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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-08-2012

Un reconocimiento a las madres que luchan
Memoria indmita

Juliana G. Quintanilla y Jos Martnez Cruz
Rebelin


Recordar es parte de la vida misma. Generaciones enteras heredamos conocimientos que, si somos capaces de aprender, transmitiremos a quienes siguen. Somos seres humanos racionales precisamente por la capacidad de no olvidar. Elemental. No pareciera tanto. Sobre todo cuando de acontecimientos histricos recientes hablamos. Si queremos construir nuestro propio futuro, sin esperar a que alguien decida por nosotros, requiere informacin y conciencia organizada. Y si duele, es porque aun tenemos la vida. Memorizar como ejercicio mecnico de repeticin es parte de la socializacin sin profundizacin. Lograr que la memoria no sea sometida a los designios del poder es la posibilidad de transformar lo que nos hiere y lastima. Memoria indmita, que no se doblega, es lo que nos transmiten las madres de los desaparecidos. No se rinden, no se venden, no claudican. Es su legado. Y no se ufanan de ello. Lo transmiten con sencillez y con esa forma que tienen las madres cuando dan consejos a sus hijos a la distancia. En los silencios de la noche, en el recuerdo, con el corazn apretando por dentro. Como se recuerda a los desaparecidos. A quienes imaginamos sin imaginar. A quienes tenemos presentes aun cuando no sabemos nada de ellos. O casi nada. Desde que se los llevaron de sus casas en las sombras de la noche iluminada por torretas de las patrullas de antao. Cuando fueron perseguidos con todo el poder del estado represivo del priismo que amenaza con regresar por sus fueros. Cuando arrasaron con poblados enteros que daban alimento a los alzados, a los rebeldes, a los acusados de ser robavacas y se les lanzaba metralla desde avionetas en las orillas de la sierra o se tiraba a patadas las endebles puertas de bajareque o de los cuartos de vecindad hasta donde llegaban militares y policas de la Brigada Blanca a insultar y vejar para arrancarlos de sus trincheras de lucha. Como ocurri desde 1969 con Epifanio Avils Rojas en un poblado de Guerrero, con el que inicia la larga cadena de desapariciones forzadas que impulsaron a las madres que hoy reciben un homenaje precisamente por no permitir que cayera en el olvido la sonrisa de sus hijos que estn ms presentes que nunca.

Y al recordar estos y otros casos la voz de Rosario Ibarra da paso a la de su hija Rosario Piedra para que responda a las emocionadas palabras de las organizaciones de acadmicas e intelectuales que se renen en este Museo Casa de la Memoria Indmita para rendirles un homenaje al declararlas Mujeres del ao 2011-2012, y estremece cuando revela el sufrimiento que implica perder a la persona amada que es orillada al suicidio mismo, a la inmolacin, para tratar de proteger a los suyos. La desaparicin como una tortura permanente que no mata pero que no deja vivir a quien la padece. Delito de lesa humanidad, que no prescribe con el paso de los das y los aos, que lacera la dignidad humana, que mientras permanezca en la impunidad seguir hacindonos gritar esa consigna de vivos se los llevaron, vivos los queremos.

Los das y las noches de insomnio, en las crceles clandestinas, con la tortura brutal que sufrieron por rdenes del gobierno priista durante los aos 70 y 80 no se han ido. Si fueron cientos de desaparecidos durante los gobiernos de Echeverra, Lpez Portillo y De la Madrid, con Salinas y Zedillo disminuyeron en cantidad pero se extendieron los asesinatos que con el panista Caldern han llegado a niveles demenciales de miles de desaparecidos y asesinatos, ya no solo a activistas y militantes, sino a casi cualquier persona a lo largo y ancho del pas. El feminicidio es parte de esta criminal poltica de violencia institucional, de militarizacin y estado policiaco.

Sabemos que en la actualidad hay doble victimizacin y se legisla para una ley de vctimas que ni siquiera se respeta en lo ms mnimo, porque el ejercicio del poder pretende legitimarse mediante el engao, la manipulacin meditica, la imposicin, el autoritarismo, la represin y el fraude que pretende repetirse de manera ya sistemtica en 2012 como lo fue en 2006 y en 1988.

Un homenaje que se traga las lgrimas y resuena en un grito de exigencia. Un reconocimiento que este pas en su conjunto les debe a las madres que luchan. Porque han sabido educar a generaciones enteras en la dignidad y la resistencia. Porque este pas sera peor si no contramos con el ejemplo de las madres de Eureka. Porque este pas sera mil veces mejor si tuviramos entre nosotros y nosotras a quienes hoy estn desaparecidos, en algn lugar, por los que quieren seguir imponiendo su autoritarismo por encima de la voluntad popular. Un homenaje que representa la esperanza de un futuro mejor, donde no impere la impunidad y donde se escuche fuerte el silencio y no haya ms otras noches de Tlatelolco que nos empaen la esperanza que merecemos todas y todos. Hoy desde aqu decimos, que la nica lucha perdida es la que se abandona.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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