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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-08-2012

No invad Venezuela porque no tuve tiempo

Luis Britto Garca
Rebelin


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Segn Maquiavelo, el Prncipe puede y debe cometer infamias tiles, pero en pblico debe parecer la moral, la religin y las buenas costumbres encarnadas. Nada de Prncipe tiene quien confiesa la intencin de una infamia, no haber tenido tiempo o valor para cometerla, y lo hace cuando ya no puede llevarla a cabo. No invad Venezuela porque no tuve tiempo, confiesa lvaro Uribe, quien cont con diez aos de poder y el apoyo u ocupacin militar de Estados Unidos para ello Por qu confiesa? Con qu propsito?

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Hace aos sostengo que el plan maestro de Estados Unidos es suscitar una guerra entre Colombia y Venezuela para quedarse con las ruinas de ambos pases. Indicios de que esta intuicin pudiera no estar equivocada son: el hecho de que el presupuesto de Defensa de la Hermana Repblica alberga ms de medio milln de personas; de que Estados Unidos apoya este esfuerzo armamentista con los raudales de dlares del Plan Colombia y con tres bases militares que aspiraba elevar a nueve; de que en 2004 fueron detenidos ms de un centenar de paramilitares que preparaban un magnicidio en Venezuela; de que en 2008 el ejrcito colombiano con logstica e inteligencia estadounidense atac a Ecuador; de que ambas agresiones fueron rodeadas de persistente campaa para incriminar a nuestro pas como narcotraficante, dominado por la guerrilla colombiana y violador de los Derechos Humanos. A confesin de Uribe, relevo de pruebas: durante una dcada el presidente de un pas vecino estuvo planeando invadirnos.

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Segn contesta Hugo Chvez Fras, tiempo no le falt, sino cojones. Tambin, lgica. No es una minucia emprender una guerra con una Repblica hermana sin haber ganado la que libra en su propio territorio. No es una menudencia tratar de acabar con un mandatario vecino sin tener asegurada la propia supervivencia poltica. Un pijama rojo pesa sobre el destino de quien los organismos de seguridad de Estados Unidos catalogan como el narco nmero 84. Todos los que sirvieron a la gran potencia, desde Rafael Leonidas Trujillo hasta Sadam Hussein en su insensata guerra con Irn, han sido luego destruidos por ella.

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No son una excepcin los incursos en terrorismo masivo de Estado, como el japons peruano o peruano japons Fujimori. El Imperio y las oligarquas locales se sirven de ellos para desecharlos cuando devienen intiles. En 2007, durante el IV Congreso Internacional de la Lengua Espaola en Cartagena, vi a Uribe tratando de congraciarse con Juan Carlos de Borbn, clamando con mano en el pecho que los neogranadinos siempre fueron los ms fieles sbditos de la Corona. La supervivencia de Uribe depende de presentarse a toda costa como el ms fiel sbdito de Estados Unidos, aunque ello implique la eternizacin del conflicto interno y la promocin de un todava ms insensato conflicto con toda Amrica Latina y el Caribe.

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Pocas veces la carrera de uno exigi tan atroces sacrificios de todos. Esto debe ser evidente para las oligarquas locales colombianas, que probaron los resultados de una suspensin de relaciones comerciales con Venezuela. Para ellas, Uribe es un advenedizo, til para ejercer el terrorismo de Estado desde el poder y para cargar con las culpas de l concluida su gestin, pero no para eternizarse como supremo rbitro de vidas y fortunas. Ya se sirvieron de l; no estn dispuestas a que l se sirva de ellas.

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He sealado que por su posicin estratgica entre dos mares, su abundante poblacin, su produccin agrcola, sus desarrolladas industrias, su activo comercio, Colombia puede ejercer una razonable hegemona regional sin necesidad de empantanarse en sangrientos conflictos externos, que la enfrentaran con el ALBA, UNASUR, CELAC, MERCOSUR y el BRIC, y brindaran a la insurgencia interna la posibilidad de tomar el poder. De enfrascarse en esta poltica suicida, lo hara por decisin consensual de sus oligarquas, que saben lo que pueden perder, y no en inters de un poltico que lo ha perdido todo. Perro que ladra no muerde, sobre todo si no mordi mientras pudo.

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Y la oposicin venezolana, cuyo jefe de campaa Leopoldo Lpez se entrevist con Uribe en la frontera? Estn con l, o con Venezuela? Que se dejen de hipocresas, recomend Osvaldo lvarez Paz. Veremos si se atreven.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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