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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-08-2012

Entrevista a Julen Arzuaga, candidato de EH Bildu, responsable de libertades ciudadanas
Vamos a situar los derechos humanos por encima de todo

Ramn Sola
Gara


La carrera al 21-O est lanzada y en la novedosa propuesta de EH Bildu llama la atencin especialmente el rea de Libertades Ciudadanas. Julen Arzuaga es el candidato a consejero con un perfil muy diferente al de quienes han ocupado Interior o Justicia en Lakua, polticos profesionales y pesos pesados en sus partidos. Por contra, donde Julen Arzuaga (Laudio, 1972) acumula experiencia es en el campo de los derechos humanos, incluso en la ONU. Y tambin ha padecido sus vulneraciones.

Julen Arzuaga no necesita presentacin para quienes trabajan en el mbito de los derechos humanos, pero quizs s para quienes solo siguen el mbito de la poltica profesional clsica. Es evidente a primera vista que su trayectoria, su edad e incluso su aspecto no son las habituales de un consejero de estas reas, pero ms novedoso an resulta el discurso de EH Bildu.

Libertades Ciudadanas. El nombre marca ya clara diferencia respecto a Interior y Justicia...

Lo escogimos porque siempre ha habido una tensin terica entre lo que es Justicia, como salvaguarda de los derechos humanos, y lo que es Interior, que se preocupa mucho ms por relajar esa salvaguarda para dedicarse al control, a la seguridad, al orden pblico... Queremos rescatar lo que ha sido solo un apartado dentro de Justicia y ponerlo en el frontispicio de nuestra actividad, situar los derechos humanos por encima de todo y que cualquier accin lleve ese marchamo.

Como jurista dedicado a los derechos humanos, para cambiar todo eso hay que cambiar tambin las policas, las leyes, los jueces, los tribunales...?

S. Y vamos a ello. Lo que me da mi militancia en este campo es conocimiento para saber cules son las prcticas buenas, las malas y las nefastas. Lo he visto en Euskal Herria y tambin conozco los estndares de derechos humanos que se manejan fuera, por ejemplo en las Naciones Unidas. Tambin he conocido personas que venan del mbito de los derechos humanos y luego han desempeado y desempean importantes cargos institucionales, como Rigoberta Mench, Jos Ramos Horta o Evo Morales. Los activistas por los derechos humanos podemos gestionar este campo con mayor sensibilidad.

Si se puede hacer eso con el formato actual? Vemos que existen leyes-chicle, leyes-embudo... igual dan para un roto que para un descosido. As que la ley permitira hacer muchas cosas seguramente, pero desde EH Bildu no vamos a hacer una simple gestin de ellas. Queremos reformar leyes, instituciones, organismos de gobierno...

Pero todo ese entramado de jueces, leyes, policas... se situar enfrente. Cmo se puede contrarrestar eso?

Trabajando a dos niveles. Por un lado el de gestin, pero por otro el de los objetivos estratgicos. Hay que hacer virar estas instituciones poco a poco hacia nuestros objetivos: la soberana y los planteamientos de izquierda. Ese entramado viene de un Estado espaol que en un momento dado otorga un rgimen autonmico: el del Estatuto. Para nosotros siempre ha sido absolutamente insuficiente, pero partimos de esa base para poner todas esas instituciones en el carril de la soberana, la independencia, la izquierda, las polticas sociales...

Hay algn modelo policial en el mundo que les sirva de inspiracin?

S hay cosas que nos parecen interesantes, pero por encima de eso lo que queremos es abrir un debate muy abierto sobre qu polica pide este pas en este momento concreto. Es curioso ver que se ha dado un debate muy a la carrera sobre la cuestin de los escoltas por las nuevas circunstancias, y nos preguntamos por qu esto no ha ocurrido en el sector pblico de la seguridad, por qu no se quiere entrar en eso. Es prioritario.

Una poltica menos securcrata conlleva menos ertzainas?

No lo s. Lo que est claro es que haremos una poltica menos securcrata. Por eso hay que hacer ese debate: Cunta polica se necesita para eso, qu tipo de agentes, de qu sectores sociales deben provenir? Hay una cosa clara: existe una animadversin evidente de las policas, incluida la autonmica, hacia sectores polticos, y esa animadversin es compartida por estos. Las reglas internacionales dicen que cualquier cuerpo policial tiene el derecho a estar bien imbricada en su sociedad, pero esto no es as hoy en da.

Qu le parece la actitud de la Ertzaintza sobre la muerte de Iigo Cabacas?

Me recuerda mucho a otras que hemos visto histricamente desde otros ministerios de Interior. Primero, cerrar filas en torno a los infractores; luego, dificultar y alargar la investigacin, dar datos circunstanciales o no reales... Me recuerda a las versiones oficiales en el caso de Mikel Zabalza, en el de Fernando Elejalde... casos evidentes de tortura que se dejaron sin investigar. En el caso de Iigo Cabacas creo que habr una parodia de investigacin, pero no se depurarn responsabilidades. Podemos asegurar que con nosotros se cerraran filas, pero no en torno al infractor, sino a la vctima.

Con qu planteamiento afrontan lo que se denomina como delincuencia comn?

Tanto en casos polticos como comunes, planteamos calabozos transparentes. Abogados, forenses, familiares... deben tener acceso a la persona detenida. Y apostamos por la perspectiva preventiva: muchos delitos comunes se deben a estados de necesidad, falta de formacin en respeto a la ciudadana, en derechos humanos...

Luego est el tema posterior, el penitenciario. El sistema actual es el fracaso de toda la sociedad. Se tendra que reducir el apego a la pena de prisin, muchas veces excitada por ese populismo punitivo. Tambin la prolongacin de las penas... Hay mucho por hacer.

Uribetxebarria se est muriendo y eso pasa bajo custodia, ah hay un dficit increble

El tema de Iosu Uribetxebarria est en candelero. Se ha referido a l como una crisis humanitaria... Lo es. Hay una persona que se est muriendo, y se est muriendo bajo custodia de Instituciones Penitenciarias. Hay un dficit increble, no est operando con criterios de humanidad sino de inters poltico, de venganza, de dar satisfaccin a demandas ultras... Me preocupa mucho cmo se est intentando extraer una interpretacin de la ley para todo ello. Se imponen penas que superan el lmite de la vida de una persona y se quiere adems que se lleven hasta el final de esa vida, por encima de lo que la propia naturaleza humana permite. Por otro lado, vemos que hay casos de personas excarceladas por enfermedad que no tenan la gravedad del caso de Uribetxebarria. Se me ocurre el caso de Enrique Rodrguez Galindo, condenado a 72 aos. Cumpli cuatro en prisin por unas etreas consideraciones de salud, nadie sabe realmente por qu motivo, cuando se conoce a la perfeccin el expediente sanitario de Uribetxebarria. El general de Intxaurrondo accedi al tercer grado sin ningn estruendo. Si la ley permite eso, cules son los obstculos en este caso?

Puede ser un punto de inflexin el fallo de Europa sobre la doctrina Parot?

Lo sera si el Estado hubiese aceptado el fallo, pero ya hemos visto que se ha revuelto contra l. Mientras eso no ocurra, esa sentencia hoy es como el sonar del Titanic diciendo que hay que virar el rumbo. Recuerdo que Jos Antonio Pastor (PSE) situ la sentencia del Constitucional en favor de la doctrina Parot como compensacin por la legalizacin de Sortu, qu forma de interpretar la Justicia es esa?

Ha trabajado mucho en el mbito de la tortura, qu se puede hacer a estas alturas desde el Gobierno de Lakua? Ir a una papelera que tenga en stock 10.000 carpetas y empezar a rellenarlas con testimonios, informes forenses, denuncias judiciales, recortes de prensa... para hacer un censo oficial de lo que ha sido la tortura y de sus vctimas. Sera un primer paso en el reconocimiento para ir agotando luego las siguientes etapas: reparacin y garantas de no-repeticin. Cabe una Justicia transicional en Euskal Herria, como ha ocurrido en otros puntos en pocas como esta? Tienen alguna idea en concreto? Hace poco conversaba con Theo van Boven, el anterior Relator contra la Tortura de la ONU. Me deca que en los ltimos meses no haba habido casos de tortura y que haba que afrontar inmediamente el reconocimiento y la reparacin de quienes la han sufrido hasta ahora, y me indicaba que sera interesante la participacin de expertos internacionales para buscar verdad y justicia. Y que otro tanto haba que hacer para otras vulneraciones por parte del Estado. Me deca que era el momento de establecer canales para la verdad. Tenemos ideas, por supuesto, pero creemos que conviene hacerlo con luz y taqugrafos, en un debate abierto. Hay que establecer canales para saber lo que ha sucedido, lo que comnmente se llaman Comisiones de la Verdad, etctera. Cuando se habla de relato, no se puede poner el tejado antes que la casa. Hay que establecer los procedimientos para que ese relato sea fidedigno, es decir, para que no sea propaganda.

S soy un superviviente, pero se confunde quien piense que afronto esto con rencor

Una cuestin personal. Julen Arzuaga tambin es un superviviente de estos macroprocesos polticos que se han impulsado desde Madrid. Todava hace falta desmontarlos, cmo afrontara esa situacin desde Lakua? Cuando la ciudadana vasca ha demandado justicia a los tribunales espaoles, la respuesta siempre ha sido arbitrariedad e injusticia. S, es algo que tenemos que acometer, mirando al pasado y al presente, pero sobre todo mirando al futuro. Que tribunales de Madrid no juzguen actividades polticas en Euskal Herria, que no sean tribunales que priorizan intereses polticos sino derechos y libertades fundamentales y estndares internacionales. S, fui superviviente de un juicio en el que ya dije en su momento que era tan injusto condenar a mis compaeros que fueron condenados como absolverme a m. Era una decisin arbitraria. Pero tambin soy superviviente de actuaciones policiales: en 1995 sufr una paliza terrible de la Polica vasca. Ahora bien, si alguien piensa que acometo esta responsabilidad desde el rencor y la visceralidad personal, se confunde absolutamente. Acometemos el planteamiento de gobierno desde la memoria, pero con la visin puesta en el futuro.

Por resumir todo esto, qu diferencia habra entre Julen Arzuaga y lo que han sido Rodolfo Ares o Juan Mara Atutxa?

(Se re) Abismal. El ministro de Interior espaol deca el otro da que le preocupaba muchsimo que EH Bildu pudiera llegar a gestionar este gobierno y apelaba al buen criterio de la ciudadana. Bien, pues yo apelo al buen criterio de la ciudadana para que una persona como yo, que viene de la militancia y el activismo por los derechos humanos, pueda ser consejero no de Interior, no de Justicia, sino de Libertades Ciudadanas. Yo creo que esa es la diferencia, eso marca una brecha insuperable respecto a lo que han sido anteriores consejeros y lo que se entiende que debe ser una gestin de Interior o de Justicia. Nosotros tenemos otra idea, tenemos otro proyecto, y lo que queremos hacer si llegamos a esta institucin es poner todas esas herramientas del autogobierno en el carril del futuro, de la soberana y de la izquierda.

Fuente: http://www.gara.net/paperezkoa/20120826/359017/es/Vamos-situar-derechos-humanos-encima-todo-



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