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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-08-2012

Carta abierta de Eve Ensler a Todd Akin

Eve Ensler
Huffington Post

Traducido del ingls por Atenea Acevedo


Estimado Todd Akin:

Me dirijo a usted esta noche para tratar el tema de la violacin. Son las dos de la maana aqu, en la Repblica Democrtica del Congo, y no consigo conciliar el sueo. Me encuentro en Bukavu, en la Ciudad de la Alegra, para atender, apoyar y trabajar con los cientos, los miles de mujeres que han sido violadas, sometidas y torturadas por una guerra sin cuartel en pos de minerales, una guerra que ha hecho de sus cuerpos el campo de batalla.

Estoy en el Congo, pero podra escribir esta carta desde cualquier rincn de Estados Unidos, Sudfrica, Gran Bretaa, Egipto, la India, Filipinas o cualquier campus universitario estadounidense. Podra escribirle desde cualquier ciudad, pueblo o aldea de nuestro planeta, donde en total ms de 500 millones [over half a billion, N. de los E.] de mujeres son vctimas de violacin en algn momento de su vida.

Seor Akin, sus palabras me quitan el sueo.

Como sobreviviente de una violacin, repaso una y otra vez en mi cabeza sus recientes declaraciones, aquellas en las que afirma haberse confundido al decir que las mujeres no se embarazan como resultado de una violacin legtima y que esas declaraciones fueron pronunciadas sin pensar.

Aclaracin: lo que hizo no fue despacharse a la ligera una especie de comentario desenfadado, sino una declaracin por dems concreta e ignorante que evidencia su falta de conciencia respecto de lo que significa haber sufrido una violacin. Tampoco fue una declaracin casual, sino una afirmacin que pretende legislar la experiencia de las mujeres violadas. Acaso lo que revelan sus palabras sea an ms terrorfico: nos obsequian una ventana a la psique del GOP [Partido Republicano, N. de la T.].

Usted emple la expresin violacin legtima, implicando as la existencia de violaciones ilegtimas. Permtame explicarle el impacto que eso tiene en las mentes, los corazones y las almas de los millones de mujeres en este mundo que han sido vctimas de violacin. El supuesto que subyace a sus dichos es que no es posible tomar en serio a las mujeres ni las experiencias que padecen, que la manera en que entienden la violacin ha de ser ponderada por alguna especie de autoridad superior que conoce mejor el tema. Este supuesto deslegitimiza, minimiza y trivializa el horror, la invasin y la profanacin que viven las vctimas, y las hace sentirse tan solas e impotentes como en el momento de ser violadas.

Cuando usted, Paul Ryan y 225 de sus compinches juegan con las palabras para referirse a la violacin y dan a entender que solo la violacin forzada amerita tomarse en serio, como si hubiera violaciones no forzadas, a las vctimas nos sobrecoge un torrente de recuerdos sobre la manera en que nuestros violadores jugaron con nuestra persona durante el ataque: cmo nos intimidaban, nos amenazaban, nos amordazaban. Ustedes juegan con palabras como forzada y legtima, y al hacerlo juegan con nuestras almas hechas aicos por los penes indeseados que hurgaron en nuestros cuerpos y desgarraron nuestra carne, nuestras vaginas, nuestra conciencia, nuestra confianza, nuestro amor propio, nuestros futuros.

Ahora pretende convencernos de que se confundi al decir que nadie se puede embarazar tras una violacin legtima. De veras cree que el semen eyaculado en una violacin es distinto del semen eyaculado en una relacin de amor? Cree que durante la violacin ocurre alguna especie de misterio religioso y el esperma se autodestruye gracias a la malignidad de la que es vehculo? O lo que quera implicar es que las mujeres y sus cuerpos tienen de alguna forma la responsabilidad de rechazar el semen eyaculado en una violacin legtima, estigmatizando nuevamente a las vctimas? Es como si hubiera dicho que embarazarse como consecuencia de una violacin sera indicio de que no se trat de una violacin legtima.

He aqu lo que le pido: cierre los ojos e imagnese en su cama o contra una pared o encerrado en un espacio reducido y sofocante. Imagnese atado y visualice a un perfecto desconocido o un amigo o familiar desquiciado, agresivo e indiferente a lo que usted siente mientras le arranca la ropa y penetra en su cuerpo, invade la parte ms ntima, personal y sagrada de su cuerpo, empuja violentamente y con odio, desgarrando su interior. Ahora imagine a ese extrao eyaculando dentro de su cuerpo, llenndolo de semen. Imagine que no puede sacar el esperma de ah y algo empieza a crecer en su interior. Imagine no tener la menor idea de cmo ser esa nueva vida, concebida espiritualmente en el odio, ignorante de los antecedentes mentales y de salud de su violador.

Ahora imagine a una persona jams violada, una persona que viene a decirle que no hay opcin, que solo queda conservar el producto de esa violacin en su cuerpo, dejarlo crecer en contra de su voluntad y ver cmo, al nacer, su rostro es el del violador, el rostro de la persona que bsicamente destruy su ser, un rostro que ahora tendr que contemplar todos los das de su vida y, adems, deber amar si no quiere sufrir el repudio social.

No s si puede imaginarlo (aunque, de hecho, ser lder demanda ser capaz de sentir compasin), pero si est dispuesto a bajar a esas sombras profundidades no tardar en comprender que NADIE PUEDE DECIDIR la continuacin o la interrupcin de ese embarazo, nadie con excepcin de la persona que lo lleva en su vientre.

He pasado mucho tiempo con madres de bebs que son producto de una violacin. He visto la tortura que les representa lidiar con el odio y la rabia al tiempo que hacen todo por no proyectar esas emociones en sus pequeos.

Les exijo, a usted y al GOP, que no se metan con mi cuerpo, mi vagina o mi tero. Fuera de nuestros cuerpos! No son quin para decidir, no se arroguen el derecho de definir conceptos.

Por qu no dedican su tiempo a poner fin a las violaciones en lugar de redefinirlas? Dediquen su energa a perseguir a los violadores que con tanta facilidad destruyen a las mujeres y no a analizar una sintaxis manipuladora que minimiza dicha destruccin.

Por cierto, acaban de dar a millones de mujeres una muy buena razn para asegurarse de que su partido nunca vuelva a ser electo, adems de una excelente razn para hacerse or.

#ReasonToRise

Eve Ensler,
Bukavu, Congo.

Fuente: http://www.huffingtonpost.com/eve-ensler/todd-akin-rape_b_1812930.html



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