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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-08-2012

Democracia y crisis social

Marcos Roitman Rosenmann
La Jornada


La democracia es una forma de vida que habla en plural. Ser demcrata exige carcter, ser consciente de los actos emprendidos y asumir responsabilidades. Supone autocontrol. Un ciudadano no puede, por ejemplo, actuar de mutuo propio y bajo el concepto de propiedad privada contaminar las aguas, cambiar el curso de los ros, talar bosques o en nombre del progreso expropiar las tierras comunitarias de los pueblos originarios. Tampoco disponer, bajo el ideario de la libertad individual, de bienes colectivos, privatizando los servicios pblicos en pro de su beneficio particular y en detrimento de sus iguales.

La democracia porta un cdigo, un ADN constituyente. Se trata de las formas de convivencia bsicas. Un saber estar y saber vivir bajo el principio de coaccin, el que no requiere una ley externa para comprender que su prctica es contraria al sentido comn. Todos sabemos la diferencia entre actuar con honestidad o marrulleramente. No necesitamos recurrir al derecho penal o civil cuando aceptamos sobornos, usamos informacin privilegiada y damos favores saltndonos normas del decoro social. Somos conscientes de estar vulnerando la tica de la conviccin democrtica.

El acto democrtico, cuando es generalizado, no conlleva reconocimiento social, ni premios, se ejerce sin esperar nada a cambio. Forma parte del quehacer cotidiano. En definitiva, la democracia, puede sintetizarse como un mandar obedeciendo. Por esta razn, capitalismo y democracia no hacen buenas migas. El capitalismo privilegia al individuo, el yo hasta la extenuacin y por otro lado pide acciones de caridad y la aparicin de hroes. Mecenas a los que agradecer su generosidad. Empresarios de xito que donen una parte de su fortuna para la investigacin del sida, Alzheimer u otras enfermedades. Bancos que otorguen becas a estudiantes, fundaciones que patrocinen museos e instituciones eclesisticas que fomenten la caridad cristiana. Todo envuelto bajo el denominador comn de ayuda a los necesitados, filantropa o altruismo. Lamentablemente, ninguno de los tres hace democracia ni fomenta la ciudadana participativa, son limosna. Los restos de un festn al cual no todos estn invitados. Ms bien estn excluidos.

Optar por un comportamiento democrtico exige templanza. Valoracin de consecuencias, autoestima, confianza y dignidad. Pensar en un nosotros. Cualquier decisin democrtica nos compromete. No planteo que la democracia sea una forma de vida monacal, estoica o inmaculada. La virginidad social no es viable, ni tampoco aconsejable. Pero el comportamiento democrtico tiene lmites y es necesario respetarlos, de lo contrario su vulneracin reiterada la niega en su esencia. Podramos decir que tiene un punto de saturacin, tras el cual el cambio de estado trae consigo un sin retorno. La democracia se corrompe, haciendo imposible su realizacin, convirtindose en un sinsentido. El slvese quien pueda y el todos contra todos se convierte en el alma mater de actos adjetivados como democrticos, pero no lo son, convirtindola en un objeto imposible.

Los ejemplo sobran. El primero lo obtenemos del derecho a recibir una educacin de calidad, pblica y gratuita, es decir pagada por el Estado, levantada con el esfuerzo de quienes trabajan y aportan al erario pblico sus impuestos. Una persona analfabeta, sin memoria colectiva, ni historia, sin pasado, es la negacin del hecho democrtico. Pero tambin lo es llamar educacin de calidad a la formacin obtenida por los alumnos en centros privados, laicos o religiosos, que hacen de ella un negocio, convirtindola en una fuente de ingresos, donde su ideario y planes de estudios se adecuan a la lgica del slvese quien pueda: competitividad, competitividad y competitividad. Las movilizaciones y la emergencia de nuevos movimientos estudiantiles poniendo en cuestin esta forma de entender la educacin es una muestra fehaciente del fracaso del modelo. En Chile, cuna del neoliberalismo, la crisis es completa y no deja lugar a dudas sobre su ineficiencia.

Otro ejemplo lo constituye la libertad de expresin y prensa. En la actualidad, su prctica no trae una proyeccin democrtica. No se trata de formar una opinin pblica ilustrada con discernimiento y capacidad deliberativa en la lectura. En su lugar, aparece un sentido monoplico de lo conveniente y lo inadecuado para publicar y decir. La manipulacin, la noticia falsa, el libelo, las verdades a media, los manuales de estilo, la censura, son el pan nuestro de cada da. No hay pas donde no se den casos de falta de tica y vulneracin de cdigos deontolgicos. La prensa ya no es libre, ni democrtica y cuando lo es, mejor ahogarla. El control de la noticia, de los medios de comunicacin acaban despidiendo a los buenos periodistas, llevndolos a la crcel o incluso matndolos. Honduras, Colombia o Mxico son buenos ejemplos en la regin. Bien seala Arturo Barea, en La forja de un rebelde, un formidable anlisis de la sociedad espaola de principios del siglo XX y la guerra civil, refirindose a la prensa y los medios de comunicacin: Me ensearon a leer, y despus me ensearon que no deba leer ms que lo que ellos me dejaran. As se corrompe la democracia, la libertad de prensa y de expresin.

Ser demcrata hoy en da es una pesada carga de la cual muchos desean liberarse. No es bueno ser amigo de personas crticas, cuyas palabras molestan, llaman a la reflexin y cuestionan el capitalismo salvaje. Peor resulta convertirse en uno de ellos, trae consecuencias nefastas para las arcas personales. Va contra los interese personales, es tirar piedras sobre el tejado de la casa. Mejor adoptar una doble moral, pero sin llamar la atencin. Para conseguirlo se requiere cmplices y vivir sin remordimientos. As se ha corrompido la democracia. El bien comn, su fundamento, se volatiliza bajo el inters comn o social, algo gelatinoso e imposible de definir, pero eficaz para mutar al ciudadano en consumidor y abandonar la prctica democrtica.

Una de las frases emblemticas del movimiento de los indignados levantada como smbolo de la crisis social del capitalismo neoliberal ha sido: lo llaman democracia y no lo es. El postulado se refiere a la paradoja de hablar y no practicar los principios democrticos. Y sin prctica la democracia se ve amputada de su inherente valor poltico. A cambio, se ofrece un sucedneo para el consumo, la democracia de mercado. Invento para satisfacer las malas conciencias y los comportamientos ms propios de dictaduras. As, por defecto, la inexistente democracia de mercado cubre el expediente celebrando elecciones disque libres y democrticas y deja al desnudo lo abyecto de un orden de explotacin totalitario, excluyente y desigual.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/08/26/opinion/022a1mun




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