Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-08-2012

Historias de amor, Repblica y muerte

Alejandro Torrs
Pblico

Arturo se cas con Julia el mismo da que fue fusilado por el rgimen de Franco. Alfonso y Jos Fina se suicidaron abrazados antes de ser detenidos en el ao 40. Victoria llamaba a su marido en su lecho de muerte tras ms de 30 aos sin verlo.


Arturo Lodeiro fue fusilado el mismo da de su boda. De hecho, nunca lleg a ver a Julia Muoz como esposa. Se cas en articulo mortis. El 27 de abril de 1940, tras 10 meses encarcelado por estar afiliado a la CNT, Arturo contrajo matrimonio con el que haba sido el amor de su vida, Julia. Ambos tenan una nia de dos meses. Apenas unas horas despus, a la edad de 35 aos, fue ejecutado. Delito? No consta, segn seala el certificado de Instituciones Penitenciarias que da fe de su entrega al piquete de ejecucin. Lo mataron sin saber por qu! Es mi deber moral que esta historia se conozca, cuenta indignada Julia Mota, 68 aos despus de la ejecucin de su abuelo.

En su ltima carta, horas antes de ser fusilado, Arturo daba cuenta a Julia de su ltima voluntad. Adorada esposa: En este momento realizo mi voluntad por lo cual puedo llamarte al final de mi vida, esposa ma, y a mi nia, hija verdadera. A pesar de que los momentos no son de los ms agradables, al menos me cabe la alegra de haber cumplido contigo como Dios manda. Ya, querida nenita, puedes llamarme esposo, y cuando hables a nuestra Julina de m, le digas que su papato la quera mucho por ser hija tuya y por quererte como jams quise. T, Julia ma, procrate una relativa y sana felicidad. No le des a mi nena un padre que sea malo, escribe Arturo.

Julia encontr otro hombre y cumpli la voluntad de su marido de darle a su hijo un padre que no sea malo. A lo largo de 60 aos, la viuda guard cada una de las cartas que Arturo le escribi en diminutos papeles de tabaco de liar que le entregaba cosidos en los pantalones como si de diamantes se tratara. Algunas eran de amor, otras trataban la realidad de la crcel y otras, regaaban a Julia. Nena, te tengo dicho que no me mandes comida. S que t no tienes y no puedo tolerar que t pases hambre. No vuelvas a hacerlo, insiste Arturo a Julia.

Sin embargo, gran parte de las diminutos mensajes de Arturo a su mujer iban dirigidos a la educacin de la pequea recin nacida. No le eduques en la venganza hazle saber la necesidad que tiene de querer, escribe el hombre, cerrajero de profesin, quien insisti vehemente en que Julia no guardara rencor a nadie por su ejecucin: Ya sabes que no quiero rencores, acepta esto con la mayor resignacin y considralo como lo que es, un error".

Julia, su nieta, se cri escuchando a su abuela recordar la bondad de Arturo. Cuando le preguntaban a mi abuela por l resuma su carcter con una ancdota. Un da de invierno Arturo lleg a casa sin chaqueta y cuando mi abuela le pregunt que dnde estaba el abrigo l respondi que se lo haba dado a uno que tena ms fro que l, recuerda Julia, quien describe a su abuelo como un hombre de mpetu, idealista y soador. Su abuela, Julia, no pudo siquiera recoger el cuerpo para darle entierro. A los das de su muerte, el cadver fue entregado a los padres de Arturo, que desconocan que se haba casado en prisin, para que fuera enterrado en el panten familiar. En su tumba est escrito que muri el 10 de mayo ocultando el fatal desenlace que tuvo mi abuelo, seala Julia.

Mi nico objetivo cuando difundo esta historia es que todo el mundo conozca lo que sucedi en Espaa durante esos aos. Que la guerra no fue de igual a igual. Que los dos bandos no son iguales. De pequea pensaba que era una loca por como me senta al pensar en mi abuelo. Despus encontr a ms gente en esta lucha, unidos por una misma causa y, aunque sean malos tiempos para la memoria, es mi deber que esta historia se conozca, concluye la nieta de Arturo Lodeiro y Julia Muoz.


Cazados en el bosque

Josefina lvarez y Alfonso Vzquez vivieron y murieron juntos. Se conocieron una tarde de primavera en un acto de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) en el concejo de Lena (Asturias) en los tiempos de la Repblica. Desde entonces, hasta los primeros das del ao 40 no se separaron ni un segundo. Perseguidos desde la conquista de Asturias por parte del bando franquista en octubre de 1937 por la afiliacin poltica de Alfonso al Partido Comunista y su papel en la revolucin de octubre de 1934, acorralados y sin salida, esta pareja decidi morir unida antes que entregarse a las autoridades franquistas.

Estuvieron dos aos y pico huidos por las montaas de la provincia. De casa en casa y de lugar en lugar. En invierno se refugiaban en una casa de unos amigos muy cercana a Pola. Hasta que los cazaron. Si se entregaban los obligaran a denunciar a sus amigos y despus seran asesinados. As que decidieron poner fin a su historia de otra manera, recuerda Germn Mayora, historiador y autor del libro Cazados, que recrea la vida de esta pareja.

Esta pareja decidi suicidarse antes de ser atrapada por los falangistas La otra manera con la que Alfonso y Josefina decidieron poner punto y final a su vida es digna de cualquier tragedia shakesperiana. Abrazados en una solitaria casa en lo alto de la montaa, rodeados por sus cazadores que disparaban dentro de la casa, Alfonso y Josefina se rociaron con petrleo, se despidieron y con una pistola Astra, tpica de la milicia republicana, se dispararon. Josefina en el corazn y Alfonso en la boca. Tal cual estaban, ya muertos, cayeron juntos en la hoguera donde ardieron hasta la llegada de sus cazadores, que vean como su presa se dilua.

Antes, Alfonso y Josefina tuvieron que soportar la muerte del padre del hombre y la tortura pblica de su hermana, raptada, rapada al cero y humillada ante todo el pueblo para que delatara el escondite de su hermano. l le dijo a Josefina que lo dejara solo, que se poda salvar. Pero ella nunca accedi. Desde la revolucin del 34 hasta las elecciones del 36, Alfonso ya tuvo que estar escondido y estuvo solo. Ella no quera volver a pasar por eso. Prefiri firmar su muerte junto a la del hombre que amaba, concluye Mayora.


Exiliado en Rusia

ngel Herraiz y Victoria Pradal se conocieron en un conocido parque de Almera donde llevaban a jugar a sus hermanos menores al principio de la Repblica. Tmidos, en el parque cruzaban pocas palabras. Hasta que lleg el da del baile de mscaras donde aprovechando la capacidad de desinhibicin que otorga tener el rostro oculto comenzaron a charlar y arranc una larga historia de amor que dur hasta el ltimo suspiro de vida de Victoria cuando en su lecho de muerte llamaba a ngel a pesar de llevar ms de 30 aos separados por una dictadura que pareca no terminar nunca.

Afiliado al Partido Comunista y miembro del comit ejecutivo del Frente Popular en Almera, ngel se enrol en las milicias republicanas para participar en la Guerra Civil a partir de 1937. A comienzos del 39, la guerra ya estaba perdida. Las tropas franquistas llegaban desde Mlaga a Almera y no haba forma humana de defender la ciudad, por lo que ngel debi huir. Junto con su cuado, el joven parti en coche con destino Alicante, ltimo bastin republicano. Aunque antes, pas por su casa a despedirse de su mujer y sus dos hijos de muy corta edad.

Mi madre siempre recuerda la cara de ngel cuando baj aquellas escaleras. Tena la cara blanca, muy blanca. Como de un muerto, recuerda Gemma Pradal, sobrina-nieta de Victoria. ngel intua que aquella vez, aqul invierno del 39 sera casi con toda seguridad la ltima vez que viera a su esposa e hijos. Ahora deba huir. Camino de Alicante, ngel y su cuado decidieron cambiar de planes y comprar una pequea barca para marchar al norte de frica. Desde ah, ngel, completamente solo, inici el viaje de su vida y se exili en Rusia.

Nada ms supo la familia de l, hasta que el hermano de Victoria, Gabriel Pradal, viaj hasta Mxico para formar las Cortes republicanas en el exilio. All conoci una delegacin de Rusia que conoca a ngel. Haba batallado en la II Guerra Mundial y haba estado a punto de morir. De hecho, los mdicos lo dieron por muerto. Una enfermera, Nina, lo cuid en su tiempo libre desoyendo los consejos de los mdicos y consigui salvarle la vida.

Recuperado el rastro de su familia, ngel envi varios regalos y cartas hasta Almera. Pasaban por Pars, despus por Madrid y despus Almera. Era muy importante que nadie descubriera la procedencia de los paquetes que llegaban, seala Gemma, quien recuerda el regalo ms bonito que envi ngel desde Rusia. Un da lleg un paquete especial. Cerraron todas todas las puertas, ventanas, persianas, todo. Toda la familia unida se reuni en la ltima habitacin de la casa. Con una luz pequea Victoria abri el paquete. Era un broche de topacios con la forma de un girasol. Desde aqul da siempre lo llev puesto. Fueron inseparables, recuerda Gemma.

Victoria nunca ms volvi a ver a su marido y nunca ms volvi a enamorarse. Vivi enamorada de ngel a pesar de la distancia. Mi ta abuela jams mir a un hombre, ni permiti ninguno se insinuara. Ni siquiera una mirada ms de lo normal. Su marido se fue y para ella dejaron de existir los hombres, relata Gemma, que recuerda los ltimos momentos de vida de Victoria cuando agonizando llamaba a ngel: Pens que llamaba a su hijo ngel y le dije que estaba al lado que si lo llamaba y ella me dijo: 'No es a ese ngel al que llamo'.

Su marido muri tiempo despus. En Rusia, su pas de adopcin. All haba hecho carrera como traductor de las obras de Mximo Gorki, conocido literato identificado con el movimiento sovitico revolucionario. A su funeral asisti su hijo ngel, quien pudo conocerlo justo un ao antes de su muerte.


Fuente: http://www.publico.es/espana/441369/historias-de-amor-republica-y-muerte




Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter