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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-08-2012

Cinco tesoros que Capriles arruinara

Juan Carlos Monedero
CiudadCCS


Una de las ms claras enseanzas de la crisis que sufre Espaa ha sido constatar, una vez ms, que la derecha, como estrategia poltica central, elige la mentira.

Llevan as, cuando menos, desde la Revolucin Francesa, cuando afirmaron que fuera de la monarqua absoluta no haba futuro (cuando era, precisamente, todo lo contrario). Las mentiras terminaron en un cesto, acompaadas de las cabezas que las pensaron, pero la minora de edad de la humanidad hace que los mentirosos sigan reproducindose. La lucha contra los privilegiados se gana ms cambiando la cultura poltica que dejando caer la hoja de la guillotina. Y eso necesita tiempo y que los pueblos dejen para otro momento la ingenuidad.

Zapatero fue un presidente que, pese a decirse socialista, no se atrevi a confiar en su pueblo. Termin como un pelele merced al viento de los mercados y al fin de lo que siempre ley como suerte poltica. La derecha espaola, poco compasiva, no dej de empujarle hacia el abismo, aunque con ello hundiera tambin un poco ms al pas. Para sacarle del gobierno, apel a dos ideas fuerza: un sentido comn hueco vamos a gobernar como Dios manda y una vehemente negacin de que fueran a tomar ni una sola de las decisiones que, por su ideologa y comportamiento histrico, se presupona que estaban en su agenda oculta. Con esa estrategia banal basta que estemos en el poder para que todo se solvente, el Partido Popular sac mayora absoluta (aunque slo tres de cada diez votantes los apoy: su victoria no vino de obtener un gran respaldo, sino porque los votantes socialistas abandonaron a su partido).

Nada ms ganar las elecciones, la derecha espaola empez a aplicar su programa oculto, desmantelando tres dcadas de avances democrticos. Para ms INRI, cada vez que eliminaban una conquista, decan a los espaoles: A nosotros tampoco nos gusta lo que estamos haciendo, pero no tenemos otra alternativa. Los bancos de rescate en rescate y los pueblos, como alguna vez dijo Chvez, de foso en foso.

Esa mentira de la derecha espaola ha reaparecido calcada en la estrategia de Capriles Radonski: Voy a gobernar como Dios manda, voy a respetar los logros sociales, no tengo una agenda oculta, no creo en el neoliberalismo ni en el gran capital, voy a mantener los empleos pblicos, no voy a solventar ningn problema haciendo que paguen justos por pecadores. Pero es imposible no imaginar a Capriles decir, mientras cierra la puerta de un CDI, de un Mercal, de una aldea universitaria, de un conjunto de viviendas populares, de una empresa de propiedad social, mientras vuelve a hacer de Pdvsa un Estado dentro del Estado o al tiempo que vuelve a abrir el pas a las transnacionales: No me gusta nada hacer lo que estoy haciendo, pero no tengo ms remedio y no hay ms alternativa.

Cuando uno compara el deterioro de la Unin Europea, y ms en concreto de Espaa, con la situacin actual de la Venezuela bolivariana, no cabe la menor duda de que Europa est perdiendo lo que no ha sabido defender, mientras que Venezuela est ganando lo que ha sabido pelear. La derecha espaola, esa que es interlocutora de Capriles, prometi que iba a solventar los problemas del pas. Lo que nos est dejando son jubilaciones a los 67 aos, regreso de una universidad exclusiva para ricos, privatizacin de la sanidad, precarizacin y desaparicin del empleo pblico, deterioro de las prestaciones sociales, encarecimiento del transporte, reduccin de los salarios, venta del patrimonio pblico, privatizacin de la educacin Espaa tena una situacin envidiable. La est perdiendo. Venezuela vena de muchas carencias. Poco a poco, pero con firmeza, las est solventando.

Hay cinco tesoros en Venezuela que Capriles arruinara, igual que la derecha espaola est arrasando el bienestar colectivo. Aunque nadie escarmienta en cabeza ajena, permtanme que se los recuerde.

El primer tesoro tiene que ver con el bienestar econmico. Claro que an queda mucho trecho por recorrer en Venezuela. Con humildad, el Plan Nacional 2013-2019 afirma que se estn sentando las bases para la transicin al socialismo. No que el socialismo sea ya una realidad, sino que se est construyendo. Una declaracin de humildad que demuestra que con los aos la Revolucin se hace ms sabia. Lo relevante, junto a todo lo conseguido, es la tendencia. Y esa va invariablemente hacia arriba. As lo indica el ndice de Desarrollo Humano que elabora las Naciones Unidas cada ao. Desde que lleg Chvez, no ha habido un solo ao en el que Venezuela haya descendido puestos. Capriles Radonski, en su primer da de gobierno, suspendera, porque as se lo demandan sus financiadores, el empleo pblico uno de los motores centrales de la economa en todo el mundo. Esas decenas de miles de empleados, junto con sus familias, dejaran de consumir, adems de que empujaran los salarios a la baja (otra de las medidas inmediatas de Capriles). La economa sufrira un frenazo en seco. Las empresas, con menos consumidores, cerraran, el Estado recaudara menos dinero, se despedira de nuevo a ms gente. El odio de Capriles a lo pblico no solamente dejara desatendidas las misiones, reducira mdicos, profesores, cuidadores, dependientes, constructores, sino que llevara a la economa a una presumible recesin, alimentada por la incertidumbre que generara alguien que limita su programa econmico a desmantelar los logros de estos 13 aos y a prometer gestionar la economa como Dios manda (como si algn dios hubiera escuchado alguna vez a los economistas). La reciente ley del trabajo de las ms avanzadas del mundo, las bajas tasas de desempleo o el esfuerzo por eliminar la precariedad laboral, se veran sustituidas por un modelo tradicional subalterno donde, como hemos visto en Honduras o en Paraguay, los salarios deben estar al servicio de la tasa de ganancia de las grandes empresas multinacionales. Ese como Dios manda suele ser como manden los Estados Unidos. A las lites venezolanas les ha gustado demasiado viajar a Miami. Con Capriles, Venezuela se convertira en un pas de emigracin, como Mxico, Ecuador antes de la llegada de Correa, o ahora Espaa.

El segundo tesoro del que no disfrutaran las nuevas generaciones en Venezuela tiene que ver con el poderoso vecino del norte. Como hemos visto con la concesin de asilo a Julian Assange por parte de Ecuador, los pases del norte repiten lo que ocurri con Haiti en 1791: las libertades slo sirven de fronteras para afuera. Inglaterra se atreve a amenazar a Ecuador con violar su sede diplomtica. Slo la firmeza que muestra hoy Amrica Latina, gracias al impulso dado por Chvez a la integracin, se permite la soberana en el continente. Alguien cree de verdad que Capriles no habra entregado de inmediato al fundador de WikiLeaks? Alguien cree sinceramente que Capriles no cedera a las presiones de las petroleras norteamericanas? No volvera con Capriles a ser Venezuela una base militar y un protectorado econmico para sus negocios en la zona y, de paso, en el mundo? La sumisin econmica de Capriles a Estados Unidos llevara a Venezuela a perder su soberana y, de paso, debilitara la integracin latinoamericana, obligando al continente a ser, una vez ms, una colonia subordinada a la geoestrategia norteamericana. All donde hoy la Venezuela bolivariana esgrime ser un pas que se respeta internacionalmente, pasara de nuevo a ser una falsa estrella ms de la bandera norteamericana. Hoy Venezuela no es ms en el mundo el pas de las misses, de los ricos del dame dos de Pdvsa o de las telenovelas. Incluso la derecha mundial entiende con respeto que Chvez ha tenido el valor de hablar de t a t a los Estados Unidos. Algo que ellos nunca se atreven a hacer.

El tercer tesoro que perdera Venezuela sera la sanidad, hoy en da disponible para las clases medias y populares. En Espaa el Partido Popular el que afirm, prometi y jur que no iba a tocar la sanidad acaba de sacar de la seguridad social casi 500 medicamentos. Sin contar el cierre de hospitales, el repago al visitar al doctor se paga en los impuestos y luego se paga otra vez cuando se necesitan los servicios, listas de espera para operaciones que se alargan dos aos, cobro extra por servicios de anlisis, reduccin de los servicios de urgencia, etc. Uno de los logros estructurales del proceso bolivariano ha sido convencer a los mdicos venezolanos de que, poco a poco, se dediquen a asuntos menos lucrativos que la ciruga esttica y ms comprometidos con el pueblo. La presencia de mdicos cubanos en Venezuela ha sido una cura de humildad a una profesin por supuesto con muchas honrosas excepciones que abandon su compromiso con los ms humildes y se entendi a s misma como un negocio. La incorporacin de mdicos venezolanos a los barrios, a la atencin a sectores medios y bajos, es un tesoro que tiene que ver con el aumento de la conciencia. La concepcin mercantil de la actividad econmica que muestra el programa de Capriles revertira este aumento del compromiso hermanado con el juramento de Hipcrates, regresando a ese pas donde un nio pobre se mora por una diarrea y una mujer por un parto mal atendido. Ese tiempo donde los mdicos, financiados por multinacionales como Nestl, decan a las venezolanas que dar el pecho a sus hijos era muy peligroso o abran lujosas consultas en el Este de Caracas que custodiaban con guardias por si acaso un pobre apareca ante su puerta pidiendo auxilio.

El cuarto tesoro que sacrificara Capriles tiene que ver con la integracin como pas de Venezuela. Y tiene mucho que ver con el desarrollo del transporte pblico. Capriles, como toda la derecha latinoamericana, siempre ha tenido un fuerte apoyo del negocio del transporte privado. Por eso, nunca han mostrado problemas en alimentar tensiones separatistas si con eso vean una oportunidad de hacer dinero. De hecho, buena parte de la baja autoestima nacional que ha sufrido Amrica Latina tiene que ver con el abandono de zonas enteras, aisladas y cerradas al transporte pblico especialmente el tren, y desconectadas del imaginario del pas. La razn no era otra que satisfacer los intereses de los dueos de flotillas de autobuses y camiones y de gobernadores feudales, aunque con ello rompieran la unidad nacional. Pero el pueblo y ah tambin estn las clases medias, incluso esas que sienten ms suyo a Batman o a Spiderman que a Bolvar viaja en metro, ve mejorar su calidad de vida cuando funciona una buena red de trenes, disfruta de las buenas estaciones de autobuses, de un precio de los transportes regulado y, en cualquier caso, incluso cuando viaja en coche particular, necesita una red viaria concebida como un servicio y no como una mercanca. El mercado no sirve para integrar un pas, sino para fragmentarlo. Si las comunicaciones en Venezuela vuelven a ser un negocio, qu ocurrir con las zonas menos pobladas de Venezuela, qu ocurrir con los territorios cuya integracin no puede someterse a criterios mercantiles, qu pasar con las zonas donde no sea rentable ni siquiera que llegue la seal telefnica? Es verdad que a la derecha venezolana le sobran estrellas en la bandera.

El quinto tesoro que quiero referir tiene que ver con la paz social. Es cierto que Venezuela tiene que hacer ms esfuerzos para solventar los problemas de violencia en las zonas pobres. Una polica heredada de la IV Repblica que reclama tiempo para ser reeducada, la presencia paramilitar que penetra desde Colombia, los mercados de droga impulsados desde Estados Unidos y que captan la atencin de los jvenes, un exceso de armas de fuego o la cultura consumista del bienestar inmediato y sin esfuerzo, reclaman ms mpetu desde el gobierno. Pero el programa de Capriles no solamente multiplicara esos problemas, sino que aadira otros nuevos que dinamitaran el discurrir social del que ahora disfruta el pas. Venezuela ha sido un pas en donde lo pblico no era lo de todos sino lo de nadie. Reinventar el respeto por lo colectivo, por lo pblico, por las instituciones, no es tarea sencilla. El desprecio que Capriles y su entorno ha demostrado constantemente con las instituciones basta pensar en su maltrato al CNE es preocupante. O tenemos que recordar de nuevo a Carmona desmantelando a gritos todo el entramado constitucional venezolano durante el golpe de 2002?

Pero ah no terminan los problemas. La unin cvico-militar, que Capriles no ha entendido, ha vinculado al ejrcito con su pueblo. Un ejrcito que la derecha concibi para perseguir la protesta, hoy es parte activa de la distribucin de alimentos, de la obra pblica, de la gestin estatal, de la formacin universitaria, revirtiendo esa maldicin me temo que heredada de la colonia de la intervencin del ejrcito contra los pueblos para solventar los problemas de las burguesas rentistas. El autoritarismo de Capriles le llevara a recuperar una concepcin autoritaria del ejrcito que chocara con las nuevas fuerzas armadas. Ya no es solamente que cerrara el paso al ejrcito a la gestin social cierre de la Unefa, negativa a que los soldados colaboren en el reparto de alimentos, en la ingeniera civil, en la ayuda ante catstrofes o contra incendios, desmantelamiento de la milicia y de su tarea social sino que alimentara la divisin en el seno del ejrcito, rompiendo una paz que es garanta de una articulacin social que permite dedicar energas a otros asuntos al haber logrado que el ejrcito deje de ser un problema para pasar a ser, en muchos mbitos, una solucin.

La ms que segura prdida de estos tesoros en caso de un avance de Capriles, y de lo que representa, obliga a todos los venezolanos a un voto responsable el 7 de octubre. La seguridad econmica, la integracin latinoamericana y la soberana, el respeto internacional a Venezuela, el empleo, la sanidad, la educacin, las infraestructuras que integren al pas, la unin cvico-militar son tesoros por los que suspirara buena parte del mundo. Incluida Europa, que tena buena parte de ellos y ahora los est perdiendo.

La gente, dolida por la situacin en Espaa, me pregunta cuando estoy en Venezuela: Y por qu la ciudadana no protesta ms para salvar su democracia?. Y yo contesto: Es que han olvidado ustedes lo que les ha costado tener lo que tienen? Es que han olvidado que entre el Caracazo y la victoria del presidente Chvez en 1998 pasaron ms de diez aos?. Y pienso para mis adentros: Ojal no lo olviden. Ojal no olviden que la derecha ha mentido, que la derecha miente y que, mientras no demuestre lo contrario, va a seguir hacindolo. Ojal que no olviden los venezolanos y las venezolanas todo el esfuerzo que les ha permitido llegar hasta donde estn. Porque los tesoros que hoy tienen, si se perdieran, necesitaran devorar de nuevo varias generaciones para recuperarse. Los tesoros que se ganan, a diferencia de los tesoros que se encuentran, hay que defenderlos con uas, dientes y votos. Porque son tesoros ganados, no cados del cielo.

Fuente: http://www.ciudadccs.info/?p=328530



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