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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-08-2012

Portugal
El sueo de abril hecho aicos

Manuel Marrero Morales
Rebelin


En una calle prxima al Museo del Agua, en Lisboa, en lo ms alto de un bloque de viviendas de modesta construccin de un barrio obrero se puede leer Viviendas baratas: el sueo de abril. En la ventana de un primer piso un chico de corta edad le gritaba a una seora, tal vez su madre tal vez su abuela, que quera un mvil, que le comprara un mvil. En unos bancos cercanos un grupo de personas con edad de ser poblacin activa, charlaban a media maana de ese lunes de mitad de agosto. Percib tristeza en sus rostros sombros. Unas calles ms all, en la Lisboa de Alfama, de edificios decadentes, haban amanecido unos cuantos mendigos durmiendo al aire libre y benigno de esta poca. Uno de ellos lo haca, hasta que llegaron los primeros turistas, en un banco pblico prximo al olivo bajo el cual se encuentran las cenizas de Jos Saramago, enterradas con tierra de Lanzarote, frente a la Casa Dos Bicos, donde recientemente se ha abierto la sede de la Fundacin del comprometido intelectual que defendi siempre la necesidad de humanizarnos, de fomentar el conocimiento de que miles y miles de personas no se pueden acercar al desarrollo.

Por las calles aledaas, los taxis y los coches de gran cilindrada circulan a alta velocidad. Contrastan con los coches de las clases populares que casi todos llevan una separacin metlica entre los asientos delanteros y traseros, como si estuvieran preparados para llevar animales aislados detrs; pero no, el motivo es otro, simplemente fiscal: se pagan impuestos en funcin de los asientos hbiles. Circular en coche ya casi es imposible, pues el precio de la gasolina est cercana a los dos euros por litro.

De la decadencia de los edificios que el terremoto de 1755 dej en pie o que fueron reconstruidos en las dcadas siguientes, slo se salvan las sedes de los bancos y las multinacionales as como algunas zonas de comercios y algunos de los edificios pblicos.

En los diferentes distritos lisboetas proliferan dos tipos de pronunciamientos populares: la llamada a la ocupacin de casas vacas y la frontal oposicin a que se eliminen los gobiernos de los barrios (las juntas de freguesa), a ello se unen la peticin de que se encarcele a los culpables de los robos y el endeudamiento del pas y los restos de carteles que an permanecen llamando a la anterior huelga general.

Con cualquier persona, ms o menos consciente, que te pares a hablar y le preguntes por la situacin, sealar a la troika (FMI, BCE y Comisin Europea) y al gobierno portugus como los responsables de este desaguisado y de estos atropellos y violencia institucional contra la ciudadana.

Si echamos la vista atrs, las personas demcratas del planeta celebramos con alegra aquel 25 de abril de 1974, en que la dictadura de Salazar era sustituida por la Revolucin de los Claveles, con la msica de fondo de Grndola Vila Morena, terra da fraternidade, o povo e quem mais ordena dentro de ti, o Cidade , de Jos Afonso. El sueo portugus, que durara un ao y medio, comenzaba con el golpe de Estado de los capitanes -los mismos que hoy protestan contra los recortes impuestos por la troika y sus cmplices-, con el asedio a las instalaciones de la PIDE -la polica poltica portugesa-, en una calle empinada de Alfama junto a la catedral, con la apertura del camino hacia las libertades, que entre el 25 de abril del 74 y el 20 de noviembre del 75 llegaran a Portugal, Grecia y Espaa, tras la desaparicin de las dictaduras.

Hoy los tres pases del sur de la rica Europa estn regresando a pasos agigantados a aquellos orgenes: paro y miseria crecientes, eliminacin de derechos y libertades, prdida de calidad democrtica. El golpe de Estado lo est dando la troika y sus cmplices, los gobiernos de los respectivos pases. Y el sufrimiento generalizado lo est padeciendo el conjunto de las clases populares y clases medias, que engrosan las listas del paro y de la vuelta a la emigracin, en unos casos a la Europa rica (Alemania, Reino Unido) , en otros a las antiguas colonias (Angola, Brasil).

El sueo de abril ha saltado por los aires hecho aicos; pero la sociedad est decidida a defender sus derechos y a no permitir que la histora se repita y haya involuciones. As que nos queda la rebelin: en Grecia est en marcha; en Portugal, tambin lo intentan; en Espaa y en Canarias, estamos obligados a seguir impulsndola desde las calles y las movilizaciones. Tenemos derecho a seguir reivindicando nuestros sueos.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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