nimo a los que lucharon por la libertad. Rehabilitacin s, pero slo moral. La econmica, que es el nudo gordiano, la dejamos aparcada. Para qu cabrear a los de siempre?. Y si adems hay que aflojar el bolsillo, mejor lo dejamos.

En otra ocasin, Conde-Pumpido III comunic al Tribunal Supremo su oposicin a que el Gobierno concediera el indulto al ex secretario de Estado de Seguridad Rafael Vera, condenado a siete aos de prisin por la malversacin de 3,5 millones de euros de fondos pblicos, por no existir razn alguna para ello. No es aventurado suponer que poco antes, un annimo personaje consult al Seor X (el sevillano), y ste a las letrinas donde residen quienes tramaron el terrorismo que supusieron los GAL, para decidir si haba o no perdn para el delincuente.

Por eso los Fiscales Generales no me inspiran demasiada confianza. Saben obedecer. No discuten. No debaten. Callan sumisos ante injusticias piramidales, desplegando argumentos y considerandos que podran rebatirse en cualquier aula de 3 Curso de Derecho en cualquier facultad. Ser desidia, hartazgo, o simplemente que se les ha olvidado la deontologa profesional, aquella en la que creyeron cuando eran jvenes y no tenan tantos amigos en las cloacas del poder?.

Creo que el Derecho existe en algunas partes. Estoy seguro de que la justicia no se quita la venda en ciertos pases. Pero dudo mucho de quienes tienen que defenderla por encima de sus propios intereses, y menos si ello conlleva la dimisin del cargo. Dimitir por motivos de conciencia es tan inhabitual en Espaa, como la ausencia de malos tratos en algunas comisaras y cuartelillos de las Fuerzas de Seguridad del Estado.

 




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