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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-08-2012

El juego de divide y reinars de Santos en el Cauca y la apuesta por la unidad de los que luchan

Jos Antonio Gutirrez D.
Rebelin


La bsqueda del quiebre de potenciales escenarios de unidad de los que luchan por los cambios sociales en Colombia, se ha realizado recurrentemente mediante la prctica de la zanahoria y el garrote por parte del Estado. Obsrvese, por ejemplo, la manera en que el establecimiento ha dividido a la izquierda colombiana en las ltimas dcadas entre la izquierda respetable y la izquierda sospechosa, dando credibilidad y prebendas a la una, y estigmatizando y persiguiendo a la otra. Por eso aterra escuchar a gente como Carlos Gaviria o la autocrtica direccin del Polo Democrtico Alternativo repetir sealamientos respecto a la Marcha Patritica, sumndose al coro histrico del Ministro Pinzn y de los generales recalcitrantes.

Estos sealamientos irresponsables e inaceptables son funcionales a esta poltica de aislar a los movimientos que luchan para facilitar su exterminio. Por eso es que, en medio del ascenso de las luchas populares y ante la profundizacin de la guerra sucia y del despojo violento por parte del Estado, es muy necesario dar pasos hacia afianzar la unidad del bloque popular. El Encuentro Nacional de Unidad Popular (10-11 de Agosto), que ha definido tareas concretas y elementos metodolgicos para que esa unidad de los de abajo se materialice, es un importante paso en ese sentido al declarar que:

Frente a la afectacin de derechos fundamentales de los colombianos y al crecimiento de los ndices de desigualdad social y al incremento de la violacin de los Derechos Humanos por parte de agentes Estatales y el paramilitarismo () demandan del movimiento social y popular avanzar en mayores escenarios unitarios de articulacin de la movilizacin y la protesta (). En procura de fortalecer y enaltecer los esfuerzos unitarios en construccin, acogemos y apropiamos una AGENDA DE ACCION POLITICA que incluye aspectos como Calidad de vida digna, Defensa y permanencia en los territorios, Derechos Humanos y lucha contra la impunidad, defensa de la soberana nacional, confrontacin y resistencia a los TLC, y a la implementacin de bases militares gringas en nuestro pas, Solucin Poltica al conflicto social y armado, confrontacin y resistencia al sector financiero; siendo estos aspectos la referencia bsica de la accin poltica coordinada y conjunta de todas las plataformas nacionales y procesos en lucha en nuestro Pas. [1]

El Cauca no es la excepcin a esta poltica nacional de sembrar el divisionismo. Esta regin es hoy uno de los escenarios ms importantes para la lucha popular colombiana, donde ms se concentran los esfuerzos contrainsurgentes del Estado; esta regin ser decisiva para el desenlace del conflicto social y armado en Colombia. Es por ello que el gobierno de Juan Manuel Santos ha sacado, como un as bajo de su manga, la vieja poltica de la zanahoria y el garrote para aplicarla a los caucanos con el objetivo de pacificar sus mltiples y legtimas resistencias.  

La zanahoria


Juan Manuel Santos, despus de criminalizar, reprimir y estigmatizar a los procesos indgenas del Norte del Cauca tras las movilizaciones de Julio contra la militarizacin de los territorios [2] , diciendo l mismo (junto al Ministro Pinzn) hace apenas un mes que las FARC-EP eran las que estaban detrs de las movilizaciones para expulsar a la fuerza pblica de las bases en la zona [3] , ha decidido, finalmente, guardar el garrote y sacar la zanahoria, a ver si el conejito menea la colita. Junto con hacer un par de promesas espurias al movimiento indgena, prometiendo estudiar sus demandas, se olvid de sus sealamientos recientes y seal que Jams hemos considerado a los indgenas unos guerrilleros, ni mucho menos aliados de la insurgencia [4] . Record tambin su inauguracin presidencial por parte de los indgenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, para presumir de su amistad con ciertas autoridades indgenas cooptadas. Tambin pidi disculpas por las violaciones que viven los indgenas en el marco del conflicto, sin especificar cules o por parte de quin, ni mucho menos que har, en lo concreto, para evitar los atropellos del Ejrcito y la Polica, de quienes l es su mximo comandante. Para terminar de cerrar el crculo con un toque pattico, se declar a s mismo en empata con los indgenas por ser l mismo objetivo de las FARC-EP, como si los indgenas fueran de por s objetivo de la insurgencia. As, el representante mximo del Estado y de la oligarqua, verdaderos responsables del conflicto social y armado, (consecuencia directa de la violencia del Estado contra la protesta social, del modelo econmico de acumulacin de riquezas por despojo y de la secular exclusin econmica y poltica de amplios sectores de la poblacin, mal disfrazadas por mecanismos de cooptacin y clientelismo) cnicamente, convirti por acto de magia al victimario en vctima, en falsa simetra con la delicada situacin de los indgenas [5] . El confusionismo de esta treta es evidente.

Pese a los aplausos, a algunos chiflidos, a la agitacin de bastones de mandos, a la entonacin del himno de los indgenas, todo qued en el aire. O mejor dicho, en mesas de trabajo que tienen an algunos meses para sesionar, lo que viene siendo ms o menos lo mismo. Difcilmente sern satisfechas demandas cruciales para los movimientos indgenas del Norte del Cauca, como son el desalojo del Ejrcito del Cerro Berln en Toribo y la anulacin de las concesiones mineras en territorios indgenas: se despidi el presidente con un voy a pensarlo. Podr haberlo pensado mientras regresaba a Bogot en avin, pero nada har. Nada, porque las demandas indgenas estn atadas unas con otras, y todas subordinadas a los planes militares del Ejrcito. La respuesta de Santos es la clsica poltica de todos los gobiernos, que consiste en aplazar las soluciones hasta que los problemas estallan y entonces se puede disparar a discrecin. [6] Lo importante en realidad para su gobierno s lo cumpli: logr apaciguar la protesta, gan tiempo valioso para afianzar un dilogo y mantuvo inamovible su postura frente a la presencia de la fuerza pblica en la regin. [7] Es decir, un nuevo bluff del jugador de pker, que maneja al pas como si fuera un casino lleno de crdulos.

El garrote

Pero esto fue un poco ms que ganar tiempo. Como ya hemos dicho desde un comienzo, Santos ha buscado, en primer trmino, dividir al movimiento popular en el Cauca, al mismo tiempo que aspira a poder convertir la movilizacin indgena en una fuerza de contencin (y eventualmente de choque) en sus programas contrainsurgentes, los cuales profundizarn la militarizacin de la regin. Por eso es que a la vez que endulza el odo de los dirigentes indgenas y busca ganarse sus favores con gestos magnnimos -como lo repiti toda la prensa servil al rgimen-, sac el garrote para golpear con l al movimiento campesino en el Cauca. Los hechos recientes de violencia, denunciados por la Red de Derechos Humanos del Suroccidente Colombiano Francisco Isaas Cifuentes hablan por s solos:

  1. El campesino Daniel Valenzuela Mosquera fue secuestrado el 14 de Agosto por la XXIX Brigada del Ejrcito en Cajibo, siendo luego asesinado y disfrazado de camuflado, en un nuevo caso de falsos positivos [8] . Los medios oficialistas (des)informaron que se tratara de alias Perico, un supuesto miembro de la Columna Mvil Jacobo Arenas de las FARC-EP especializado en atentados contra la infraestructura elctrica, que habra sido dado de baja en combate hecho desmentido por los pobladores de la zona que se manifestaron masivamente a los pocos das denunciando este crimen [9] .
  2. El 17 de Agosto, en Caloto (vereda El Nilo y corregimiento El Palo) y en Santander de Quilichao, la Brigada XIV ha procedido arbitrariamente con una pesca milagrosa (arresto masivo) en la cual han cado once detenidos: Gerardo Barona Avirama, James Barona Avirama, Wilson Castrilln Candela, Francia Helena Valencia, Daniel Secu, Jhon Alonso Bonilla, Martha Luca Piyinu, Idilvio Vitonas, Guillermo Urrea, Manuel Jess Gueta Acu y Luis Enrique Bedoya [10] . Supuestamente, seran auxiliadores farianos, pero lo que sabemos es que estas personas seran miembros de FENSUAGRO, de la Red Francisco Isaas Cifuentes y de la Marcha Patritica [11] .
Estos hechos represivos, prueba de la desesperacin de un gobierno que, para mostrar resultados recurre a dar golpes de ciego, ocurrieron en los mismos momentos en que los medios oficiales celebran el cambio de tono del gobierno con los indgenas, comparando el estilo refinado de Santos con la prepotencia de finquero de Uribe [12] . Lo que pareciera explicar esta poltica aparentemente contradictoria, es que la violencia oficial, al buscar la conciliacin con el movimiento indgena y afinar su puntera hacia el movimiento campesino, busca aislarlos al uno del otro.

Ni zanahoria ni garrote; a construir poder y unidad popular


El movimiento popular debe tener generosidad para estar as a la altura del momento y derrotar las tendencias al sectarismo y a vanguardismos nocivos. Es por ello que, ante las maniobras de cooptacin para unos y de represin para otros, resulta imprescindible cerrar filas en el movimiento popular en torno a un principio bsico: la solidaridad entre los sectores en lucha. Que el sealamiento o la amenaza a uno, se conviertan en el sealamiento o la amenaza contra todos. Es inaceptable el silencio de un sector del pueblo cuando otro es golpeado, reprimido, estigmatizado. La movilizacin de un sector del pueblo debe convocar el apoyo prctico de los otros sectores. Debemos saber identificar a los amigos y los enemigos del pueblo movilizado contra el actual modelo de despojo y muerte. Hoy de lo que se trata es de sumar para vencer.

Cierto es que los indgenas y todos los sectores del movimiento popular tienen derecho a reclamar y negociar sus reivindicaciones particulares. Pero ningn sector social est solo ante la militarizacin de sus territorios, la persecucin oficial y el despojo de sus tierras por parte de una oligarqua terrateniente estancada en la poca de la Colonia y de empresas multinacionales dispuestas a lo que sea para adelantar sus inversiones minero-extractivas o agroindustriales; la suerte de cada sector depende de los dems. No es sensato para ningn sector del pueblo colombiano hacerse el desentendido ante la opresin de otros sectores populares, menos an prestarse para agudizar contradicciones objetivas entre ellos; el modelo que se implementa a sangre y fuego es total, no da tregua y si hoy vienen por el vecino, maana lo harn por ti [13] . Es por ello que cualquier escenario de negociacin parcial, como el impulsado por las organizaciones indgenas en el Norte del Cauca con el gobierno depende, necesariamente, de la suerte de procesos de lucha y organizacin ms amplios, nacionales. Por lo mismo, no pueden realizarse con un nimo excluyente y con plena conciencia de las limitaciones de cualquier escenario de negociacin parcial.

De ello es consciente el propio movimiento indgena que no se deja engaar con cantos de sirena, por hermosos que parezcan, como lo revela un reciente comunicado de la ACIN:

Queda claro que en Colombia, la guerra es una excusa para que contine imponindose el Modelo Colombia Plan Colombia. Una combinacin especfica de terror, propaganda y polticas (tratados al servicio del Libre Comercio). La razn de ser del Estado en Colombia es impulsar esta liberacin de territorios, riquezas, mercados, ahorros y trabajo para las transnacionales ()  Siempre imponindose con el terror.

  La resistencia indgena del Cauca sigue pero no podemos caer el juego de los discursos y promesas falsas   del gobierno colombiano porque las polticas del capital se imponen ao tras ao y cada vez se agudiza ms el monstruo del saqueo de las trasnacionales que quieren aduearse de nuestros territorios, de nuestros planes de vida, de nuestros sueos y de la vida toda [14] .

Pero no es la resistencia indgena la cual sola derrotar a las polticas del Capital que se imponen mediante la guerra contra el conjunto del pueblo: se necesita del concurso de todas las resistencias populares. A la vez que se dan pasos acertados a nivel nacional mediante espacios como el Encuentro de Unidad Popular, es importante tambin fortalecer espacios regionales de convergencia desde abajo y desde la lucha, espacios que no se desentiendan de los esfuerzos que deben unificar las luchas en todo el territorio nacional, sino que respondan a los ritmos, particularidades y dinmicas propias de un pas tan diverso y rico como lo es Colombia. Por ello es importante valorar esfuerzos como el llamado de organizaciones campesinas como la Mesa Agraria del Cauca y ANZORC a las organizaciones indgenas CRIC y ACIN para conformar, junto a las negritudes, una mesa de concertacin para armonizar el acceso a la tierra para todos y todas, defender los derechos humanos y mitigar los embates de la guerra y sus impactos en el Cauca [15] .

El gobierno busca dividir y ganar tiempo, para arrollar a las comunidades en el Cauca con las locomotoras descarriadas de la agroindustria y la megaminera. La oligarqua ya est aceitando los engranajes del terrorismo de Estado y la guerra sucia para profundizar este modelo socio-econmico: el santismo y el uribismo ya se han dado la mano para ampliar y fortalecer el fuero militar [16] . Las organizaciones populares en lucha deben converger hacia propuestas comunes, armonizar sus intereses, implementar plataformas de lucha por las demandas claves y para enfrentar el avance de esta ofensiva del neoliberalismo armado. Este es un proceso que tiene su ritmo propio, en el que hay que ganar confianzas, pero la oligarqua no da tregua y es preciso acelerar el tranco.

Hoy todos debemos exigir la liberacin inmediata de las personas arrestadas y condenar este nuevo falso positivo en el Cauca. Hoy todos debemos desear xito a escenarios como la mesa de concertacin en el Cauca. Hoy todos debemos rodear procesos como la Marcha Patritica para impedir un nuevo genocidio. Hoy todos debemos exigir la solucin poltica al conflicto social y armado, espacio en el cual deben converger todas las resistencias de Colombia. Hoy todos debemos tener nuestra vista puesta en el llamado del Encuentro de Unidad Popular a la Semana Nacional de Indignacin del 5 al 12 de Octubre, con miras al Paro Cvico Nacional que se planea para el ao prximo. El xito de nada de esto est escrito en las estrellas; depender de nuestra voluntad, esfuerzo y de nuestro amor por esa Colombia libertaria, en la que haya espacio para todos y todas, por la que apostamos.

NOTAS:

[1] http://www.redcolombia.org/index.php/regiones-mainmenu-62/centro-mainmenu-67/cundinamarca-mainmenu-71/1905-caminos-de-unidad-para-la-movilizacion-social-y-politica.html  
[2] http://www.anarkismo.net/article/23480
[3] http://www.elespectador.com/noticias/judicial/articulo-361108-santos-farc-son-promueven-salida-de-fuerza-publica-del-cauca Ver tambin http://www.latarde.com/colombia/91-notas-nacionales/63662-mindefensa-confirma-infiltracion-de-las-farc-en-movimientos-indigenas-del-cauca-.html  
[4] http://www.elespectador.com/impreso/politica/articulo-368386-cauca-de-uribe-santos  
[5] http://www.semana.com/nacion/malicia-indigena-santos/182920-3.aspx  
[6] El mismo Molano plantea que Quiz lo nico que el Gobierno pueda hacer es liquidar a la OPIC, una organizacin de esquiroles y paniaguados creada por Uribe y su ministro Valencia Cossio. http://www.elespectador.com/opinion/columna-368650-acuerdos  
[7] http://www.semana.com/nacion/malicia-indigena-santos/182920-3.aspx  
[8] http://www.reddhfic.org/index.php?option=com_content&view=article&id=455:cp-17-de-agosto-de-2012&catid=101:comunicados-2012&Itemid=217 y http://www.nasaacin.org/noticias/3-newsflash/4588-cauca-nuevo-caso-de-ejecucion-extrajudicial  
[9] http://www.elespectador.com/noticias/judicial/articulo-367737-abatido-guerrillero-responsable-de-atentar-contra-infraestructur  
[10] http://m.elespectador.com/impreso/judicial/articulo-368395-golpe-farc-cauca  
[11] http://www.reddhfic.org/index.php?option=com_content&view=article&id=455:cp-17-de-agosto-de-2012&catid=101:comunicados-2012&Itemid=217  
[12] http://www.elespectador.com/impreso/politica/articulo-368386-cauca-de-uribe-santos  
[13] No podemos permitir que se repitan hechos deplorables y lamentables como los enfrentamientos entre campesinos a indgenas por tierras ocurridos en Junio en Cajibo. Ver http://prensarural.org/spip/spip.php?article8469 y http://www.cric-colombia.org/index.php?option=com_content&view=article&id=882:problematica-de-indigenas-y-campesinos-en-los-municipios-de-totoro-y-cajibio-ocasionada-por-compra-de-tierra-e-inconsulta-por-parte-del-incoder  
[14] http://www.nasaacin.org/noticias/3-newsflash/4597-se-disculpan-por-las-victimas-pero-nos-siguen-matando  
[15] http://prensarural.org/spip/spip.php?article8876  
[16] http://www.semana.com/politica/fuero-militar-santos-acepta-recomendacion-uribe/182817-3.aspx


(*) Jos Antonio Gutirrez D. es militante libertario, residente en Irlanda donde participa en los movimientos de solidaridad con Amrica Latina y Colombia, colaborador de la revista CEPA (Colombia) y El Ciudadano (Chile), as como del sitio web internacional www.anarkismo.net. Autor de "Problemas e Possibilidades do Anarquismo" (en portugus -Faisca ed., 2011) y coordinador del libro "Orgenes Libertarios del Primero de Mayo en Amrica Latina" (Quimant ed. 2010).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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