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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-07-2004

Trampas y tramposos de la deslocalizacin empresarial

Txomin Lorca
Gara


Las empresas multinacionales han tomado la iniciativa meditica para justificar nuevas desregulaciones del mercado laboral y la mejora de su tasa de beneficios. La campaa de propaganda, jaleada por los sectores empresariales que se limitan a hacer seguidismo de las empresas trasnacionales, coincide con la ampliacin de la UE a los pases del este europeo y con la necesidad de realizar reajustes laborales derivados de la apropiacin de las innovaciones tecnolgicas y los aumentos de productividad.

La deslocalizacin, que no tiene ms base que la bsqueda del mximo beneficio en el menor tiempo, es un instrumento que utiliza el capital internacional para incrementar su poder en las relaciones laborales e imponer de facto el acuerdo multilateral de inversiones presentado en la OMC.

Los datos son suficientemente significativos para darnos cuenta de que, tanto a nivel europeo, estatal como de Euskal Herria, se est tratando de presionar a la baja los salarios y deteriorar las condiciones laborales como forma de apropiarse de la mayor cantidad posible de plusvala y acabar, de una vez por todas, con los obstculos que pueden suponer derechos y regulaciones sociales, sindicales o estatales respecto a la ubicacin de las empresas, las relaciones laborales o las directrices medioambientales o conservacionistas de los recursos naturales.

Se est perdiendo empleo industrial en todos los pases del mundo. El empleo en las fbricas se ha reducido en los ltimos siete aos en todas las regiones del planeta en un 11%, mientras que la produccin global se increment en ms de un 30%. La industria del acero de EEUU ha incrementado la produccin un 30% en los ltimos 20 aos mientras perda el 75% de las plantillas.

La propia OIT, en su informe de 2003, reconoce la prdida global de empleo; el desempleo mundial es el ms alto de los registrados -185,9 millones de personas- pero a la vez que esto suceda con el empleo, la productividad creci a escala mundial un 5%, el mayor incremento en 53 aos y los costos por trabajador/a cayeron un 5,8%.

Pero la prdida de empleo industrial tambin se produce en pases en teora beneficiarios de la deslocalizacin. Hungra y Chequia, estn perdiendo inversiones. Nike cerr todas sus plantas en Indonesia y en los tres ltimos aos se han perdido 250.000 puestos de trabajo en las empresas ensambladoras mejicanas.

El problema, por tanto, hay que situarlo en sus justos trminos. No es una prdida coyuntural de empleo fruto de las reivindicaciones salariales; es simplemente que hoy, con menos trabajadoras y trabajadores, se produce ms cantidad de mercancas y que el capital exige expulsar de las empresas la fuerza de trabajo excedente para incrementar exponencialmente sus beneficios. La explotacin creciente de la fuerza de trabajo lleva paradjicamente al incremento de la exclusin de los propios trabajadores y trabajadoras.

Si el problema se analiza desde la perspectiva de los costes laborales, tendremos que decir que la productividad media en la CAPV supera en 15 puntos la media de la UE. Sin dar muchos detalles, por razn de espacio, hay que decir que no es cierto que cada vez se marchen ms empresas y que las razones utilizadas en la propaganda meditica para justificarlo son mentira. Los salarios en el Estado espaol crecen menos que en la UE, los costes laborales continan reducindose, entre los aos 2001, 2002, 2003 se ha producido una inversin neta de capital extranjero en el Estado espaol de 68.899 millones de euros.

A estos efectos perversos de la estrategia de las empresas multinacionales, hay que aadir:

La dependencia absoluta del capital industrial al capital financiero que origina, por ejemplo, que empresas como la General Motors hayan tenido en el ltimo trimestre de 2003 unos beneficios de 901 millones de dlares de los que 834 proceden de su divisin financiera.

El efecto del deterioro y la prdida de empleo se ha podido enmascarar por el creciente endeudamiento familiar. Casi el 90% del PIB, 10 billones de dlares, corresponde a deudas de las familias en EEUU. En el Estado espaol, por el efecto de la burbuja inmobiliaria, llega ya al 67%.

Si se pierde empleo y se crea deteriorado en los servicios, si se preccarizan las relaciones laborales y la capacidad adquisitiva disminuye, quin va a consumir la ingente cantidad de mercancas que se producen por los incrementos de productividad? Si la demanda interna se contrae o se produce una crisis internacional que haga subir los precios del petrleo y los tipos de inters, cuntos trabajadores/as del sector de la construccin perdern su empleo, cuntas familias irn directamente a la ruina ms absoluta?

Pero de los vientos de las privatizaciones del sector pblico, de dejar hacer al mercado a sus anchas y no disponer de polticas pblicas reales para impulsar un modelo de desarrollo socialmente eficiente, vienen estos lodos. Que no nos cuenten historias sobre la dureza de la negociacin colectiva en congresos y comidas con la patronal!

Quienes han puesto las instituciones y los recursos pblicos al servicio de los intereses del capital multinacional (infraestructuras, subvenciones, suelo, deducciones fiscales...) no tienen ninguna legitimidad para reclamar que, una vez ms, se hagan esfuerzos por parte de los trabajadores y trabajadoras para apretarse el cinturn y atemperar las reivindicaciones laborales, y menos cuando no son capaces de tomar medida alguna ante la realidad o la amenaza de deslocalizacin.

Euskal Herra y el Estado espaol baten records en desempleo, en precariedad, en siniestralidad laboral y en productividad y las administraciones se limitan a levantar acta de la situacin, autorizar cuantos expedientes les llegan a las manos, dar palmaditas en la espalda a los empresarios y esperar a que la bonanza del mercado nos resuelva los problemas.

Cualquier estrategia sindical de moderacin salarial, concesiones en materia de tiempo de trabajo o que permita la intensificacin de la explotacin no va a tener ningn impacto para evitar la deslocalizacin si esta se produce, y slo van a contribuir a globalizar el empeoramiento y la prdida del empleo a escala local y global. Los datos aportados y la experiencia sindical acumulada as lo demuestran.

Frente a esta estrategia, llamadas vacas al dilogo social por parte de los empresarios no son ms que recursos propagandsticos para conseguir de las administraciones una vuelta de tuerca ms en la neutralizacin de la accin sindical, desregulacin laboral, la privatizacin de los servicios pblicos y la reduccin de la proteccin social.

Las salidas slo van a venir de:

-La capacidad de la accin sindical para impulsar un discurso ideolgico que explique los intereses ocultos que se esconden tras la amenaza de la deslocalizacin.

-Defender la posicin de clase en la disputa de la renta y el poder en las relaciones laborales y construir el Marco Vasco de relaciones laborales y proteccin social como mejor instrumento para defender los intereses de la clase trabajadora vasca.

-Revalorizar el papel de la movilizacin sindical como inversin de presente y futuro

-Incorporar en esta estrategia sindical a todos los colectivos sometidos a la precariedad, la exclusin y discriminados por razones de sexo o procedencia.

-Impulsar estrategias de creacin de empleo y reparto del trabajo que posibilite la participacin igualitaria de mujeres y hombres en el trabajo asalariado y no asalariado.

-Recuperar el pulso sindical por la reduccin del tiempo de trabajo y el establecimiento de una renta bsica.

-Impulsar y desarrollar los servicios pblicos, la participacin del sector pblico en la ordenacin de un modelo de desarrollo socialmente eficiente y en la configuracin de un Espacio Socio-econmico autocentrado, cualificador de la fuerza de trabajo, participativo y competitivo en calidad y valor aadido.

-Impulsar la consecucin de un espacio sociolaboral europeo que garantice los derechos funda- mentales bsicos en materia de empleo, proteccin social, la salud, la educacin y la vivienda.

-Propiciar una accin sindical unitaria a nivel europeo e internacional para hacer frente a las estrategias de las empresas multinacionales de destruccin de empleo y deterioro de las condiciones laborales.

Teniendo en cuenta todas estas cuestiones es como se puede entender mejor la lucha de las trabajadoras y trabajadores de Caballito y la actitud que ante ella demuestran gerente, empresario y administracin de la CAPV.

* Txomin Lorca. Miembro del Comit Ejecutivo de LAB



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